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Dos libros a la luz de unas elecciones

  • nov 04, 201011:53h
  • 45 comentarios

De la misma manera que la desaparición del comunismo permitió, una generación después, la aparición de análisis serios del mismo, el aparente cierre de la Revolución Conservadora, tras la victoria hace dos años de Obama, pareció abrir el espacio para un análisis serio de las guerras culturales que condujeron a la misma, desde la guerra fría y la caza de brujas, a la Nueva Sociedad de Johnson y sus opositores. Aquellos lejanos orígenes sin los que no es posible comprender del todo lo que está pasando ahora mismo.

Entre los libros que leí estos últimos dos años hay dos que me parecen ahora más interesantes que en el momento de su publicación y que recomiendo leer de forma paralela, cruzando datos, porque leídos así ayudan a comprender mucho mejor el peso duradero de los años cincuenta y sesenta en la cultura política estadounidense actual. Ni el Tea Party ni el conservadurismo duro de estas últimas generaciones han nacido por generación espontánea; la evolución hacia la derecha de un partido, el republicano, que en tiempos no muy lejanos estuvo en el centro, no es una simple casualidad.

The liberal hour nos habla del momento en el que los liberales, dirigidos por el último estadista liberal de Estados Unidos, comenzaron su lento declive; The death of conservatism, sobre los orígenes del movimiento contrarrevolucionario norteamericano. Pensados de forma distinta, aunque comparten planteamientos críticos respecto al rumbo del actual conservadurismo norteamericano, son buenos análisis que ayudan a trazar un mapa sin el cual no se puede entender plenamente la actual deriva política en EE UU.

The liberal hour. Washington and the Politics of Change in the 1960s
G. Calvin Mackenzie y Robert Weisbrot
Penguin Press (Julio, 2008)

Los autores son dos profesores universitarios norteamericanos, especializados en la historia legislativa y política de los Estados Unidos. Calvin Mackenzie tiene un doctorado en humanidades de la universidad de Harvard y es profesor de Gobierno de la cátedra Goldfarb del Colby College. Robert Weisbrot es también profesor de Colby College y autor de numerosos libros sobre derechos humanos. Uno de sus libros Maximun danger: Kennedy, the missiles and the crisis of american confidence, aborda algunos de los mismos temas que reaparecerán en este.

Kennedy suele ser el héroe de los libros sobre los años sesenta pero aquí la portada misma del libro nos lo muestra junto al héroe real y olvidado de aquella década, el a menudo ignorado Johnson. Este libro coloca a cada uno en su lugar: Johnson era un liberal auténtico que desde el New Deal de Roosevelt había tenido que disimular su liberalismo en un ambiente poco propicio al mismo como era el del Partido Demócrata en Texas; JFK era un liberal moderado que ante las elecciones de 1960 exageró su currículo liberal. Todos estamos de acuerdo en que los años sesenta fueron años de cambio. Los autores de este libro, sin apartarse de esa opinión, la redefinen y la estudian a fondo, separando mito y realidad. Los años sesenta fueron años de protestas sociales, que se extenderían hasta la década del setenta, pero todos los cambios reales que han marcado el cambio en los Estados Unidos se realizaron en los meses finales de la presidencia de John F. Kennedy y durante los dos primeros años de la presidencia de Lyndon B. Johnson.

El texto comienza por presentar una visión de conjunto de Norteamérica al final de la presidencia de Eisenhower, un país lo suficientemente rico como para permitirse el plan de reformas generosas que acompañó a los programas emprendidos por Kennedy y Johnson, pero anquilosado. Sólo después pasa a presentarnos las reforma de aquella década. Son demasiados los historiadores que a la hora de presentarnos aquellos tiempos se concentran en la revuelta de los guettos, la revolución sexual, el rock and roll y la contestación estudiantil, confundiendo los síntomas tardíos que surgieron de las reformas reales, con las reformas propiamente dichas y los cambios duraderos de aquella generación. El epílogo del libro enfoca bien esa confusión cuando cita primero un texto del cantante Bob Dylan:

Come senators, congressmen
Please heed the call
Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall.

Para responder: “But Mr. Dylan was wrong, Senators and congressmen weren’t blocking up the hall; they were permanently transforming the country with a tsunami of social and economic legislation.” Es más divertido escribir sobre Abbie Hoffman que sobre Edmund Muskie, pero los autores han probado su caso a lo largo del libro: Edmund Muskie fue quien cambió los Estados Unidos.

La liberal hour duró tan sólo tres años, desde finales de JFK hasta que Johnson se dejó caer en la destructiva carrera militar de Vietnam. Fue el mismo Johnson el que le dijo a Martin Luther King que su gran programa de reformas se había hundido en Vietnam. Durante esos tres años Johnson empleó el poder de la presidencia para apoyar una serie de cambios, entre ellos dos leyes de Derechos Civiles que alcanzaron no tan sólo el Sur sino también el resto del país, creó dos instituciones, el Medicare y el Medicaid, que garantizaron a millones de ciudadanos el derecho a una medicina social; dio las primera leyes medio ambientales (que después fueron aumentadas y reforzadas por alguien tan poco liberal como Nixon), se reformaron las leyes de inmigración y de educación, casi se suprimió la pena de muerte, y se lanzaron varias campañas contra la pobreza que siguen en pie, aunque de forma limitada, como los food stamps; al mismo tiempo, se crearon los departamentos de transporte, vivienda y desarrollo urbano. Todas esas reformas fueron el fruto de funcionarios anónimos, que aparecen en estas páginas en mucha mejor posición que algunos agitadores urbanos. Entre ellos, Wilbur J. Cohen, que creó prácticamente de la nada la legislación del Medicare y Medicaid.

