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Cuba: totalitarismo y mentira

  • Jun 21, 201116:52h
  • 10 comentarios

El mal totalitario es extremo sin ser necesariamente radical, sin que la violencia y la represión tengan que ser evidentes. Puede, por tanto, ocultar su naturaleza intrínsecamente perversa tras una apariencia de moderación e institucionalidad, bajo la sombra de una vida “normal”. Pero es extremo porque el daño que produce ataca el corazón de las sociedades y los hombres, es un ataque absoluto a la esencia del alma humana.

La realidad es que el comunismo tiene que readaptarse para sobrevivir sin abandonar el tipo ideal, el tipo totalitario. Por eso el terror y la represión brutal ya no son imprescindibles para el sistema cubano, como sí lo fueron anteriormente cuando la coacción y la vigilancia alcanzaban todas las esferas de la vida pública y privada. Por eso también el monismo ideológico, cientifista, el monismo marxista, tan generalizado hace apenas unas décadas, ya no es omnipresente: ha consumado su papel destructor, aniquiló el disenso como peligro real y queda solamente como un espejismo al cual se aferra la retórica oficial.

Las estrategias políticas se reformulan, la ideología puede desinflarse y buscar nuevos o antiguos disfraces para intentar legitimarse y sobrevivir. El reciente Sexto congreso del Partido Comunista de Cuba proclamó la “reactualización del modelo económico cubano”. De política se habló poco. De hecho, la esencia totalitaria sigue estando intacta. El poder decide qué medida y hasta qué grado deben ser tomadas y aplicadas. Intenta reformas que le ayuden a mantenerse, pero nunca desde la iniciativa individual, sino desde la perspectiva oficial. A pesar de su pretensión de adecuarse a las circunstancias actuales, su discurso está, como siempre, alejado de las reales necesidades de los cubanos, y sobre todo, de cualquier atisbo de verdadero pluralismo o autonomía ciudadana. Pretende adecuarse a la coyuntura, al momento actual, pero sin abandonar la mentira, el ansia de control, la desinformación, la propaganda y la manipulación descarada que constituyen su esencia.

Y es que la mentira es el modus operandi de cualquier totalitarismo, y el comunismo la encarna por esencia. La mentira es el modo natural de ser en Cuba, como antes lo fue en muchos países comunistas, y para que la mentira mantenga cierta capacidad funcional es preciso edulcorarla, reciclarla, contextualizarla y repetirla hasta la saciedad; inculcarla por todas las formas posibles, desde la propaganda y el adoctrinamiento hasta la represión descarnada; pero sea como sea debe estar imbuida en la conciencia y actitud de la gente.

Al afirmar, como pretende el gobierno cubano y algunos de sus paladines, especialmente en Latinoamérica, que el socialismo es el único camino para solucionar los problemas de la humanidad, no sólo se está diciendo una mentira aberrante (los millones de muertos y vidas destruidas que dejó el experimento comunista tras de sí no necesitan más evidencia que su propio y absurdo exterminio y sufrimiento) sino que se le vacía de contenido. Ya no se trata del discurso marxista de la lucha de clases, de la dialéctica o el materialismo histórico, que no son funcionales ni creíbles para nadie, aunque aún subsistan representantes de la más pura y trasnochada ortodoxia marxista, sino de una difusa identificación con “los pobres”, con “el Tercer Mundo”, “con el Sur” y demás abstracciones, que en la mayoría de los casos no son más que el disfraz del comunismo para poder mantenerse y resurgir bajo nuevos rostros.

Y luego está el odio, el odio a la libertad, a la riqueza y al triunfo personal, a la autonomía individual. Ese odio sí que es imprescindible al totalitarismo, aunque el comunismo logre atenuarlo o disimularlo con su retórica universalista y pretendidamente humanista. Es la expresión de una mentalidad: la misma mentalidad que permitió y alimentó la instauración y mantenimiento de las mayores monstruosidades que ha conocido jamás la humanidad: el comunismo y el nazismo. La mentalidad que aún aletea en muchos ingenuos izquierdistas y supuestos humanistas del mundo, y que está siempre presente como un lado de la naturaleza humana, como una de las máscaras o revelaciones del mal; la mentalidad del mesianismo proyectado en la utopía terrenal; la mentalidad que pretende transformar el mundo por la violencia, por la Revolución; la reducción de lo espiritual y de la verdad a una determinada manifestación de la verdad, a una única forma, ley o devenir histórico, a una falsa, diabólica Providencia. Cito a Simone de Beauvoir, que ejemplifica a la perfección semejante actitud, tan cara a ciertas izquierdas: “La verdad es una, el error múltiple, no es una casualidad que la derecha profese el pluralismo.”

