- mar 27, 2011 • 13:08h
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Enrique del Risco y Rafael Rojas, sobre la Generación de El Puente, a propósito de una antología reciente de Jesús J. Barquet.
PD: Una nota personal al pie. Durante buena parte de mi adolescencia tuve la oportunidad de conocer muy de cerca a una escritora de El Puente, Ana Garbinsky. Para ese entonces, ya “la rueda” le había pasado por encima y Ana trabajaba de traductora de inglés en la Biblioteca Nacional “José Martí”, en el mismo departamento que mi madre, de quien era buena amiga. Nunca supe que Ana era escritora (lo ocultaba celosamente) hasta muchos años después. Pero me prestó muchos libros y me tradujo cosas que yo le pedía con gran generosidad. También me dio algunas lecciones de desafección, que le agradezco. Falleció hace unos años, dejando dos hijos y una infinidad de gatos. Sé que siguió escribiendo y, sobre todo, leyendo con voracidad incansable. Pero los sucesos de El Puente la marcaron hasta el punto de impedirle volver a confiar en la literatura como oficio público.




“me dio algunas lecciones de desafección, que le agradezco”
ja, ja, ja, ja…
Me gustó esa, No siempre critico.
La represión nos robó muchos escritores valiosos, pero como el daño siempre se revierte, nos propició muy buenos traductores, bibliotecarios y otros oficios que muchas veces nos hicieron “discretamente” valiosas sugerencias o servicios.
Era una bella persona, pero no tenía idea de que escribía.