- oct 07, 2010 • 23:29h
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Demasiado a menudo la Academia sueca nos obsequia con premios que, a veces, más que reconocimientos a un escritor parecen deudas con una geografía o una cultura, nacidos del deseo de ser políticamente correctos o, al menos, equilibrados. Tan a menudo que muchos lectores hemos perdido el raro placer de coincidir con ellos, de poder sentirnos solidarios con su fallo. Este año, sin embargo, ganó la excepción.
Creo que a todos nos gusta Vargas Llosa. En un mundo de escritores light, continua siendo un autor que se toma su obra en serio, que sabe crear obras clásicas que empiezan, cuentan una historia, acaban, cierran las tramas, desarrollan los personajes, respetan los tiempos, y además retratan una sociedad, normalmente la peruana, pero también la brasileña o la dominicana, de forma realista. Sus novelas son retratos de sociedades reales, porque el autor no es tan sólo un novelista sino también un intelectual, en el sentido sartreano del término, que trata no sólo de retratarlas sino de comprenderlas. De ahí su campaña electoral, o su participación en comisiones de investigación durante los años de violencia de su país, de ahí gran parte de su obra periodística, que nunca podremos dejar a un lado como apéndice menor a la obra de un novelista, sino que es la una de las partes más importantes de su obra total.
Pocos intelectuales hispanoamericanos se han enfrentado a más mitos que Vargas Llosa. Desde La ciudad y los perros, donde criticaba el machismo y el militarismo, dos blancos que después se volvieron políticamente correctos, hasta La fiesta del Chivo en la que hacía un análisis brutal de las relaciones personales dentro de una dictadura. Y no todas las críticas de Vargas Llosa han sido fáciles de aceptar por buena parte del público bienpensante. El buen salvaje prehispánico, devenido buen revolucionario (si se me permite robar el título del difunto Carlos Rangel), el Incario, los mitos revolucionarios que pudieron seducirlo en su juventud, como sedujeron a tantos otros de su generación, el socialismo y el estatismo como enemigos de la libertad y fórmulas para la catástrofe financiera y nacional, han sido objeto de un análisis despiadado en sus artículos. Conocedor de la realidad cubana, estuvo entre los primeros intelectuales de peso en abandonar la fe en la Revolución y entre los pocos que se expuso a perder simpatías y apoyos criticándola. Decir que el castrismo es en realidad una dictadura personal, militar e ineficiente, se ha convertido en un lugar tan común que es fácil olvidar el riesgo público que eso suponía en tiempos aún no tan lejanos y el valor cívico que supuso denunciarla por parte de escritores como Octavio Paz, Alvaro Mutis o el propio Vargas Llosa.
Pero dejando a un lado de lo literario e incluso de lo político, me siento contento con este Nobel tantas veces postergado. De alguna manera le debo a Vargas Llosa mi regreso a la lengua de mis padres. Tuve la suerte de nacer en una casa con miles de libros, casi todos en francés. Francés era también el idioma en el que leí casi toda la literatura juvenil e infantil. Dumas, Salgari, e incluso Karl May son para mí autores que conocí en ese idioma. El español, la literatura española, fue durante muchos años esa cosa que me enseñaban de forma demasiadas veces rutinaria los profesores mal pagados de un pequeño colegio privado. Me era difícil relacionar aquellos autores, de los que tenía que memorizar fechas de nacimiento y acabar la biografía con la coletilla habitual de tantos escritores españoles del “murió en la pobreza,” con el placer de la lectura. A los catorce o quince años uno de mis primos me prestó, y nunca se lo devolví, Pantaleón y las visitadoras; con ese libro descubrí que en mi idioma la literatura no tenía porque ser la cansina rutina de mis maestros, que mi idioma, que no era el castellano de la meseta y la escuela sino un español que se extendía por todo el mundo y se mezclaba sin problemas con localismos, podía tener cientos de acentos e influencias, sin envidiar al francés, el inglés, o cualquier otro.
Juan Carlos Castillón
Barcelona





M.V.L. es un grandisimo escritor. El premio Nobel se lo tenía merecidisimo desde hacía mucho tiempo.Creo que debemos separar de una vez el quehacer literario de la ideología que pueda tener el autor.No comparto la ideología económica de MVL, pero tampoco comparto las estupideces del imbecil de Guillermo Toledo, cuando dice que es un “peligroso derechista”.Peligroso¿Porque?. Pocas personas han luchado tanto por la libertad y la democracia en el mundo y han sido tan coherentes con lo que predicaban como MVL. A diferencia de Heideger y Junger, que en su momento fueron filonazis o de Sartre y García Marquez que coqueteaba el primero con el maoismo y el segundo con el castrismo o de Ezra Pound y Giovanni Gentile que eran apologetas del fascismo italiano, MLV siempre ha defendido unos sistemas democráticos donde podamos vivir todos.Ojala tuvieramos en España a un represante de la derecha civilizada europea como MVL al frente del PP y no a gente omo Rajoy, Aguirre,Mayor Oreja,Trillo,etc.
La entrada de “La Abuelita” es la noticia que publicó el GRANMA ayer anunciando el premio de MVLL. Vergonzoso, realmente. Fíjense que el autor no firma con su nombre, sino con sus iniciales. Que por cierto pone al revés.
MUCHAS FELICIDADES A MVLL POR SU MERECIDO PREMIO!!!!!
Acere que bola con este tipo? el articulo es sobre Castillon o sobre Vargas Llosa? Que nos importa un bledo que aprendiste a leer en frances y despues descubriste el espanol cuando felicitas al mismo tiempo el nobel? Eso te quedo super sorbetero…. Puaff. Si quieres alabar trata de reprimir los deseos de hablar de ti mismo.
Nobel de la literatura, Antinobel de la ética
La Academia Sueca no sorprendió a nadie al conceder este jueves el Premio Nobel de Literatura 2010 al escritor ¿peruano, español? Mario Vargas Llosa. Desde hace años su nombre sonaba en las cábalas, y el lobby en torno a su candidatura crecía.
Nadie duda de sus aportes innovadores a la literatura universal desde las letras hispanoamericanas, desde sus textos iniciales, Los cachorros y La ciudad y los perros, hasta los más recientes.
Pero lo que ha construido con la escritura lo ha ido destruyendo con su catadura moral, los desplantes neoliberales, la negación de sus orígenes y la obsecuencia ante los dictados del imperio. No hay causa indigna en esta parte del mundo que M.V.Ll. deje de apoyar y aplaudir. Si los pueblos votaran en Estocolmo, lo habrían hecho por el Antinobel. (P.H.)
ORGULLO DE TODOS LOS HISPANOS.
Y que va a decir un lameculos de la tiranía castrista, sino las mismas estupideces que dice siempre?
Según otro candidato al premio nobel “Vargas Llosa es un derechista muy peligroso”
Felicidades a vargas llosa! Le perdonamos lo de Finlay? si, esta disculpado…vaya y empisquece nomas..!
Otro justo premio Nobel:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/activista/chino/Liu/Xiaobo/premio/Nobel/Paz/elpepusoc/20101008elpepusoc_1/Tes
feliz por este premio!!