“es objetable la concentración de propiedad en una sola persona”
No veo porqué si no implica monopolio ¿Es de objetar la riqueza de Bill Gates, Emilio Botin, Amancio Ortega o Warren Buffet?
En mi opinión no si las instituciones del estado son capaces de mantener su independencia. (Ojo, la solución de no ser así, darle más poder al estado, también tiene sus vicios.)
En México, el caso de Carlos Slim, puede ser diferente. Sobre todo por los indicios de monopolio.
Efectivamente el concepto “concentración de la propiedad” es muy vago y sería mejor abandonarlo como comente.
Usted arguye un motivo más de confusión: concentración de la propiedad de una empresa (desde una cafetería a una multinacional) en contraste al sentido de concentración de la propiedad en un sector (p.e. telecomunicaciones) que deriva en monopolio.
Desde el punto de vista económico lo que más importa es lo segundo, si bien los conceptos convergen. Por ejemplo, supongamos telefónica es un monopolio. Dos casos:
1. Pertenece a unos cuantos dueños, lo que usualmente implica abuso de su posición;
2. Pertenece a todos los españoles, lo que menoscaba el abuso ya que los dueños se estarían robando a si mismos.
De ahí la lógica del control estatal de los monopolios naturales (es decir, sectores donde es optimo tener un solo productor bien regulado).
Sigo pensando que lo relevante es el concepto de monopolio y no la “concentración de la propiedad” en todas sus variantes.
No acabo de ver la equivalencia entre “acumulación excesiva de riqueza” y empresa grande.
Por poner un ejemplo Teléfonica es una multinacional española con un montón de dinero que está repartido entre más de millón y medio de accionistas. Con un beneficio neto de unos 13 millones de euros en 2009, a cada accionista le tocó unos 7 euros de beneficios anuales.
El accionista mayoritario es el BBVA con el 5,5% … pero, a su vez ese banco tiene más de un millón de accionistas.
En contrapartida una pequeña empresa familiar de un solo propietario puede “concentrar” una propiedad de más de un millón de euros.
Resumiendo: es objetable la concentración de propiedad en una sola persona, pero no necesariamente en una sola empresa.
O, en todo caso, ambas situaciones hay que diferenciarlas con precisión.
Yo creo que hablar de la concentración de la propiedad en manos de unos pocos y las leyes antimonopolio son hoy para Cuba como poner la carreta delante de los bueyes. El gobierno cubano necesita primero entender que el estado no puede ni debe ser el vendedor de durofríos ni el dueño de cafeterías, peluquerías o cualquier otro tipo de establecimiento detallista. La iniciativa privada junto a una política tributaria justa (no los impuestos leoninos que hoy cobran) y la liberalización de los créditos, ya sean nacionales o extranjeros, estatales o privados, ayudarían sin dudas a la recuperación económica que se necesita.
Ya habrá tiempo en el futuro para analizar otros temas macroeconómicos, pero hoy tenemos que desideologizar nuestra sociedad y humanizarla; dejar de pensar en términos de capitalismo y socialismo y empezar a estimular un pensamiento económico que incluya un compromiso social real. Los cambios políticos también vendrán, pero no se puede hacer política con la barriga vacía y los pies desnudos; cosa que no comprenden quienes critican al pueblo cubano por su aparente apatía ante los problemas que agobian a la sociedad cubana.
El programa está mucho mejor conseguido que el último. Mas fluido, mejor edición. Espero tenga éxito.
Respecto a la concentración de la propiedad es un problema semántico, creo.
Nadie está a favor de los monopolios y la concentración de la propiedad deriva, en el limite, en un monopolio. Luego oponerse a la concentración de la propiedad es comprensible.
El problema radica en que en Cuba concentración se puede entender como tener mas de X sillas en un restaurante. Lo cual es un sinsentido. Mejor decir que uno está en contra de los monopolios.
Cuanto antes se abandone la semántica revolucionaria mejor.
No se rompan más la cabeza, tienen lo que se merecen: un pueblo chusma maleducado, envidiosos,vulgares, resentidos, en cualquier competencia a nivel mundial seríamos la gran caca luchando con ventaja por la medalla de oro, los pocos años o los muchos que les quedan por vivir, que aquello no lo destruye nadie,pero tampoco lo arreglan.
¡Y qué miedo a que la gente triunfe a lo grande!
“Pequeñas y medianas empresas…” Pero nada de acumular riquezas “excesivas”.
O sea, que según la vanguardia de la balbuceante sociedad civil cubiche, nos merecemos la mediocridad; así si un joven cubano se atreve de pensar en grande e inventa un Google o Facebook, eso no sería permitido si estas gentes alcanzan el poder… ni siquiera Olga podrá vender sus tamales a nivel nacional, porque “acumularía riquezas excesivas”.
¡Abajo el monopolio tamalero!
¡Viva el comunismo lite!
Se habla mucho de micro-finanzas como si de un San Jorge se tratara — capaz de terminar con el dragón de la pobreza y el atraso social tras medio siglo de comunismo. Mucho me temo que esto no es más que una moda.
No dudo que las micro finanzas puedan jugar un papel dentro de una estrategia de desarrollo, pero cuestiono que tengan un impacto importante sobre la macro-economía o la pobreza de los hogares en general.
A día de hoy la mejor evidencia empírica no apoya en nada las cualidades casi milagrosas que se le atribuyen.
Las micro finanzas pueden ayudar, sí, pero poco y de forma marginal. Cuba se enfrenta a retos aun mayores y esto es solo un parche, pequeño, y de dudosa efectividad máxime en un país como Cuba, cuya economía y sistema político es muy sui generis y diferente de las experiencias tenidas hasta ahora.
