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El día en que Cuba pudo haber sido libre

  • abr 17, 201112:17h
  • 27 comentarios

Serían casi las ocho de la mañana, el 17 de abril de 1961, cuando desperté con una extraña sensación de abandono. Nadie me había traído el vaso de jugo de naranja, como era lo habitual, y me sacaban del sueño pasos y voces de los adultos de mi casa que, al parecer, comentaban algún acontecimiento importante; tan importante que había conseguido que mi madre se olvidara de mí, entonces un niño de 12 años que cursaba el séptimo grado.

Al salir de mi cuarto, me confirmaban mis mayores, con voz y ceño grave, que al fin había ocurrido lo que habíamos estado esperando durante tantos meses: la invasión. Un cuerpo expedicionario de cubanos del exilio, apoyados por la Marina norteamericana —porque, desde luego, qué podía hacerse sin los “americanos”— había desembarcado en un lugar de la península de Zapata y ya había entrado en contacto con el enemigo.

El desembarco no era cosa imprevista. Los mensajes cifrados de las trasmisiones de onda corta, los acontecimientos de los últimos días y hasta los informes de prensa lo anunciaban como inminente. El día 15 habían bombardeado los aeropuertos militares en un intento, logrado sólo a medias, de inutilizar la Fuerza Aérea del régimen. Luego de eso la invasión no tendría fecha fija, y hasta nos habían dicho que el asalto se produciría casi simultáneamente por varios puntos de la Isla a fin de distraer el contraataque del gobierno y generalizar la contienda en todo el país.

El desayuno fue informal y frugal. Papá estaba ausente, y mi tío Rafael, armado de una taza de café y un puro se fue a sentar junto a un antiguo receptor de radio. Las mujeres de casa comentaban las noticias con familiares y amigos en breves cónclaves conspirativos. Una de mis tías, que para esa hora se había oído todos los noticiarios, me contaba, mientras yo untaba el plan, que alguien decía haber visto “destellos de armas pesadas” en el cuerpo invasor.

El desembarco había tenido lugar en Bahía de Cochinos, donde, en opinión de los más enterados, los invasores se proponían establecer una cabeza de playa y constituir un gobierno “en armas” que sería reconocido inmediatamente por Estados Unidos. El lugar resultaba muy desconcertante para nosotros en Trinidad, por pensar que esta ciudad —centro de actividad contrarrevolucionaria a conveniente distancia de La Habana y próxima a los grupos rebeldes del Escambray— era el lugar idóneo para establecer una capital provisional.

Busqué mi atlas escolar para localizar exactamente el sitio del desembarco. Recuerdo haber seguido lentamente los accidentes de la costa sur de Cuba, desde el cercano puerto de Casilda hasta la amplia ensenada que se encuentra al sur de Matanzas. En la escuela apenas si me la habían mencionado alguna vez: algo así como un gran entrante del mar rodeado de un inmenso pantano. En torno a esta bahía existía al parecer una pequeña franja de tierra firme y sus aguas bañaban algunas playas: Playa Girón, Playa Larga… una especie de minúsculo oasis en la Península de Zapata que se veía casi enteramente cubierta por esa estilización de plantas acuáticas con que se representa en los mapas la marisma. Nuestros libertadores estaban virtualmente rodeados por la ciénaga, un tremedal inhóspito y poblado de cocodrilos que mi juicio de escolar descalificaba como escenario para la invasión: ¿a quién se le había ocurrido enfrentar a nuestra gente con esa tembladera, lejos además de los alzados que les darían apoyo?, pregunté con asombro, a lo que mi tío contestó que los estrategas del Pentágono sabían lo que estaban haciendo.

A media mañana comenzaron las detenciones. La policía practicaba arrestos asistida por la milicia y los comités de defensa. Al tío, que había sido arrestado otras veces en ocasiones menos dramáticas, no lo fueron a buscar esta vez, convencidos quizá de su escasa peligrosidad. Mi madre tampoco fue arrestada, pese a que desde temprano vestía la falda azul y la blusa blanca que debían llevar las mujeres que se identificaban con los invasores.