Otro capítulo está dedicado a la forma en que el presidente apoyó a las marchas por la libertad de los activistas negros, y blancos del norte, en el Sur aún segregado. Estas reformas fueron posibles porque el partido republicano se escoró tan a la derecha en la elección de 1964, que hizo innecesarios los debates con su candidato, Barry Goldwater. En 1964, electo Johnson, parecía que la década liberal iba a durar para siempre. En 1966, sin embargo, el Partido Demócrata perdió las elecciones en gran parte del Sur y el Partido Republicano las ganó en muchas partes del Norte. El activismo del presidente a favor de los derechos civiles le costó la deserción de gran parte de su propio partido en el Sur, donde los demócratas habían sido la gran fuerza electoral desde la guerra civil. Apareció de forma temporal un tercer partido liderado por un demócrata del Sur, George Wallace y entre él y Richard Nixon en las parciales al Congreso de 1966 los contrarios a Johnson tuvieron un 57% de los votos.

Aquel fue el comienzo del ascenso conservador en la política norteamericana, que llega hasta los días del segundo Bush y ahora repunta. Fue también el fin de las reformas iniciadas por Johnson que pasó a ver su partido en minoría parlamentaria. Es muy tentador ver, y trazar, un paralelo entre las elecciones legislativas de 1966 y las del 2010 —y pienso hacerlo, en breve.

Los autores tienen bien claras las causas de ese ascenso conservador. Los liberales en el poder llegaron a creer que cualquier problema social podía resolverse con más legislación. Se vieron además desbordados por la izquierda… los Black Panthers, el movimiento del Black Power, los Weathermen, Abbie Hoffman y los radicales californianos, no son causantes de las reformas de aquel tiempo sino uno de sus efectos colaterales y también uno de los motivos de que muchos blancos del Norte, de origen republicano, y contrarios a la evidente discriminación del Sur dejasen de apoyar a los líderes negros radicales cuando estos pasaron a reclamar igualdad en estados en los que no existían leyes discriminatorias. Hacia 1966, más de la mitad de los blancos del Norte habían llegado a creer que el gobierno presionaba demasiado para la integración.

La legislación liberal debía de haber acabado con la pobreza y las divisiones raciales, pero justo cuando más se legislaba, más ardían las ciudades norteamericanas. Los principales beneficiarios de la generosidad del estado parecían no agradecerla, los políticos demócratas aparecían como débiles frente al radicalismo y de pronto, cuando ya no tenía ninguna oportunidad de llegar al poder, Barry Goldwater se hizo popular y el partido republicano pasó a ser el partido conservador y libertario (en el sentido norteamericano del término, alejado del anarquismo) que Goldwater quería. La revolución sexual, los excesos, a menudo meramente verbales, de algunos líderes radicales, ayudaron a que el péndulo volviera al campo conservador. Cuando George Wallace fue incapaz de presentarse a las elecciones de 1968, su electorado, de origen obrero, blanco y demócrata, se pasó a Richard Nixon. El final de los años sesenta vió la elección como gobernador de California de otro seguidor de Goldwater dotado de un mejor tiempo para las relaciones públicas y la respuesta rápida: Ronald Reagan.

Las escenas finales del libro trascurren en 1972, en la última presentación pública de Lyndon B. Johnson, a la que acudieron todos los grandes líderes de los derechos civiles así como los miembros del tribunal supremo que le debían su cargo. Esas son páginas nostálgicas. La década liberal había durado sólo tres años, las masas conservadoras habían recuperado del poder y en el proceso habían empezado un proceso de radicalización hacia la derecha que ha sido contado por otros textos —como The Right Nation, de Adrian Wooldridge y John Micklethwait, publicado en España por Debate— y a duras penas resulta esbozado en éste.

No estamos ante un libro fácil de leer. Es un tanto seco porque es sobre todo una historia detallada de tratos parlamentarios, que gira en torno a una figura por largo tiempo mal comprendida y mal conocida de la historia norteamericana. Un Lyndon B. Johnson que en este análisis ya no es la figura trágica, empantanada en Vietnam, que tantos otros libros nos presentan, sino un hombre mucho más vivo y activo, y sobre todo mucho más optimista que el común de sus ciudadanos respecto a la capacidad de estos para ser generosos y compartir su riqueza. También la de un hombre que creía que legislar era la respuesta a los problemas de un país al que las nuevas leyes y cambios nunca han ilusionado particularmente.

The death of conservatism
de Sam Tanenhaus
Random House (Septiembre de 2009)

Sam Tanenhaus es un historiador, crítico literario y biógrafo norteamericano, editor jefe de The New York Times Book Review. Con anterioridad fue editor asistente de The New York Times de 1997 a 1999. Como autor ha publicado Literature Unbound; Louis Armstrong (en la colección Black Americans of Achievement); Whittaker Chambers: A Biography. Su biografía de Whittaker Chambers obtuvo el Los Angeles Times Book Prize y fue considerada para el National Book Award y el Pulitzer.

