castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

historia y archivo

PD en la red

Razones de Angola (VII)

  • dic 07, 201017:02h
  • 12 comentarios

Revolución y guaguancó

Después de cinco décadas de propaganda castrista, muchos cubanos han llegado a aceptar que para alcanzar el triunfo una guerrilla sólo necesita un puñado de hombres decididos (los famosos doce del Castro-cristianismo), cierto apoyo de la población rural (la famosa tribu de Crescencio Pérez) y una estrategia de lucha basada en la astucia y la ventaja (la famosa tesis del Che Guevara).

Muchos de esos cubanos desconocen, o han olvidado, que la guerra contra Batista, como cualquier guerra, antes de ser muerte y destrucción, tuvo que tener caminos y rutas lógicas, carreteras, trillos, cañadas, atajos, vías de comunicación, escapes fluviales, puntos en las costas, travesías marinas y corredores de entrada. Nada de eso se preparó en un día, o dos; llevó años hacerlo, porque los caminos, como reza el famoso guaguancó, no se hicieron solos… En Cuba los hizo el Partido.

Siendo niños, mi hermana y yo escuchamos las disertaciones de los viejos comunistas explicando, según el año que fuera, por qué el Che Guevara iba, o fue, hacia una muerte segura. A los análisis globales del campesinado como una clase “eminentemente reaccionaria”, o la ausencia de interés por la lucha agraria en países donde hay más tierra que latifundios, se sumaron razones de índole operativa. La primera vez que las escuchamos fue a través de dos preguntas y dos nombres:
¿Dónde están los Romárico Cordero del altiplano? ¿O los Ursinio Rojas del llano?

Dos nombres que quedaron en mi memoria; el primero, recuerdo, me sonó a “erre con erre cigarro”, y nunca pude olvidarlo. Cada vez que tengo en mis manos un libro sobre la Revolución cubana, una de las primeras cosas que hago es buscar alguna mención de ese líder comunista que fue, mucho antes que Fidel Castro llegara a la Sierra Maestra, el dueño de esas montañas. Es absurdo que casi ningún “estudioso” del castrismo mencione a Romárico Cordero, el hombre que años antes de la llegada de la guerrilla fidelista ya había organizado soviets y realengos en aquellas serranías, había sido signatario de la Constitución de 1940 y controlaba, entre otras cosas, la mayor parte de las arrias de mulos y los arrieros que garantizaban la única forma de comunicación existente en la Sierra Maestra.

No había familia campesina, no había delincuente escondido en aquel monte, o traficante de marihuana, que osara contradecir, mucho menos enfrentarse a esos hombres que llevaban décadas trabajando ese terreno, y que ya eran capaces de controlarlo desde las sombras. Romárico Cordero y sus hombres fueron, por órdenes del Partido, el bumper alley de Fidel Castro y su cuadrilla en la Sierra Maestra. Los dejaron que se dieran cuantos golpes quisieran, los dejaron correr y “destarrarse” unas cuantas veces, pero siempre les dieron, desde la sombra y en silencio, ese mínimo de protección, avituallamiento e información que necesitaban para seguir adelante. Todo eso lo hicieron usando campesinos, arrieros, guardias rurales, jornaleros y delincuentes que a nadie se le podía ocurrir que fueran parte, directa o indirectamente, del Partido.

En el llano, por su lado, el PSP controlaba una buena parte del movimiento sindical de la industria azucarera a través de la figura de Ursinio Rojas, líder de ese sindicato, miembro de Comité Nacional del Partido, uno de los hombres más bragados que ha dado Cuba y heredero, a partir de 1948, de la trayectoria de lucha de Jesús Menéndez y del esfuerzo organizativo que Fabio Grobart inició en los años 30.

Fue el propio Polaquito, unas veces clandestino, otras haciéndose pasar por un químico alemán, el que hizo un largo recorrido por varios centrales azucareros y pudo conocer, de primera mano, las injusticias que sufrían los trabajadores de ese ramo. Ese estudio sirvió de base para una estrategia de lucha que tuvo, como punto de partida, un conjunto de demandas laborales tan lógicas y justas que sirvieron, según las propias palabras de Grobart, para “levantar la lucha de los obreros azucareros en todo el país”. Las razones de ese interés del Partido en el sector azucarero son muy lógicas:

1. Se trataba de la primera industria del país.

2. Se trata de una de las pocas áreas de la economía en la que ocurre, de forma natural, la famosa alianza obrero-campesina que tanto defendió el leninismo.

