- feb 11, 2011 • 22:43h
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Retirada cinematográfica
La regla de oro de cualquier discusión política en Cuba durante los últimos cincuenta años ha sido: si el Comandante se pone bravo, resulta saludable cambiar de tema. Para no ser más, ni menos, que esa lista casi infinita de intelectuales cubanos, he decidido retirarme, quiero decir, he decidido “pasar a la búsqueda de mejores posiciones”. Voy a hablar de cine.
Si algún lector de esta columna no ha visto el filme “El escritor fantasma” (The Ghostwriter), dirigido por Roman Polanski, le ruego que no siga leyendo, porque voy a contarlo.
El cuerpo de un escritor —ahogado— rueda sobre la gravilla de una playa. Lo mataron, pero eso todavía no se sabe. Eso lo descubre otro escritor —caracterizado por Ewan Mcgregor— que contratan para terminar el trabajo que el occiso dejó inconcluso. Un trabajo aparentemente simple: escribir la biografía de un Primer Ministro inglés ya retirado, llamado Adam Lang, y que saca de la pantalla, magistralmente, el actor Pierce Brosman.
El segundo escritor empieza a trabajar y una de las primeras cosas que descubre es que el manuscrito que dejó su colega antes de morir está bajo una vigilancia que desentona con la vida pública que cuenta. Las guardianas del manuscrito son dos mujeres; una es la asistente de Adam Lang, llamada Amelia Bly (Kim Cattrall, en una fabulosa actuación), que cuida el manuscrito con caja fuerte, papeles numerados y llave USB. La otra guardiana es la esposa del primer ministro, Ruth Lang, actuada por Olivia Williams en la que es, a mi entender, la mejor actuación del filme (por esa dificultad que tienen los papeles que mienten para las actrices acostumbradas a hacer creer en la verdad de sus personajes). Ruth, por su lado, protege el manuscrito de una forma mucho más inteligente —esa que pasa por el espacio infinito que habita entre el ego de un escritor y su entrepierna.
La razón de tanta vigilancia es que Adam Lang, durante sus años de Primer Ministro, se alineó con los americanos de una forma que estuvo mucho más allá de las buenas costumbres inglesas. Hasta el punto de autorizar secuestros ilegales y torturas de supuestos terroristas. Lo que está en juego para el señor Lang, sin embargo, es algo más que la condición de títere, o alguna que otra citación a declarar en una investigación criminal (sobre posibles violaciones de los derechos humanos). Lo que está en juego, según avanza el filme y el segundo fantasma empieza a investigar siguiendo las pistas dejadas por el primero, es que Adam Lang pudo haber sido captado por la CIA, durante sus años de estudiante en Cambridge, y ayudado por la Agencia en su carrera política, hasta conseguir ser Primer Ministro. Esa “bomba” la deja caer, después de muchas investigaciones, el segundo escritor, ante la mismísima cara de Adam Lang. La respuesta que obtiene es de una sinceridad a prueba de balas. Eso es una mayúscula tontería, explica el ex Primer Ministro; él nunca recibió órdenes de nadie, y todo lo que hizo fue porque creyó que era lo correcto. Termina de jurar su inocencia, baja del avión, y lo matan.
Tiempo después, el escritor fantasma descubre (siguiendo una clave que le da Amelia Bly) un mensaje oculto en el manuscrito que dejó su colega ahogado. La agente de la CIA era Ruth Lang, que fue captada por la Agencia, durante de sus años de estudiante, también en Cambridge, y usó su condición de esposa, de mujer deseable, inteligente, fría y sensual, para manipular a su esposo con un amor de Té —ese apareamiento de avispas que muchos anglos usan para creerse que aman y son amado—, y lograr que tomara las decisiones que deseaban sus manejadores.
Se trata de un filme, como su director, un poco ingenuo e inmaduro; pero que sirve para ilustrar uno de los fenómenos más difíciles de entender en la historia del espionaje del siglo XX. Me refiero a los llamados “agentes de influencia”. Personas que trabajan para un determinado servicio de Inteligencia y se encargan, siguiendo las órdenes de ese servicio, de propagar informaciones falsas —cuando son agentes de influencia públicos—, o de influir las decisiones de personas particulares —cuando son agentes de influencia privados.
