castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

historia y archivo

PD en la red

Razones de Angola (VIII)

  • dic 13, 201007:26h
  • 9 comentarios

El abrazo del oso dormido

La versión oficial, la versión aceptada y reescrita en una espiral eterna y amplificadora, es que la Revolución cubana tomó por sorpresa a los soviéticos. Lo dijo Nikita en sus memorias y corrieron los altavoces rusos, cubanos y occidentales, a repetirlo—hasta que las repeticiones se cerraron en círculo y el chillido de la retroalimentación se convirtió en el grito de una verdad aceptada.

La idea fue también validada, en su momento, por los académicos occidentales, y fue repetida, hasta el aburrimiento, por un ejército de periodistas atrapados en la falsa objetividad de eso que ellos consideran el oficio de informar. El dato es lo que cuenta, así reza, más o menos, el credo de esos señores, el resto, dicen despectivos, queda a la literatura, es pasto de la ficción. Y lo dicen sin sospechar, o sin querer aceptar, que en los regímenes totalitarios la única fuente de datos que existe es la del régimen que controla el país y está, por tanto, en función de cualquier cosa menos de algo que pueda parecerse a la verdad. El primer deber de un comunista, dijo Lenin, es crear un periódico; y con uno como el Granma —dijo Napoleón en su chistosa visita a La Habana— nadie se habría enterado que él perdió en Waterloo.

También sucede que cuando los datos aparecen, digamos, años después —y tienen ese viso de autenticidad que provocan los documentos desclasificados—, los académicos occidentales corren a interpretarlos sin poder dejar de proyectar, en sus rigurosos análisis, el funcionamiento de las instituciones que ellos disfrutan en sus respectivos países. Hay un mínimo de coherencia, entre el poder y sus instituciones que, por ausente que pueda estar en el funcionamiento de un régimen totalitario, la mayoría de los académicos occidentales intentarán conceder como existente, y no porque sea una realidad sino porque no hacerlo les resulta, por razones de condicionamiento, extraordinariamente difícil.

Frente a la afirmación de Nikita de que él nada sabía de Fidel Castro los académicos occidentales tienen varias opciones. Una, la más coherente, la que mejor encaja con esa relación mínima entre el poder y sus instituciones, entre la comunidad de inteligencia —digamos— norteamericana y los comités senatoriales que la controlan, entre la CIA y el Departamento de Estado, entre el FBI y la Casa Blanca, entre “Woodward & Bernstein” y “Garganta Profunda” es aceptar que, efectivamente, la Revolución cubana fue una sorpresa para los soviéticos.

Las otras opciones —Nikita mintió descaradamente, o sus propios servicios de información le escondieron la bola— están tan alejadas del Ser occidental que es mejor tildarlas de “teorías conspiratorias”. Aquí se impone una anotación: siempre escuché, desde muy niño, que los dos verbos que definen a un comunista son conspirar y viajar. También sé, por amigos magos que tengo, que la magia no es otra cosa que habilidad y ciencia. Tildar los análisis del comunismo de “teorías conspiratorias” es tan absurdo, por ejemplo, como decir que la explicación de un acto de magia no es válida porque habla de ciencia y prestidigitación, en vez de hacerlo de sortilegio, hechizo y maravilla.

Para poner la afirmación de Nikita en su adecuado contexto es importante analizar la relación histórica de los servicios de inteligencia soviéticos con el poder que defendieron y, más importante aún, la relación de esos servicios con la propia figura de Nikita Jruschov. La KGB (o cualquiera de sus homosiglas anteriores) tiene una larga historia de matar a los suyos con el hierro de su propia espada. Uno de los mecanismos que Stalin encontró para contrarrestar ese inmenso poder que, inexorablemente, acumulaban los jefes y miembros de la KGB, fue el de las purgas sistemáticas y despiadadas. A cada rato, después de una ola de poder acumulado, llegaba una rompiente de poder esparcido por medio de una depuración brutal, de una limpieza en la que, literalmente, quedaban pocos títeres con cabeza.

Nikita cambió esa tradición: inició el camino de no matar a los cesanteados de la KGB, los denunció, los tildó de asesinos al servicio de dos psicópatas (Stalin y Beria), los mandó para sus casas, pero no los mató. Eso le costó el puesto. Dejó vivos a muchos hombres que durante años de trabajo habían acumulado una gran cantidad de información, que habían practicado la endogamia y dejaron, en muchas posiciones claves de la organización, a verdaderos clones de sí mismos. Hombres criados en la mejor tradición del estalinismo, comunistas que siempre prefirieron morir, aunque fuera en manos de otros comunistas, antes que escuchar, vistiendo pijamas, que pelearon mal por la causa, que lo hicieron en vano, o que fueron unos simples asesinos.

Después del XX Congreso del PCUS el Primer Secretario del Partido pasó a ser uno de los enemigos jurados de la KGB. Fue en ese mismo congreso, que tuvo lugar en 1956, en el que Nikita Jruschov, además de denunciar el culto a la personalidad, y ordenar la depuración blanda de la inteligencia, propuso un cambio drástico en la política internacional de la Unión Soviética, un cambio que, paradójicamente, jugaría a favor de esos que decidieron hacerle la guerra. En el XX Congreso (es importante recordar que la fecha es 1956) el PCUS abandona la política estalinista de los dos campos y decide jugar un papel más activo en el seguimiento y apoyo a los movimientos de liberación nacional. Las palabras de Nikita anunciaron la llegada de ese nuevo período, en la historia de la humanidad, que Lenin había predicho años antes. Los pueblos del Este —dijo refiriéndose al tercer mundo en general y a China en particular— estaban jugando un papel activo en la decisión de los destinos del mundo, y se estaban convirtiendo en un extraordinario factor en las relaciones internacionales. De malas a primeras, el ajedrez de la geopolítica dejó de jugarse fundamentalmente en Europa, y extendió sus casillas al mundo entero.