Se trata de un libro relativamente breve: 144 páginas de las que el texto ocupa aproximadamente sólo unas 130, de amplios márgenes. Tiene elementos de manifiesto, de panfleto, pero también del libro de historia.

Del panfleto tiene la intención de simplificar una serie de problemas reduciéndolos a su expresión mínima (el conservadurismo norteamericano —aunque no el inglés— ha equivocado su camino) y una intención, la del panfletista, traicionada por el hecho de que el historiador es consciente de que toda historia, por simple que parezca, tiene matices. Pero si el capitulo inicial es el de un panfleto, el capítulo final es el de un manifiesto que nos recuerda que pese a todo el conservadurismo puede aún tener un lugar, por lo demás necesario, dentro de los Estados Unidos. En cuanto al estilo y el enfoque, si los capítulos inicial y final son los de un polemista; los capítulos centrales son los de un historiador, e incluso un buen historiador.

Esos capítulos centrales son una historia de cómo el conservadurismo americano cambió desde el New Deal hasta el segundo gobierno de Bush, su evolución tanto ideológica como intelectual, que explica como un movimiento nacido en gran parte en torno a una revista intelectual como National Review ha acabado siendo uno de los movimientos más anti-intelectuales de la historia reciente de los Estados Unidos.

La tesis del autor descansa tanto en su conocimiento de la historia norteamericana como en el análisis de textos y el uso de la crítica literaria. Lejos de limitarse a contar la historia del conservadurismo moderno en los Estados Unidos, Tanenhaus adelanta una tesis. Existe un conservadurismo real, el del parlamentario y pensador inglés Edmund Burke, que rechazaba las revoluciones pero creía en la evolución, y el del primer ministro Benjamin Disraeli, que no rechaza la existencia del Estado, que admite la responsabilidad del Estado a la hora de proteger a sus ciudadanos, y existe un pensamiento contrarrevolucionario que es tan destructivo como el pensamiento revolucionario y comparte con éste su radicalismo. El conservadurismo, el inglés al menos, es ante todo organicidad, capacidad de diálogo y adaptación y rechaza tanto el extremismo como la ideología. Mientras que lo que ha pasado a llamarse pensamiento conservador en Estados Unidos ha sido sobre todo un pensamiento contrarrevolucionario, particularmente grave porque ha nacido de manos de una clase empresarial, crecida el siglo XIX, que identificaba sus intereses con los de Estados Unidos y rechazaba todo control del Estado sobre sus negocios.

Tanenhaus traza una historia de las doctrinas conservadoras actuales a partir del New Deal, cuando un grupo de pensadores, normalmente ex marxistas (tanto trotskistas enemistados con la URSS por convertirse en un estado burocrático, como ex estalinistas, peleados con la URSS por pactar con Hitler) trasladan sus análisis sobre los estados totalitarios reales (Alemania, Rusia y en menor medida Italia) a la Norteamérica del New Deal y denuncian el creciente papel de la administración pública, el aumento del funcionarizado y de las legislaciones sociales, el estatismo del New Deal, como equivalentes al fascismo o al socialismo, unas tesis que anteceden a las del Tea Party en por lo menos dos o tres generaciones, que están parcialmente justificadas por el espíritu de la época y que no hay que dejar a un lado como mera reacción paranoica.

No todos los conservadores reaccionaron así. El conservadurismo norteamericano sorprendió ya entonces a los tories ingleses, continuadores de Disraeli, que veían en las leyes sociales no una forma de socialismo sino una manera de evitarlo, pero también a anticomunistas declarados como Whittacker Chambers, que vieron en el New Deal una necesidad real de los americanos.

Recordando a los lectores actuales la forma en que los partidos políticos han cambiado a lo largo de la historia reciente de Estados Unidos, Tanenhaus nos indica que en un principio los conservadores norteamericanos, de los años cuarenta y cincuenta, no estuvieron tan sólo contra el Partido demócrata de Roosevelt sino también contra republicanos como Dewey, derrotado por Truman pero inspirador de buena parte de las políticas de Eisenhower, y en contra del mismo Eisenhower. El hecho de que Eisenhower continuase en su presidencia políticas del New Deal hizo que los primeros fundadores de la John Birch Society —el lobby anticomunista— lo acusasen de ser un comunista disfrazado, o al menos de tener un hermano comunista. El abandono de Eisenhower de las políticas de McCarthy logró que por un momento los conservadores estuviesen contra los dos partidos, pero la campaña de Goldwater en 1964 les devolvió al Partido Republicano, que de mano de los conservadores se convirtió de un partido contrario al gasto fiscal fuerte sobre todo en el Norte, a un partido cada vez más rural, sureño, antiestatista y religioso.