En casa se respiraba un aire de triunfo, aunque se manifestaba con discreción. La victoria se daba por segura. Sería cuestión de horas, de días si acaso. Hasta entonces había que contener la alegría, pues el régimen, al verse perdido, podría llevar a cabo cruentas represalias de última hora.

Según avanzaba el día, los partes eran contradictorios —aun los provenientes de radios extranjeras— y, a pesar de las detenciones y del control de la situación en las ciudades, podía advertirse el pánico en los rostros y actitudes de muchos de los gubernistas: agresivos perdonavidas el día antes, andaban cabizbajos y hasta se esforzaban en ser amables o en fabricarse una buena hoja de servicios. Una mujer, terror del vecindario, hacía un largo discurso a la puerta de su casa en el que enumeraba las muchas ocasiones en que su corazón compasivo se había impuesto a su celo de revolucionaria, y un viejo comunista vino a decirnos que no nos olvidáramos de cuán buenos amigos habíamos dido siempre y de que la amistad estaba por encima de “estas tontas divisiones políticas”.

Mis mayores me prohibieron —por prudencia y caridad— que exteriorizara ningún sentimiento de alegría que pudiese ofender o humillar a los pocos “fidelistas” del barrio. La magnanimidad y la misericordia eran las virtudes de los vencedores. Más bien teníamos que estar dispuestos a ir en su socorro si las turbas vinieran a lincharlos.

El día había estado parcialmente nublado. Al anochecer, el retumbo de truenos sordos en las montañas cercanas me hicieron creer más de una vez que la batalla se generalizaba y que nuevos desembarcos, más próximos, aceleraban el desenlace favorable a las armas de los invasores. ¿Qué cara tendrían los invasores?
Los vimos días después en la televisión, cuando se rindieron, acorralados y exhaustos, a las tropas del gobierno. No hubo otros desembarcos, ni los “americanos” enviaron los aviones ni los marines desfilaron a tambor batiente por las calles del pueblo; y a nuestro júbilo de unas horas sobrevinieron los interminables y tediosos años de una pavorosa tiranía en los que, poco a poco, fui viendo morir a los míos. Sin embargo, aún conservo intacta esa esperanza que fue verdad en Cuba aquel día, hace ya medio siglo.

Vicente Echerri
Nueva York

Foto: Sobrevivientes de la abortada invasión de Bahía de Cochinos regresan a EE UU con sus familiares. (Michael Rougier/Time Life Inc)

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27 respuestas
Comentarios

  • Rolando Pulido dice:

    En ese 17 de Abril, solo sentí -si acaso- los tragos amargos de mi madre.
    Yo me formaba en su vientre hacía solo tres meses.
    Cuba pudo ser libre ese día, pero escogió no serlo…sin saberlo.
    ¿Escogeremos igual en la próxima oportunidad?

  • luisma dice:

    conde de letromonte me cago en la reputa de tu madre, maricon, vete pa cuba a pasar hambre y necesidades descarado

  • Alberto47 dice:

    Todo esto fue muy lamentable en mi estimacion. Como es posible haber mandado a este grupo de hombres a luchar contra un ejercito tan bien armado? Luego, lo que siempre habia escuchado era que la brigada iba a recibir ayuda aerea, la cual fue insignificante. Tambien que el gobierno norteamericano los iba a ayudar pero nada resulto. Siempre he culpado a Kennedy de este desastre.

