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Razones de Angola (IX)

  • Dic 22, 201011:43h
  • 13 comentarios

Amor a primera sombra

Si aceptamos que en el Moscú de 1958 nada sabían de Fidel Castro estamos aceptando, entonces, que la velocidad del noviazgo entre la revolución cubana y la Unión Soviética es equivalente, en términos de política real, a enamorarse de una persona desconocida antes de que doble la esquina.

Si algo caracterizó las relaciones del PCUS y la KGB con los mal llamados líderes del Tercer Mundo fue precisamente la cautela. No existe un sólo caso, en la geopolítica soviética, en que las relaciones con un “movimiento de liberación nacional”, en el poder, hayan ocurrido con la rapidez y profundidad que tuvo el compromiso soviético con el castrismo. En menos de diez y ocho meses los ‘bolos’, que es como los llamamos en Cuba, lograron controlar económica y militarmente una plaza que en las claves de su inteligencia pasó a tener el nombre código de “Cabeza de Playa” (Avanpost).

La explicación de esa penetración tan rápida, profunda e inusual es que los soviéticos sí sabían de la Revolución cubana —mucho más de lo que le conviene reconocer a la versión oficial del castrismo. Ya en octubre de 1958 Nikita Jruschov habló de la “heroica y desigual lucha del pueblo cubano contra la opresión imperialista”. Ese mismo año, en el mes de diciembre, el Presidium del Comité Central del PCUS tomó una decisión en la que es importante detenerse.

Unas semanas antes la embajada Checa en la Ciudad de México recibió la visita de un supuesto representante de la Armería Polini, radicada en San José, Costa Rica. Esa persona, todavía no identificada hoy, solicitó a los checos el abastecimiento de armas, morteros y municiones para las columnas rebeldes de Fidel Castro. Una vez más es importante recordar, y recalcar, que esos contactos no ocurren, ni pueden ocurrir, sin la existencia de vías (caminos) que garanticen la legitimidad de la persona que contacta y minimicen, en lo posible, la posibilidad de una provocación o de un engaño. En Cuba esas vías siempre pasaron, directa o indirectamente, a través del PSP. En 1958, recordemos, ya Fabio Grobart llevaba una década viviendo en Praga y trabajando para la Federación Sindical Mundial, una organización que ya hoy se sabe que fue (al igual que la FMJD) una las fachadas que utilizó la KGB para su trabajo en el exterior.

La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.

Una lectura ingenua de esa resolución podría ser que los soviéticos, o la KGB, ante la inminencia del triunfo castrista, decidieron sumarse a la Revolución. La realidad, sin embargo, es que en Cuba, en diciembre de 1958, ni los más optimistas soñaban con la fuga batistiana. Al mismo tiempo, esas operaciones de contacto y solicitud de ayuda no se preparan de un día para otro; lleva meses hacerlo de una forma adecuada y segura. Por último, el hecho de que esa solicitud haya alcanzado el conocimiento del Presidium no significa que otras operaciones similares, y anteriores, no hayan podido suceder sin el conocimiento y la autorización de la política soviética. Si algo enseña la historia de la KGB, después del XX Congreso del PCUS, es que su condición de poder, dentro del poder, le dio un alto margen de libertad a la hora de decidir qué informar y qué no informar.

Con la fuga batistiana el cortejo entre cubanos y soviéticos fue tan intenso, y tan rápido, que no puede ser explicado bajo la ingenua idea del guiño y el tanteo. Tuvo todas las características de un noviazgo ya pactado. En fecha tan temprana como enero de 1959, Alexander Alexeiev, antiguo jefe de la estación de la KGB en Buenos Aires, y funcionario especialista en América Latina de la Comisión de Asuntos Culturales del Comité Central del PCUS, pidió ser enviado a La Habana y su solicitud, a recomendación de Alexander Shelepin, jefe de la KGB, fue aceptada por el Comité Central (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: A. Shelepin al Comité Central, Sept. 15, 1959, Folio 3, Lista 65, Fichero 891, p. 1).

