- feb 14, 2011 • 17:47h
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Vicente Echerri, el otro día, en El Nuevo Herald, a propósito de los límites de la libertad de expresión:
“El argumento de que Miguel Barnet el escritor es separable del Miguel Barnet el funcionario de un régimen que participa de esa condición esencialmente degradada, no pasa de ser un ejercicio retórico. Quien ha defendido, una y mil veces, la ignominia en que vive su pueblo no puede redimirse por un texto al parecer inocuo. El novelista nunca deja de ser el mayordomo del castrismo, ni siquiera cuando reza de noche —si es que lo hace— al Dios cristiano o a las deidades animistas con que trasiega. Hasta en sueños es un auxiliar de verdugo, o al menos lo es para nosotros.”




Maestro Abel,
de acuerdo con el diccionario de la Real Academia española la palabra zandeces no existe.
zandeces.
La palabra zandeces no está en el Diccionario.
La palabra correcta es :
sandez.
1. f. Despropósito, simpleza, necedad.
2. f. Cualidad de sandio.
sandez no tiene plural.
el lector radical es muy claro en sus argumentos! saludos!
muy bien por Angel, Echerri ya pasa de castano oscuro, ya me suena extremista tambien, lo menos clasista-elitista de extremos!!
lo seguire leyendo igual!
No estar de acuerdo con lo que dice el esperpento de Barnet no es excusa para estar en contra de su visita a este pais ,invitado por quien sea, para que digan todas las zandeces que desee,para eso esta la democracia.Lo que propone Echerri es un atrincheramiento que lleva a enquistamiento, la libertad fluye no se limita,ni mucho menos se reprime!
Por la regla de tres aplicada por Echerri, tampoco podemos separar al Bush escritor, del Bush que declaró una guerra a Irak y que bombardeó y mató a personas civiles inocentes…
El señor Vicente Echerri, esta vez –por lo menos- revela la naturaleza de esa sustancia pegajosa que algunos intelectuales no han podido despegarse, todavía. El desarrollo de las democracias occidentales hace mucho tiempo, muchísimo, aniquiló de los fundamentos jurídicos las normas de la Ley del Talión. Es preciso –para el bien de todos- que los intelectuales más capaces estén unos pasos por delante de los políticos.
Si la solución de los problemas cubanos, allá o acullá, pasara por la expresión «ojo por ojo, diente por diente», el círculo vicioso podría llegar hasta la antropofagia, que a nadie –creo –, en ninguna de sus variantes, puede resultarle beneficiosa.
Su argumento es certero cuando cualifica al “Barnet funcionario”, pero propone para éste, el mismo tratamiento que la dictadura cubana le ha dado a cientos de intelectuales y artistas, vivos o muertos, en estas 5 décadas.
Y se me ocurre preguntar: ¿Hay público para esos encuentros, incluso, algunos cubanos? Si es así, entonces queda mucho por hacer, desde lo intelectual, con honestidad, más no desde la fuerza o la proscripción. En ese punto –como en muchos otros-, es mejor que sea la dictadura cubana quien cargue con las cuentas de la historia.
Cristalino, más claro…Barnet es cómplice, ejecutor, informante, etc.
He aqui una fantasia de mi vida: encerrar en una habitacion a Echerri con Isaguita Rita Alfonso…
Muy bueno.