La característica central del comunismo no es su ideal final, la armonía y felicidad universal, sino el modo en que intenta alcanzarlo: la reducción del individuo a lo colectivo, la sumisión a una ideología, por más cambiante, manipuladora y mendaz que pueda ser; la supresión de las libertades individuales, o su restricción cuando ya ha sido aniquilado el peligro más evidente para la sobrevivencia del sistema; la abolición de la propiedad, por más que las reformas que ahora pretenden instaurarse como “irreversibles” en Cuba hablen de “trabajo por cuenta propia” (nunca de empresa privada ni de propiedad privada), y de cambios de estructuras y mentalidades, sin recordar parecidos e “irreversibles” experimentos y eufemismos en los años noventa y ochenta del pasado siglo y en los primeros de la etapa revolucionaria.

Y sobre todo, el odio que mencioné antes, el odio como base, el odio que se disfraza de Bien colectivo, de humildad y austeridad; el odio que define la esencia totalitaria y que se proyecta externamente en el “imperialismo”, en el “enemigo”, dígase los Estados Unidos de América en particular y la democracia occidental en general, o internamente, hacia cualquier postura que pretenda autonomía y legitimidad política. El odio de quien no puede considerar el disenso como algo natural, sino tiene que humillarlo, denigrarlo y mostrarlo como ejemplo de las artimañas del “enemigo” para poder continuar reciclándose, para que el totalitarismo continúe viviendo.

Arturo González Dorado
Londres

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10 respuestas
Comentarios

  • ser_racional dice:

    Dices: “Al afirmar, como pretende el gobierno cubano y algunos de sus paladines, especialmente en Latinoamérica, que el socialismo es el único camino para solucionar los problemas de la humanidad, no sólo se está diciendo una mentira aberrante (los millones de muertos y vidas destruidas que dejó el experimento comunista tras de sí no necesitan más evidencia que su propio y absurdo exterminio y sufrimiento) sino que se le vacía de contenido”

    si mal no recuerdo creo que el movimiento nazi fue apoyado por estados unidos y otros que ahora dicen que los odian con fervor. Pero no solo eso…que ha dado el neoliberalismo al mundo sino muerte y destrucción… Me parece que hay campeones de la libertad que a cada rato se disculpan en la TV por las muertes de bombas “mal tiradas” … pero pasados unos segundo dan nuevamente la orden de ataque. esos no están reflejados en este artículo.
    Cuba tiene mucho que aprender en el contexto de este mundo actual pero también debe tener la responsabilidad de construir algo mejor que no sea ni lo que está ahora allí,…ni la mierda que nos venden aquí afuera….que está más que demostrado que no funciona ni para el planeta, ni para el ser humano mismo

  • Cuco dice:

    Les “enseñan” a odiar pero lo que aún no han resuelto aún es que los “odiadores” no les gusten las cosas buenas del “enemigo”…
    Le han dañado la psiquis a toda una sociedad…eso solo podemos saberlo los que vivimos en ella y pudimos escapar a tiempo,no sin alguno que otro trauma o condición incurable, crónica,probablemente terminal…
    Daño “del bueno”…

  • Arepas dice:

    Neoliberal y LMG (lamebotas gringas). Un especimen mas de esa conocida especie. Minoritaria pero bien distribuida sobre la superficie del planeta: hay uno debajo de cada piedra y detras de cada mueble de la cocina.

    Para aseres de su indole, criticar a los EEUU es como para un ñangara cualquiera criticar a la Revo. Imposible que existan razones legitimas para hacerlo. Ergo, solo el odio, o el resentimiento puede llevar a algun desvariado a cometer semejante sacrilegio.

    Totalitarismo seria lo que viviria no solo Cuba, sino el planeta entero si todos pensaran como este señor, pues viven eternamente enamorados de dictaduras de derecha, porque son siempre amigas del mas liberrimo mercado y la consecuente explotacion de las clases debiles. Franco, Batista, Marcos, Pinochet… estos son los heroes del Sr. Delgado y sus idempensantes.

    Solavaya.

  • el guajiro dice:

    Tres cuartas partes del mundo estan en candela con el neoliberalismo, pero por eso no tengo q comformarme ni aplaudir a los q por cincuenta abriles han dejado a mi pais entre los mas pobres y desperdiciado tanto talento. Ese tercermundismo inducido no nos hace mejores ,sino sencillamente mas pobres y no hay ninguna razon para estar orgulloso por eso

  • ROSITICA dice:

    Contundente, , bueno. Algo retorico, pero cargado de pura VERITA.

  • pd dice:

    “uno”,
    mi último avatar en Twitter, “¡Viva Fidel Zombie!”, es una obra del artista español Eugenio Merino. Carísima, por cierto.

  • oscar canosa dice:

    Asi es.

  • uno dice:

    “El odio de quien no puede considerar el disenso como algo natural, sino tiene que humillarlo, denigrarlo”

    Aqui estas hablando del avatar de tu twitter no? aaaaah claro ya entiendo….

  • uno dice:

    Ustedes los neoliberales si que dan miedo de verdad, no hay mas que ver como estan tres cuartas partes del planeta….

  • cavecanem dice:

    “you say you want a revolution, well…you know…”