Para muchos analistas esta solicitud, y su aceptación, es prueba de la necesidad que tenían los soviéticos de llenar ese supuesto vacío de inteligencia, e información. Desde el punto de vista operativo, sin embargo, ese nombramiento indica exactamente lo contrario. Alexeiev era un cuadro de inteligencia demasiado importante para enviarlo a una situación desconocida. La KGB nunca trabajó así. Alexeiev fue a Cuba porque, entre otras cosas, la inteligencia soviética sabía que a pesar de la situación convulsa, y de las incógnitas que rodeaban la figura de Fidel Castro, existían un grupo mínimo de condiciones que garantizaban la seguridad de su enviado, la discreción de su trabajo y el posible éxito de la misión encomendada. Y así fue; los cubanos tardaron varios meses en extender la visa al enviado de Moscú, pero cuando Alexeiev llegó a La Habana tuvo una seguridad personal garantizada por el aparato de inteligencia del PSP, logró acceso inmediato a Fidel Castro y, sin muchos preámbulos, empezó a despachar sobre la visita de Anastas Mikoyan, la venta de armas y unos convenios de colaboración que incluían millones de toneladas de azúcar y barriles de petróleo.

Cuando Alexeiev llegó a La Habana, el 1 de octubre de 1959, lo hizo muy bien informado; ya el 26 de febrero de ese mismo año se había reunido con Severo Aguirre en Moscú (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Reunión de Alexander Alexeiev con el miembro de PSP Severo Aguirre: Feb. 26, 1959, Folio 5, lista 50, fichero 174, pág. 7). De esa reunión la alta jerarquía soviética supo, por boca de un representante del círculo político del PSP, que el Partido merecía ser reconocido por el triunfo de la revolución, sobre todo por su trabajo para controlar las acciones de Fidel Castro, quien había empleado “el terror individualista desde el comienzo de su lucha contra la tiranía en las montañas”, algo que, según las propias palabras de Aguirre, “interfería con el trabajo del PSP”. “Nosotros hicimos todo lo posible —recalcó Aguirre— para que Fidel Castro abandonara esos métodos”.

Otro rastro documental de la visita a Moscú de ese representante del PSP ilustra, de forma muy clara y temprana, la esencia de la estrategia que los soviéticos escogieron para darle al castrismo una ayuda militar, ideológica, y económica, que ya estaba prácticamente decidida. Cuando Severo Aguirre solicitó al editor del periódico Pravda (miembro activo de la KGB), el respaldo a la revolución cubana de los órganos de propaganda soviéticos, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: “Las cosas van bien, y el imperialismo americano podría usar esos artículos de Pravda como justificación para sus futuros ataques a las estructuras democráticas de Cuba. Si las cosas empiezan a deteriorarse en Cuba, entonces Pravda brindará más información y publicará sus expresiones de solidaridad”. (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea: Carta de Severo Aguirre al Comité Central. Marzo 1, 1959, Folio 3, Lista 50, Fichero 174, pág. 11).

En marzo de 1959 (aproximadamente) un representante del PSP, todavía hoy no identificado, se reunió con el Mariscal Vasili Sokolovsky, jefe del estado mayor del Ejército Rojo, para discutir la ayuda militar soviética al triunfante Ejército Rebelde. Antes de esa importante reunión, el representante del PSP escribió un informe titulado: “Las fuerzas armadas tradicionales y actuales en Cuba” (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Archivo del secretariado del Comité Central: Reporte anónimo de un representante del PSP, con sumario de la reunión sobre este tema entre el autor del reporte y el Mariscal Sokolovsky. Sin fecha, por el contexto, alrededor del primero de marzo de 1959. Folio 5, lista 50, fichero 174, págs. 35-52).

Ese encuentro tuvo dos consecuencias importantes, la primera: dio lugar a la resolución del Presidium del Comité Central de enviar a Cuba diez asesores hispano-soviéticos, con la misión de reorganizar y convertir al Ejército Rebelde en una fuerza militar moderna. Uno de eso asesores, que llegó a La Habana en marzo de 1960, y fue conocido por los cubanos como Ángel Martínez Riosola (su verdadero nombre fue Francisco Ciutat de Miguel, y los soviéticos lo bautizaron como Pavel Pablovich Stepanov), es recordado, según las palabras del comandante Belarmino Castilla, como el hombre “que llevó a las FAR la organización y la estrategia militar modernas”. La segunda consecuencia fue la oferta, “inesperada”, del Mariscal Sokolovsky, de entrenar pilotos de combate cubanos. La fecha es, recordemos, marzo de 1959; el día cinco de ese mes, allá en La Habana, varias decenas de pilotos, fueron acusados falsamente de ser batistianos y condenados, en un segundo juicio, a penas que oscilaron entre veinte y treinta años de prisión. El castrismo necesitaba pilotos.

