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Razones de Angola (V)

  • nov 22, 201023:58h
  • 21 comentarios

El caramelo y la chambelona

Parafraseando a Pirandello: el Fidel Castro de la universidad de La Habana era una bola en busca de su juego. Una bola sucia y llena de energía que rebotó de grupo en grupo, de banda en banda, y de organización en organización —como si estuviera en una máquina de pinball— hasta descubrir que nadie estaba dispuesto a darle juego. Lo usaron —y se dejó usar— para los trabajos sucios. Habló, gritó, mató, espió, viajó, usó demasiados vendajes y se hizo de un nombre que muchos aprendieron a temer, pero que nunca alcanzó para merecer juego. Y fue rodando por el plano inclinado de aquel remedo de lucha social, hasta caer donde estaba Flavio Bravo.

Mucho se ha hablado de la posible militancia de Fidel Castro en el PSP. La realidad es que esa militancia resultaba irrelevante y podía llegar a ser contraproducente para una organización, como la 1945, que ya era capaz de conducir sin reclutar. El Partido, además, necesitaba a toda costa aliados con el perfil de Fidel Castro. La razón de esa necesidad estaba mucho más allá de las directivas de Jorge Dimitrov —en el VII Congreso de la Internacional Comunista— ordenando la búsqueda de alianzas con las pequeñas burguesías nacionales. La razón tiene que ver con la teoría leninista de la revolución, algo que la inmensa mayoría de las personas, adoctrinadas o no por el comunismo, ve como un manual para alcanzar el poder. En resumen: alcanzar el poder es mil veces más fácil que mantenerlo. La reacción, predicó Lenin, al ser la respuesta de un capital extraordinariamente poderoso, es siempre mil veces más fuerte que cualquier acción. Hasta el punto de que para un verdadero comunista se convierte en pecado, en crimen, cualquier acción que no lleve consigo el cálculo, y el posible amparo, contra una respuesta que de no ser prevista, con realismo y rigor intelectual, siempre termina dejando a los comunistas en peores condiciones que las que tenían antes de alcanzar el poder.

La reacción, también predica Lenin, es siempre interna y externa, nacional e internacional; contra la primera el PSP podía protegerse, hasta cierto punto, con su proselitismo dentro de las masas, con una estructura clandestina cada vez más fuerte, con pequeños grupos de choque, con la penetración de los cuerpos represivos y la desmoralización, tanto como fuera posible, de las fuerzas armadas. Todas esa medidas, y muchas más, incluida la de nunca prestarse para el derrocamiento de gobiernos que no hubieran alcanzado altas cotas de impopularidad, permitieron a los comunistas protegerse y actuar con cierta dosis de inmunidad. Sin embargo, nunca bastaron para que el PSP acariciara el sueño no ya de tomar el poder, cosa relativamente fácil, sino de mantenerlo.

El Partido sabía que cualquier poder alcanzado sería precario y transitorio ante la velocidad y la magnitud de una respuesta internacional (de los americanos fundamentalmente) que no se haría esperar, y que sería mucho más fuerte si se detectaba la presencia, real o imaginada, de los comunistas. La única forma, entonces, de alcanzar el poder y mantenerlo sería a través de una lucha de carácter democrático, nacionalista y antiimperialista; una lucha dirigida por elementos de la burguesía nacional que pudieran ser convertidos, por méritos propios o con la ayuda del Partido, en líderes capaces de agrupar y movilizar a esos cubanos que, a pesar de sus ideas anticomunistas, estarían dispuestos, de una forma u otra, a luchar. Esa fue la experiencia que sacaron los comunistas cubanos (o un grupo de ellos) de la revolución del 33, del mal uso que hicieron en aquel momento de la figura de Antonio Guiteras, de las enseñanzas que sacaron de la guerra civil española y, posteriormente, del descalabro de Jacobo Arbenz en Guatemala.