Paradójicamente, los ejemplos más famosos, en ambas categorías, no pertenecen a ex-agentes de la CIA sino, quién lo diría, a ex agentes de la KGB. Fue ese servicio secreto el que pasó a la historia del espionaje con el dudoso mérito de haber convertido en un verdadero arte ese deseo de influir voluntades ajenas. Basta revisar la vida de Willi Münzenberg para saber cómo se pone a un ejército de compañeros de ruta, y tontos útiles, a diseminar informaciones falsas, y a hacerlo con la certeza absoluta de que no están siendo manipulados. Igual, basta asomarse a la historia de los famosos Cinco de Cambridge para descubrir que la KGB llevó el arte de sus agentes de influencia hasta el punto, exquisito, de haber creados verdaderas redes de influencias, hechas no ya de uno, sino de un grupo de agentes alrededor de una persona, o de un gobierno, con todas las posibilidades que eso brinda para influir sin dejar rastros.
Lo sobrecogedor de esa rama del espionaje está en el hecho de que las personas influenciadas viven, y mueren, absolutamente convencidas de la independencia de sus decisiones. Así lo demuestra el personaje de Adam Lang en su última alocución de The Ghostwriter; y así podría estarlo demostrando Fidel Castro cuando hace semanas escribió lo siguiente:
“Incapaz de resignarse a la independencia y al ejercicio de los derechos soberanos de Cuba, el gobierno de ese país [los Estados Unidos] adoptó la decisión de invadir nuestro territorio. La URSS no tuvo absolutamente nada que ver con el triunfo de la Revolución Cubana. Esta no asumió el carácter socialista por el apoyo de la URSS, fue a la inversa: el apoyo de la URSS se produjo por el carácter socialista de la Revolución Cubana. De tal modo es así que cuando la URSS desaparece, a pesar de eso, Cuba siguió siendo socialista”.
Estoy obligado, como cualquier persona respetuosa de la autoridad, a darle el beneficio de la duda; sobre todo porque se trata de un ser que ya prepara el lanzamiento de sus cenizas desde algún pico de La Sierra. Es posible que el comandante, atrapado como está en el eterno círculo del manipulador manipulado, no se dé cuenta que estuvo bajo la influencia de un núcleo central de inteligencia soviética que, escudado en el metalenguaje de la izquierda, y utilizando las evidentes fallas de su personalidad (paranoia, megalomanía, misoginia, etc.), pudo convertirlo en un títere de nuevo tipo; uno que, como el famoso personaje del guapo cubano, que todos conocemos como Cheo Malanga, siempre termina haciendo lo que de él se espera, pero bajo el grito de: “Ah, bueno, así sí, porque a mí no hay quién me agite!”
También tengo la obligación de dejarle saber, aunque se enfade y eso me cueste un poco de tranquilidad, los argumentos que echan por tierra esa independencia que pretende reclamar. Porque como buen martiano que dice ser, el Comandante debe recordar que sólo la verdad —y no el viento de los valles intramontanos— podrá darle, finalmente, esa libertad que nunca tuvo.
La frase clave, para iniciar el análisis de esas párrafo, es “el carácter socialista” de la revolución cubana. Para la inmensa mayoría de nosotros la fecha de ese famoso “carácter socialista” —machacada hasta el aburrimiento en las escuelas—, es abril de 1961. Lo siento, pero no da la cuenta.
El cañoneo del Houston —un barco que la aviación ya había puesto fuera de combate, y que el comandante cañoneó para demostrar ese profundo deseo que tienen los abusadores de golpear a los caídos— se hizo con un tanque SAU-100 fabricado en Checoslovaquia, con tecnología soviética, y sujeto a la autorización de la URSS para su exportación. Pudo haber sido un regalo puntual, pero no lo es. En marzo de 1961 —unos días después de una de las tantas visitas de Aníbal Escalante a la URSS— el misterioso e inefable Flavio Bravo fue recibido en Moscú con alfombra roja y depositó, en los más altos oídos de la jerarquía soviética (esos que eran inaccesibles para Aníbal), un mensaje de Raúl Castro: “Cualquier plan que la URSS tuviera para defender a Cuba debía ser creado como si se tratara de un plan para defender el territorio soviético”. La respuesta de Kovlov fue que la URSS estaba preparada para darle a Cuba cualquier cosa que necesitara, pero que eso sólo sería posible si más especialista soviéticos eran enviados a la isla (Extractos de la reunión de Frol Kozloz y Mijail Suslov con Flavio Bravo. marzo 3, 1961, Folio 3, Lista 65, Fichero 871, Archivo del Presidente de la Federación Rusa). Estamos hablando de marzo de 1961, fecha anterior a la declaración del carácter socialista de la Revolución, nótese, sin embargo, que el apoyo de Moscú ya era incondicional.