Un mes más tarde, en abril de 1959, Raúl Castro envió a Lázaro Peña, a Moscú, con la solicitud de asistencia soviética para las fuerzas armadas cubanas. Raúl Castro pidió la asistencia de unos cuantos comunistas españoles que fueran graduados de las academias militares del Ejército Rojo. En esa visita Lázaro Peña también hizo llegar un mensaje de Blas Roca, invitando a los soviéticos a “desarrollar relaciones económicas con Cuba, comprar azúcar cubana y abastecer al país con maquinarias agrícolas y equipamiento industrial” (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: Boris Ponomarev al Comité Central, Abril 15, 1959, Folio 3, lista 65, fichero 874).

Esos tres contactos —bien tempranos y de alguna forma redundantes y contradictorios—, de tres miembros distintos del PSP, dos que han sido identificados (Severo Aguirre y Lázaro Peña) y uno que todavía hoy permanece bajo el anonimato, ilustran la existencia de una organización, como la del PSP, estructurada en círculos concéntrico, con un alto nivel de compartimentación y con acceso a escalones muy diferentes dentro de la jerarquía soviética. Mientras Aguirre y Peña tuvieron que contentarse con anfitriones de niveles intermedio, el misterioso enviado anónimo del Partido tuvo acceso a un Mariscal del Ejército Rojo que era, además, el jefe de su Estado Mayor.

¿Quién pudo haber sido ese enviado? Es difícil saberlo con certeza. Lo único que podemos saber, por el momento, es el grupo que requisitos que tuvo que reunir para que ambas partes, la soviética y la cubana, lo consideraran como la persona idónea para un contacto del más alto nivel y, por tanto, de la más alta discreción y confiabilidad. Tiene que haber sido un cubano, de preferencia que hablara ruso, que tuviera conocimientos militares, que fuera bien conocido y confiable para los estrictos estándares de seguridad de la KGB y de la inteligencia militar soviética. Al mismo tiempo, tiene que haber sido alguien con acceso a la más alta jerarquía del movimiento castrista, y depositario de un respeto y una confianza que Fidel Castro sólo tuvo para con unos pocos miembros del PSP.

Flavio Bravo encaja perfectamente con ese perfil. Fue el hombre que se ganó la confianza de Fidel Castro desde sus años en la Universidad de La Habana. Fue el comunista que avaló la membrecía Raúl Castro en el PSP. Estuvo exiliado en Moscú desde 1952, hablaba ruso y se sabe que estudió en alguna de las academias militares soviéticas. En 1961 fue jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR, cargo que conservó hasta después de la Crisis de Octubre. En 1963 fue jefe (operativo y real) de la misión cubana en Argelia; y a partir de ahí su nombre aparece vinculado, de una forma u otra, a casi todas las operaciones “cubanas” en África, incluida la reunión con Agostino Neto en mayo de 1975, en Brazzaville.

Hay dos detalles que apuntan hacia la posibilidad de que haya sido Flavio Bravo quien se entrevisto con el Mariscal Sokolovsky. El primero es que a la llegada de Ángel Martínez Riosola a La Habana fue precisamente “Julio” (nombre de guerra de Flavio) el contacto que lo estaba esperando en el aeropuerto “José Martí” y lo guió con todos los cuidados y rigores de una operación de inteligencia. Al mismo tiempo, el Mariscal Sokolovsky es el creador de la famosa doctrina que lleva su nombre y que tiene, entre uno de sus puntos principales, el carácter decisivo, sobre el destino de una guerra general, de la fase más temprana de la misma. Esa doctrina, que puede ser traducida al cubano con el famoso dicho de que “el que da primero da doble”, fue esencial en el diseño de la estrategia nuclear soviética y se convirtió, por tanto, en una de las razones del emplazamiento de misiles nucleares en Cuba. Cuando eso sucedió, casualmente, el jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR eraun hombre en el que los soviéticos siempre tuvieron una gran confianza.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

Foto: Fidel Castro con Anastas I. Mikoyan, en una recepción habanera el 8 de febrero de 1960. © Bettmann/CORBIS.

