- abr 05, 2011 • 22:25h
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Cumbres y tanques
Argel se convirtió en el lugar de reunión por el que pasaron casi todos los representantes de los movimientos de liberación africanos. Si 1960 marcó, según las palabras de Julius Nyerere, el inicio de la segunda repartición de África, la capital argelina fue, entonces, el lugar donde se negoció una buena parte de ese reparto. Según la propias palabras de Papito: “Argel estaba sustituyendo a El Cairo como capital anticolonialista en África” (CdC, pág. 233), y, “las relaciones argelino-cubanas se habían profundizado, hasta el grado de que Cuba servía de intermediario para las solicitudes de Argelia a la URSS y como se verá Argelia era el introductor de Cuba en el Tercer Mundo y los No Alineados” (CdC, pág. 198).
Para más dolores de cabeza, allá en Moscú, la presencia china en Argel empezó a rebasar el gesto simbólico de un Ben Bella que según Papito, “en una época se vestía de chino. Un traje chino que le había regalado Chou en Lai, entonces iba a las recepciones y dondequiera vestido de chino” (CdC, pág. 386). Las cosas empezaron a pasarse de rosca, para los soviéticos, cuando los chinos empezaron a utilizar a Argelia para extender su influencia hacia América Latina.
De visita en Argel, después de haber regresado de un viaje a Ghana y durante la preparación de una próxima visita a Tanzania, Papito y el Che Guevara se entrevistaron “con el ‘gallego’ Masera, venezolano, segundo secretario del Partido Comunista de ese país” (CdC, pág. 243). A partir de esa entrevista supieron que el FLN venezolano había obtenido de China apoyo en armas, y necesitaba una vía para introducir esas armas en Venezuela, cosa que hicieron a través de Argelia, después de haber recibido el visto bueno de Ben Bella y la aprobación del embajador chino.
La operación se hizo escondiendo las armas en barriles de vino, propiedad de una compañía fantasma, y transportándolas en un barco rentado por la misma. Uno de los responsables de la operación fue Layo Rodríguez de la Sierra, quien recibió ayuda del Partido Comunista Español gracias a la presencia en Argel, casualmente, de Santiago Carrillo y Enrique Líster. Este último es otro de los legendarios jefes militares de la república española, “gaitos”, que fueron a parar a Cuba. Papito lo conoció en Camagüey durante el año 1960 (CdC. pág. 244). Después de regresar de Tanzania, el Che Guevara partió en visita oficial a China (CdC, pág. 247).
El punto culminante de esos desvaríos afroasiáticos y mao-guevaristas fue la Conferencia de Solidaridad Afroasiática, en Argel, en febrero de 1965. Durante ese encuentro, Ernesto Che Guevara pronunció las palabras que para algunos terminarían costándole la vida. Su discurso, hoy famoso, estuvo cargado de de quejas y acusaciones sobre la forma en que la URSS implementaba su famosa “ayuda desinteresada” a los países del Tercer Mundo. El Che dijo: “¿Cómo puede significar ‘beneficio mutuo’ vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimiento sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente?… Si establecemos ese tipo de relación entre los dos grupos de naciones, debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera, cómplices de la explotación imperial”.
Compárese esas palabras del Che con las pronunciadas por Fidel Castro, ocho años después, en la misma ciudad de Argel, durante la IV Conferencia Cumbre del Movimiento No Alineado: “¿Cómo se puede calificar de imperialista a la Unión Soviética? ¿Dónde están sus empresas monopolistas? ¿Dónde está su participación en las compañías multinacionales? ¿Qué industrias, qué minas, qué yacimientos petrolíferos posee en el mundo subdesarrollado? ¿Qué obrero es explotado en algún país de Asia, África o América Latina, por el capital soviético?”.
Mucho cambió en los ocho años que mediaron entre esos dos discursos. Uno de los cambios más importante fue, sin lugar a dudas, que en 1973 ya Argelia estaba bajo el control del coronel Houari Boumedienne. Un hombre que si bien nunca llegó a ser tan pro-soviético como Fidel Castro, al menos sirvió para distanciar a su país de los devaneos maoístas, y del enfrentamiento ideológico con la URSS. El mismo hombre que “Angelito” y Masetti contactaron en 1961. El jefe de ejército que recibió a Flavio Bravo y a “Angelito” en 1963; y que quedó al mando de la unidad élite del ejército argelino que fue creada con el armamento que llegó desde Cuba, y que se benefició con la orden dada por Raúl Castro a los comandantes Flavio Bravo y Jorge Serguera: “Instruir y combatir, combatir e instruir”.