El proceso que lleva a un movimiento creado inicialmente por los intelectuales de publicaciones como Commentary o la National Review a elegir a alguien como Sarah Palin para la candidatura a la vicepresidencia ocupa buena parte de los capítulos centrales del libro. Los capítulos más comprensibles para un lector no advertido, porque el capítulo inicial, y el final, son comprensibles sobre todo para una minoría informada e interesada en Estados Unidos, que haya seguido muy a fondo la historia política de ese país y sepa captar todos los matices y alusiones de un libro escrito en principio para un lector norteamericano atento. Por el contrario, cuando Tanenhaus explica la historia del conservadurismo norteamericano a un público igualmente norteamericano es consciente de que está explicando una historia que para muchos ya es antigua y en consecuencia la explica a fondo: no tiene miedo de apartarse aunque sea tan sólo brevemente de la misma para entrar en una serie de apartes históricos sin los cuales no podría comprenderse el contexto del ascenso de la derecha en los Estados Unidos, desde las reacciones frente al New Deal, al cambio de bando de numerosos intelectuales comunistas que, eso es importante para comprender el carácter de la derecha norteamericana, cambiaron de bando pero no de actitud y pasaron a ser revolucionarios de derechas después de ser revolucionarios de izquierda.

Explica también los cambios de los dirigentes conservadores, desde un Nixon que una vez llegado al poder continuó buena parte de las políticas New Dealers a un Reagan que llegado a la presidencia con un programa de enfrentamiento con la Unión Soviética supo maniobrar diplomática y comercialmente para acabar con la Guerra Fría. Nixon y Reagan, los dos presidentes más odiados por los liberales dogmáticos hasta la llegada del segundo Bush, se ven en gran parte salvados en este libro. Por el contrario la guerra preventiva contra Irak ve aquí trazado sus orígenes no a un mundialismo wilsoniano, que tratase de trasladar una democracia norteamericana a otros países, sino a la guerra preventiva contra el comunismo propuesta por Goldwater en los años sesenta. Así Bush hijo sería menos un continuador de la obra paterna, o incluso de un reaganismo más pragmático de lo que normalmente se cree, que un seguidor de las políticas de un Goldwater que nunca estuvo cercano a las responsabilidades del poder.

Si el capítulo inicial dice que el conservadurismo ha agotado su proceso vital —y las elecciones más recientes parecen discutir esa teoría—, el final ofrece la tesis de que así como la contrarrevolución de los enemigos del Estado ha concluido, Estados Unidos es un país socialmente conservador y encuentra ese conservadurismo en la práctica que tiende puentes entre tendencias. Estamos ante un conservadurismo que cree en el papel del Estado en la defensa de los más pobres, como deseaba Disraeli. Para Tanenhaus el conservadurismo necesita recuperar su espíritu crítico, su capacidad de análisis y su peso intelectual, antes de intentar recuperar cualquier otra cosa.

Juan Carlos Castillón
Barcelona

45 respuestas
Comentarios

  • Abel dice:

    esto lo resume todo…
    . Para Tanenhaus el conservadurismo necesita recuperar su espíritu crítico, su capacidad de análisis y su peso intelectual, antes de intentar recuperar cualquier otra cosa.
    saludos

  • anonimo dice:

    no hagas caso rositica. si a los gaitos semianalfos les da por decirle millardos a los billones, el problema es suyo no nuestro

    tambien le dicen alberca a las piscinas vosotros a los ustedes andan zezeando tontamente por ahi y utilizan mil otros barbarismos mas

    se lo perdonamos porque son gaitos con poca oportunidad de acceder a las escuelas y la cultura en general pero fijate que pena que mal nos pagan nuestra civilidad con ellos

  • ROSITICA dice:

    Anonimo, eso ya lo sabia, porque mi hijo esta casada con una francesa y me lo informo hace tiempo a pesar que no lo utilizo mas por MODORRA FELIZ que falta de ACADEMIA. Pero la cosa era acerca de los millardos gastados por Bush en la guerra de irak cuando millones de personas no tienen seguro medico, y veteranos del ejercito estan desamparado. Pero como usted DOCTOR, no tiene argumento me trata sutilmente de ofender. La verdad que aprendio muy bien de la dictadura de los Castro. mi falta de academia no tiene nada que ver con la verdad que eta ahi, latente. GRACIAS POR EL “EFUERZO” PEDAGOGICO. AH Y ES PLEASE o como yo le diria a usted: GIVE ME A FUCKING BREAK!

  • Arturo V. dice:

    Bien, ayudemonos mutuamente en las preparaciones para la proxima batalla en Alamar.

    Mandame unos Tortolos talla 10, y yo te mando unos Pampers talla 44.

  • oscar canosa dice:

    Alabao, Jacobo! La teenager? Pleaseee

  • Anonimo dice:

    para Rositica. Un billón es en español un millón de millones. De lo que usted habla es de mil millones. En español se llama también “millardo” que es vocablo de poco uso todavía. No lo siga usando mal como una “hispana” sin educación, plis.

  • amaury dice:

    Por favor mandenme la talla de Tortolo que necesita Arturo 5to… Cuantos talibanes se han liquidado en las ultimas semanas?
    Los drones son baratos y los militares cubanos no tienen buena punteria porque no practican por falta de recursos.

  • oscar canosa dice:

    Cuando la Gente insulta, es que tienen Miedo.

  • el guajiro dice:

    No fue mi intencion ofender al muchacho ( es mi forma de llamar a los nativos ) pero cubano ,no es y se los comio a todos con lo de la cubania y la linea dura q le da de comer a mucha gente aqui, a 90 millas de distancia mientras las damas de blanco , Farin~as , Biscet y otros quizas de linea no tan dura se la juegan todos los dias. No le tengo odio al muchacho, el tiene q hacer su trabajo ,solo me da pena q mchos paisanos nuestros piensen q los congresistas NORTEAMERICANOS nos van a sacar las castan~as del fuego.Mucha muela y poca accion., ese es el punto.