3. Muchos de los trabajadores de esa industria eran negros, lo cual encajaba perfectamente con los planes de los comunistas para convertirse, también, en “un Partido de los negros”.

4. Los centrales azucareros, al estar localizados a todo lo largo y ancho de la isla, sirvieron para hacer realidad los planes de convertir al Partido en una organización nacional.

Fue esa combinación de caminos, los de la Sierra Maestra, en manos de la Confederación Campesina de Romárico Cordero, y los del llano, controlados por Ursinio Rojas, los que le permitieron a la guerrilla fidelista bajar de sus santuarios y extender la lucha por todo el país. Fueron esos caminos, también, los que le permitieron a Osvaldo Sánchez, que era el jefe del aparato de inteligencia del Partido y sería, en un futuro cercano, el primer jefe (operativo) de la Seguridad del Estado castrista, subir varias veces hasta la Sierra Maestra para coordinar, con la dirección del Movimiento 26 de Julio, el paso de las columnas guerrilleras de Camilo Cienfuegos y el Che Guevara por las peligrosas planicies de Camagüey.

Como consecuencia de esas coordinaciones, Ursinio Rojas pasó a ser miembro de la tropa de Camilo Cienfuegos y la marcha de esa columna, desde Oriente hasta Las Villas, ocurrió sin mayores contratiempos. Además, para garantizar, en caso de que fuera necesario, el paso de las columnas invasoras hacia la provincia de Pinar del Río, Osvaldo Sánchez preparó y tuvo lista, antes de la huída de Batista, la Operación “Caja de Tabaco”. Todo eso, y mucho más —incluyendo los planes y vulnerabilidades del tren blindado, la providencial llegada de un miembro del Partido con los 50000 pesos que pidió un jefe militar batistiano antes de rendir su plaza, el envío de personas capaces de leer mapas, o de una planta de radio para que el Che pudiera comunicarse— ha sido marginado por la propaganda castrista, por los voceros de la tiranía en el exterior, por el propio PSP, y por muchos cubanos que han llegado a creer que el mejor alivio para el dolor que la penetración comunista provocó en Cuba, y en sus vidas, es denigrar y minimizar la participación de un partido que si algo supo hacer fue, precisamente, convertirse en un excelente penetrador.

Esa negación alcanza su punto álgido alrededor de la maniquea y discriminatoria noción de que fue la Sierra, y no el llano, el elemento esencial a la hora de derrotar a la tiranía. Esa idea, ilógica pero difícil de revertir, siempre se ha visto como un intento de minimizar la contribución del Directorio Revolucionario al derrocamiento de la dictadura. Algo de eso hay, claro está, pero también existe la intención, el deseo o la necesidad de esconder —tanto como sea posible— dos hechos que resultan imprescindibles a la hora de analizar el devenir de la Revolución cubana.

El primero es cuán vulnerable, cruel, desorganizado e infantil, era el aparato clandestino del Movimiento 26 de Julio; una organización que además de cometer las heroicas tonterías de poner bombas en los cines, secuestrar aviones y llamar a huelgas que nunca tuvieron lugar, sirvió como una excelente máquina de suicidios. Varias jefaturas del Movimiento castrista en las grandes ciudades del país, fueron descabezadas una tras otra, sus jefes muertos y sus estructuras clandestinas desarticuladas por la falta de un liderazgo efectivo o las delaciones de sus propios miembros.

El segundo hecho que siempre se ha intentado esconder es cuán organizado, eficiente, disciplinado, y maduro era el aparato clandestino del PSP. Eso es algo que mi madre descubrió, con verdadera sorpresa, cuando pasó a formar parte de la Juventud Socialista. Mis padres, junto con otros comunistas, pudieron no sólo seguir en La Habana —a pesar de estar fichados y de la represión que existía— sino seguir conspirando gracias a una infraestructura clandestina que había sido creada durante décadas de trabajo y que incluía, entre otras cosas: agencias de mudadas que eran del Partido (Ventura había dado la orden expresa de vigilar todas las agencias de mudadas de La Habana, porque se sabía que los revolucionarios las utilizaban muy a menudo), casas de seguridad, puestos de trabajos garantizados, fondas para comer sin tener que pagar, señas para identificar a los guagüeros del Partido (casi todos), y una infinidad de otras medidas que permitieron convertir el trabajo clandestino en algo muy riesgoso, casi heroico, pero no suicida.

