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Razones de Angola (VI)

  • Nov 27, 201018:24h
  • 23 comentarios

Pueblo chiquito, infierno grande

El punto de viraje en la relación del PSP con Fidel Castro ocurrió a comienzo de los años cincuenta. Esa fue la década de oro del comunismo internacional: los soviéticos acababan de salir como grandes triunfadores de la Segunda Guerra mundial, el campo socialista era una realidad inobjetable, la Revolución China acababa de triunfar y, por encima de todo, la URSS había logrado una paridad nuclear que hizo respirar con alivio a muchos comunistas. Por primera vez se sintieron —estuvieran donde estuvieran— protegidos por una potencia militar de primer orden.

En Cuba las cosas iban más o menos así: en 1948 Fabio Grobart había sido expulsado definitivamente del país y se fue para Checoslovaquia (coincidiendo su llegada, por cierto, con el golpe de estado que dieron los comunistas). La dirección del núcleo central de inteligencia soviética del PSP quedó bajo el mando de Joaquín Ordoqui, que era quien dirigía el exquisito e implacable trabajo operativo de Osvaldo Sánchez. La Juventud Socialista, por su lado, ya llevaba varios años de fundada y había logrado, bajo la dirección de Flavio Bravo, un excelente trabajo de reclutamiento entre los jóvenes obreros y universitarios. Uno que resulta importante mencionar es Jorge Risquet (nombre de guerra), elegido en 1945 como miembro del buró nacional de la Juventud.

En 1951 Raúl Castro llegó a los predios de la Universidad de la Habana (a estudiar una carrera de comercio, equivalente a un nivel de técnico medio, porque nunca pudo terminar sus estudios pre-universitarios) y estableció contacto, a través de su hermano, con la tropita de Flavio Bravo. Tiempo después solicitó su ingreso en la Juventud Socialista y fue aceptado. En 1952 Fulgencio Batista dio su golpe de estado e instauró un gobierno tan impopular que le regaló a los comunistas, en bandeja de plata, la oportunidad que llevaban tanto tiempo esperando. Una de las primeras medidas que tomó Batista fue, claro está, expulsar de Cuba a Joaquín Ordoqui y a Flavio Bravo: el primero se fue a Méjico, el segundo a la URSS. A consecuencia de esas expulsiones el trabajo clandestino quedó bajo la dirección de Aníbal Escalante y Osvaldo Sánchez.

A mediados de 1952 el Partido decidió enviar a Jorge Risquet como representante de la J.S. ante la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD). Aquí es importante detenerse. La FMJD fue fundada en 1945 y siempre declaró (todavía lo hace) como su objetivo principal el oxímoron de la lucha por la paz. Muchos la vieron, desde su surgimiento, como una extensión internacional del Komsomol estalinista. La verdad, sin embargo, es otra; la FMJD fue —ya está comprobado hasta la saciedad— una de las organizaciones fachadas que la inteligencia soviética utilizó, durante décadas, para su trabajo operativo en el exterior. Tan es así que en el momento de la llegada de Jorge Risquet, al cuartel general de la FMJD, allá en Budapest, esa organización estaba bajo la dirección de Alexandr Nikolayevich Shelepin, un joven soviético de 35 años de edad, que había sido jefe de un destacamento guerrillero durante la Gran Guerra Patria y llegaría a ser, entre los años 1958 y 1961, el jefe de la KGB y una de las principales figuras en el exitoso complot para destituir a Nikita Jruschov.

Antes de irse a Budapest Jorge Risquet viajó por Centroamérica y estuvo en Guatemala, allí lo recibió Severo Aguirre (miembro de la dirección de PSP) que ya desde 1951 estaba en ese país, asesorando al Partido Guatemalteco del Trabajo y al gobierno de Jacobo Arbenz. De Guatemala Risquet regresó a Cuba y en agosto de 1952 partió hacia Budapest. El viaje hasta Europa lo hizo en barco; después de llegar hasta París se fue, en tren, hasta la zona de ocupación soviética en Viena (con abrazo emotivo para el soldado ruso que le revisó su pasaporte). Desde la capital de Austria salió hacia Budapest, ciudad a la que llegó en septiembre de 1952.