El Partido, en virtud de su organización, disciplina, rigor intelectual, secretismo y capacidad de infiltración, tenía la posibilidad de llevar adelante grandes transformaciones sociales, comunistas en su esencia, sin tener que usar, o mejor dicho, con la obligación de nunca usar —al menos al comienzo— cualquier idea, persona, o acción, que permitieran una identificación inobjetable de esa ideología. Lo único que necesitaban era un líder nacionalista, un intenso trabajo desde la retaguardia, llegar al momento del supuesto triunfo con el menor daño posible dentro de la estructura de la organización, y con sus cuadros debidamente posicionados. Si eso sucedía, como sucedió, el PSP estaría, como estuvo, en condiciones de lograr, en medio del triunfo, de la euforia revolucionaria y del romanticismo juvenil, la protección del poder alcanzado a través de un terror muy bien calculado, del secuestro de las posiciones claves del gobierno, de la radicalización del proceso revolucionario y, más importante aún, de una campaña internacional para recabar solidaridad y lograr, tan pronto como fuera posible, un efectivo apoyo económico, y militar. Esa fue la doctrina que le permitió, a los famosos “cuatro gatos”, llevarse el gato al agua.

Fidel Castro, aunque nunca fue un candidato perfecto para los planes del Partido, sí tuvo, desde el inicio de su carrera política, un grupo de características que conformaban eso que los comunistas llaman “requisitos mínimos”. A saber:

—Tenía un origen agrario y aspiraciones pequeño-burguesas.

—Era visceralmente antiamericano, y por las mejores razones que se puedan tener, esas que se beben en la cuna de un padre gallego que vivió con la doble humillación de perder aquella guerra, “contra los Rough Riders”, para pasarse el resto de su vida vendiéndole caña a los centrales gringos.

—Era visceralmente anticlerical, y también por las mejores razones, esas que se desprendieron del trauma de haber sido hijo natural y tener que vivir, una buena parte de su niñez con el estigma de ser llamado “judío”; todo por culpa de una Iglesia que en su infinita crueldad —perdón, quise decir sabiduría— le negó el bautizo durante muchos años. A eso hay que sumarle la enorme lista de menosprecios que sufrió cuando, ya bautizado, su padre lo mandó a estudiar a un colegio religioso, allá en La Habana (Belén), en que nunca pasó de ser, a pesar de todos sus esfuerzo, el “guajiro de los veinte pares de zapatos”.

—Tenía una enorme capacidad de manipulación psicológica, y de orientación dentro de las miserias humanas, características que combinadas con una buena dosis de poder y propaganda, podían llegar a producir algo parecido a un carisma.

—Era valiente, pero sin llegar al desinterés por la vida de un Mella, de un Guitera, de un Aracelio Iglesias o de un Jesús Menéndez. Su megalomanía siempre le permitió decir, en los momentos más duros: “soy demasiado importante para morir”.

—Tenía una incontrolable sed de poder, y ya había demostrado que era capaz de matar para alcanzarlo. Nunca le haría ascos a esa dosis de terror que tanto necesitan las revoluciones para triunfar, y sobrevivir.

—Por último, y no menos importante, su evidente misoginia lo ponía a salvo del peor de los enemigos del PSP; porque el Partido —decía Luis García Guitart, mirando a mi madre con ojos lujuriosos— perdió más cuadro entre las piernas de las cubanas que frente a cualquier otro adversario político.