Podría decirse que las palabras se las lleva el viento, y que el mensaje que recibió Flavio Bravo de los soviéticos pudo haber sido sólo eso: palabras. Los hechos, sin embargo, van en otro sentido. En 1961 la inteligencia soviética ya llevaba varios años compartiendo información con el régimen castrista; ya fuera sobre los “planes americanos contra Cuba” o, algo más importante, sobre las conspiraciones encaminadas a lograr la eliminación física del Comandante. En diciembre de 1959, ante la posposición de la visita de Anastas Mikoyan a La Habana, la KGB tomó una iniciativa encaminada a explotar la exquisita paranoia de Fidel Castro. Un enviado de esa organización viajó a La Habana para hacerle llegar a Alexander Alexeiev una información, fresca y sensible, sobre un complot para asesinar y derrocar a Fidel Castro (F. Mortin a I. A. Serov, jefe de la GRU [inteligencia militar soviética], diciembre 6, 1959, Fichero 82761, pág. 107, Archivo del Servicio Ruso de Inteligencia Extranjera. F. Mortin a Ciudad de Méjico [al centro de la KGB en esa capital], diciembre 15, 1959, Fichero 86447, vol. 1, Archivo del Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia). Esa información, recopilada de inicio por la inteligencia polaca, en República Dominicana, resultó ser completamente falsa. Pero sirvió como prueba de amistad y compromiso.
Siguiendo ese compromiso, en marzo de 1960, trece meses antes de la declaración del carácter socialista de revolución cubana, y días después de la explosión de “La Coubre” —y en respuesta a la primera solicitud de ayuda militar hecha por Fidel Castro— Nikita Jruschov envió su primer mensaje personal a Fidel Castro. En ese mensaje, aprobado por el Presídium de Comité Central del PCUS el 15 de marzo de 1960 —y entregado en comunicación oral por Alexander Alexeiev— Nikita le hizo saber al comandante del respaldo incondicional de la Unión Soviética, y del deseo de traducir ese respaldo en acciones reales (Comité Central a A. Alexeiev. Protocolo 270, marzo 12, 1960, Folio 3, Lista 65, Fichero 871, Archivo del Presidente de la Federación Rusa).
Como consecuencia de ese mensaje, el Kremlin tomó la decisión, el 21 de abril de 1960, de “hacer llegar ayuda urgente al gobierno de Cuba”. Para hacerlo decidieron decir que sí a una lista de armamentos que Fidel Castro había solicitado, y que acababa de llegar a Moscú (cien morteros con sus proyectiles, doscientos cañones antitanques con sus proyectiles, cuatro mil ametralladores ligeras, quinientas “cuatrobocas”, diez mil fusiles con sus municiones y cien tanques medianos de fabricación checa). El Kremlin decidió, por primera vez, que Cuba no pagaría un centavo por esos armamentos (algo que después se convirtió en una tradición) y que las armas serían enviadas a Cuba desde Polonia y Checoslovaquia (para no provocar a los americanos). Esos dos países del campo socialista, por su lado, absorberían una parte del costo de esas armas, y de su envío, mientras la URSS se haría cargo del resto. Es importante recordar que en Praga estaba, desde 1948, ese personaje, también misterioso e inefable, llamado Fabio Grobart. Buena parte de ese arsenal del Tratado de Varsovia ya estaba en Cuba cuando empezó la invasión de Playa Girón.
Es justo reconocer, sin embargo, que la palabra “carácter” se presta para muchas interpretaciones, algunas de las cuales no necesitan, para nada, de una declaración verbal. Es posible, entonces, que Fidel Castro esté hablando de esas señales inobjetables que hacen innecesaria, o redundante, la salida de cualquier persona de un closet. Señales como enviar, en enero de 1960, al mayor Emilio Aragonés, a la Ciudad de Méjico, para que le informara a la inteligencia soviética (de parte de Raúl Castro, Che Guevara y el propio Fidel Castro) de los planes castristas para desembarazarse de los elementos anticomunistas dentro del Movimiento 26 de Julio. Informe que anticipaba, como sucedió, el paso a segundo plano del comandante Faustino Pérez y otros anticomunistas del M-26-7, así como la creación, eventualmente, de algo así como un Partido Unido (Leonov al Centro [KGB]. Enviado en enero de 1960 y archivado con fecha de abril 12 de 1960. Fichero 78825, pág. 227. Archivo del Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia).