Unos pocos meses después, en ya en 1953, regresó a Viena para encontrarse con un Raúl Castro que había viajado a esa ciudad como miembro de la delegación cubana a la Conferencia Internacional por los Derechos de la Juventud. De Viena se fueron juntos hasta Bucarest, para constituir el comité preparatorio del IV Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes, convocatoria que Raúl Castro firmó, en nombre de los jóvenes cubanos (comunistas), a pesar de que, cosa rara, ya sabía que no iba a participar en ese Festival. En vez de hacerlo regresó a Cuba, pasando por París, ciudad en la que estaba Lionel Soto, su mentor en la Juventud y hombre de confianza de Flavio Bravo. En el barco de regreso a La Habana Raúl Castro conoció, “casualmente”, a Nikolai Sergueievich Leonov, quien después tendría, al igual que Shelepin (vaya coincidencia), una meteórica carrera dentro de la KGB (entre 1983 y 1991 llegó a ser el segundo al mando de esa organización).
Después de ese periplo por Europa, que tiene todos los visos de un viaje de contacto, reclutamiento e instrucción, Raúl Castro llegó a Cuba en junio de 1953, estuvo detenido en el BRAC durante quince días, y de ahí salió, un poco magullado, al ataque del cuartel Moncada.

Si para algo sirvió ese ataque de opereta fue para que continuaran las casualidades. El hombre que le salvó la vida a los hermanos Castro, dentro de Cuba, fue Pedro Sarría, un comunista de la tropa de Flavio Bravo que antes de entrar en el ejército merodeó por la Universidad de La Habana y fue captado por el Partido. Fuera de Cuba, para seguir sumando azares, la FMJD desató, a solicitud de Jorge Risquet, una intensa campaña internacional de apoyo a los asaltantes al Cuartel Moncada, una campaña en la que decenas de millones de jóvenes, desperdigados por todo el planeta, levantaron la consigna “Salvar la vida de Fidel Castro y sus compañeros”. La campaña continuó —según la propias palabras de Riquet y en contra de esa versión oficial del castrismo, que siempre ha querido presentar a los comunistas como ajenos y condenadores del ataque al Moncada (cosa que hicieron, pero entre muchas otras)— hasta que los “moncadistas” fueron liberados en 1955. Ese mismo año Risquet regresó a Cuba.

Al salir de prisión, y antes de irse a Méjico, Fidel Castro se entrevistó con Raúl Valdés Vivó. Al llegar a la capital azteca tuvo, entre sus primeros apoyos el de Teté Casuso, viuda de Pablo de la Torriente Brau y dama con una larga historia dentro del PSP. Empezaron los preparativos para la expedición del yate Granma y por Méjico pasaron más comunistas que los que mandan las buenas costumbres. No fueron en delegación, como el Directorio, a cortar acuerdos y establecer límites. Pasaron de uno en uno, en un goteo de contactos que está más cerca del trabajo clandestino y operativo que del asesoramiento político. Al D.F. llegaron (reconocidos por la historiografía castrista y descontando el hecho de que Joaquín Ordoqui ya llevaba años en ese país): Antonio Ñico López y Lázaro Peña, Pablo Rivalta, Osvaldo Sánchez y, el más importante de todos, Flavio Bravo.

La versión oficial de Fidel Castro —y de sus voceros dentro y fuera de Cuba— es que todos esos comunistas pasaron por Méjico para intentar convencerlo de que pospusiera sus planes. Una vez más el Castrocentrismo adopta la leyenda infantil del líder decidido e infalible; un cuento muy difícil de creer si se recuerda que para persuadir, y negociar, el Partido tenía otros hombres. Si el PSP hubiera querido alcanzar algún acuerdo con Fidel Castro, por Méjico habrían pasado Severo Aguirre, Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, Ramón Nicolau, o el mismísimo Blas Roca. Los hombres que pasaron no eran los políticos del Partido, sino los tipos duros de la organización, gente con años de entrenamiento en el trabajo clandestino, cuadros demasiado importantes (valiosos) para arriesgarlos en discusiones o “convencimientos”.