Ya desde su llegada a la Universidad, Fidel Castro recibió esa atención que los comunistas les daban a las personas “de interés”. No es, nunca lo fue, que el Partido saltara de contentura cuando se enteró de la existencia de aquella bola de energía montuna, de aquel tipo capaz de chocar con todo menos con el agua fresca. Durante algunos años Fidel Castro no pasó de ser eso que algunos llaman un “proyecto mascota”, una línea de trabajo colateral que los comunistas siguieron con atención, pero sin grandes esperanzas. Era un tipo tan bruto para el trabajo político que solito fue chocando contra casi todos los grupos, de gánsters y politiqueros, que poblaban la Plaza Cadenas. Nunca fue elegido para un cargo importante dentro de la FEU. Un rechazo bien sintomático si tomamos en cuenta que varios miembros de la Juventud Socialista tuvieron, a pesar del rampante anticomunismo que reinaba en la universidad, mucha mejor suerte que Fidel Castro en las elecciones estudiantiles. Al final fue la tropita de Flavio Bravo la única que le dio juego. Alfredo Guevara, Lionel Soto, Walterio Carbonell, Raúl Valdés Vivó, Enrique Ovares y Luis Más Martín, entre otros, se encargaron de darle entrada en sus organizaciones-fachada, empezaron su adoctrinamiento político y se dieron cuenta, enseguida, que la única forma de enseñarle algo a aquel guajiro prepotente era haciéndole creer que era él quien enseñaba. Aprendieron a dorarle la píldora, lo hacían relinchar y entonces se la lanzaban dentro de la boca; después esperaban que la regurgitara como un remedio propio. Pero además, le demostraron, con hechos, que no hacía falta llevar pistolas para ser un valiente, lo acompañaron en las manifestaciones estudiantiles (en primera fila), fueron con él a buscar la famosa campana de la Demajagua y estuvieron, siempre desarmados, en aquella aventura del Bogotazo. Poco a poco lo fueron madurando, hasta que ellegó a pensar —como era de esperar— que el Partido estaba a punto de caramelo y sólo necesitaba un molde: Fidel Castro.

(Continuará…)

César Reynel Aguilera
Montreal

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21 respuestas
Comentarios

  • jorge cespedes y cespedes dice:

    dejen de ser comemierdas dejen el pasado de los ancianos castro atras y vivan el presente, parecen mujeres quejandose de lo que pudieron ser y no fueron

  • jorge cespedes y cespedes dice:

    mientras los cubanos exiliados sigan mandando remesas acuba,los cubanos de la isla la pasan felices sin hacer nada para que el gobierno cambie y solo ponen excusas para recibir plata sin trabajar y los que estan fuera sigan trabajando como bueyes para mantenerlos a todos, perdonen pero esa es la verdad

  • jorge cespedes y cespedes dice:

    fidel castro siempre odio a su padre por que el es nacido en galicia igual que ramon y fueron presentados encuba, raul y juanita son hijos de la criada de la casa de fidel y es cubana por ese motivo le decian el guajiro de los 20 pares de zapatos,pero no era por los zapatos era por sus medios hermanos por ese motivo abrazo la revolucion para vengarse de los que burlavan de el. los cubanos natos, son los unicos magnates el y su familia de la mayor de las antillas y los demas sus esclavos, despierten y hagan justicia

  • Taoro dice:

    de la Cova dijo…

    La foto fue tomada antes del ataque al Moncada con miembros de la célula de La Ceiba, Marianao. De izquierda a derecha: Pedro Marrero, uno de los cinco rebeldes capturados dentro del Moncada y ejecutado en el campo de tiro del cuartel; Gildo Fleitas, muerto en combate durante el asalto al Moncada en el patio de la casa del Sgto. Julio Fajardo frente al cuartel; Mario Chanes de Armas, capturado con Quintusabe tras el ataque al Moncada, sentenciado a presidio en Isla de Pinos por el ataque al Moncada, amnistiado, y expedicionario del Granma. En 1961, fue sentenciado a 30 años de presidio por conspirar contra el Estado y cumplió hasta el último día. Llegó a Miami en 1993 y la entrevista que le hice aparece aquí
    http://www.latinamericanstudies.org/moncada/chanes.pdf
    Las otras dos personas en la foto no las conozco. Parece que fue en casa de Fleitas.

  • clarito dice:

    Cesar estás claro en que era un hp, pro hay demasiada carne por donde cortar, aqui se queda todo en lagunas, vacíos de información y ganas de hablar un poco de catibía

  • ric dice:

    Misha, coooooooooooomo te duele q hablen mal de los comunistas…

  • Florencio Avalos dice:

    Caballeros busquen las publicaciones del PSP (casi todas desaparecidas) antes del 57 y sobre todo las del 44 , para que vean lo batistianos que eran los PSP, eran mas batistianos que Otto Meruelo, los Blas roca , los Carlos Rafael, como se felicitaban de su colaboracion con Batista, el asesino de Guiteras.
    El PSP , era una pandilla de huele culos, y lo seran por los siglos de los siglos.