@Gabriel
“es objetable la concentración de propiedad en una sola persona”
No veo porqué si no implica monopolio ¿Es de objetar la riqueza de Bill Gates, Emilio Botin, Amancio Ortega o Warren Buffet?
En mi opinión no si las instituciones del estado son capaces de mantener su independencia. (Ojo, la solución de no ser así, darle más poder al estado, también tiene sus vicios.)
En México, el caso de Carlos Slim, puede ser diferente. Sobre todo por los indicios de monopolio.
@Gabriel
Efectivamente el concepto “concentración de la propiedad” es muy vago y sería mejor abandonarlo como comente.
Usted arguye un motivo más de confusión: concentración de la propiedad de una empresa (desde una cafetería a una multinacional) en contraste al sentido de concentración de la propiedad en un sector (p.e. telecomunicaciones) que deriva en monopolio.
Desde el punto de vista económico lo que más importa es lo segundo, si bien los conceptos convergen. Por ejemplo, supongamos telefónica es un monopolio. Dos casos:
1. Pertenece a unos cuantos dueños, lo que usualmente implica abuso de su posición;
2. Pertenece a todos los españoles, lo que menoscaba el abuso ya que los dueños se estarían robando a si mismos.
De ahí la lógica del control estatal de los monopolios naturales (es decir, sectores donde es optimo tener un solo productor bien regulado).
Sigo pensando que lo relevante es el concepto de monopolio y no la “concentración de la propiedad” en todas sus variantes.
No acabo de ver la equivalencia entre “acumulación excesiva de riqueza” y empresa grande.
Por poner un ejemplo Teléfonica es una multinacional española con un montón de dinero que está repartido entre más de millón y medio de accionistas. Con un beneficio neto de unos 13 millones de euros en 2009, a cada accionista le tocó unos 7 euros de beneficios anuales.
El accionista mayoritario es el BBVA con el 5,5% … pero, a su vez ese banco tiene más de un millón de accionistas.
En contrapartida una pequeña empresa familiar de un solo propietario puede “concentrar” una propiedad de más de un millón de euros.
Resumiendo: es objetable la concentración de propiedad en una sola persona, pero no necesariamente en una sola empresa.
O, en todo caso, ambas situaciones hay que diferenciarlas con precisión.
Yo creo que hablar de la concentración de la propiedad en manos de unos pocos y las leyes antimonopolio son hoy para Cuba como poner la carreta delante de los bueyes. El gobierno cubano necesita primero entender que el estado no puede ni debe ser el vendedor de durofríos ni el dueño de cafeterías, peluquerías o cualquier otro tipo de establecimiento detallista. La iniciativa privada junto a una política tributaria justa (no los impuestos leoninos que hoy cobran) y la liberalización de los créditos, ya sean nacionales o extranjeros, estatales o privados, ayudarían sin dudas a la recuperación económica que se necesita.
Ya habrá tiempo en el futuro para analizar otros temas macroeconómicos, pero hoy tenemos que desideologizar nuestra sociedad y humanizarla; dejar de pensar en términos de capitalismo y socialismo y empezar a estimular un pensamiento económico que incluya un compromiso social real. Los cambios políticos también vendrán, pero no se puede hacer política con la barriga vacía y los pies desnudos; cosa que no comprenden quienes critican al pueblo cubano por su aparente apatía ante los problemas que agobian a la sociedad cubana.
El programa está mucho mejor conseguido que el último. Mas fluido, mejor edición. Espero tenga éxito.
Respecto a la concentración de la propiedad es un problema semántico, creo.
Nadie está a favor de los monopolios y la concentración de la propiedad deriva, en el limite, en un monopolio. Luego oponerse a la concentración de la propiedad es comprensible.
El problema radica en que en Cuba concentración se puede entender como tener mas de X sillas en un restaurante. Lo cual es un sinsentido. Mejor decir que uno está en contra de los monopolios.
Cuanto antes se abandone la semántica revolucionaria mejor.
esto parece otra mesa redonda
No se rompan más la cabeza, tienen lo que se merecen: un pueblo chusma maleducado, envidiosos,vulgares, resentidos, en cualquier competencia a nivel mundial seríamos la gran caca luchando con ventaja por la medalla de oro, los pocos años o los muchos que les quedan por vivir, que aquello no lo destruye nadie,pero tampoco lo arreglan.
¡Y qué miedo a que la gente triunfe a lo grande!
“Pequeñas y medianas empresas…” Pero nada de acumular riquezas “excesivas”.
O sea, que según la vanguardia de la balbuceante sociedad civil cubiche, nos merecemos la mediocridad; así si un joven cubano se atreve de pensar en grande e inventa un Google o Facebook, eso no sería permitido si estas gentes alcanzan el poder… ni siquiera Olga podrá vender sus tamales a nivel nacional, porque “acumularía riquezas excesivas”.
¡Abajo el monopolio tamalero!
¡Viva el comunismo lite!
Se habla mucho de micro-finanzas como si de un San Jorge se tratara — capaz de terminar con el dragón de la pobreza y el atraso social tras medio siglo de comunismo. Mucho me temo que esto no es más que una moda.
No dudo que las micro finanzas puedan jugar un papel dentro de una estrategia de desarrollo, pero cuestiono que tengan un impacto importante sobre la macro-economía o la pobreza de los hogares en general.
A día de hoy la mejor evidencia empírica no apoya en nada las cualidades casi milagrosas que se le atribuyen.
Las micro finanzas pueden ayudar, sí, pero poco y de forma marginal. Cuba se enfrenta a retos aun mayores y esto es solo un parche, pequeño, y de dudosa efectividad máxime en un país como Cuba, cuya economía y sistema político es muy sui generis y diferente de las experiencias tenidas hasta ahora.
Más aquí y aquí.