Al mismo tiempo, fue ese eficiente aparato clandestino el que hizo posible que el Partido llegara —en un momento en el que el Directorio Revolucionario había sido diezmado (por culpa del asalto al palacio presidencial), y el 26 de Julio acababa de perder otra de sus tantas jefaturas habaneras (por culpa de la Huelga de Abril)— al momento del triunfo revolucionario con una organización que a pesar de las pérdidas sufridas (no fueron pocos los comunistas que cayeron en la lucha) todavía conservaba una excelente capacidad para seguir conspirando y, más importante aún, para iniciar lo que sería su verdadero asalto al poder.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

Fotos: Fidel Castro en la Sierra, por Enrique Meneses. Ursinio Rojas a los 70 años, en Holguín (Wikipedia).

PD: Razones de Angola (entregas previas).

12 respuestas
Comentarios

  • Pueblo Mocho dice:

    El mundo se mira desde donde uno está parado, El autor de estas notas mira al mundo desde el mundo en donde nació y creció. Un mundo condicionado por las vivencias de sus familiares, conocidos, relacionados con el PSP.
    Así que es relativamente explicable que considere que el aporte del PSP al triunfo de Fidel y lo devenido después este teñido por la obra decisiva del partido de sus padres. Seguramente desde pequeño escucho que fue así y muchas cosas de las que aquí habla pueden ser ciertas.
    Una vez en cuba, a principios de los 80 leí un libro en que hablaba de Alberto Pérez Y Risquet y su aporte en el 58 y me sorprendió pq hasta ese momento, el PSP había sido el rezagado en esa lucha. En fin puede que l Blas Roca y su gente haya llegado tarde a ese proceso pero participo y eso sin duda en la fase final fue así.
    Pero de allí creer que su aporte fuera primordial, insustituible y por tanto una condición sin la cual Fidel y el 26/6 no hubiesen triunfado es exagerada. Su aporte formo parte del todo, pero es solo eso, uno más en ese camino que concluyo con Batista.
    Una vez escuche a unos chilenos que pelearon en la ofensiva final contra Somoza, que si no hubiese sido por ellos, el dictador no se hubiese ido. Sin duda aportaron, brindaron su formación de oficiales regulares de las FAR a una fuerza, sandinista, que no los tenía, pero de ahí a considerar que sin ellos la historia hubiera sido distinta es mucho y de ese mismo defecto peca está muy interesante nota, la sobredimensión de lo cercano en el total del proceso.
    De lo que sí es claro que el PSP fue esencial para darle a los rusos pruebas de que Fidel y cía., eran confiables y se le podía tratar como un aliado o como un niño bitongo.

  • Anónimo dice:

    Quien entiende a estos comentaristas que consideran a Camilo Cienfuegos un gran personaje, si lo hubiera sido no se lo hubieran bailado tan facil.

  • Florencio Avalos dice:

    No se puede dejar de mencionar tambien la bien planeada e impecablemente ejecutada maniobra , salida de los estrategas del PSP , conocida como la desaparicion de Matias Perez en el Globo.
    Y otro aspecto menos conocido , pero tambien de igual importancia para la historia de Cuba y es que el Mambo tambien fue una idea del Partido y no de Perez Prado como se creia.

  • la verdad os hara libres dice:

    Me pueden documentar que fue la microfaccion con Anibal Escalante a la cabeza??

  • oscar canosa dice:

    La inmadurez de un Pueblo se refleja en sus gobernantes.

  • oscar canosa dice:

    Todos contribuyeron Y Todos nos da~aron.

  • oscar canosa dice:

    - Tia, tienes visita. Hombre grande con saco, – Vamos hacia el fondo. Muchos policias. – Registren. cogieron mis pistolas, Uyyyy…shss, callate que ese es Ventura. – Ahhh!, noco~o. – Gracias, se~ora.

  • oscar canosa dice:

    No tenemos nada en contra de los Comunistas y si contra Fidel Castro.

  • Anónimo dice:

    Anonymous, según su lógica, la importancia, digamos, de Camilo Cienfuegos en la historia de Cuba es mínima: su tumba es invisible. Si es cierto lo que dice ese artículo tan elegantemente mal escrito, entonces es lógico que le redujeran el font en la tumba, no cree usted? O quería usted bold y del máximo puntaje? Ay, Cuba! Quien entiende a estos comentaristas?

  • Anónimo dice:

    No pienso que este” Mayor General” haya tenido mucha importancia,yo he visto su tumba en el cementerio Colon en La Habana,y casi no se podia ver el nombre por lo pequen~a y la cantidad de hierba que tenia a su alrededor.