Al mismo tiempo, hay un detalle que la propaganda castrista nunca ha querido aclarar: Flavio Bravo había sido expulsado por Batista, y desde el año 1952 había estado viviendo (principalmente) en la URSS. La visita de Flavio a Méjico siempre se ha querido presentar, o insinuar, como proveniente de La Habana. Si Flavio salió desde La Habana hacia el DF eso quiere decir que fue infiltrado clandestinamente dentro de Cuba y, por tanto, sacado clandestinamente hacia Méjico. La pregunta es ¿tanto trabajo, tanto riesgo, para ir a decirle a Fidel Castro que desistiera? Eso resulta difícil de creer. Otra posibilidad, mucho más creíble desde el punto de vista operativo, es que Flavio Bravo haya llegado a Méjico desde Moscú (con todas las escalas y contramarchas necesarias) por otras razones, y con otros recados, lo cual sería altamente indicativo de un conocimiento demasiado temprano (para el ego y la leyenda castrista) por parte de la inteligencia soviética. Llama la atención, además, que el contacto de Flavio con los castristas, según reconocen ellos mismos, fue consecuencia del encuentro “casual”, en la avenida Madero, de Jesús Montané con el líder comunista. Si Flavio hubiera salido desde La Habana hacía el D.F. habría llegado a su destino con un plan de contacto tan directo como el que utilizó Osvaldo Sánchez cuando fue.

Por último, y para sumar otra morcilla a esta absurda longaniza de casualidades castristas, está el encuentro en Méjico, también “por los caminos del azar”, de Raúl Castro con aquel mismo Nikolai Sergueievich Leonov que había conocido, dos años antes, mientras navegaba de regreso hacia Cuba. Tal parece, cuando se escuchan estos cuentos de hadas del castrismo, que la Ciudad de Méjico es una aldea chiquita, un villorrio —como Comala— en el que todo el mundo se conoce.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

Foto: Flavio Bravo en 1982, con delegación alemana.

PD: Razones de Angola (entregas previas).

23 respuestas
Comentarios

  • Cuco dice:

    César….Al César lo que es del César!!..que se lo ha ganado a pulso “bolechurre” el muy Pisicópata,tremendo hp.

  • Anónimo dice:

    http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:bd5TZcYCc3MJ:cvirtual.filosofia.cu/sub-comunidades/catedra-jose-marti/Raul%2520Roa%2520De%2520Marti%2520a%2520Maex%2520y%2520Lenin.doc/at_download/file+Lenin+%22Pablo+de+la+Torriente+Brau%22&cd=6&hl=en&ct=clnk&gl=ca

    La formación marxista de Roa se profundiza en estos años de cárcel y lucha revolucionaria, a través de las conferencias que imparte y recibe en las academias “Carlos Marx” y “Materialista”, -fundadas en el presidio por el propio Roa y Pablo de la Torriente Brau entre otros- así como otras actividades en las cuales se involucra. Su aprehensión de la ideología del proletariado como teoría para interpretar y transformar la realidad va a estar fuertemente sustentada en las tradiciones ideológicas nacionales, fundamentalmente en el conocimiento del pensamiento antimperialista y de liberación nacional de José Martí.

  • Cuco dice:

    Este trabajo tuyo, a medida que transcurre, medio errático, zigzagueante, anecdótico se torna hasta peligróso (históricamente hablando) porque sin querer, de eso estoy seguro, CRA como que va “descargando”, absolviendo al Psicópata de su papel en el desastre nacional, poniéndolo como un “ñame”, un pendejo y otorgándole la mayor cuota de responsabilidad a “los camaradas”, que ya están liquidados por la Historia….Ojo, César!