  • Anónimo dice:

    Seria interesante que alquien reconociera los nombres de los caras de delincuentes que estan alrededor del gangster en jefe.

  • misha dice:

    Hace mucho no llegaba a este blog. Veo que son los mismos de siempre.

    Todo igual y en el mismo camino.

    Pero lo peor de todo, el indeseable de ric. Bah, ese lo echa a perder todo.

  • Jacobo dice:

    Sugiero que EHB debía mantener más tiempo este artículo en la zona visible del blog, ya que noto que se van a recibir comentarios interesantes e inteligentes.

    Saludos

  • Solabaya dice:

    Cesar, escucha a Jacobo que pudo haber sido tu padre. Por favor, si vas a escribir una novela, dale un poco mas de “veracidad historica”

    un abrazo
    J

  • Fidel Castro se hizo con los restos del PSP por la traición de Carlos Rafael Rodríguez.

  • Jacobo dice:

    Muy buenos los comentario de Oscar Canosa y de Soplete.

    De casualidad mencioné a Alfredo Guevara como uno de los que podía arrojar luz sobre este asunto; viejo comunista, participante de las luchas universitarias y uña y carne del Fifo desde esos tiempos.
    Ahora leo que Alfredo Guevara acaba de declarar:

    “Cuando un Estado se desproporciona se introduce en la sociedad por todas partes como un material gelatinoso que todo en el fondo lo pudre”.

    Ni siquiera Ronald Reagan, el más antigobierno de los presidentes de USA se expresó en forma tan descarnada del Estado. Guevara tiene 83 años; parece estar sufriendo de ataques de lucidez.

    Saludos

  • cavecanem dice:

    Ernesto en tres y dos tambien dijo “no me maten que soy importante” o algo asi

  • Jacobo dice:

    César, todo lo que dices es al parecer muy convincente, pero nada de lo que expones me cuadra con la realidad. Para empezar Fidel Castro, en sus tiempos de gángster universitario fue siempre anticomunista y nunca controlado “secreta y sutilmente” por ellos, como expones.

    Creo que estás elaborando una teoría conspirativa basada en un enorme poder oculto y secreto del PSP que nunca tuvo. Cuatro gatos muertos de hambre con una dirigencia pequeño burguesa. Eso eran. Sería interesante alguien que haya vivido esa época universitaria, que tuviera criterios claros –en este exilio miamense hay algunos pero hablan las mismas mierdas de siempre– y fuera capaz de analizarla con seriedad. Porque ni tú, tu mamá, o yo la vivimos. Yo solo conocí a protagonistas, ya desaparecidos.

    Si Fidel Castro hubiera sido, como dices, un producto elaborado, formado, manipulado y adoctrinado por los “poderosos” jerarcas del PSP entonces:

    –¿Por que se opusieron a los métodos de lucha violenta en la U de la H de Castro?
    –¿Por que se opusieron a sus aspiraciones de ocupar cargos en la FEU?
    –¿Por que Castro se afilió al Partido Ortodoxo de Chibás ?
    –¿Por que se opusieron al asalto al Moncada?
    –¿Por que se opusieron a la lucha en la Sierra?
    –¿Por que le formaron una microfracción después del triunfo y se enfrentaron a él para sacarlo del poder?

    Los viejos conocidos de la antigua Juventud Comunista y del Partido se reían y burlaban de los discursos de Castro en los primeros años de la Revolución y lo clasificaban como pequeño burgues e ignorante. ¿Por que si como tu dices era un producto formado por ellos que se supone “estaba fingiendo” ?