Otra cosa que el Comandante pasa por alto, en ese rotundo párrafo anteriormente citado, es que para los soviéticos el “carácter socialista” de una revolución era algo más que palabras en un discurso, o gestos por detrás de las cortinas. Quiero decir con esto que Moscú necesitaba, además de consignas y señitas, de ciertos elementos de validación que pasaban, necesariamente, por los informes de esos comunistas que llevaban décadas trabajando para ellos dentro de Cuba; y que serían los encargados de sugerir, a diez de últimas, si ese loco de crucifijo en el pecho, y gritos de nuestra-revolución-tan-verde-como-las-palmas, era digno de confianza y “amistad”.
Otro elemento que pudo haber ayudado a aceptar la sinceridad del socialismo castrista, fue la relación directa de Fidel Castro con los oficiales de la KGB que se encargaron de darle “atención”. En ese sentido hay un episodio, informado por Alexander Alexeiev al centro de la KGB en Moscú, que pudo haber contribuido a inclinar la balanza en favor de ese famoso “carácter socialista”. En marzo de 1960, en el mensaje oral de Nikita Jruschov que Alexeiev le hizo llegar a Fidel Castro, estaba incluido el acuerdo del Comité Central del PCUS de pagarle al comandante los honorarios correspondientes a la publicación de sus discursos en la URSS (honor concedido a unos pocos comunistas extranjeros y líderes de movimientos de liberación nacional). En ese informe Alexeiev describió a Castro visiblemente emocionado mientras reconocía que “era la primera vez que le ofrecían honorarios” (Alexeiev al Centro. marzo 7, 1960, Folio 3, Lista 65, Fichero 871, pág. 45, Archivo del Presidente de la Federación Rusa). Al mismo tiempo el Comandante aclaró, sonriendo, que “si le publicaban todo lo que él decía, ¡se iba a convertir en millonario!”.
En junio de 1960 Fidel Castro recibió la primera entrega de esos honorarios —pagados en dólares americanos—, por un texto publicado en Moscú, y por la cantidad de $385, (que equivalen hoy día a alrededor de $2800). Los recibió diciendo que no podían haber llegado en mejor momento, pues acababa de pedir diez pesos prestados al Che Guevara, para comprar cigarros. El Che, que estuvo presente durante la entrega de esos honorarios, no pudo evitar la tentación de buscarle las cosquillas al comandante por esa plata de Moscú. “Es verdad que el Kremlin lo sabe todo”, dijo el argentino, “sabían bien cómo ayudarte” (Alexeiev al Centro. Junio 8, 1960, Fichero 78825, pág. 299, Archivo del Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia). Unos meses después, en febrero de 1961, el Comité Central del PCUS autorizó la entrega de ocho mil dólares americanos a Fidel Castro, por la publicación en la URSS de algunos de sus discursos; cifra equivalente hoy a cincuenta y siete mil dólares (Archivo del Secretariado del Comité Central del PCUS, Folio 4, Lista 16, Fichero 954, pág. 169. Centro de Almacenamiento de la Documentación Contemporánea). Ahora resulta —cincuenta años después— que éste bien pagado de Moscú se siente con el derecho de enviar a sus esbirros a quejarse, y “denunciar”, los premios internacionales que reciben Yoani Sánchez y otros opositores cubanos. Hay que tener la cara psicopáticamente dura.
Por último, no quiero terminar esta extensa columna sin referirme al manido argumento castrista de que la sobrevivencia —en Cuba— de eso que ellos insisten en llamar socialismo, años después de su caída en Moscú, es prueba irrefutable de la condición autónoma, y de la autenticidad del “carácter socialista” de la revolución cubana. Ese silogismo (que en filosofía también se conoce con el nombre de argumento cornuto) forma parte de algo que podemos identificar como el “síndrome del peón fanfarrón”. Esa pieza que —en el juego de la geopolítica— insiste en sentirse victoriosa, porque sigue todavía ahí, en su casilla, sin querer reconocer que su color perdió, o sin querer preguntarse cuánto contribuyó la defensa de su posición a la derrota global de su bando. Derrota que, entre otras cosas, liberó los archivos que hoy permiten desmitificar tanta fanfarronería.
(Continuará…)
César Reynel Aguilera
Montreal
Fotos: Cuban Premier Fidel Castro, sporting Russian Cossack-style fur hat, makes speech at welcoming rally after his arrival in the Soviet Union (Corbis); Fidel Castro en el tanque del que supuestamente habríaa hundido el buque “Houston”.









