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Mentiras de Fidel Castro sobre Libia

  • pd
    Editor Jefe
  • jul 06, 201118:00h
  • 6 comentarios

Rachel Marsden en Hudson New York: Fidel Castro’s Secret Libya Rants. (Alguien que traduzca esta maravilla al español, por favor).

PD: Traducción revisada:

Los secretos desvaríos de Castro sobre Libia

Ahora que la Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido una orden de arresto contra el líder libio Muammar Gadafi, por presuntos crímenes contra la humanidad después de aproximadamente 100 días de acciones militares coordinadas de la OTAN, vale la pena examinar los comunicados que el líder cubano Fidel Castro compartió con sus embajadas en todo el mundo.

Las “reflexiones” del 21 y 23 de febrero de 2011, anteriores a las acciones preventivas de la alianza military europea-estadounidense, Castro cataloga toda acción internacional en el terreno “como un crimen contra el pueblo libio”.

Se las arregla así para tratar de hacerle creer al mundo que en el precio de desestabilizar al dictador será la victimización del pueblo libio por una coalición de provocadores. Retrotrayéndose a los añorados viejos tiempos de la revolución libia de 1969, llega incluso a alabar el papel del dictador libio como el líder revolucionario que derrocó a una “monarquía corrupta”; como si la alternativa ulterior hubiese sido significativamente preferible.

Soslayando cualquier posible acción de parte del propio Gaddafi – como las denuncias de violaciones y otras peores, que ahora constituyen las bases de la orden de arresto de la CPI, y que podrían conllevar en última instancia a la salida de Gadafi del poder- Castro prefiere enfocarse en una explicación de índole más económica para cualquier invasión de la OTAN: el petróleo.

“El petróleo se ha convertido en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yanquis; mediante esta fuente de energía ellos cuentan con un instrumento que ha expandido considerablemente su poder político en el mundo”, escribe. “Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente la Revolución Cubana, tan pronto como las primeras leyes justas y soberanas fueron aprobadas en nuestra patria: privarla del petróleo”.
Castro procede entonces a explicar cómo la riqueza petrolera de Libia ha meritado que sea invadida por la OTAN. Podría ser un argumento plausible, si no fuera porque está fuera del ámbito de la realidad.

El petróleo libio representa menos del 1% de los suministros adquiridos por Estados Unidos – difícilmente una gran “riqueza” para este país. Y, como las “transnacionales yanquis” bajo la la forma de varias compañías estadounidenses, ya están allí y han estado por algún tiempo, Estados Unidos no necesita invadir Libia con sus aliados de la OTAN para echar mano del petróleo libio. Si Castro cree que Estados Unidos realmente está empeñado en invadir países ricos en petróleo sólo para obtener de forma gratuita aquello a lo que ya puede acceder libremente, tal vez debería explicar por qué Estados Unidos aún no ha invadido Canadá —su mayor suministrador de crudo— lo cual valdría mucho más la pena.

La perorata de Castro sobre el saqueo imperialista de petróleo como justificación oculta de la OTAN para su acción militar, omite por conveniencia el ejemplo que ofrecen sus propios camaradas, los rusos.

Olvidando convenientemente denunciar a Putin, Medviediev y la oligarquía rusa por su sometimiento imperialista, político y económico, de estados soberanos como Ucrania, en aras de intereses petroleros, Castro tampoco advierte al parecer que ésta ha sido una estrategia eficazmente utilizada por los rusos. Quizás exceptuando el conflicto con Georgia hace unos años, Rusia ha conseguido con éxito en los últimos años practicar un imperialismo puramente económico. Sin necesidad de acciones militares.

Si Castro en cambio argumentara que Estados Unidos, mediante los esfuerzos de la OTAN, se ha propuesto revolucionar a Libia a fin de sustituir al actual régimen con pro-estadounidenses lamebotas, para su mayor provecho económico, entonces su opinión podría considerarse. Pero su diatriba se concentra exclusivamente en el petróleo, no en posibilidades y oportunidades económicas de carácter más general, y ahí radica el problema con su razonamiento.

Actualmente no existen indicios que sustenten la idea de que, aun si el régimen de Gaddafi fuera sustituido por una dirección totalmente pro-americana, la tajada estadounidense del petróleo libio se incrementaría sustancialmente, o al menos lo suficiente como para justificar una guerra cada vez más impopular, librada por un presidente de Estados Unidos que ha sido laureado con el Premio Nobel de la Paz, y cuya propia popularidad se muestra precaria. Si Gadafi es defenestrado, será por razones de derechos humanos, porque, al igual que Bashar al-Assad en Siria, recurrió a la violencia contra su propio pueblo en el calor de la Primavera Árabe, mientras el pueblo, en todos los demás regímenes opresivos a su alrededor, derrocaba a sus gobernantes.

Un resultado positivo y probable de su derrocamiento, podría ser una economía más abierta al comercio, con un posible incremento del intercambio comercial entre las democracias y los nuevos líderes libios. Pero Castro confunde las causas con los efectos.

Si, como dice, él cree que la gran riqueza de Libia surgió de las ventas de petróleo, entonces debería estar entusiasmado ante su posible potencial para un mayor crecimiento, como resultado de un mercado comercial ampliado post-Gaddafi. En cambio, la idea parece ponerle en extremo sombrío.

Como con todo lo que Fidel Castro dice y hace, su visión de la situación en Libia tiene que ver mucho más que con el mundo real, con sus proyecciones y querellas favoritas.

* Rachel Marsden is an international political and communications strategist, writer and TV/radio commentator based in Paris, France, and teaches in the Graduate Program at the Institut d’Etudes Politique de Paris.