El nombramiento, en 1958, de Alexandr Nikolayevich Shelepin como jefe de la KGB estuvo en concordancia con ese cambio de política. Se trataba de un graduado en Filosofía y Literatura que durante la Segunda Guerra Mundial había acumulado una extensa experiencia como guerrillero. Un hombre que había sobrevivido, durante varios años, luchando en la retaguardia de uno de los mejores ejércitos que ha visto la historia de la humanidad. Un cuadro que además acumulaba, en el momento de su nombramiento, varios lustros al frente de la FMJD y había conocido, de una forma u otra, a muchos jóvenes que después serían los líderes de los movimientos de liberación nacional (guerrillas en la mayoría de los casos) de sus respectivos países. Incluidos los hermanos Castro.

La idea de que la revolución cubana llegó sin avisar, y para hacer cambiar de idea a los soviéticos es, sencillamente, falsa. Ya existía, en 1959, una política del PCUS, y de la KGB, encaminada a estimular, ayudar, y proteger, a los llamados movimientos de liberación nacional.

Los documentos secretos de la antigua Unión Soviética que ya han sido desclasificados demuestran, sin lugar a dudas, que Nikita mintió, y la KGB sabía de la revolución cubana, y de Fidel Castro, mucho más de lo que cabría esperar a partir de esas “sorpresas” —y “desconocimientos”— que conformaron la versión oficial del castrismo. Es ese conocimiento temprano, por parte de los soviéticos, el que permite explicar algo la forma tan rápida y eficiente que adoptaron las primeras relaciones de Fidel Castro con sus futuros amos.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

Foto: Fidel Castro, Nikita Jrushov y Emilio Aragonés Navarro.

PD: Razones de Angola (entregas previas).

9 respuestas
Comentarios

  • Sinceridad dice:

    como se dice en buen cubano, esto es un gran clavo! y nada más.

  • Florencio Avalos dice:

    Laertida, estas aprendiendo cosas que no son ciertas, y a eso me referia, de mi propia ignorancia yo tengo conciencia, al parecer el autor de estos escritos no tiene conciencia de la suya, ni usted de su propia ignorancia, que cree aprender de la sarta de errores , omisiones y distorciones que aparecen en estos mamometros.

  • Laertiada dice:

    Florencio Avalos, seguro que tu tampoco eres del UNIVERSO… por tu triste razonamiento y peor redacción.

    Llevo días recopilando información sobre estos capítulos, y a pesar de no coincidir en algunas valoraciones, he aprendido cosas nuevas. Sobre todo el origen del Socialismo en Cuba y del pobre y rácano antiamericanismo que nunca exitión en nuestra patria.

  • Güicho dice:

    El puto Lenin con una botella alemana pasando de Suiza a Rusia fue una casualidad. El perro Stalin como opción monga para los siquitroides judíos sucesores fue una casualidad. Hasta el Despingator de la mancha roja en el moropo fue una casualidad. La bestia de Birán, en cambio, fue un plan sutil, aleatorio y multipolar de la kagebé…?

    Nope y nipi, la profunda idiotez de los conspiradores comunistas está probada científicamente en los protocolos de los interrogatorios por los sacatripas más metódicos de la historia, desde la Gestapo hasta la Dina.

  • Pueblo Mocho dice:

    Desde Carlos Marx, mediante el esposo de su hija, el cubano Pablo Lafergue se planeo todo. Tambíen se sabe que Maximo Gomez fue un agente de la I y II Internacional y que no protegio adecuadamente a Marti, por los recelos de este a la teoría marxista. Mayakoski cunado paso por La Habana fundo dos redes de espias y Gromiko cuando fue consul en Cuba, vio pasar a Fidel Castro, de 17-18 años entonces, dos veces por la acera, entonces dijo al centro en Moscu, ese es nuestro hombre.

  • Florencio Avalos dice:

    Ya lo dijo Einstein, solo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez Humana y del universo no estaba muy seguro, y estos escritos no son el universo.

  • gkf dice:

    lo leo como la más emocionante de las novelas. A la espera de la próxima entrega..

  • Cuco dice:

    Oh CRA!….Deja esto ya,por favor….
    Nadie te entiende esta serie. Te volviste loco o qué caballón?…
    Es q a alguien puedes seducir a estas alturas con esta increible saga de los infalibles después de décadas de papelazos y tantas hijoeputadas.
    Por favor,CRA…Recapacite, cágate en tu madre,tu padre (y no los extrapoles..) y en el PCUS de los cojones también, en el Fabio polaco y en James Bond Sánchez como yo en los mios y en Guiteras y Carlos Aponte,venezolano, tte coronel del pequeño ejército loco de Sandino,General de Hombres Libres y póngase para las próximas páginas que en donde lo necesitamos hoy…Déle CRA, deje eso ya concho!

  • [...] This post was mentioned on Twitter by PenultimosDias, CubaGob , CubaBlog.FeedCluster, Cuba Wave, Blogacion and others. Blogacion said: #Cuba #LiberenlosYA Razones de Angola (VIII): El abrazo del oso dormido La versión oficial, … http://bit.ly/gHAA5O #ZapataVive #DDHH [...]