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13 respuestas
Comentarios

  • Pueblo Mocho dice:

    Los partidos comunista de America latina, más pro sovieticos que los mismos sovieticos, si bien solidarizaban con Fidel, en los primeros años tomaron distancia. Pese a los abrazos y besos, fue asi. Si los bolos hubieran apostado desde antes a Fidel, no lo duden, los comunistas de esta parte del mundo no hubieran tenido recelos. pues donde manda capitan…no manda marinero.
    Que el Ejercito Rojo fuera uno de los principales interesados en abrir una sucursal en Cuba, nada de extrañar, Los Rusos estaban literalemente rodeados de base de las OTAN; CENTO y la ASEAN de entonces y una base de la clidad y cercania de Cuba respecto a los yumas, le daba alguna paridad estrategica que no tenian entonces. Que Raul buscará ayuda en la URSS, logico. Guatemala solo unos años antes sufrio la intervencion de Dulles y Cia y no pudo defenderse. Cuba para los bolos fue un regalo del cielo y en cuanto a los enamoramientos de los bolos con lideres del tercer mundo estan Nasser, Siad Barre, Hussein, Asad, con la diferencia que no eran comunistas, ni habia muchos comunistas cerca de ellos, pero la ayuda militar de la URSS a ellos fue sencillamente gigantesca. Un punto de diferencia gigantesco entre este analisis y otros puntos de vista es el caso de Chile.
    El PC de Chile junto al italiano, frances eran los PC mas grandes de occidente, mas se una vez llegó al poder o apoyo a coalisiones del poder. Era literlmete el PC preferido de los Rusos, Breznev se auto regalo para su cumpleaños del 76, la la libertad de Luis Corvalan al canjearlo por un disidente ruso, Bukoski, creo, y sin embargo los Bolos, como el mismo Alexsiev, el general de la KGB cuenta en documentos dsiponibles, no hiceron sustantivamente nada para ayudar sustantivamente a Allende y si habia un PC que litralmente era sovietico, era el chileno. Y creo q todo lo explica la diferencia de situacion geoestrategica de Cuba y Chile, respecto al “enemigo principal”. Los bolos usaron Lourdes hasta poco despues de la torres gemelas y hoy deben lamentar seriamente haber abandonado esas instalaciones y mucho les agradaria volver a contar con Cienfuegos o Mariel, basta leer Ria Novosti para saberlo.

  • Güicho dice:

    Según las memorias de Vassili Yehudovich Golstínov, quien fuera cocinero de la embajada soviética en México, en febrero de 1959 el KGB lo envió a Moscú a preparar una cena para el mariscal Sokolovsky y un misterioso visitante cubano. Golstínov, que hablaba español perfectamente, dice que nunca supo el nombre real del visitante -que se presentó como Ramón y olía casi tan fuerte como el propio Sokolovsky- y apunta también que el cubano se quejó de que los frijoles tenían picante. Aparte de eso, en la mesa sólo se habló de las armas, los cohetes y las bases militares prometidas desde el año anterior.

  • La velocidad en que se estrecharon las relaciones con Moscú, fue la misma a la se enfriaron con Washington. No hay novedad en ello. Los rusos apostaron a un caballo ganador, que ha estado 50 años dando por culo a los americanos. La prueba de que la Revolución cubana no fue un plan de la KGB y el PSP es que la Unión Soviética hace 20 años que desapareció y Cuba sigue ahí, y si no fuera porque al Tripa en Jefe le dio el dolor de barriga, también seguiría ahí como lso Van Van.

  • Cuco dice:

    Con CRA y tres más edipo-comunistas,formamos el Psp del siglo 21 y no duran lo que el famoso merengue!!…..
    Urrrraaaaaaaaa!..Urrraaaaaaaaaaaaaaaaaaa……!!
    Bolshoi spasiva, camarada Reynalda!…

  • oscar canosa dice:

    Que tenemos que ver nosotros los Cubanos con las ambiciones Europeas, Estadounidenses, Asiaticas(incluye Rusia)? Ya es hora que nos dejen tranquilos pues el reloj ha ido del 3 al 2. Ya yo he apelado al grupo llamado Bilderberg que posee mayor entendimiento. A ver si no se jode Esto.