  • Cuco dice:

    César, no creo estar equivocado, en “la pléyade de hombres de acción e intelectuales” del capítulo III incluyes entre 14 nombres el de un hombre que núnca fué comunísta: Pablo de la Torriente Brau. Con todo respeto te pido no me lo mezcles con los otros; nada que ver con ese partido, aunque haya caído en Majadahonda, Madrid, en una trinchera republicana en donde sirva aclarar, no todos eran comunístas.

  • Pedro Fernández dice:

    Francotirador,
    me leí aquí mismo una reseña muy buena sobre el libro de Orlando Figes que mencionas que escribió el escritor José Manuel Prieto

    http://www.istor.cide.edu/archivos/num_38/ISTOR_38.pdf

    Esta al final, en la sección de Reseñas, Los susurradores de Orlando Figes

  • ric dice:

    Eso es precisamente lo q te atrae de mí.

  • Anónimo de las 12:27 dice:

    Gracias Jacobo por la necesaria aclaración, la última vez que hablé con él me dijo que Fidel Castro lo había mandado para Africa, años después un amigo común me dijo que había muerto y parece que me confundí con la misión africana y la epidemia de aquellos días. Tampoco sabía que murió de cáncer. Recuerdo un discurso donde decía que Fidel Castro “estuvo despotricando dos horas” en una sesión de lectura de una tabaquería, los comunistas no estaban dispuestos a que le tomaran aquel territorio y fueron a abuchearlo, Fidel Castro se enfureció y comenzó a dar patadas en el piso de madera, parecía un cantaor. Soy un simple hombre de pueblo que tiene algunos recuerdos y alguna vez los menciono, pero me encantan las precisiones de los historiadores y las personas que buscan las afirmaciones exactas. De ahí que lo más probable es que mi comentario no se adapte a la profundidad de lo escrito, ya que es pura anécdota. No quiero despedirme sin agradecer al señor César Reynel Aguilera esta serie de artículos donde he podido conocer detalles verdaderamente subterráneos de la política cubana y a PD por darle generosa cobija.

  • Jacobo dice:

    César, todo esto te está quedando muy bien. Muchos comentarios no se adaptan a la profundidad de lo que escribes, pero eso es inevitable.

    Lo de Risquet está muy interesante. No lo conocía. Me sorprende tanta actividad previa al triunfo castrista.

    ¿Conoces algo de la historia de tu tocayo César Vilar?, representante al Congreso por el PSP junto a Carlos Rafael, Blas, etc. Era un líder comunista de Manzanillo. Creó un “cisma” dentro del Partido y fue tronado. Tuvo algo que ver con la actuación de los comunistas durante el juicio por el ataque al Moncada. Sobre lo que tu hablas sobre Flavio Bravo y su visita a México para ver a Castro, y lo de César Vilar, hay un artículo interesante en la revista Calibán.
    http://www.revistacaliban.cu/articulo.php?numero=7&article_id=82

    Al Anónimo de las 12:27, creo lo escribí en un comentario anterior. García Aguero siguió hablando sobre Castro después del triunfo de la rev y diciendo que era un gangster universitario. Lo enviaron de embajador a Bulgaria y desde allí regresó con un cáncer de estómago, muriendo al poco tiempo.

    Saludos, Jacobo

  • Francotirador dice:

    Para saber lo que verdaderamente es el comunismo, y la plaga que representa esa maldita ideologia, hay que leerse varios libros entre los cuales estan esos que menciona Jacobo. En este momento estoy leyendo el libro “los Susurradores” del historiador Orlando Figes (en ingles The Whisperers). Es una historia horrible y desgarradora por su contenido tan crudo sobre la implantacion del comunismo en Rusia. Sus paginas describen con lujo de detalles las horripilantes historias personales de las familias destrozadas por los bolcheviques y su ideologia.
    Las historias sobre la hambruna creada por el partido a finales de la decada de los 20 y principios de los 30, que le costo la vida a millones de personas son increibles y espeluznantes.
    Lo interesante e increible es ver como puede haber gente que todavia cree en ese sistema asesino y maldito.