  • oscar canosa dice:

    El Partidi$mo va a acabar con todo el Mundo.

  • Arturo V. dice:

    Es que se necesita un cavernicola para impresionar a otro, por lo que Rush, Beck, Marco Rubio, etc, estan bien posicionados para influenciar a los ultraderechosos, con o sin titulo universitario.

    Por supuesto que Marco Rubio nunca sera presidente, como no lo sera Sarah Palin ni otros darlings del Tea Party porque el pueblo americano inevitablemente repudia a los extremistas de uno y otro bando.

    Y esa quimera de los troglos de un ataque americano a Alamar u otros puntos les sirve para masturbarse mentalmente 3 veces al dia, pero de ahi no pasara. El hecho que continuen sonando con ello demuestra lo bien que razonan estos individuos.

    Entre parentesis, lo que estan cazando con drones en Afganistan no son talibanes, sino civiles, y si los afganos tuvieran a su disposicion los misiles portatiles que tenian cuando los rusos andaban por alli, no quedaria un drone con alas. Los cubanos estan bien provistos de ellos.

  • Amaury dice:

    La fabrica de tennis Tortolo no tiene la produccion suficiente para abastecer las tropas que defiendan la fortaleza de Alamar. Primero hay que mantener la demanda de las mentes de los que siguen defendiendo la mafia cubana en este blog (les recomiendon lean el articulo sobre las Marambiadas que aparece hoy en este blog) y segundo, los Aldeanos con sus raps han permeado la ideologia de las tropas en Alamar.
    La solucion militar no requiere ya de invasiones, solo drones artillados y sin pilotos para cazar a las alimañas en sus escondites y haciendolo desde Las Vegas como se hace en estos momentos en Afganistan.
    Para continuar con el jamoneo de titulos yo tambien soy graduado universitario en Finanzas. He hecho mi fortuna que me ha permitido retirarme de la vida laboral desde los 57 años, especulando en la bolsa de valores especializadome en metales preciosos y los de uso industrial. Chupense esa mientras les mondo la otra. Se permite envidiarme. Me es tangente al escroto.

  • Jacobo dice:

    ROSITICA, CASTILLON, acostúmbrense a recibir insultos y que distorsionen lo que Uds escriben. Yo creo que lo que pasa es que no entienden lo que leen. Tan acostumbrados están a que sean las emisoras de radio las que les tupan el cerebro a través de la vía auditiva.

    Ahora mismo, un comentarista que se autotitula “no admirador de Alicia Alonso” dice que yo defiendo al Ché Guevara y no creo que sea un asesino. ¿Con que ojo leería lo que yo escribí?

    Dije que el Che era “un asesino revolucionario” pero no un terrorista, ya que un documental sin fundamentos que anda por ahi rodando sin penas ni gloria lo acusa, nada menos, que de estar preparando un gran acto terrorista en las grandes tiendas de Nueva York, el dia después del de Acción de Gracia, el de mayor concurrencia. Usan como base un artículo de hace cincuenta años que ni siquiera menciona al Che Guevara .

    Dije que Rush Limbaught, Glenn Beck y Michelle Malkin eran cavernícolas, y sí que lo son. Y la gran mayoría de los legisladores republicanos.
    Marcos Rubio nunca será presidente de USA, –y nunca desembarcará en Alamar– precisamente porque se llama Marcos y se apellida Rubio. Si se llamara Mark y de apellido Blonde quizá. Después de la experiencia de Obama (en el fondo lo atacan por racismo), solo pueden ser WASP (White-Anglo-Saxon-Protestant) los futuros presidentes.

    Ojalá y quiera Dios que sea Hillary Clinton la candidata Demócrata en el 2012. Que los REPU van a perder la Casa Blanca, el Congreso y hasta la forma de caminar.

    Saludos, Jacobo

  • Francotirador dice:

    Guajiro,
    no es muela de que sus padres son cubanos exiliados. Es la verdad o no?
    Y no es gringo, guajiro, es norteamericano, “gringo” le llaman los que quieren insultar su nacionalidad y es un epíteto normalmente usado por las personas que desprecian a Estados Unidos.
    No creo que Marco Rubio abogue por que nadie desembarque en Alamar, porque tiene prioridades mas importantes en su país.
    Y aunque Ud. no lo admita, todos incluido a Ud.tambien, somos niñitos de mama, aunque tengamos 70 años de edad, si tenemos la gran suerte de que este viva.
    No deje que el odio le coma las entrañas ni el hígado,porque hace mucho daño.
    Saludos.

  • el guajiro dice:

    Con respecto al ” de-pronto-genio-politico” marcorubio a mi me luce q se los comio a todos ustedes con la muela de sus padres cubanos ,fotos incluidas lo mismo en ingles ,q en espan~ol. no creo q sea mi paisano ,gringo si es. Para desembarcar por Alamar hay q tenerlos bien puestos y ni el mismisimo Reagan se atrevio .Este nin~ito de mama tiene q hacer cola pa’ la casa blanca. por favor no mas cafe con leche……si, Gracias.

  • oscar canosa dice:

    El espacio Virtual no cree en edad, sexo o rango social. Por ejemplo, un ingeniero=un aborigine.