  • Francotirador dice:

    Scrutinizer,
    Lamentablemente si F.D Roosevelt hubiera tomado todas las decisiones y conducido personalmente la Segunda Guerra desde la Casa Blanca en Washington o Hyde Park con sus asesores civiles, todavia estarian los nazis en el poder en toda Europa.
    Las guerras no se pueden dejar en manos de los civiles. Ellos siempre las empiezan, eso si, pero no saben como terminarlas con exito. Para eso dependen de los militares.
    La accion de Bahia de Cochinos estuvo plagada desde el principio por errores tan increibles y tan basicos que a la luz de los años y los hechos subsequentes, parece haber sido concebida por estupidos amateurs.
    A quien se le ocurre llevar a cabo una invasion de cabeza de playa sin tener control absoluto y total del aire en el teatro de operaciones?
    Como es posible que el lugar escogido para la invasion sea una zona de manglares donde es dificl moverse y no hay escape en caso de potenciales dificultades?
    Por que no se escogio el area de Trinidad donde la CIA sabia que habia mucho descontento y la poblacion seria mas receptiva a una accion de este tipo?
    Ademas de ser un area mas facil de operar y acceder a ella, estaban las montañas del Escambray muy cerca para replegarse en caso de fallar el plan de tomar el objetivo original. Despues la Brigada se podia haber abastecido con refuerzos y materiales desde el aire ademas de unirse a las fuerzas rebeldes ya operando en esa area.
    El papel de la CIA en todo el plan fue desastroso. Solo algunos agentes hicieron su trabajo correctamente como Lynch y pocos otros. En general no se le aviso a nadie de lo inminente de la accion y el trabajo de sabotaje a llevar a cabo para impedir el acceso de las milicias y el ejercito de Castro para llegar al lugar de operaciones.
    No creo que alguien como Dwight Eisenhower que planeo con sus asesores hasta el ultimo detalle de la invasion de Normandia en la operacion Overlord, hubiera aprobado este plan que iba contrario a todo lo que es sensato y normal en una operacion de este tipo.
    En Normandia se alerto a los franceses de la clandestinidad para hacer acciones de sabotaje. En Cuba a la mayoria de la clandestinidad no se le asigno ningun trabajo de este tipo.
    Y por ultimo a quien se le ocurre poner todas los armamentos y municiones en un solo barco, el cual volo por los aires al ser atacado por la aviacion de Castro privando a los invasores de mas armas y municiones?
    Ese plan parece haber sido concebido por adolescentes jugando a la guerra y no por personas experimentadas en este tipo de acciones militares. Desgracidamente los cubanos de la Brigada tenian fe en que USA no los abandonaria y confiaron en la probada experiencia de sus fuerzas armadas en llevar a cabo este tipo de invasiones a islas.
    Lamentablemente lo que los pobres ignoraban era que los civiles del gobierno de turno de USA, carecian de las gonadas necesarias para llevar adelante la accion hasta sus ultimas consequencias y darles el respaldo militar necesario para la victoria.

  • scrutinizer dice:

    Mejor explicado no pudo estar…Francotirador. Y no por gusto le pasó lo que le pasó a Kennedy.

  • Francotirador dice:

    La falta de estrategia y vision de Kennedy y sus asesores fueron la causa directa del fracaso de la invasion en Abril de 1961. Como consequencia de esta falla garrafal de dejar las decisiones militares de caracter vital para el exito de una operacion, en manos de civiles sin ninguna experiencia en esos asuntos, solo un año y unos meses despues, el mundo estuvo al borde de una castastrofe nuclear de inimaginables consequencias causada por la actitud aventurera de Khruschev el cual evaluo la falta de coraje y debil decision Kennedy en ese preciso momento y penso que seria facil lidiar con el y manipularlo a su antojo. El Noskagamus tambien alento a Khruschev a lanzar la andanada de cohetes nucleares sobre USA, pero el ruso sabiendo que no estaban en condiciones de ganar un intercambio nuclear con USA, porque sus cohetes sovieticos no estaban en condicones de hacerlo, se aconsejo y decidio ignorar al tiranozuelo caribeño con la mente febril e impulsiva.
    Solamente alguien con una mente con pocas neuronas y falta de conocimientos sobre asuntos de estrategia militar, se le ocurriria hacer una invasion de una cabeza de playa, sin tener el control total del aire en el teatro de operaciones. El haber fracasado en ese empeño por las decisiones tomadas por Kennedy de cancelar la destruccion de los aviones castristas, condeno a la invasion de antemano al fracaso total.
    Solo un ignorante de asuntos militares pudo pensar que aviones B-26 diseñados para hacer ataques de apoyo a la infanteria y bombardeo ligero volando a miles de km de sus bases de operaciones, podian enfrentar con exito y derrotar a aviones de caza Sea Fury interceptores volando y operando a solo unos pocos km de sus bases.
    Esta pobre gente de la Brigada 2506 fueron llevados al matadero por los organizadores de esta aventura. Las consequencias son visibles hasta el dia de hoy. Los Castros siguen en el poder y Cuba continua con un regimen tiranico de corte comunista despues de mas de medio siglo de historia.

