- nov 14, 2010 • 21:04h
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(Al querido Florit)
A veces, el cuerpo parece
alma, más aún que la otra,
que lo abandona, altiva.
Hace,
como criada a su señora, todos
los trabajos más rudos. Oye
sólo lenguajes bastos. Sólo
como hadas, las lágrimas le hablan,
tocan la carne humilde —ellas,
casi carne también— bajan
—¿de dónde?— a consolarla.
Y
venidas del otro reino inmenso
a palparnos la cara, reconocen
el territorio de la sed: “amiga,
dicen, no llores, aquí estamos…”
(Le copio este sencillez sólo para que vea que lo recuerda y quiere,
Fina
PD: El manuscrito (pinche para ampliar)
Este poema, escrito circa 1965, es parte de la papelería inédita de Eugenio Florit, conservada por la Cuban Heritage Collection en la biblioteca Otto G. Richter de la University of Miami.





de Gabriela Mistral, aqui ya tenemos un libro y si ponemos las cartas de Juan Ramon Jimenez, o las de Unamuno con Dulce Maria Loynaz tendriamos todo un retrato de una epoca dorada de las letras cubanas e hispanas.
Este poema es una belleza, la he juzgado por sus posiciones politicas, no se como en tanta profundidad y belleza pudo dedicarle poemas al Che Guevara, asi es la vida, como en la vida esta la muerte, el blanco y el negro, en fin la dualidad, esa que algunos no conocen le felicito, por haber encontrado ese escrito, quisiera saber si alguien tiene el fondo epistolar de Dulce Maria Loynaz o
evidentemente, “un” sencillez.
Vieja indigna.