  • oscar canosa dice:

    Si necesita mis servicios estoy a la orden, ingeniero.

  • oscar canosa dice:

    Ah, ingeniero, es Dr. Canosa.

  • oscar canosa dice:

    Mira, se puso bravo. El espacio virtual no cree en eso, mijo. Aprende.

  • Maniel Rodríguez dice:

    Rositica siento lo de tu hermano.

    Saludos.

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    Señor Moderador.

    Los comentarios del Sr. Oscar Canosa utilizando lenguaje soez y grosero, me iluminan entonces a pensar que en este egregio foro se permite de seda y de chancleta…

    En vista del lenguaje vulgar del susodicho, permítame entonces en responderle de las dos maneras:

    DE SEDA.

    Sr. Canosa,

    En vez de usar el lenguaje escatológico que emplea, lea y analice los dos libros, como yo hice, y haga una crítica razonada a la opinión del Sr. Castillón sobre ellos como también yo lo hice.

    Le agradezco que modere su lenguaje porque no hay necesidad de emplear el término tan soez que usted utilizó para referirse a los comentarios de algunos aquí, y en especial, los mios.

    De CHANCLETA.

    Oscar, yo escribo lo que me sale del forro de los timbales. Si no te gustan mis comentarios no los leas imbécil. Si consideras que hablo mierda, por lo menos la HABLO, y no la COMO por quintales como tu. Regrésate al solar con chancletas de donde saliste, pedazo de comemierda.

    Le agradezco al Señor Moderador que me aclare cual es la redacción que es aceptable en este foro.

  • ROSITICA dice:

    BILLONES DE DOLARES, miles de los mejores hijos de este pais muertos en una guerra en IRAK para solo destituir a un dictador con el que DICK CHENEY, hacia negocios y le vendia armas en los 1980′s, mientras veteranos del ejercito de este pais desambulan desamparados por las clles de este gran pais donde millones de ciudadanos no tienen seguro medicos.

  • ROSITICA dice:

    Lo del desembarco fue algo simbolico, basado en todas las esperanzas que tienen los cubiches en este Marcos Rubio y muchas gente han votado porque es hijo de cubanos. A mi como Cubana no me daria ningun orgullo que este hombre que esta en contra del aborto, (hasta casos de violacionas e incesto) la adopciones de niynos por homosexuales la reintrudocion de rezos en las escuelas, no igualda de pago para las mujeres, salud publicas gratis para todos, ect. Fracotirador, que lo de anonimo le va muy mal pero le voy a dejar que diga la ultima palabra . para que calme su IMPOTENCIA. Y SR Maury 63 no 65 y no trate de ofenderme porque yo nunca he ofendido a nadie en este foro, se pudiera decir que usted tiene en el cerebro muchisimas cosas sin embargo nunca he llegado a este plano tan personal con nadie. Yo si vive bajo la dictadura de Bastista y con los Castros antes de los Castros yo y mis hermanos tuvimos con apenas 12 13 aynos de edad limpiar casas lavar ropa para ayudar a mi madre despues de la muerte de mi padre, vivi las injusticia de los castro cuando a mi hermano lo metiron en el UMAP por el unico delito de ser homosexual. Digo esto porque son cosas que me han tocado muy dentro, y nadie me puede hacer cuento de antes y despues. Aqui hay muchisimas gente que acusan a otros de comunistas, de simpatizante de cuanta mierda se les ocurra inmediatamente cuado no se une al coro en buscan del llamado; ARGUMENTUN POPULUM. Espero que el sr Rubio les cure hasta el Cancer.

  • oscar canosa dice:

    Y por supuesto que el Conservadurismo tiene que ver con la Religion extrema.

  • oscar canosa dice:

    Oigan, no hablen mas mierda, sobre todo Ud. Abelardo, y vamos a analizar los dos libros. Por favor.

  • Anonimo dice:

    Me parece que Rositica debia preocuparse mas por el plomo que dice la EPA que hay en el agua de NYC, en vez de estar haciéndose extrañas y trasnochadas conjeturas sobre si Marco Rubio y su ejercito conservador (risas) van a desembarcar en algún lugar de la isla de Cuba. Eso si que debe ser preocupante. Imagínese Ud., plomo en el agua que toman en NYC!
    Quizás sera por ese exceso de metal en el agua que hay tantos liberales de izquierda en NYC? Dicen que el plomo en el agua atrofia las mentes y las envenena.

    http://newyork.cbslocal.com/2010/11/04/city-officials-tap-water-shows-elevated-lead-levels/

  • Maniel Rodriguez dice:

    Aqui parece que hay que tener tres carreras, pa saber de lo que es bueno o malo un chance pa los ñames.

    Viva la derechona.

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    Gracias Amaury, muy amable de su parte.

    Señora o Señorita Rositica,

    De acuerdo. Como lo que es igual no es trampa, le agradezco que se dirija a mi como Don Abelardo, o en su defecto como Ingeniero Tous. Muchas gracias.

    P.D.

    Con todo gusto le aviso con algo de anticipación cuando Marco Rubio y su ejercito lleguemos a la Casa Blanca, para que usted tenga el sinapismo que seguramente tendrá un poco mas controladico. Buenas noches.