  • Amadeus dice:

    Jacobo,
    cuando me refería al coraje de Kennedy me refería a una cuestión más radical y sana: Haber enviado a la 2506 a formar la cabeza de playa tal como se había planeado, pero en este caso más como un gesto simbólico, pero con el apoyo directo de la USMC detrás y simultáneamente lanzar la 82th Airborne sobre Camagüey. Por otro lado abrir el otro frente desde la Base Naval de Guantánamo donde ya habían efectivos.

    Kennedy lo que hizo fue una chapucería que dejó empantanada a la 2506 a su suerte, ahora estamos pagando su falta de coraje. Así de simple y simplón Jacobo.

  • scrutinizer dice:

    A ver Jacobo, ¿tú crees que si yo hubiese podido exigirle eso a esos ilustres presidentes, no lo hubiese hecho? Lo único que hacía falta era esa 82 Division, independientemente también de qué presidente la mandara.

  • Jacobo dice:

    Bueno, Scrutinizer, por que no exigiste a Nixon, Reagan, Bush Sr y Bush Jr que enviaran la 82 div. Tenía que ser Kennedy el único que podía hacerlo y después…ya no vale.

    Saludos

  • scrutinizer dice:

    A ver Jacobo, pienso que el pensamiento tuyo es todavía más simplón pues hay que estar de acuerdo en que la 82 división SÌ hacia falta, independientemente de si la Brigada 2506 hubiera hecho falta o no.

  • Jacobo dice:

    Amadeus 8:16
    Ni remotamente defiendo al Sr Infortunato, pero Ud en su respuesta le dice que Kernnedy no tuvo el coraje de enviar a la Fuerza Aérea de USA y a la 82 división.
    Si Kennedy hubiera pensado hacerlo:
    ¿Que falta hacía la Brigada 2506?
    Podían haberse quedado en Miami mirando los acontecimientos por la televisión.
    El suyo es un pensamiento muy simple.

    Saludos, Jacobo

  • Anónimo dice:

    El escrito del señor Echerri es como un iceberg. Fueron días terribles ver, como en un corte de navaja, se liquidaban las instituciones civiles, los colegios profesionales, los sindicatos, los negocios privados, la prensa, en fin como moría toda una sociedad, y en su lugar surgía otra. Como se retiraba la alegría y se instalaba el rigor revolucionario de un comanadante que no bailaba, que no hacía chistes, tan extraño a la esencia cubana, como un cáncer al tejido sano. Absolutamente espantoso haber sido educado para vivir en un tipo de sociedad y de pronto estar en una totalmente diferente y hostil, donde el mulatico que ayer jugaba contigo, y que querías como a un hermano, hoy enviaba informes para lanzarte a la cárcel o un campo de concentración en Camagüey, donde la señora católica, ahora era interventora del negocio de tu tío. Después de esta acción militar, de esta derrota, del abandono, de la llamada fatal desde la ONU del embajador Stevenson desaconsejando a Kennedy el apoyo, los destinos de Cuba quedaron a merced de la erosión del tiempo.

  • Amadeus dice:

    Infortunato,
    Los milicianos que derrotaron a los 1500 hombres de la 2506 y que fueron al combate de Play Girón como el “chino” del cuento, son los padres de los que pelearon en la mismas condiciones a Ángola (ya se sabe que para nada sirvió el “sacrificio”) y de los que echaron un pie en Granada. Cosas de familia.

