castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

En Cuba

PD en la red

Crónica del desencanto

  • pd
    Editor Jefe
  • abr 13, 201118:28h
  • 1 comentarios

Un reportaje de Portia Siegelbaum para CBS: “Cuba just isn’t the same anymore”

PD: La traducción parcial al español, de Rolando Cartaya:

Cuba simplemente ya no es la misma

Portia Siegelbaum, CBS News, La Habana, 12 de abril de 2011

Cuba ya no es la misma de antes; ni para los que optan por marcharse a Miami o a España, ni para los que se quedaron y depositan sus esperanzas en la revolución que encabezó Fidel Castro.
Los que se han quedado en la isla, y sus hijos, atraviesan por el equivalente a una segunda revolución, aunque hay quienes desdeñan los cambios contemplados por no ir, ni lo bastante lejos, ni lo bastante rápido.
Cuando el Partido Comunista celebre su Sexto Congreso este fin de semana su prioridad declarada será modernizar la economía para aumentar la producción y la eficiencia, con una aplicación simultánea de medidas de austeridad para aliviar la carga de este antiguo Estado paternalista.
Es un cambio importante en la política, porque las viejas generaciones a la que les han dicho cómo vivir por más de cinco décadas, no pueden de repente ajustarse a un nuevo enfoque vital que exige valerse por sí mismo en casi todos los campos más allá de la educación y la salud pública.
El otro día mientras me hacían las uñas escuché a la manicurista desbarraar acerca de cómo un gran logro de la Revolución había sido que usted podía irse a dormir por la noche sabiendo que por la mañana tendría un trabajo, y a fin de mes, un sobre con su salario. Su desahogo se debía a los planes del gobierno para eliminar hasta un millón de plazas laborales de las nóminas del Estado.
Pese a haber sido la propietaria de un exitoso negocio privado desde los años 90, cuando los Castro permitieron por primera un pequeño sector no estatal, para ella las reformas económicas que se avecinan son como botar al niño junto con el agua de la palangana.
Y para la nueva generación, la nación, la Revolución y Fidel Castro no son sinónimos. El espíritu de unidad y de esfuerzo común que marcó las décadas desde los 60 hasta los 80 prácticamente ha desaparecido entre los jóvenes, a pesar de la retórica oficialista en sentido contrario.
El idealismo de los primeros años y la firme convicción de Fidel Castro de que todos debían ser iguales desapareció en los años 90 junto con la Unión Soviética y el resto del campo socialista, cuyos subsidios y condiciones comerciales preferenciales mantenían la isla a flote.
El consumismo, esa pesadilla del socialismo y el igualitarismo, se ha ido infiltrando junto con las remesas enviadas por los familiares en el extranjero, de modo que a menudo los menos revolucionarios (los militantes del Partido Comunista habían roto relaciones con los parientes que abandonaron el país) y los menos educados eran los que portaban moneda dura. Fueron ellos quienes encabezaron la nueva diferenciación en clases, a pesar de tres décadas de esfuerzos para acabar con esa distinción.
La tecnología, por restringida que haya estado, ha hecho que los jóvenes tomen conciencia de lo que sucede y de lo que estaría a su alcance en todo el mundo. Hasta los cubanos, sin conexión legal a Internet en su país, y quizás sin un teléfono, se las han arreglado para crear páginas de Facebook e intercambiar noticias e ideas con antiguos compañeros de clase en todo el mundo. Como le dice a su nutrido público el dúo de música pop cubano Buena Fé: “Y qué aventurera que se ha puesto la juventud. Le da lo mismo Barcelona, Tokio o Moscú”.
El académico, escritor y ex diplomático Carlos Alzugaray le decía recientemente a una publicación digital de la Iglesia católica cubana (Cuba: ¿hacia un nuevo pacto social?, Espacio Laical No. 125, abril 2011): “Existe un desfase generacional en el debate político, no sólo de posiciones, sino incluso de temas y prioridades. Como en otras revoluciones, la generación histórica no estableció mecanismos estables de renovación de liderazgo a través de límites de mandato. Hoy, el momento no es carismático, sino institucional”.
Y señala luego que “las nuevas generaciones no se conforman con referencias a un programa político dirigido a resolver los problemas de sus padres o abuelos. En su lugar, dice Alzugaray, “es urgente atender las aspiraciones mayoritarias a tener propiedad privada, viajar y resolver sus problemas de bienestar en términos de vivienda, transporte y comida”.
“A fin de cuentas, la gente piensa como vive”, se lamentaba una profesora universitaria. En su pequeño apartamento de tres mínimas habitaciones, una de ellas minúscula, viven actualmente, además de ella, tres hijos en edad universitaria, de los cuales una hembra acaba de dar a luz. Y el padre del bebé también se mudó para allá. Se podría decir que es una suerte que la profesora sea divorciada porque, sencillamente, allí ya no queda espacio para un marido.

Foto: Orlando Luis Pardo Lazo.

Publicado en
1 respuestas
Comentarios

  • Cuco dice:

    Puro “diversionismo ideológico”…
    1. “Un Estado paternalista”…(con padres como esos pa’qué necesitamos padrastros!!….)
    Punto número 2. “El idealismo de Fidel Castro“ duró un montón de años….(Lo que hay que oír!..)
    3.”El momento no es carismático,sino institucional”…dice el diplomático (Claro,de caras nuevas nada!!)….
    Para qué seguir con el análisis “de CBS”…llevan dias con la misma cantaleta,preparando a la “opinión” para el Congreso!….No los conociéramos!
    (La idea que trabajan es, capitalismo a su manera…o ké?.
    Si yo soy el q más meo!!!..Memierdas qué son!)
    Ridículo!…