  • amaury dice:

    Abelardo te presento a Rositica. Tiene 63 años confesados y un tennis marca Tortolo en el cerebro.

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    Apreciado Sr. Castillón,

    Primero que nada, mis excusas por escribir mal su apellido, error involuntario de descuido.

    Segundo, no tenía el placer de conocerle, de ahí el reconocimiento a mi ignorancia de sus palmarés…hasta haber indagado sobre su persona en Google. Observo que es autor de varios libros (con contenido político), por lo que supongo que esto le da substancia a sus opiniones critico-literarias por un lado, y socio-políticas por el otro.

    No puedo estar mas de acuerdo con usted que el anticomunismo en Miami es bastante seguro. Ya que usted fue anticomunista en Centroamérica, deberá entender entonces lo difícil y arriesgado que fue mi anticomunismo vociferante y activista en las Universidades latinoamericanas que estudié (siendo exilado Cubano), allá por los años 60. Ser anticomunista en la Universidad Central de Venezuela en 1967, o la Universidad Nacional de Colombia circa 1969, era ser una “rara avis”; especialmente cuando me preguntaban mi opinión sobre el genocida del Che Guevara, y antes de responder, escupía el suelo… Lo que generalmente seguía describámoslo como una “trifulca” en honor a la brevedad de este blog. Muy a pesar mio, mi querido viejo me obligó a cambiar de Universidad, y me tuve que ir terminar mi carrera de ingeniería en una privada…o me “arracancaban el moñito”.

    Tanenhaus. Aquí si tenemos criterios y opiniones profundamente divergentes. Usted dice tenerle respeto a sus credenciales. Yo creo que es un payaso. Es la única forma de entender el porque de la risa a carcajadas que me provoca su libro The Death of Conservatism y sus teorías.

    ¿Lo estoy malinterpretando o la siguiente frase denota algún dejo de simpatía a las dementes teorías de Tanenhaus?: “…Si el capítulo inicial dice que el conservadurismo ha agotado su proceso vital —y las elecciones más recientes parecen discutir esa teoría—…” ¿Parecen discutir esa teoría?, o, ¿absolutamente la desacreditan y sepultan?

    Dime con quien andas y te diré quien eres… Sam Tanenhaus no es nada mas ni menos que un palangrista ideológico que escribe panfletos (como usted mismo lo califica) en ese pasquín, el nouveau Pravda, el New York Times.

  • ROSITICA dice:

    Aberlardo, por favor, trateme de USTED porque yo a usted no le conozco.

  • anonimo dice:

    sr castillon el origen del tea party no lo explica la historia sino la palontologia que trata de los neandertales y su seso de palo

    no se pierdan tremendo articulo de arturo lopez levy en cubaencuentro descibe perfecto la ultradercha macartista esa que acusa a todo el mundo de castrista como el tipo de arriba

  • Anonimo dice:

    Marco Rubio no tiene ningún ejercito ni tiene intenciones de desembarcar en Alamar Sra. porque tiene bastante trabajo en el Senado de USA como Senador norteamericano que es. Esto solo existe en su mente liberal y febril. Fue enviado a Washington por los votantes de la Florida precisamente para parar y cambiar la dirección equivocada a que Obama llevaba a esta nación.
    Y por los que dicen las encuestas en todo el país, no solo en la Florida, 68% de los norteamericanos votantes piensan que el país iba en la dirección equivocada. Los votantes de USA le enviaron un claro y conciso mensaje a Obama: cambie de rumbo porque va equivocado.
    Entonces sera que millones de votantes son ignorantes y no saben como escoger?
    Entonces hay muchos equivocados y solo uds. los liberales saben la mejor dirección en que debe ir USA.
    Y Christopher Hitchens nunca ha sido conservador, de hecho fue a Cuba cuando joven como izquierdista extremista a participar en el corte de la caña. No conozco a muchos conservadores, ya sean ingleses o norteamericanos que hayan ido a cortar caña a Cuba a favor de la Revolucion. Hitchens es ateo y no tiene nada de conservador. Todo lo contrario. Infórmese un poco mejor.

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    Rositica,

    Mi queridica, Marco Rubio y su ejército no vamos a desembarcar en ALAMAR. Aguanta un poco, no seas tan inmediatista y nos verás desembarcando en la Casa Blanca en unos cuantos años. Ahora, si después que Marco sea el “Number One” manda a los Marines pa’ ALAMAR, eso es harina de otro costal…

    No se si eres Cubana o de origen cubano, pero así no estés de acuerdo con las ideas e ideología de Marco, si eres paisana, estoy seguro que en tu más recóndito te dará orgullo que el primer Presidente hispano de EE.UU sea un paisano nuestro…

    Definitivamente te vas divertir muchísimo cuando nosotros los cavernícolas “Tea Party” destrocemos, descuarticemos y pulvericemos al embeleco marxistoide que nos han querido empujar Los Tres Chiflados de Obama, Pelosi y Reid, en los últimos 20 meses.

    Tu te diviertes y nosotros también nos vamos a divertir mucho. No tengas la menor de las dudas que eso va a ser así.

  • Cuco dice:

    Bueno, si son buenos, a trabajar todos! ….como dice nuestro flamante Gobernador Scott!….(esto solo se dá en la yuma,caballeros!)

