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Razones de Angola (XIV)

  • mar 14, 201112:02h
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Preparando la “cama” nuclear

Los jesuitas del PSP llegaron a un Moscú que ya había empezado, desde 1956, a barrer con aquellos legendarios jefes y asesinos que —según el dogma de sus admiradores cubanos— lograron “salvar” a la URSS de la reacción imperialista, derrotar al fascismo y extender las ideas de Marx y Lenin por todo el mundo. Esos jesuitas tropicales nunca habrían podido alinearse con esa nueva burocracia partidista que caminaba por los pasillos de la Lubyanka. Como buenos espías pudieron haberlo fingido, pero su lealtad última siempre tuvo que haber sido para con aquellos que veían en Nikita, y en el antiestalinismo feroz que éste representaba, un accidente pasajero y necesario, pero accidente al fin y al cabo.

Así, mientras en la URSS la KGB se encargaba de meter exageraciones en la cabeza de Nikita —sobre la debilidad moral de los Kennedy, la abrumadora superioridad nuclear de los Estados Unidos, la agresividad infundada del Pentágono, y la extrema vulnerabilidad de la URSS— en Cuba el viejo núcleo de inteligencia soviética se encargaba, con la ayuda constante de Alexander Alexeiev, de explotar a su antojo la exquisita paranoia de Fidel Castro. Algo relativamente fácil si tomamos en cuenta que el Comandante es uno de esos que despiertan cada mañana pensando “me quieren joder” y después salen a buscar un culpable.

Desde 1959 hasta 1962 Fidel Castro vivió intoxicado con la inminencia de una invasión americana que nunca ocurrió, y en la que él siguió creyendo (todavía hoy lo hace) a pesar de la negativa de Kennedy de enviar, en abril de 1961, el apoyo aéreo que tanto necesitó la Brigada 2506. Los niveles de esa intoxicación llegaron a extremos tan ridículos que en un momento determinado el Centro de la KGB tuvo que pedirle a Alexander Alexeiev que fuera más cuidadoso con sus “anuncios” de agresiones contra el castrismo (Moscú a Alexander Alexeiv, Sept. 7, 1960, Fichero 86447, vol. 2, pág. 80. Archivo del Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia).

La consecuencia natural de esa intoxicación fue una carrera armamentista que está entre las más caras en la historia de la humanidad (si se ajustan sus niveles al Producto Interno Bruto de Cuba, a su balanza comercial o a la población de la isla en aquel momento). En abril de 1960, como consecuencia del acuerdo del PCUS a raíz de la voladura de La Coubre, Cuba empezó a recibir armamento de los países de campo socialista (esa vez no los recibió directamente de la URSS) por un valor por encima de los 100 millones de dólares (alrededor de un billón mil millones de dólares hoy día).

En marzo de 1961, después de la visita de Flavio Bravo a Moscú, la URSS se comprometió a enviar ayuda directa a Cuba y a finales de abril de ese año se completó un primer envío que incluía 125 tanques (IS-2M y T-34-85), 50 SAU-100, 428 piezas de artillería (desde 76mm hasta 128 mm), 170 cañones antitanques de 57 mm, 898 ametralladoras pesadas (de 82 mm y 120mm), 920 ametralladoras antiaéreas (de 37 mm y 12,7 mm), 7250 ametralladoras pequeñas, y 167000 pistolas y fusiles. En mayo de 1961, según un informe del Ministro de Defensa, la URSS decidió entregar a Cuba un extra de 41 aviones de combate (MIG-19s y MIG-15s), 80 tanques adicionales (equipados para visión nocturna), 54 ametralladoras antiaéreas de 57 mm y 128 piezas de artillería pesada.

No contento con eso, en septiembre de 1961 Fidel Castro pidió permiso a Moscú para enviar una delegación militar de alto nivel, que se encargaría de negociar un incremento sustancial en la asistencia militar soviética (Fidel Castro a Nikita Jruschov, sept. 4, 1961, Folio 3, Lista 65, Fichero 872, págs. 146-51. Archivo del Presidente de la Federación Rusa). El objetivo fundamental de esa negociación sería obtener para Cuba ocho divisiones de los misiles tierra-aire SA-2 (o V-750, los mismos que habían derribado el U-2 de Gary Power en 1960), con una cantidad total de alrededor de 400 misiles. A esa petición se sumaron otras 282 ametralladoras antiaéreas, 412 tanques, y 100 transportes blindados (Matvei Zakharov [Ministerio de defensa] e Ivan V. Archipov [Ministerio de Colaboración Económica] al Comité Central del PCUS, sept. 20, 1961, Folio 3, Lista 65, Fichero 872, págs. 136-138. Archivo del Presidente de la Federación Rusa). Los soviéticos calcularon que ese envío costaría alrededor de 193 millones de dólares (lo que equivale en cifras actuales a casi 2 billones de dólares). Al frente de esa delegación fue Sergio del Valle, pero entre uno de sus miembros estaba, una vez más, el misterioso e inefable Flavio Bravo (un aspecto importante de este último acuerdo militar es que, a pesar de haber sido aprobado por la alta jerarquía del PCUS, y por las fuerzas armadas de las URSS, estuvo varios meses dando tumbos por la burocracia soviética sin llegar a materializarse).