  • dan dice:

    cesar espero que este sea el libro que dijiste que escribirias en montreal, cuando dejaste la medicina. Muy bien, sigue asi. muy cuidadosa investigación.
    Oye yo hablo ruso, si necesitas algo traducir me dices.
    saludos

  • Nona Mills dice:

    Esto cada vez se pone mas bueno. Y lo mejor es que estás aportando datos y referencias que echan por tierra a todos los que te criticaron al principio. Por cierto, habría que ver que pasó con Camilo. Si es que molestaba como Huber y por eso la inteligencia soviética los mandó a eliminar.

  • anonimo dice:

    Gracias. Y esperamos para más adelante datos reveladores sobre el abandono al Che en Bolivia por parte de los soviéticos, y luego algo más sobre la estancia de Ramón Mercader en la isla.
    Gracias nuevamente.

  • anonimo dice:

    Excelente Cesar. Y espero que abundes en esto más adelante, pero mi pregunta es: si la presencia de los comunistas data incluso de la pre-Revolución, ¿qué ocurrió luego? ¿Por qué los viejos comunistas fueron relegados de tal manera?

  • menendag05 dice:

    A Flavio y a Angelito, los conocí personalmente, precisamente en el campamento de Bedeau, al sur de Orán,donde se asentó el “Grupo de Instrucción” nombre oficial de la brigada que participó en el conflicto Argelino – Marroquí.
    Ningún combate. Más bien preparación del terreno para el objetivo estratégico que tenía asignado, base de operaciones para la política de intervención en el proceso de descolonización del África Sub Sahariana.
    Pericles

  • Jacobo dice:

    Si esto sigue así no se donde vamos a parar. Pronto en estos relatos aparecerá Spock, el de las orejas puntiagudas de la nave Enterprise y hasta BuzzLight y Mickey Mouse como super agentes del antiguo PSP.

    ¿Asi que armas checas para los rebeldes de la Sierra, gestionadas por el PSP?

    Esas armas son imaginarias, nunca existieron, porque a la Sierra llegaban las que compraban los exiliados en Miami con el dinero de Carlos Prío. A no ser que Hubert Matos, uno de los mayores suministradores de armas al ejército rebelde, fuera un agente secreto de la KGB y el PSP.

    Lo que es cierto, es que armas checas si llegaron a Israel en 1948, a punto de ser atacados por los árabes, y cuando nadie en el mundo quería venderles armas. ¿Quien las gestionó? ¿Blas Roca y Lázaro Peña?

    ¿La protección personal de Alexeiev en Cuba la garantizó “el aparato de inteligencia del PSP” ?
    ¡Guao! ¡Que nivel! ¡Algo así como Louis Farrakhan y su guardia personal de negros musulmanes!

    Al triunfo de la Revolución de lo unico que Fidel Castro estaba seguro era que iba a enfrentarse a los Estados Unidos, bien sea por su formación ideológica o porque sabía que el papel de Robin Hood, o el de David contra Goliat, le traería el apoyo y la simpatía de los pueblos de América Latina. Para eso necesitaba asociarse a una gran potencia que lo apoyara. De haber triunfado la Revolución en 1939 tenía para escoger a la Alemania de Hitler, a la Italia de Mussolini, a la Unión Soviética de Stalin o al Japón de Hiroito. Pero en 1959 solo quedaba una, y se echó en sus brazos buscando protección. Y se la dieron y le cobraron convirtiendo Cuba en una base militar soviética.

    Nada hay de cierto en que los soviéticos ya conocían los íntimos detalles de la insurrección cubana antes de 1959 y estaban manejando los hilos a través de los superagentes del PSP.

    Te felicito por tu imaginación y la de aquel, o aquella, que te está llenando la cabeza de fantasías.

    Saludos y sigue escribiendo. Puedes llegar a ser el primer Ray Bradbury cubano, o el primer Isaac Azímov habanero.

    Saludos, Jacobo

  • Jaime Blas dice:

    Con esta serie de articulos no creo que Norberto Fuentes tenga mucho que revelar para su próximo libro (según la última entrevista).

    PD: César, membresía.

  • Laertiada dice:

    Esto cada vez se pone mas bueno. Y lo mejor es que estás aportando datos y referencias que echan por tierra a todos los que te criticaron al principio.

    Por cierto, habría que ver que pasó con Camilo. Si es que molestaba como Huber y por eso la inteligencia soviética los mandó a eliminar.