    Usted al parecer no conoce la historia de su país o al menos no lee los párrafos que no le convienen. Si Kennedy no se hubiese rajado con el prometido apoyo aéreo y hubiera tenido los verocos de enviar a los siempre bienvenidos boy scouts de la 82th USMC, la cosa hoy bien sería distinta y usted no estaría hoy hablando tanta cáscara.

    En Cuba no hay moral revolucionaria ni “disposcición combativa” lo que hay es miedo y terror, y usted sabe tan bien como yo que en el hipotético caso que los ángeles de la USMC un día les de la taranta de pasearse por la Isla, los único que pelearán serán la familia de los Castros para defender sus intereses, porque los que yo conozco no van a mover un dedo, al contrario: Granada Reloaded.

  • ElcubanitoKC dice:

    Jacobo, me parece que Echerri precisamente critica la parte fantasiosa del plan que contaba con el establecimiento de esa cabeza de playa en lugar tan inhóspito y del gobierno “en armas”.

  • Jacobo dice:

    Es que la idea original de la invasión que heredó Kennedy de Eisenhower fue desembarcar y dirigirse a las lomas del Escambray, a reforzar a los grupos que allí combatían. Muy razonable estrategia

    Esa idea de desembarcar y…después del desembarco…si no vienen los marines nos jodemos, surgió de los genios políticos de Miami. Abrir una cabeza de Playa , declarar un gobierno y ya, se cayó Castro. Ni Kennedy ni Eisenhower se comprometieron jamás a usar directamente las fuerzas armadas de USA en esa lucha.

    Un buen artículo el de Vicente Echerri, como siempre, pero creo que la dosis de fantasía que acompaña siempre cualquier relato es, en este caso, un poco elevada.

    Ningún grupo exiliado que haya entrado a su país a luchar por su independencia ha tenido jamás en cuenta la posible intervención militar de un gobierno extranjero para triunfar.

    ¿Con cual gobierno extranjero contaba Céspedes cuando se alzó en La Demajagua en 1868?

    ¿Con cual gobierno extranjero contaba Martí cuando preparaba la guerra del 95 en su época de exiliado?

    Pienso, además, que una ayuda mayor yankee en ese momento hubiera alargado el conficto, con más sangre derramada, y el resultado hubiera sido el mismo.

    Saludos, Jacobo

  • Amaury dice:

    Dandole la razon a los hps castristas la culpa de todo la tiene el imperialismo. Si el flojo de piernas de Kennedy hubiera cumplido el plan original en 1961, ya nadie hablaria de estos bandidos y muchas vidas se hubieran salvado. En 1965, Johnson, le metio mano a Santo Domingo y acabo con el intento de imitar a Noskagamus de Francisco Camaño Deño.
    Eso ocurrio 4 años despues de Giron y estoy seguro que muchos ni se acuerdan del hecho ni del personajillo. Igual hubiera pasado con los castromafiosos que todavia boquean los muy hijoeputas.

  • Amaury dice:

    EL BARCO DE LA MUERTE
    Por: José. E. Dausá

    Playa Girón, 19 de abril de 1961, 2 p.m.
    El Jefe de la Brigada 2506, José Pérez San Román, tuvo su último contacto radial. Jamás abandonaremos nuestra patria. Fueron sus últimas palabras. Seguidamente, se dirigió a la tropa, notificándole que todo estaba perdido y que cada uno quedaba en libertad de escoger el camino apropiado para proteger sus vidas. Los obuses caían por toda la zona turística de Playa Girón. Se me ocurrió mirar hacia el muro del malecón. Vi que hacían blanco en él, sin traspasarlo. Me lució un lugar ideal para resguardarse.

    http://www.autentico.org/oa09056.php

  • Endido Edgard dice:

    A mi familia en Matanzas, la metieron presa en el estadium Palmar de Junco de Pelota, junto a cientos de otros matanceros. Parece que tenian planeado, si eran derrotados, fusilar a los “contrarrevolucionarios” como ya les llamaban.