En 1961 podemos contabilizar, entonces, cuatro visitas a Moscú del núcleo central de inteligencia soviética del PSP. Aníbal Escalante estuvo en marzo; unos días después llegó Flavio Bravo, que fue recibido por la alta jerarquía del Ejército Rojo, y que repitió su visita,como “acompañante” de Sergio del Valle, en septiembre de ese mismo año. Un cuarto visitante que está confirmado, aunque no he podido averiguar el mes exacto de su llegada a Moscú, fue el legendario y tristemente célebre Joaquín Ordoqui (una foto de esa visita, con Ordoqui, Nikita y Osmani Cienfuegos abrazados y sonrientes, puede ser vista en la página 342 de Un asunto sensible, el excelente libro sobre el juicio de Marquitos escrito por Miguel Barroso). Ordoqui era, en ese momento, el jefe de los servicios de retaguardia de las FAR y fue el encargado, por tanto, de coordinar con los soviéticos (entre otras cosas) la recepción y el transporte de los misiles nucleares que llegarían a Cuba en 1962. Un año que empezó para los cubanos con un país armado hasta los dientes, con una economía agotada, con una escasez de alimentos que obligó a instaurar la famosa libreta de abastecimiento, y con un Fidel Castro que —en la desvergüenza de su eterna incapacidad para dar de comer al pueblo— decidió hacer lo único que siempre se le ocurre en esos casos: montar uno de sus bretes políticos.

En marzo de ese año Aníbal Escalante fue removido de su cargo al frente de las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas), en una jugada que muchos jacobinos del castrismo interpretan, todavía hoy, como uno de los primeros “golpes” a la influencia comunista dentro de la revolución cubana. La realidad, sin embargo, es que unos días antes había sido promovido como jefe del INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria, institución encargada de dar de comer a los cubanos) el viejo dirigente comunista Carlos Rafael Rodríguez; y que unos días después de su remoción Aníbal Escalante llegó, inexplicablemente, a Moscú.

De su informe a los soviéticos, ya hoy liberado en los archivos de Rusia, podemos saber que en la reunión en la que se decidió su destitución participaron, junto con Fidel Castro, nada más y nada menos que Blas Roca, Carlos Rafael Rodríguez y Flavio Bravo. Algo que le resta fuerza a la idea de una cruzada anti-comunista, o de una supuesta pérdida de poder del PSP (Declaración de Aníbal Escalante. Tomada por el funcionario del Comité Central del PCUS V. Korionov. Abril 3, 1962, Folio 3, Lista 65, Fichero 903, págs. 39-42. Archivo del Presidente de la Federación Rusa).

Otra consecuencia muy rara de la llegada de Aníbal Escalante a Moscú fue la reacción de los soviéticos ante las informaciones que traía el defenestrado. Según los archivos hoy disponibles Aníbal se las arregló para hacerle creer a Nikita que su “caída” en desgracia tenía que ver con un aumento de la influencia de los elementos pro-chinos dentro del castrismo. Esa noticia, paradójicamente, trajo consecuencias positivas; y lo hizo a pesar del informe del jefe de la KGB explicando que “no existían razones de peso para hablar de una influencia seria de los chinos sobre Fidel Castro” (Semichastny al Comité Central, abril 11, 1962, Fichero 88497, vol. 1, págs. 61-68. Archivo del Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia).

A raíz de las declaraciones de Aníbal, Nikita ordenó acelerar la entrega del armamento soviético que los cubanos habían solicitado en septiembre de 1961, autorizó la entrega de las divisiones de misiles tierra-aire solicitadas por La Habana e incrementó el paquete de ayuda con la inclusión de los misiles convencionales de largo alcance Sopka, que eran, en ese momento, una de las armas más avanzadas del arsenal soviético (Resolución del Presídium del CC del PCUS, abril 12, 1962, Folio 3, Lista 65, Fichero 872, págs. 170-74, Archivo del Presidente de la Federación Rusa).

Ese primer “truene” de Aníbal Escalante es, a todas luces, el más raro de la historia del castrismo. Se presenta a la opinión pública como una cruzada contra el sectarismo, pero fue la misma secta de Aníbal, el PSP, la que decidió, junto con Fidel Castro, “tronar” al viejo dirigente partidista. El defenestrado, una vez separado de su cargo, y hechas las autocríticas pertinentes, partió (en un caso que nunca más se repitió en la historia del castrismo) hacia la URSS, y su llegada a ese país marcó, paradójicamente, un incremento en la entrega a Cuba de la más avanzada tecnología militar soviética.

Unos días después de la llegada de Aníbal a Moscú, y para seguir sumando rarezas, Alexander Alexeiev —jefe de la estación de la KGB en La Habana— recibió una comunicación del Centro pidiéndole que se presentara en Moscú. La noticia que le esperaba, lejos de un regaño, o un llamado a la cautela (ante un castrismo que supuestamente empezaba a perseguir comunistas), fue su promoción a embajador de la URSS en Cuba, la entrega de una carta invitando a Fidel Castro, una vez más, a visitar el país de los soviets, y la noticia de la cancelación de todas la deudas cubanas con la URSS.