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6 respuestas
Comentarios

  • Cuco dice:

    Es que los Psicópatas piensan que todos actuan según su lógica…El vive obsesionado con Venezuela desde el mismísimo 1959 cuando enseguida organiza la guerrilla de Machurucuto,fracasa pero persiste…más de 30 años después identifica a Chavez,lo estudia..después del Golpe del 92 y la breve penitencia,lo manda a buscar a La Habana…
    Es entonces cuando el ambicioso paracaidista,regresa “podrido” en dinero y apoyo logístico convencido por su mentor caribeño de que esta vez el “Golpe” se haría realidad por la via electoral. Así fué como llegó al poder convertido a viaje en una marioneta del Psicópata cubano…poniendo a los pies de su soberano Fidel, del hombre que humilló y empobreció a su propia patria cubana hasta lo más inaudito; toda la inmensidad,el honor y la riqueza de Venezuela…
    Afortunadamente la mentira “tiene paticas cortas”…no anda mucho.

  • pitire dice:

    La Mentira o Las Mentiras . PD teclea muy rápido …

  • Traductora dice:

    La traduccion mas apropiada seria desvarios, no perorata …

  • oscar canosa dice:

    El tipo esta sospechoso y Fidel lo mantiene “a distancia”.

  • Clara Barton dice:

    No es “quejas de mascotas”, sino “obsesiones”

  • Anónimo dice:

    La diatriba libia secreta de Fidel Castro
    Por Rachel Marsden
    Ahora que la Corte Internacional de Justicia a ha emitido una orden de arresto contra del lider libio Muammar Gaddaf, por crimenes de lesa humanidad, y tras 100 días de acciones coordinadas de la OTAN, vale la pena examinar algunas de las “reflecciones” de Fidel Castro al respecto.
    En publicaciones del 21 y 23 de Febrero del 2001, previas a las acciones preventivas de la alianza military europea-estadounidense, Castro cataloga toda acción internacional en el terrenom “como un crimen contra el pueblo libio”.
    Castro se las arregla así para hacer creer al mundo que en el precio de desestabilizar al dictador será la victimización del pueblo libio por una coalición de provocadores. Rememorando los días de gloria de la “Revolución Verde”, en 1969, el cubano llega tan lejos como a alabar el rol del revolucionario libio por la derrota de una “monarquía corrupta” y por ofrecer desde entonces una alternativa de gobierno significativamente preferida por su pueblo.
    Obviando cualquier posible reacción del propio Gadaffi, incluyendo violaciones y otros crímenes que constituyen ahora la base de la orden de arresto de la Corte Internacional y que puede significar el golpe final en su remoción del poder, Castro prefiere concentrarse en una justificación más económica para la invasión de la OTAN: El petróleo
    “El petroleo se ha convertido en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yanquis y utilizan esa fuente de energía como instrumento para expandir su poder político sobre el mundo”, , escribe Castro. “Esa fue su arma fundamental cuando decidieron liquidar facilmente a la revolución cubana tan pronto pasamos las primeras leyes justas y soberanas leyes de nacionalización: privarnos de petróleo.”
    Castro reafirma que es la riqueza petrolera de Libia lo que valida la invasion de la OTAN, un argumento possible, pero no real.
    El petróleo libio representa menos del 1% de las adquicisiones norteamericanas, dificilmente una “gran riqueza” para las “transnacionales Yankees”, las cuales, dicho sea de paso, han estado en Libia desde hace mucho tiempo America por tanto no necesita invadir a Libia con la OTAN para obtener acceso a su petróleo. Si Castro piensa que el objetivo de America es invadir paises ricos en petróleo para obtener un produco al que tiene acceso libremente, entonces sería bueno que explicara: Porqué no invade Canadá, su mayor proveedor de crudo?
    La diatriba antimperialista de Castro contra las verdaderas justificaciones de la OTAN también ocultan convenientemente otros ejemplos, como el de sus camaradas rusos.
    Negándose a señalar las ambiciones económicas de Putin, Medvedev y la oligarquía petrolera rusa sobre estados soberanos como Ucrania, Castro vira la cara a esta comprobada estrategia de sus antiguos aliados. Con la sola excepción del conflicto en Georgia, años atrás, recientemente Rusia se las ha arreglado para implementar una práctica imperialista puramente económica sin la necesidad de acciones militares.
    Si el argumento del dictador cubano es que America está usando la invasión con la OTAN para colocar en el poder a un gobierno pro norteamericano y por su propio bienestar economic, quizás tenga un poco de razón. Pero su reflección se enfoca en totalmente en el petróleo más que en posibilidades y oportunidades económicas y ahí está el problema de su razonamiento.
    No existe evidencia de que reemplazar a Gadaffi por un régimen más pro-norteamericano incrementaría sustancialmente las importaciones petroleras de Libia hacia los Estados Unidos, al menos para justificar una guerra crecientemente impopular para un ganador del Premio Nober por la Paz con bajos indices de apoyo doméstico.
    Si Gadaffi se va, será basado en violaciones humanitarias, porque al igual que Bashar al-Assad, de Siria, reaccionó con violencia contra su propio pueblo tras los levantamientos de la llamada “Primavera Arabe” en la que otros regímenes del area, opresores como él, fueron destronados por una ola de levantamientos populares.
    La expulsion de Gadaffi del poder traerá al menos nuevas posibilidades económicas y un mayor comercio entre las democracias con los nuevos lîderes libios. Castro confunda la causa con el efecto
    Si Castro piensa como asegura que la gran riqueza de Libia surge de las ventas de su petróleo, entonces debía estar entusiasmado ante el potencial del crecimiento económico post Gadaffi como resultado de la expansión de su comercio.
    En su lugar, no puede ser más hostíl ante semejante idea.
    Como todo lo que Castro dice y hace, la situación en Libia no tiene que ver con la realidad, sino con sus propias quejas y proyecciones.

  • matronize