César, estamos a la espera del próximo artículo!
dale que me aburro
Lea, Ima, lea, informaciones, armas, asesores, y una tierrita para comprar cigarros, lea, y después hable de sentido común.
asi que Fidel decidió que la revolución cubana fuera socialista por los 59,800 dolares que le pagaron la unión sovietica por sus discursos……
vaya si tenia en baja autoestima al pais si lo vende por ese dinero…….
creo que esa hipotesis golpea al sentido común, vaya, me parece
Me lei todo hasta el capitulo XII. Perdonen por la ignorancia y que alguien me aclare. La tan ideal organizacion y me refiero al PSP perdio el control de su hijo adoptado? Como no impidieron que los cagaran hasta casi hacerlos desaparecer de la historia con la microfraccion? Fracasaron ellos o resulto que bola de churre aprendio?
Es posible que Castro con su ego por el cielo nunca se haya dado cuenta de que lo manipularon.
Hablando de peliculas, alguno de ustedes(especialmente Cesar) puede confirmar la historia de un film que en México se tradujo como “El buen pastor” (a principios de los años 2000).
Para los que no la conocen, tiene un super reparto; Robert de Niro entre ello, y empieza con la despedida de los anticastristas en abril del 61 en Puerto Cabeza, Honduras por el personaje principal que es agente de la CIA. De lo que me interesa saber es sobre la operación de la KGB en Africa (Argelia??) para enterarse de los planes de EU de invadir a Cuba.
Saludos
De acuerdo con la definicion cientifica dada por el ilustre Eduardo Fontes en su famosa conferencia a los oficiales del MININT cuyo video ha sido largamente publicado sobre lo que es un Mercenario, el Noskagamus en Jefe lo fue antes que los que el bautizo con ese nombre por ir a luchar a Giron en Abril de 1961 segun nos deja saber Reynel Aguilera citando documentos secretos de la ex-URSS.
Despues de Guatemala del 54, no armarse hubiese sido un suicidio, y eso hicieron y los rusos felices, socialismo en occidente y ese matrimonio de conveniencia y simpatia, duro hasta el 91.
Por mi parte siempre he creido que Fidel creyo que era posible que hubiese una restauracion comunista en Rusia, y creo que por eso las medidas del periodo especial, fueron solo eso, de sobrevivencia y estuvo cerca, si Yeltsin no hubiese bombardeado el parlamento ruso el 93, que pretendia destituirlo.
Leo con interes sus articulos, y aportan datos muy interesantes, pero no compro la tesis principal de esta serie de escritos, De todas formas, mis saludos,
He quedado fuertemente impresionado con la calidad del trabajo que hace CRA. En particular, como logra identificar y elucidar las tortuosas relaciones entre los actores importantes de la epoca que describe.
Por ejemplo, el nexus entre Darth Vader y el Dubbya, de gran consecuencia, y sin embargo hasta el momento no habia sido propiamente documentado.
Esta obra esta destinada a convertirse en Best Seller, por lo que le sugiero al eminente historiador que la publique cuando antes.
Usando sus propios medios, por supuesto, para que no tenga que compartir las ganancias.
Si Washington nunca metia el Hussein siempre esta mintiendo. Todavia me queda un misterio sobre el Hussein: Sera mas marxista que musulman? de lo que no me queda duda es que su traidora mision es yhundir a USA…
Al peon no lo dejaron solo hasta que se enterara. No. Tiraron a matarle.
La condicion primera para los creditos occidentales a la moribunda URRS fue que dejara de apoyar a Cuba. Uno diria que es logica economica elemental, no? Esta bien. Pero no tardaron en codificar el bloqueo. En hacerlo ley. Nada parecido a la generosidad o la compasion asomo en la otra orilla. Querian y quieren que se arme de verdad, que haya caos porque esa es la unica manera en que pueden agarrar al toro por los cuernos, nuevamente. Mira Cesar: bien por nuestros mitos. Son mucho mas creibles y cercanos a la realidad que los de muchos otros. “Washinton: el hombre que nunca mentia”. Y los mitos hacen falta, especialmente si se viene un cambio que nos dejara bastante desorientados y presa facil de quien quiere cobrar cuantas hace rato pagadas. Nadie defiende a uno mejor que uno mismo. A mi por lo menos, creyendote aun con las mejores intenciones, no me gusta lo que se me antoja tu plan. Tu bobo no eres.
Omar
De esta le da un infarto. Esperemos su respuesta?, o mejor no, que le de ya.
Magnifico articulo, eso es lo que hace falta, un grupo de articulistas que ayuden a desmistificar a Castro.
