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Mis recuerdos llegan por sms

  • Dic 14, 201021:48h
  • 14 comentarios

Subiendo desde el bajío, por Figueroa hasta Estrada Palma, Luisito y yo nos sentábamos en el murete de la escuela Aguayo, cada uno con su botella de Shkenderberg, un brandy albanés destilado con toda la alevosía de Enver Hoxha… Cuando la plática alcanzaba las cotas de Mike and the Mechanics o The Idus of March, ya la tiranía etílica albanesa nos tenía hablando en fluída jerga de Tirana.

Mi metedera con Cuqui, mimética y osmótica, asmáticos de matearnos sin descanso en su balcón, me metió de cabeza en la cultura. Logré alternar singar con ropa y sostener extensas e instructivas conversaciones con su hermano, cinco años mayor que nosotros y más curioso que celoso. La 79 pasaba repleta y estruendosa justo bajo el balcón. Venía resoplando de frente contra el sol de la tarde, con el impulso de bajar desbocada la Loma de Chaple, la máxima cumbre de La Habana. Yo requintaba a Cuqui contra la barandita de rombos de hierro… Pero Cuqui era muy sata. Podía matearse con tres o cuatro tipos en el camino de regreso del Pre. Demasiado para mi machismo, a pesar de sus ricas tetas pecosas.

Desde Carrión, como a los trece, empecé con las cantúas literarias. Me venía con dos renglones de Las Impuras. Desarrollé el intuitivo arte de encontrar de inmediato en un libro los fragmentos de sexo, fuera novela o manual de psicólogo… Al despertar, desde mi ventana se veía un plano sólido de azul cobalto luminoso sobre el que se recortaba el skyline de minaretes florentinos de la Loma de Chaple, limpio y desteñido, blanco y deslavado. Desde su cúspide, el mirador-gacebo de la casa de Andy, la ciudad parecía de juguete.

En el verano de 1968, llegó mi castigo, la sentencia que me tocaba por haber pertenecido desde muchacho al PSP. Destierro internacionalista indefinido al norte de África. Un Tupolev de patas largas nos depositó en Rabat, después del interminable y silencioso vuelo trasatlántico. La perorata del consejero de la Embajada, apenas llegar, anunciando honrosas penurias en necesitados pueblos del desierto, disminuyó un poco el entusiasmo con que mirábamos las vidrieras de las tienditas duty-free del aeropuerto.

Mirtica era una loca. Yo estaba en la cocina con Betty tomándonos un vinito y ella venía de repente y me daba un beso de lengua, lenguaraz. Era viva y eléctrica. Un grillo malojero. Un marido de adolescencia la había dejado con dos muchachos cuando Mariel.

En Inkermann viví dos años, sostenido por la mística del misionero, por la devoción a aliviar el dolor del prójimo, del necesitado. Yo, un marxista, había hecho siempre lo mismo: curar, calmar, ayudar. Durante mi estancia, el pueblo cambió de nombre.

Comiendo mierda, dejé de ir el otro día a ver a Blood, Sweat and Tears en los perros de la Siete y la Trentisiete. En los setentas no me lo habría permitido. Ahora mil basuras devoran mi tiempo y no me enfoco en nada que me guste.

El egipcio es mitad egipcio, mitad cubano. La madre, marielita fina, al poco tiempo de haber llegado se enamoró del puro del egipcio, un cairota rubio, bereber barbero del Downtown que le llevaba como quince años.

Incinero severo veguero under la matalmendra y huyo del barullo del bar. La fiesta está buena y todo pero me siento mal. Creo que es Rita lo que me amarga. Es que es de madre Rita. Habla mucho.

Me compro un carro de uso en Homestead. Un Toyota Sequoia del dosmiluno. Un caballón cuando le entra por una punta al Turnpike Ronald Reagan. Vendí un retrato de Salas Cañizares. Masoquista cliente. Dice que él fue del Ventiséis y que sabe quién se lo echó en la embajada de Haití.

Contigo atravesé varios desiertos. Catavina en el verano del noventidos. Sonora, Mojave, después. Experiencias muy notables. Tengo incrustada en el moropo nuestra foto en el convertible, tú con lentes oscuros y el cabello al viento.

A Luisito le habían dado en Bohemia unas entradas para el Havana Jam, que duraría tres días en el teatro Marx. Me las prestó por una noche. Conseguí unas cartulinas del color exacto y las copié con pluma Rotring. Desde que los ví al romper el concierto, me fasciné con Weather Report.

Agarré el cohetón y partí al party. Pila de jebas ricas. Mucha moolah. Mucha muela indeed. Pinté una perseguidora Buick cincuentiocho y ha tenido insospechado éxito municipal. El egipcio me mandó desde la gran ciudad una motorola violenta. Le damos guiso bajo la matecoco con cuarenta Farenheit.

Desde mi estratégica posición a las patas del caballo de Gómez vi al almendrón Anchar entollarse en el túnel como un brillante y rollizo supositorio bicolor. Ahí iba ella, el amor de mi vida. Divagando sin prestar atención al papalote, pensé en lo estrecho de la boca del túnel. Se debe anchar, pensé.

César Beltrán
Miami

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14 respuestas
Comentarios

  • Muy bueno, Santos Suarez in memoriam…

  • EL ICONOCLASTA dice:

    Cesar:

    Estas como la “juka” de Efrem y Xiomara, cada dia mas sabio. Escribe cabron, que nos hace falta. Yo lo recibo como regalo de Navidad adelantado. Hace frio, deberiamos beber algo.
    Un abrazo,

    EL ICONOCLASTA

  • ADVIL PM dice:

    Voz autentica, me quede con ganas de seguir leyendo…

  • jhon noarms dice:

    la impresion q me da es q escribes corriendo jajaja para y sientate q saldran cosas muy buenas,q frioooooo

  • El chino gon dice:

    Para actualizar algunos cubanismos y repasar otros, excelente soltura de pensamiento y pluma.

  • Mango Jobo dice:

    Por què no le echas ganas a la literatura, es hora de que escribas un libro de anecdotas, claro, sin dejar a un lado tu obra plàstica que por cierto ya es bastante personal, un abrazo.

  • Cuco dice:

    Y con ésta cuadrilla vamos a tumbar a los hijoeputas?…oh,Deu!
    Pero está muy bueno,auténtico…leíble.

  • anonimo dice:

    Insisto: y esto qué es??? (y espero esta vez no me lo censuren…)

  • César dice:

    Ah! La foto de ilustración es el cojín del camión de los “camionautas”, reconstruído por ellos en Miami hace un tiempo, una obra maestra de la tapicería del exilio.

  • César dice:

    Muy feliz de recurvar con mi pequeña perorata. Gracias, Ernesto y todos. Tremendo fricandó en Florida City. Silba el simio.

  • Joel Rojas dice:

    Muy bueno, sin dudas se te da, tienes el don. Y a ser feliz, que es diciembre. Un abrazo.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Un placer tenerte de vuelta tocayo. Muy bueno.

  • Mike Grillo dice:

    Amigo mío, un placer leer estas notas que se nota que (quizás) fueron escritas en nota. Abríguese, de ser posible, por dentro y por fuera.
    Un abrazo.
    MGM

  • NDDV dice:

    Jajaja, Cesareo, uno de los mejores escritores cubanos del momento, que no escribe nada, o escribe cuando le sale de los cojones, así es la literatura, tan puta como Cuqui la de las tetas pecosas. Es un placer leerte, tu lenguaje y tu pensamientos son puros, querido amigo.