  • juan carlos castillon dice:

    ¿Palmares? He vivido 20 años en Estados Unidos, soy autor de algunos libros y, si a eso vamos, fui anticomunista en Centroamérica antes de serlo en un sitio tan seguro para el anticomunismo como es Miami.
    No creo haber dicho en ningún momento de mi reseña sobre THE DEATH OF CONSERVATISM que Tanenhaus tenga razón, o no, ni entrado en lo que escribe fuera de sus libros, sino que me he limitado a explicar sus tesis.
    Ayer publique un libro en el que explicaba el origen de las tesis del Tea Party a partir de los orígenes históricos de muchos ciudadanos norteamericanos — emigrantes huidos de países frustrados donde el Estado sólo existe para fastidiar al ciudadano– y a juzgar por las críticas recibidas parecería que soy algo así como Goebbels defendiendo al Tea Party, hoy escribo un artículo sobre lo que dicen otros autores y, al menos para el señor que escribe mal mi apellido, parece que soy algo así como un superliberal por tratar a Tanenhaus con el respeto que debe alguien con sus credenciales…
    Ni una cosa ni otra. Yo sólo cuento lo que leo.

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    Después de leer a fondo la critica del Sr. Castrillón, y sus opiniones al respecto del “libro” de Tanenhaus, me confirma una vez mas la total, absoluta y atrevida superficialidad que, en general, tienen en la Madre Patria sobre la dinámica, variables y realidades políticas, culturales y sociales de EE.UU. Es evidente que Castrillón valida (veladamente) y se hace eco de las tesis sostenidas en “The Death of Conservatism”. Craso error.

    No conozco al Sr. Castrillón y sus palmarés para pontificar sobre si Tanenhaus tiene razón o no. Pero lo que si puedo es observar que el 2 de Noviembre próximo pasado, Sam Tanenhaus y su “esquela mortuoria” sobre el conservatismo Estadounidense quedó en una posición muy tenue (para ser caritativos), o si me apuran mucho, RISIBLE (para ser realistas y crudos)…

    Ciertamente los resultados electorales obtenidos por el Partido Republicano y en general los conservadores (incluyendo el “Tea Party Movement”) traen a la memoria las inmortales palabras de Samuel Clemens (Mark Twain): “…the report of my death have been greatly exagerated…”

    Lo mejor que podía hacer Tanenhaus es aceptar la apabullante realidad de las evidencias de las últimas 72 horas y parafrasear a Clemens con un nuevo libro: The Death of Conservatism Has Been Greatly Exagerated By Me…

  • Cuco dice:

    Felicitaciones. Es un excelente llamado a la cordura de un analista político “conservador”….

  • ROSITICA dice:

    En 2006 la revista Time tuvo un titular con el simbolo del partido Republicano proclamando, los republicanos en peligro de exticion. Luego de la gran victoria de los democratas; La gente en este pais tiene una memoria muy corta, y demanda las cosas instantaniamente veremos como se desarrollan las cosas , yo creo que esto ya lo vivi en 1994. Ahora lo que esta claro es, que el partido republicano de Williams
    Buckley , Chistopher Hitches, NO EXISTE, ha sido desplazado por una ola anti “elitista” anti intelectual, basada en la propaganda de Fox “news” y su retorica anti Obama. Lo que le puedo asegurar que sera divertidisimo ver a Rand Paul y los otros CARVERNICOLAS del Te Party, en accion. Los cubiches de la Florida que votaron por MR Rubio, que se sienten a esperar los “CAMBIOS”. AVISEMEN cuando Rubio y su ejercito, desembarquen en ALAMAR. HA!

  • oscar canosa dice:

    El Conservadurismo del Norteamericano correlacion fuertemente con su Victorianismo.

  • no admirador de Alicia Alonso dice:

    Abelardo,
    El Sr. Jacobo ha defendido al Che Guevara aqui en este foro y no piensa que es un asesino.
    Necesita saber algo mas para conocer como piensa?

  • Abelardo A. Tous-Mulkay dice:

    “… el Partido Republicano nunca será lo que fue, al menos mientras sigan bajo la influencia de Sara Palin, Rush Limbaught, Glenn Beck y otros cavernícolas…”

    Cavernicolas? la pregunta obligada es en que caverna se habra metido el Sr.Jacobo las ultimas 72 horas? Esta tan bajo tierra en su cueva socialistoide que no sabe lo que paso en USA?

    Hay cada uno…

  • Jacobo dice:

    Genial artículo. Muy bueno. Felicito a Juan Carlos Castillón.
    Ambos libros debían ser leídos ( de lectura obligatoria) por los llamados “políticos conservadores” de hoy día. Ya no más, el Partido Republicano nunca será lo que fue, al menos mientras sigan bajo la influencia de Sara Palin, Rush Limbaught, Glenn Beck y otros cavernícolas.

  • oscar canosa dice:

    Correcto. Jamas le oi a Jack Kennedy delinear su politica, solo frases memorables. No asi LBJ; en su maravilloso discurso sobre la Nueva Sociedad planteo y sintetizo los grandes cambios necesarios para esta gran Nacion. Y asi, me di cuenta de quien era el verdadero Liberal.

  • Amaury dice:

    JuanCa, no le des mas vueltas: El Modelo Socialista es el que no funciona. Ya lo dijo Noskagamus…para que buscarle mas explicaciones.