- mar 26, 2011 • 14:02h
- 3 comentarios
No todo en abril serán movilizaciones y Congresos. También habrá Copa de Golf en Varadero. Con jugadores de 12 países, incluido el legendario golfista inglés Tony Jacklin.
No todo en abril serán movilizaciones y Congresos. También habrá Copa de Golf en Varadero. Con jugadores de 12 países, incluido el legendario golfista inglés Tony Jacklin.
Lo que el gobierno cubano está montando son clubes para extranjeros, nada que ver con “el deporte un derecho del pueblo” consigna populalista hoy olvidada como tantas salidas de los viejos socialistas cubanos, que calcaban de su patrona, la URSS, el deporte como cosa masiva y espectacular.
El golf ha quedado asociado a los millonarios, no porque sólo ellos lo practiquen, por supuesto que hay campos del Condado que por una ridícula cantidad de dinero se puede entrar y jugar, ni tampoco por el costo de las membresías en los clubes de lujo, algunas con cifras de cuatro y cinco ceros, sino porque ellos van a esos clubes (como los desayunos de los banqueros) a hablar de negocios.
Me decía un amigo que si en EE.UU. se cerraban los clubes de golf se acababan las inversiones. Es una exageración, pero realmente una buena vía para encontrar inversor en un proyecto tipo joint venture, o para definir tácticas compartidas de mercadeo, es ir a jugar golf a un club exclusivo.
Contrario a la creencia popular, no se necesita ser miembro de un Country Club para jugar golf. En USA hay campos de golf publicos por todos lados. No es caro jugar y los clubs (palos), como todo, los hay de todos precios y colores. Esta es una de las mentiras que me metieron en la cabeza en Cuba. En USA hay montones de parques publicos donde se pueden practicar deportes gratis. Por todos lados hay canchas de tenis gratis, que tambien pensaba era un “deporte de millonarios”.
Perfeccionamiento del socialismo.
Es una bofetada al cubano de a pie, por su miserable estado de vida, que se desarrolle en el país, supuestamente socialista, el deporte de los millonarios. Ahora sólo falta que lleven el Polo, para que boquiabiertos y habrientos, vean desde las bardas, este espectáculo. Con lo que vale un buen palo de golf come un cubano meses, por no hablar de la membresía por un año, equivalente a todo el trabajo de su vida en el país “socialista”.