    Esa no accion- estupida – de Kennedy, le trajo a Estados Unidos y al mundo el riesgo de una hecatombe nuclear con el loco de Biran en la Crisis de los Cohetes rusos.

    Cuanto dolor, miseria y angustias se hubiera evitado el pueblo cubano y America Latina si la ayuda militar norteamerica – tal como se planeo- hubiera tenido lugar. Ya los comecandelas del barrio estaban reculando y apendejados hasta los huesos.

    Yo no dejo de pensar que desde aqui algun “simpatizante de gratis o espia ruso de entonces”, le haya informado a Castro del lugar y hora del desembarco que fue cambiado de lugar a ultima hora inexplicablemente.

  • oscar canosa dice:

    Gu:icho, Gu:icho, tu no entiendes. Yo pienso lo mismo que tu de esa Generacion(y quizas la juzge mas severamente de lo que yo deberia). Pero, no es nuestra Generacion. Estamos hablando de aquellos que comprendiamos entre 10 y 18 a~os al triunfo de la Revolucion y que no tuvimos nada que ver con el apoyo a Fidel Castro, ni con su oposicion. Hasta ahora. Si tu deseas, tenemos la capacidad de profundizar en el Dolor.

  • ¿Quién le habrá dicho al berraco de scrutinizer que este blog es de él?

  • kylito dice:

    la accion mas estupida del gobierno de usa fue la invasion a medias,
    (como todo lo que hacen los democratas)
    o no haberla hecho o haberla hecho completa con todas las consecuencias que eso pudiera haber arraigado.
    los chivatos (siempre omnipresentes en la cuba de hoy) le ganaron la guerra
    a soldado avisado……..

  • scrutinizer dice:

    El condesito Comemierdato no acaba de darse cuenta de que está en el sitio equivocado. Esto no es un blog para defender a la dictadura castrofascista o darle vivas a un connotado criminal como Barbatruco. Ya se lo han dicho en varias ocasiones pero el muy comemierda sigue ahí escribiendo cativia, pensando que con eso va a provocar y lo que en realidad está haciendo es el ridículo. Sí, Cuba se mantuvo libre….libre de comida, de derechos humanos, de moral y de decencia, de libertades.
    Condesito, sigue burlándote del sufrimiento del pueblo cubano que más temprano que tarde te llegará tu hora definitiva.

  • Oscar:
    Lo que pasa es que cuando tú piensas en “tu generación” te refieres a aquellos cubanos que se opusieron a la implantación de castrismo. Sin embargo, para mí esa generación se compone no sólo de Uds. (gente a la que respeto mucho), sino también de una gran mayoría de chupatrancas, vagos, facinerosos, envidiosos e imbéciles que apoyaron a Castro. Por eso -y a pesar a Uds.- se trata de la peor generación de cubanos desde los guanajatabeyes.

  • oscar canosa dice:

    Ya tu ves, Gu:icho, porque yo le caigo arriba a cualquiera que critique mi Generacion? Los traumatizados fuimos nosotros , no Uds., y como a cualquier traumatizado se nos debe tratar con gentileza y compasion.

  • oscar canosa dice:

    Esperando sentado frente al tablero, y espero, espero. Me levanto. Voy. Veo a Papa inclinado sobre el radio de onda corta. – Que, estamos ganando?, – Estamos perdiendo, chico! Y cogi otro rumbo.

  • La verdad no es de don Vicente ni del Desgraciado.

    La verdad está justo en el medio: Las milicias del pueblo chupatranca se aseguraron la tranca por 60 años.

  • ¿cómo se llama esto? ¿La canción de mercenario derrotado? Que patético me resulta Echerri. Eso que llama Echerri las “turbas” es el pueblo de Cuba y eso que llama las tropas del gobierno eran los milicianos del pueblo que derrotaron en menos de 72 horas a los mercenarios, armados, entrenados y pagados por el imperialismo yanqui. Este fue el día en que Cuba se mantuvo libre.