  • jhon noarms dice:

    uhmmm,no se me recuerda a esas novelas de espionaje y como siempre interesantes

  • Anónimo dice:

    El autor de este excelente trabajo, conoce bien el asunto que está tratando, lo presenta un poco efectivamente en la cuerda de “teoría conspirativa” quizás buscando amenidad y huyendo del temido ladrillo ensayístico. Lo que aquí se cuenta, era la actividad de un partido político, con su ala terrorista, o armada si se prefiere, y conexiones nacionales e internacionales necesariamente secretas.

    Cuando se organizaron los Poderes Populares, que no eran Poderes ni Populares,–pues sólo ejecutaban las órdenes superiores sin una pizca de decisión propia y vistos por el pueblo con malos ojos dada su intromisión en asuntos locales nimios y torcer las costumbres–, casi todas las figuras municipales del flamante PP eran viejos comunistas, que dicho a favor de ellos, tenían la cultura del diálogo político, razón por las que fueron bautizados como “los tequeteros” a diferencia de los fidelistas puros que no buscaban convencer a nadie, sino imponer de una manera muy inquisidora el nuevo orden, los peores y mas feroces eran los venidos de las filas católicas, verdaderamente terribles, no tenían piedad ni paciencia, se les conocía como “los empachaos”.

    En un estilo libidinoso-político los viejitos comunistas podían estar horas hablando sobre lo bueno que era el socialismo y las ventajas de abrazarlo incondicionalmente, y cuando se les contradecía movían la cabeza y seguían su interminable monólogo sin darse por vencidos en busca de la ansiada cópula.

    Los comunistas siempre tuvieron un doble estándar con Fidel Castro, desde los encendidos discursos de García Agüero contra su figura (cuyas placas todavía se conservan en los archivos de la radio cubana) y la permanente calificación de “aventurero” en la prensa, hasta el telegrama de solidaridad con su alzamiento enviado por el presidente de la juventud socialista y publicado en la revista Bohemia.

    N.B. Si mal no recuerdo, el señor García Agüero fue enviado personalmente por Fidel Castro a cubrir un cargo diplomático en Africa, donde murió víctima de una epidemia. Para los mal pensantes, la epidemia surgió después de la designación.

  • oscar canosa dice:

    Estado de Sitio fue otra pelicula interesante, pero, na Jacobo, es solo age related memory loss.

  • Cuco dice:

    Espero con ansiedad en este breve compendio angolano (debe ser por lo negra…) de Historia del PSP q se “abunde” un poco sobre su primer Secretario General, Julio Antonio Mella….y por qué fué expulsado de sus filas? ….también si sabe quién lo mató en el DF una negra, angolana y fria noche de enero?

  • misha dice:

    Como era de suponer , la escatología subyuga a ric.

    Por qué será?

  • ric dice:

    “Mojones y excrecencias” – I LOVE THIS!!! Nunca mejor dicho.

  • Jacobo dice:

    Muy cierto Scrutinizer. Costa Gavras. Estoy escribiendo de memoria y mi mente tiene lagunas alzheímicas. Uno de mis directores favoritos. De los que no pueden entrar a USA. El actor que más trabajaba con Gavras era Yves Montand. Todas sus películas son controversiales en el aspecto político. Buenísimas. Gracias.

    También escribí mal a Arthur Koestler. Estoy perdido.

    Cierto Francotirador, muy buen libro. Y para entender como Stalin vendió a Hitler el movimiento comunista alemán y lo ayudó a subir al poder hay que leer entonces “La Noche quedó atrás” de Jan Valtin; y para comprender los mecanismos de infiltración en América Latina nada mejor que “La Gran Estafa” del peruano Eudocio Ravines.

    Al Anonymous de las 0:03 que pregunta por que tantos ex miembros del PSP ocupaban importantes puestos al principio de la Revolución.

