- dic 25, 2010 • 13:50h
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Ir a trabajar el 25 de diciembre, tener clases el mismísimo día de Noche Vieja o estar en un trabajo voluntario mientras el año llegaba a su fin. Todo eso era posible en la Cuba del fervor ideológico y de los extremos ateístas, del falso ascetismo y la subestimación de las festividades, que nos llevaron a esas Navidades ausentes, grises, en voz baja. Las últimas semanas de 1980, 1983 o 1987, fueron tan repetidamente aburridas, tan idénticas en su falta de colorido, que se me mezclan en los recuerdos como una sola. Pasé varias de esas jornadas sentada en un pupitre, mientras en otras partes del mundo la gente compartía con la familia, abría los regalos, celebraba en la intimidad de sus hogares.
Tal parecía que las vacaciones de Navidad nunca más iban a establecerse en las escuelas cubanas, que los estudiantes sólo tendrían receso durante las celebraciones patrióticas o de corte ideológico. Sin embargo, poco a poco, sin anunciarse en ninguna parte ni aprobarse en nuestro peculiar parlamento, los propios alumnos comenzaron a recuperar esos feriados. Al principio, en cada aula sólo un tercio de la matrícula faltaba a la escuela por esos días, pero lentamente el virus del asueto comenzó a contagiar a todos. Las ausencias durante las últimas semanas del año se elevaron tanto en las escuelas que al Ministerio de Educación no le ha quedado más remedio que decretar hasta una quincena de pausa en las clases. Es de esas pequeñas victorias ciudadanas que ningún periódico reporta, pero que todos evaluamos como un terreno arrebatado a la falsa sobriedad que nos quieren imponer desde la tribuna.
Hoy, mi hijo Teo se ha levantado tarde, no irá a la escuela hasta el próximo año. Sus colegas llevan desde el miércoles sin presentarse en el preuniversitario. Verlo dormir hasta las diez, hacer planes para los próximos días de descanso, me ayudan a compensar mis aburridas navidades infantiles. Me hacen olvidar todas aquellas Nochebuenas que pasé sin percatarme siquiera que había un motivo para celebrar.
Yoani Sánchez
La Haban





Tranquila Yoani, tranquila, que la reforma económicas tipo vietnamita del tío Raúl, va a traer la cornucopia de la abundancia y no vas a tener tiempo ni deseos de esos malos recuerdos que siempre te están dando vueltas en la cabeza. Y el embargo, que yo sé que te disjusta, también pronto se va a bolina, nomás que llegue la democracia a Cuba.
Nota Bene. En Londres, cerca del edificio central de la BBC, hay un hotel donde trabajó de cocinero el tío Ho. Existe un tour a ese lugar, donde aparte del escenario se recibe una charla sobre su vida y su obra. Personalmente aconsejo que lleven una bolsa de las que se usan en los aviones para el mareo.
Pues yo tengo una peor.
Me metí media vida esperando el 31 de diciembre del año 1999. Conté muchísimas veces cuantos años tendría cuando llegara el 2000. Con el nuevo milenio sería adulto y podría celebrar y guarachar y comprar y hacer las cosas que de niño no podía (nos decían los muchos y no había para celebraciones)
El 31 de diciembre de 1999 yo tenía una moto y regresaba a la Habana Vieja desde el vedado por el malecón, eran las 11 y 55 de la noche y paré en la cafetería de la Fiat a comprar algo, cuando salí, mi mujer me dijo:
— ¿Te has dado cuenta del silencio que hayt en La Habana? no parece que cambiemos de año, de siglo y de milenio.
En el cielo habanero no se veía un sólo fuego artificial y la única música llegaba desde la ventana de unos vecinos…
Al día siguiente la televisión cubana tuvo la desvergüenza de poner imágenes de las festividades de la llegada de fin de año en otros países. Ahí me enteré que mi sobrino de 12 años no había visto jamás un fuego artificial.
Cosas de aquel manicomio
pero Yoani es cristiana? Perdonen el despiste….
ale1ist, tuvieron que cambiar eso porque al no creer en lo que no se ve, no se puede creer en el éxito de la revolución ni en la capacidad de su gobierno.
FELIZ NAVIDAD para todos mis hermanos cubanos , para penultimos dias
Excelente yoani! Recuerdo como las navidades pasaban inarvertidas en cuba , debido a que el sistema comunista es ateo. Mi maestra en la escuela me decia furiosamente que nosotros no creemos en lo que no vemos.
me sigue asombrando la limpieza y sencillez con que escribe Yoani! se la envidian mucho!
eso se llama sociedad civil en movimiento! el regimen le tiene miedo! como siempre ,excelente!
bueno eso confirma q los cubanos no somos un bloque monolitico,en esos mismos anos junto a un grupo d mis amigos organizabamos fiestas muy buenas por ciertoy muy recordadas hasta hoy q las seguimos haciendo,el gobierno via sindicato nos llevo a realizar las fiestas colectivas d intercambio d regalo (q se hacen en otros lugares tbn) tratando d liberarnos d las ataduras capitalistas de regalarle a todo el mundo jajaja pa’los agarraos fue bueno pa’los otros no,no se puedee generalizar la vida es muy abierta,yoani cae en el mismo error q el gobierno
Poco a poco, el gobierno cubano no tiene otra alternativa que abandonar las estupideces que en el pasado el pueblo les permitió. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.
Significa que en Cuba ya no hay fervor ideologico, ni extremos, etc., lo que dice. Vivimos en el mejor de los mundos posibles. Yoani Sanchez o el paraiso.