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El cambio real evita a Cuba

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    Editor Jefe
  • jun 14, 201123:31h
  • 2 comentarios

Por Matthew Brady y Kira Ribar

El presidente cubano Raúl Castro ha anunciado reformas económicas en los últimos años. Pero ¿han visto mejorar los cubanos sus vidas como resultado de estas reformas o esperan resultados positivos de las mismos en el futuro? Por desgracia, la respuesta a ambas preguntas es no.
Freedom House publicó un informe especial la semana pasada basado en entrevistas en profundidad con 120 cubanos que viven en seis provincias de Cuba. El informe, ¿Un verdadero cambio para Cuba? Cómo ven los ciudadanos el futuro del país, revela que si bien hay indicios de cambios económicos limitados, la mayoría de los cubanos no creen que se sentirán una notable mejoría en su situación personal como resultado de las reformas de Castro.
Desde 2008, los anuncios de Castro y las reformas han sido proclamados por algunos como el comienzo de una nueva Cuba, una liberalización económica que modernizará la sociedad cubana desde sus raíces comunistas. Otros analistas han sugerido que los anuncios son promesas vacías y las reformas sólo refuerzan el papel de Castro en la jerarquía política de Cuba. Pero, ¿qué piensan los cubanos y que han experimentado desde que Raúl Castro heredó el poder de su hermano en el 2006?
El informe de Freedom House muestra que los cubanos siguen siendo en general pesimistas acerca de las reformas y escépticos sobre su futuro, en parte, porque ya han vivido otras “reformas” en los últimos 20 años.
Los cubanos sufrieron el “período especial” después de la caída de la Unión Soviética, cuando los cambios económicos derivados de la pérdida de los subsidios y suministros soviéticos se tradujeron en graves dificultades. Al principio vieron atenuarse las restricciones sobre las empresas privadas sólo para ver luego cómo el gobierno apretaba después las restricciones. Poco sorprende, entonces, que los cubanos parezcan asumir la actitud de “lo creo cuando lo vea” hacia la ronda más reciente de las reformas.
El informe está lleno de historias personales y opiniones sobre las reformas. Un poeta en La Habana explicó su escepticismo: “Este país no puede pasar otro período especial, y es que el período especial nunca terminó realmente!”

Un enojado vendedor de artesanía de Santa Clara declaró: “Ellos van a echarnos de nuestros puestos de trabajo, y además los de arriba están engañando a los ancianos (por la eliminación de los programas de asistencia). Tengo que cuidar de mis suegros. ¿Con qué? Así no se puede”.
Y un estudiante universitario de Pinar del Río señaló que “no todos podemos ser cuentapropistas (propietarios privados), y los que llevan un negocio tienen que ganar mucho para poder pagar por las licencias.”
El informe también incluye una muestra de afiliados al Partido Comunista que creen que las reformas serán un éxito, así como algunos cubanos que son cautelosamente optimistas y opinan que la reforma traerá cambios positivos. Sin embargo, la abrumadora impresión es de un pueblo que tiene ansias de futuro, preocupados por llegar a fin de mes, y que tiene pocas razones para creer que las reformas les traerán beneficios personales.
Estas historias permiten conocer por qué los cubanos han adoptado una actitud de espera hacia las reformas de Castro. Los cubanos sienten que tienen poco control sobre la política del gobierno y no tienen la derecho a expresar libremente sus opiniones. “Todo está en manos del gobierno, no hay mucho por hacer “, dijo un gerente de tecnología de la información en Santiago. “Todo el mundo te vigila aquí”, dijo un dueño de casa particular en Villa Clara. “Si no es el gobierno, son los vecinos que alertan de inmediato a las autoridades cuando alguien llega. ”
Los jóvenes en particular son apáticos hacia el futuro, no están involucrados en la política y tienden a concentrarse en la manera de fortalecer su situación personal. Mientras tanto, las severas restricciones han dejado en algunos cubanos un sentimiento de amargura ante su situación actual —solos y aislados, sin permiso para moverse en el país ni fuera de éste.
Es evidente que, incluso con los niveles moderados de optimismo respecto a las reformas, los cubanos son escépticos en cuanto al beneficio personal que se deriva de las reformas. Como demandado jóvenes en La Habana puso que, “en realidad nada cambia en Cuba. El país [es]… el mismo que siempre ha sido y, por lo que parece, el mismo que será siempre. ”

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por The Miami Herald. Foto: Elaine Ling.

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2 respuestas
Comentarios

  • sandrac dice:

    LA JUVENTUD ESTA HARTA Y CON RAZON. EN CUBA TODO ES MISERIA Y DESCONTENTO. PUDO SER UN PARAISO Y SE CONVIRTIO EN UN INFIERNO. QUE DESDICHA!!!!!!!!!!!

  • azel shytts dice:

    soy optimista y positivo pero estos vejetes no me inspiran confianza ninguna,seria muy bonito q cuba cambiara q la iniciativa privada resurgiera y se afianzara,esta dificil,eso no es facil,bueno como d todas maneras el tiempo pasa,ya veremos q sucede,guapo ahi cubiche