- may 25, 2011 • 23:58h
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Por Graham Sowa, Havana Times, 24 de mayo de 2011
La semana pasada se publicó en los periódicos cubanos un artículo especial con el título de “Ciberguerra: Acceso a Internet, subversión, o derechos humanos”. Mientras más leo, más siento que necesitamos realizar un mejor trabajo para explicarles por qué la Internet es necesaria. No podemos quedarnos en las habituales quejas de falta de acceso a la Web.
Explicarle a alguien la importancia de algo que nunca ha usado es una tarea casi sin sentido. Cualquiera que haya crecido con Internet y haya intentado explicarle esto a su abuelo, sabe bien lo que quiero decir. Sin una base para entender cómo funciona la Internet, y por qué es importante, las personas seguirán temiéndole e identificándola con términos ambiguos como “ciberguerra”y “subversión”.
Intentaré defender una apertura de la Internet en Cuba como una necesidad para los estudiantes. Con todos sus defectos, una Web libre y universalmente accesible en Cuba es preferible al estatus quo.
En el conocimiento médico se producen en un año probablemente más adiciones y modificaciones de lo que alguien puede aprender durante toda una vida. Los estudiantes de medicina tenemos seis años para digerir lo más que podamos de esto. El acceso a información, particularmente información actualizada, es decisivo para nuestras carreras.
La mayoría de los estudiantes de la Escuela Latinoaméricana de Ciencias Médicas (ELAM) usan para comunicarse el limitado tiempo de Internet que tienen en el centro (40 minutos para cada estudiante, dependiendo de si uno puede usar la persuasión para conseguir algún tiempo extra). Subimos frenéticamente los documentos adjuntos de nuestras cartas a casa mientras copiamos y pegamos los mensajes que hay en nuestros buzones de correo en documentos de Word para leerlos más tarde, sin la presión del reloj.
Uno no puede pasarse horas investigando en Google Scholar o en PubMed.
La escuela realiza una labor bastante decente en cuanto a asegurar que sus materiales impresos estén disponibles en formato digital. Los estudiantes también intercambiamos videos, libros de texto y otros materiales didácticos. La omnipresente memoria flash significa que los que usan computadoras en Cuba saben que intercambiar materiales toma tiempo e implica riesgos de contraer virus.
Algunos de nosotros tenemos bibliotecas digitales que llenan un disco duro de 500 gigabites. No tenemos acceso a Wikipedia a través de la Web, pero sí tenemos copias que hemos descargado de la enciclopedia online completa, en varios idiomas. Somos seres humanos, así que, obviamente, nos hemos adaptado a nuestro medio para poder satisfacer nuestras necesidades.
Pero ninguna de estas adaptaciones satisface la necesidad de una Web Mundial que continuamente se actualiza y permite buscar. No tener Internet convierte el establecer la fidelidad y la validez de lo que leemos en una verdadera hazaña.
Además del uso general de una base de datos en la que uno puede buscar, la red de redes ofrece la especificidad y profundidad que sólo se encuentra en estudios académicos focalizados que se publican en revistas especializadas.
Para los que cursamos un programa de estudios científico y social las revistas académicas son extremadamente importantes a fin de mantener los conocimientos actualizados y la relevancia de las investigaciones.
Generalmente acceder a estas revistas académicas cuesta dinero. Un solo artículo puede costar de 20 a 30 dólares. Una universidad puede pagar cientos de miles, o millones de dólares al año, para que sus profesores y estudiantes puedan accedan a las bases de datos de estas publicaciones.
Vemos entonces cómo los estudiantes en Cuba son marginados en el marco de la revolución mundial de las comunicaciones. Cruzar la barrera gubernamental solo conlleva a confrontar una barrera de mercado aún más difícil de superar. Pero tampoco nos encontramos en un punto muerto.
Las revistas académicas de acceso libre están ganando popularidad. Public Library of Science permite un pleno y libre acceso a publicaciones revisadas por otros expertos en el campo en cuestión. Database of Open Access Journals mantiene un índice de todas las revistas especializadas que ofrecen libre acceso a cualquier persona desde cualquier parte del mundo.
Algunas revistas más recientes, como Health and Human Rights se han comprometido a publicar una revista online gratuita también revisada por prominentes expertos. Además de los artículos de revistas especializadas existe un sinnúmero de podcasts, videos de Youtube, sitios web, blogs y foros online que están abiertos para cualquiera que cuente con los medios necesarios y los deseos de aprender.
Estos son ejemplos de cómo debe adentrarse el mundo académico en el siglo XXI. A los estudiantes cubanos no se les deberían seguir aplazando estos privilegios.
Traducción de Rolando Cartaya.





LECTOR, creo que haz dado en clavo.
Podemos concluir también que el abuelo ha sopesado los pro y los contra y de todas formas ha llegado a la conclusión de que le sale más cuenta mantener a los nietos alejados de todo contacto con el exterior. En un final, hasta ahora no le ha ido tan mal y pa lo que falta…
Hay una explicación más sencilla, más obvia que “el abuelo” puede entender perfectamente.
¿Cómo sabe un alemán que el Hotel Las Terrazas, el Balneario de Elguea o el hotel de La Rusa existen?
Casi ningún hotel cubano tiene una página web decente, en la que se pueda hacer reservas directamente. Sólo los de Habaguanex, el Nacional y algún otro por ahí cuenta con una web propia con sistema de reservas. Muy lentas, pero bueno como dice el dicho: Ñato, pero respiran.
La inmensa mayoría de los hoteles cubanos reciben sus clientes desde páginas extranjeras, lo cual significa una altísima fuga de dinero en comisiones a empresas extranjeras y a afiliados de estas empresas.
Invertir en un sitio Web, tener presencia en facebook, usar twitter, tener un canal de vídeos en youtube e invertir en su posicionamiento en la Red cuesta nada comparado con la posibilidad de quedarse con el hotel vacío o llenarlo con clientes que hemos “comprado” a otros.
Y así con todas las ramas de la economía. Internet en el siglo XXI es subsistencia
Ahora explíquenle eso “al abuelo”
Jajaja … es como dice Hache. Estan suplicando algo que es un derecho individual y social … eso le permite al intermediario al que va dirigida la carta (incluso si es a Raul Castro, la lee un intermediario) responder que NO y dar una serie de argumentos revolucionarios los cuales todos sabemos.
En fin, asi no se logra NADA.
Es como explicar para que sirve la libertad…