  • amaury dice:

    EL MAYOR GENERAL OSVALDO SÁNCHEZ ©

    por Esteban Fernández

    No aparece en el libro de los Generales castristas. No fue General de la Guerra de Independencia, ni fue General del Ejército Constitucional de Cuba. La inmensa mayoría de los compatriotas no tiene ni la menor idea de quién fue este General cubano. Poco a poco me fui enterando de que, sin lugar a dudas, Osvaldo Sánchez fue uno de los personajes más misteriosos y siniestros que ha dado la isla de Cuba.

    La primera vez que escuché hablar de él fue cuando al Central Providencia, muy cercano a Güines, le pusieron su nombre. Y por unos segundos pensé: ¿Quién diablos será este “mártir” que le ponen su apelativo a mi Ingenio favorito?. Y casi nadie sabía porque el nombre de este cubano apenas se mencionaba ni se menciona, fue toda la vida un gigantesco enigma, nadie veía ni ve sus fotos y si no le hubieran puesto Osvaldo Sánchez a un Central azucarero hubiera pasado completamente inadvertido.

    Y entonces, ¿General de que carijo? El hombre era nada más y nada menos que Mayor General de la KGB Soviética. Niño mimado de Joseph Stalin por su gigantesca y perversa labor a favor del comunismo internacional. Es decir, que ¡el tipejo era de ampanga!…

    Y, ¿fue mártir de la revolución cubana? Bueno, mientras los cubanos nos hemos pasado medio siglo preocupados e interesados en saber si los hermanos Castro mataron a Camilo Cienfuegos (un don nadie comparado con Osvaldo Sánchez ) lo cierto es que hemos ignorado que tres meses antes del desembarco de Playa Girón las ametralladoras “Cuatro Bocas” castristas derribaron la avioneta donde iba Osvaldo Sánchez.

    ¿Los hermanos Castro mataron a un subalterno? No, mis estimados lectores. Matar a sus testaferros y asesinar a sus enemigos, es algo común y corriente a través de la historia de Fidel y Raúl . No, ¡pulverizaron al Jefe de todos los jefes comunistas en Latinoamérica!…

    ¿Ustedes ven lo bravucones que parecían ser el Che, Camilo, Ramiro, Almeida, Ameijeiras, Fidel y Raúl? Bueno, pues yo quiero que ustedes sepan que se ponían a temblar y a sudar frío ante la presencia del representante del Kremlin en toda América Latina. Mientras ellos se iniciaban en la matanza, Osvaldo llevaba muchísimos años de matarife a nivel mundial.

    No fue Carlos Rafael Rodríguez el que hizo el pacto del Partido Socialista Popular con Castro en la Sierra Maestra , fue Osvaldo Sánchez quien le hizo comprender al aspirante a tirano la imperiosa necesidad de que se pusiera al servicio del comunismo internacional y de él en particular.

    Fue Osvaldo Sánchez el auténtico creador del tenebroso G2 cubano y fue el artífice del Ministerio del Interior. Mientras los cubanos le echamos toda la culpa a Ramiro Valdés -que mucha tiene-, exoneramos por desconocimiento absoluto al verdadero arquitecto de todos los cuerpos represivos y de terror en nuestra patria.

    Blas Roca, Lázaro Peña, Juan Marinello, Aníbal Escalante, Joaquín Ordoqui, Edith García Buchaca, y el P.S.P en pleno, eran solamente unos segundones, canchanchanes de Osvaldo Sánchez. De la misma manera que Vilma Espín era simplemente una figura decorativa en la “Federación de Mujeres Cubanas”, mientras la que verdaderamente cortaba el bacalao ahí era la esposa de Osvaldo Sánchez : Clementina Serra.

    La eminencia gris era Osvaldo Sánchez, hasta que Fidel lo asesinó. Y, ¿se acuerdan ustedes que nosotros nos burlábamos- por sus ridículos apellidos y su tipo de “viejo bitongo”- del Ministro de Relaciones Exteriores Isidoro Malmierca y Peoli?. Bueno, ese era también el segundo al mando y hombre de la mayor confianza en la KGB. Se salvó- al igual que Carlos Rafael Rodríguez- porque se plegó.

    El día en que Castro mató a mansalva a Osvaldo Sánchez fue cuando los soviéticos se dieron cuenta que no era un tipo dúctil, ni un pedazo de plastilina que podían moldear ni mucho menos mangonear a su antojo, sino que era un verdadero monstruo. En ese instante ellos perdieron a Cuba.

  • lectora dice:

    yo creo que la foto del post tiene que ser analizada por anna ardin!!