    Eso se veía más pronunciado en los cargos que se ejercían en el extranjero. El 26 de julio no era una organización comunista. Al olerse los del 26 que Fidel era comunista (realmente era fidelista, que es peor) desertaban o renunciaban. En los puestos políticos dentro del país empezaban a conspirar. Otra alternativa era nombrar miembros del Directorio Revolucionario, pero ellos se consideraban traicionados por Fidel Castro y lo odiaban. Los únicos “de confianza” eran los miembros del PSP filtrados por Aníbal Escalante, que no se asustaban porque “esto es comunismo.”

    Pero observa que nunca entregó el MInFar, el MinInt y el MinRex. En este último tenía al viejo Raúl Roa, revolucionario de izquierda pero anticomunista, odiado por la dirigencia del PSP.

    Saludos, Jacobo

    Congratulaciones a César, por promover tantas discusiones interesantes.

  • scrutinizer dice:

    Jacobo, solo un detalle…el cineasta griego se apellida Gavras.

  • Amaury dice:

    Todas estas historias que se cuentan sobre el Comunismo, sus conspiraciones por alcanzar el poder, etc. me traen a la mente el simil del que se dedica a limpiar fosas septicas en las casas. Al final lo unico que se saca es que eran una partida todos, aun con conocimientos y estudios en algunos casos, de mojones y excrecencias que estaban contaminando el orden economico y social de los paises en que se infiltraban. Al final se ha demostrado con creces que como sistema, solo trae mas miseria para todo pais que se contaminaba con esa ideologia. No le demos mas vueltas… solo hay que ver que donde se implanta todo se destruye y las personas viven en peores condiciones de las que les prometieron sacarlas con sus utopias y teorias igualitarias, que ellos cuando llegan al poder, se encargan de desmentir con sus divisiones entre dirigentes y dirigidos.

  • Anónimo dice:

    No entiendo mucho de conspiracion, pero algo hubo cuando muchos miembros del PSP ocuparon muchas posiciones en los primeros dias de la llamada revolucion en todos los ministerios claves, incluso hasta algunos guardaespaldas de Fidel Castro,

  • menendag05 dice:

    Me interesa comentario sobre la participación de Flavio Bravo en la misión militar cubana en Argelia en 1963, Yo le conocí en aquel escenario por lo que el tema me interesa en particular.
    Pericles

  • Francotirador dice:

    Incluye como parte de la lectura que te recomienda Jacobo, el libro The God That Failed, con varios ensayos de antiguos comunistas y despues renegados.

  • Güicho dice:

    A muy tierna edad me llamaba la atención la cantidad de vetustos mayimbes en BP, CE o CC que no provenían del M-26-7. En serio. Cada vez que veía un recuadro con las jetas del secretariado o del buró político del PCC preguntaba por qué los del 26 eran tan comemierdas de regalar un pedazo tan grande del pastel a unos viejos pendejos que no habían tirado un tiro en la sierra. Mi papá me dijo una vez que los había puesto Fidel.

    Y es que Viborán (la Víbora de Birán) no tuvo un hada madrina revoloteando protectora a su alrededor, sino una bandada de cuervos rojos.

  • Jacobo dice:

    ¿Lo mejor del artículo?

    Descubrir que “lucha por la Paz” es un oxímoron. Jamás se me hubiera ocurrido.

    Te sugiero descansar la mente ante tanta “teoría conspirativa.”

    ¿Lo mejor? Trata de conseguir y extasíate, mirando las siguientes películas (filmes como le dicen ahora):

    Cenizas y Diamantes, polaca, del director Andrzej Wajda, hecha en 1958. Trata sobre el papel del Partido Comunista Polaco en el último día de la Segunda Guerra Mundial. Fantástica.

    The Confession, francesa, del director Costa Gravas, hecha en 1970. Trata sobre el proceso estalinista que se le sigue a Slansky, secretario general del partido checo, en 1952. Como todo lo de Gravas.

    Después te lees “El Cero y el Infinito” de Kloester y ya estás listo para nuevas teorías conspirativas.

    Saludos, Jacobo