Antes de regresar a La Habana Alexeiv fue invitado a una reunión del más alto nivel del PCUS en la que Nikita Jruschov le dijo: “Camarada Alexeiev, hemos decidido o estamos a punto de decidir el emplazamiento de misiles de alcance medio con cabezas nucleares en Cuba. ¿Qué dirá Fidel Castro sobre esto?”.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

Foto: Castro in May Day celebration, 1963. Stan Wayman/TIME & LIFE Pictures.

PD: Razones de Angola (entregas previas).

11 respuestas
Comentarios

  • Socra dice:

    No me quedó claro cuál fue el papel de Aníbal por fin. Fue víctima o victimario? Víctima de Fidel o del propio PSP? Porque yo doy por hecho que fue sacado por completo de la vida pública y despojado de todo su poder político.
    César podrías aclarar este punto?
    Gracias

  • oscar canosa dice:

    Si, se veia bien.

  • Viva Cuba L! dice:

    Que gallardo que se ve Fidel en esa foto, che!

  • oscar canosa dice:

    De acuerdo, lector radical. Vamos, Gente, ya no es momento de Conspirar sino de Actuar.

  • lector radical dice:

    La investigación es excelente y los datos aportados para ilustrar algunos contextos, también lo son.

    Lo que le he objetado a César en entregas anteriores –más por la forma de redactar que por el contenido- es que su tesis principal deambula entre distintas historias, supuestamente calzada por documentos desclasificados y sucesos poco conocidos, sin encontrar todavía una forma eficiente para organizar toda la información, de manera que su idea base tenga un desarrollo más coherente.

    Aún así, yo tomo estas entregas como un trabajo en proceso de decantación. Y no me animo a desechar totalmente su teoría antes de conocer el final. Al margen de su tesis principal, hay subtramas que merecen un libro cada una.

    Lo que resulta desconcertante, quizá, para algunas personas, es que la tesis fue expuesta desde un inicio como quien muestra el esqueleto de un dinosaurio y le adjudica inmediatamente atributos, que para el espectador, aún son un misterio.

  • oscar canosa dice:

    No tenemos mucho tiempo hoy(me estan jodiendo en el Mundo Real), pero NADIE( CRA) va a gastar su tiempo escribiendo algo con este gran lujo de detalles por gusto,(y no solo por $) sino es con una intencion ulterior. Pongan atencion. El mayor enemigo de Fidel Castro en Mundo Real son los Rusos, cualquiera , los Marxistas-Leninistas, los Estalinistas, los Imperiales de antes y hasta los Mafiosos de ahora. Por que? Voy a dejar que la respuesta provenga de otro(s).

  • Anónimo dice:

    cuando el rio suena…….. ya escucharemos algo desde La Habana

  • Francotirador dice:

    El autor cita varias veces los documentos de los archivos de la URSS para apoyar su teoria de los hechos. Entonces porque los que critican no buscan los documentos pertinentes ellos mismos y comprueban si dice la verdad o no?

  • Güicho dice:

    Es un gran trabajo, en todo caso. Y está claro que el PSP es el gremio más anticubano e hijoeputa que ha pisado La Habana después de los filibusteros hugonotes de Jacques de Sores.

  • pd dice:

    Gracias por la corrección, “Jacobo”. El error del billón es mío, que esta mañana iba con prisa a la hora de editar.
    Por lo demás, creo que lo que dice César no es que el truene de Escalante haya sido un montaje sino que tuvo, como en efecto queda demostrado, curiosas consecuencias. A veces las cosas no son tan en blanco y negro.
    Creo que poco a poco César ha ido aportando datos y referencias a hechos curiosos y suscitando nuevas interrogantes. Aunque no compartamos 100% su tesis, debemos respetar ese trabajo. Yo, por ejemplo, he empezado a creer que el papel del PSP es más complejo de lo que pensábamos.

  • Jacobo dice:

    Como ya esto no tiene remedio me abstengo de comentar cosas “serias.”
    Me dedicaré a hacer aclaraciones baladíes.
    Si estás escribiendo en español, entonces cuando uses la palabra “billón” esta quiere decir millón de millones. Tu te refieres en tu escrito a “billion” en inglés, que son mil millones. El billón, en español, coincide con la cifra que en inglés se llama “trillion.”
    Debían de suprimir el uso de las palabras billón, trillón, etc, ya que tienen armado un lio enorme con eso. Somos una comunidad de mentalidad muy elemental, con un IQ al nivel de un cangrejo, y no entendemos esas cosas.
    Es mejor usar “cientos de millones, miles de millones, millones de millones” y olvidarnos de los billones, los trillones y los sillones.

    ¿Asi que Anibal no fue “tronado” en el 1962? ¿Fue todo un montaje teatral del superpoderoso núcleo de inteligencia del PSP? ¿Y todos los que cayeron con él fueron los “extras” de la obra?

    Ja

    Saludos, Jacobo