    Muy al principio de la Revolución a Salvador García Aguero (uno de los líderes históricos del PSP) lo tronaron por hacer comentarios ante un grupo de “amigos de confianza” sobre la naturaleza gangsteril de Fidel Castro en los tiempos universitarios. Lo mandaron a Bulgaria de embajador y solo lo trajeron para morirse de un cáncer de estómago. Si Fidel era secretamente “uno de ellos” no hubiera hecho tales comentarios.

    No, no, nada me cuadra de tu teoría. Fidel Castro es un ser súper ambicioso y megalómano, que se construyó una dictadura y después “descubrió” que aquello era “socialismo leninista’ y le puso la etiqueta al pomo. Como le hubiera puesto la etiqueta de fascista si hubiera accedido al poder en 1940, el caso es asegurarse el poder absoluto.

    Al principio de la Revolución Castro nombró a personajes muy odiados por el PSP a cargos muy importantes de la Revolución. Ejemplo, Agramonte al principio y después Raúl Roa como MInistro de Exteriores. El viejo Roa había bautizado a los miembros del PSP “focas amaestradas de Moscú” y eso nunca se lo perdonaron. Un Fidel Castro “controlado” no hubiera podido hacerlo.

    Sigo pensando que tienes una confusión enorme dentro de tú cabeza. Vendría bien que un Alfredo Guevara o un Raúl Roa resucitado hicieran la luz en este asunto con nuevas opiniones discutibles.

    El comentario de Guicho estaría muy bueno si se lo autoaplicara él mismo.

    Saludos, Jacobo

  • soplete dice:

    Que el PSP fruto de su política de alianza en las distintas coyunturas, hubiese visto en Castro, un compañero de camino, como se decía en el mundo comunista no es extraño. Stalin alguna vez pacto con Hitler y después con Churchill o Roosevelt, según la ocasión. El mismo batista del 40 fue un aliado para sus políticas.
    Pero de ahí a creer o sostener que todo lo sucedido fue obra y gracia de genios pensantes del PSP o la KGB es mucho. La revolución se hizo comunista no por los ñangaras los quisieran, sino pq Fidel siempre tuvo claro que sin un aliado del peso de la URSS, los vecinos de enfrente se lo comían como un entremés. En eso fue Castro el que tuvo visión, y cuando desde la Sierra se dio cuenta que el triunfo estaba cierta se acerco al PSP, pq si algo Fidel sabe hacer es anticiparse a los hechos y uso a Raúl y después del 59 a algunos de sus amigos rojos para garantizarles a los rusos que él se había convertido al comunismo como el más converso de todos, Por eso tiene razón un forista el verdadero engaño fue hacer creer que la revolución era comunista y no fidelista como en definitiva lo es.
    Recuerdo haber leído la biografía de Fidel que Ted Szulc escribió a fines de los 80, antes que desapareciera la Unión Soviética, la leí en Cuba, alguien me la presto y era de la biblioteca del consejo de estado, se suponía que sería la biografía oficial, hasta entonces era la biografía mejor documentada pero cometió un pecado Szulc entonces, decir que visto todo lo que había leído e investigado, Fidel no era comunista y tampoco un títere de Moscú, que al contrario era Castro él que administraba las relaciones con Moscú.

  • solyluna dice:

    miren eso y quien iva decir que que fidel se convertiria en un dictador,seguro todos esos deven star muertos o viejos ya ,.no es facil.

  • PolO dice:

    Veo más real la teoría político-sexual del Güicho; porque ya esto parece un libraco de Estulín… pero como cuento, está de lo más interesante, compay.

  • ric dice:

    Y hay que ver qué tipo de impresentables, gansteritos, haraganes, chulos de casa de puta barata y tralla mala tienen todos.

    Como dice Güicho, siempre tan sabio, todos unos comepingas, antes y ahora… y cuánto han jodido.

  • Güicho dice:

    Tampoco era tanta la coreografía, que aquello no fue un ballet. Fue más bien como singar: ganas, experiencia e improvisación. Y el palo salió mal. No hay que olvidar que los comunistas, incluso los cubanos más conspirolosos, eran intrínsecamente unos comepingas.

  • oscar canosa dice:

    Mmm…