Que los Rusos captaron rapidamente la personalidad del “guajirito Cubano psicopata”, yo no tengo la menor duda, y por supuesto y al menos al principio, lo utilizaron en las ambiciones Globales. Pero tambien no tengo dudas que Rusia subestimo la astucia, la persistencia y la criminalidad en la personalidad de Fidel Castro y que tanto da~o les han hecho. Como esta esa relacion ahora? Mayormente, cada uno ha cogido por su rumbo.
Los hechos históricos a partir de 1991 desmienten la teoría conspiratoria de CRA, Cuba sigue ahí 20 años después de la caída de la URSS, de la KGG y de la muerte de todos esos peseperos que se supone manipularon a Fidel. El que haya visto la película El Buen Pastor sabe que no hace falta recurrir a la verdad histórica para escribir ficción. Quizás le salga de aquí una buena novela de espías.
1003
francisco rodriguez
Febrero 12th, 2011 en 01:21
si tunez pudo ..si egipto lo logro ..por que cuba no…piensen en grande y positivamente todo el tiempo y la mayoria de las cosas se le daran ,,,la ley de la relatividad…eso no falla..todo lo demas .que no se puede .que es muy dificil .que no hay condicciones..las condicciones nunca existen hay que fabricarla….todo eso se llama …la vaca …lean el libro la vaca…y se daran cuenta…apoyemos a jorge luis garcia perez antunez…zapata vive…..felicidades egipto….
Jacobo, no lo has dejado de aporrear desde que salió el primer artículo de la saga. Dale un time.
Yo también estoy intrigado con algunas cuestiones de fondo, pero rescato –por ahora- algunos hechos históricos y personajes que no están suficientemente abordados por la historiografía cubana y son, creo, piezas claves para continuar esclareciendo las muchas zonas borrosas que todavía permanecen vírgenes. Llevará muchos años –quizá décadas- desanudar completamente la cuerda, por lo que cualquier esfuerzo serio en este sentido es importante.
En cuanto al PSP, creo que al autor le faltan aún muchos análisis (y pruebas) sobre el ADN de esta organización, si es que logra sacar algo más de sus fosilizados restos. No hay, por lo que he podido seguir, material para un libro. Pero sí hay –y mucho- fragmentos conexos que integran el mapa genético del poder y sus ramificaciones. Por aquí es más interesante la cosa, me parece. El PSP pudiera ser un capítulo, pero no creo que sea la punta del ovillo.
Wow, a q QTS1 le va a dar algo si el compañero de las fotocopias le pasa este escrito.
Lo mejor de todo es el relato –al principio– sobre la película “Ghostwriter”, que ya había olvidado. Así que Fidel Castro estaba siendo manipulado sin él saberlo. Vaya, un gran descubrimiento. Pronto descubriremos que Bush fue manipulado por Darth Vader cuando invadió Irak.
Así que Polonia y Checoslovaquía “absolvieron el costo de las armas.” Es decir, las declararon inocentes de todos los cargos. Cuidado con los gazapos, que el editor del futuro libro no tiene correctores de faltas y estilo y así mismo “sale al aire.”
Lo que me tiene intrigado es que quisiera conocer quién, o quienes, están detrás de CRA suministrándole estas fantasías para demostrar –que lo crean al menos–el gran poder del antiguo PSP (que no ha muerto, renacerá de sus cenizas) y de los antiguos ex funcionarios soviéticos en cuanto a su influencia sobre Fidel Castro.
Saludos, Jacobo
Bueno, yo opino que aparte de la ayuda rusa a castro lo han ayudado mucho los gringos. Hace falta que Fidel tenga el valor de aceptar que si no hubiese sido por los gringos la cosa le hubiera sido más difícil. Ya lo dije una vez aquí y lo repito ahora: los castro le deben un monumento más grande que el de martí a los EU. Antes de morirse debe agradecerle, públicamente, a los yankees por toda la ayuda que le han brindado.
La pregunta es si tendrá los overocos para hacerlo.
¡No lo mataste, CRAck, pero cómo lo martirizaste!
Y eso de la paga rusa… vaya, ahí le diste hasta con las pelotas.
Simplemente salvaje.
Algo asi me imaginaba yo del caracter socialista.
Muy buen trabajo.
Saludos,
Al Godar
El Houston hacia dias que ya habia encayado por ordenes de su capitan Luis Morse despues de ser el blanco de cohetes disparados por un Sea Fury de las FAR.
Perdonen mi expresion pero en la foto del tanque Fidel esta caga’o de miedo.