Los cubanos nunca entraron en combate, pero cuando se fueron de Argelia dejaron atrás la misma unidad blindada que derrocó —bajo el mando del coronel Sliman Hoffman y la dirección de Houari Boumedienne— a Ahmed Ben Bella, en 1965. Así lo cuenta el comandante Serguera en una entrevista: “En una conversación que yo tuve con Ben Bella, ya después, cuando empezaron a pasar las semanas y los meses, bueno, pues teníamos necesidad de irnos de allí, entregar aquello; le dije que bueno, a quién le íbamos a entregar aquello. Entonces ellos tenían idea de organizar las milicias y yo le dije a Ben Bella claramente: el que dirija esas tropas algún día podrá dirigir los destinos de Argelia, piense bien, bien, ponga un oficial suyo ahí de jefe de esa unidad, no a Sliman Hoffman, y ustedes saben que eso tanques participaron en el golpe de estado contra él. Esos tanques se dislocaron en Argel, también se le había aconsejado poner esos tanques lejos de Argel, pero en aquella época la mujer de Hoffman, que era amiga de de Molina [oficial de la DGI cubana en Argel, bajo cobertura de Prensa Latina], le confió que Ben Bella destituyó a Hoffman del mando de los tanques, pero que Boumedienne no lo aceptó y lo ratificó. Esto ocurrió después que yo hablé con Ben Bella y demuestra que Boumedienne no se dejaba quitar su poder. Bueno, lo acercaron a Argel y ustedes saben lo que pasó” (CdC, pág. 376).
(Continuará…)
César Reynel Aguilera
Montreal
Foto: Che Guevara y Ahmed Ben Bella, en la cumbre de Argel.







Perdón. Cuando regresó a España en el 78 /79 y venía bien encabronado con Carrillo y los revisionistas, fundó un partido estalinista de viajas cacatúas y lo entrevisto un amigo. Ese pasado cubano lo ocultó bien oculto.
Gracias por la aclaración. Y los datos.
Juro q nunca habia visto una foto del che con cara de loca
“Sin Ganas”, por supuesto que Líster pisó Cuba. Varias veces. Busque por ahí…
La referencia de Papito puede datarse sin dificultad: el 2 de junio de 1961 el general Líster estaba en Cuba, y el Che incluso le dedicó un apasionado discurso que empezaba:
“Queridos compañeros:
Tengo hoy el honor, en nombre del pueblo de Cuba, de saludar una vez más, durante su estancia entre nosotros, al general Líster. (Aplausos.) Y tengo la fácil misión de presentarlo ante ustedes, pues todos lo conocen desde hace muchos años, y el mundo entero conoció su nombre cuando España escribió una de sus páginas más heroicas y desgraciadas, durante los tres largos años de la guerra civil contra los poderes fascistas.
Al llegar aquí, en este momento, el general Líster, no deja de crearse un paralelo simbólico, pues Cuba hoy, como España en aquellos nefastos días, es la avanzada del mundo progresista luchando contra la ofensiva de la bestia imperialista.”
Aquí hay más:
http://guerracivil.forumup.es/about90-guerracivil.html
Juraría que Enrique Lister, gallego de Galicia, comandante del Quinto Regimiento que durante un tiempo sacó de quicio a los generales de Franco en nuestra divertidísima y más que trágica Guerra Civil, comunista desde los 14 años, obrero de choque en el metro de Moscú y aficionado “al vino y las putas” según Castro Delgado, otro comadante republicano, no pisó Cuba nunca.
Si lo hizo fue por poco tiempo y en función de su afición arriba citada. Solo lo juraría y tendría que confirmarlo. Carrillo por supuesto que tampoco, era una rata de oficina y el calor le sentaba muy mal. Castro Delgado dejó el empleo de comunista, perdió la fe, antes de lo de Hungría…
No soy quién para poner en duda la excelente memoria de Papito, pero en esos años de movimientos febriles de continente en continente y visitas y charlas con los que creían estar re-escribiendo la Historia, con H grande, bien pudo bailarle algún recuerdo de haberlo visto en otro país.
Por lo demás, el relato cada día es más interesante y espero cada nueva entrega como un adolescente a su primera novia.
Tienes que contar también lo que le hizo Slimane a Molina cuando se enteró del megage a trois con su mujer, y por qué al Molo después le decían Pico’epito.
Nacimos de la Conspiracion y nos crio la Intriga(Los Cubanos).
Siempre interesante, CRA.