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El saco de los inconformes*

  • Sep 28, 201018:00h
  • 16 comentarios

Una imagen endulzada muestra a Cuba como un país donde triunfó la justicia social a pesar de tener como enemigo al imperialismo norteamericano. Durante más de medio siglo, se ha alimentado el espejismo de un pueblo unido en torno a un ideal, trabajando denodadamente por alcanzar la utopía bajo la sabia dirección de sus líderes. La propaganda política y la turística, distorsionadoras de nuestra realidad, han echado a correr la voz de que quienes se oponen a la causa revolucionaria son mercenarios sin ideología al servicio de amos extranjeros.

Cabe preguntarse cómo ocurrió el proceso que llevó a millones de seres en este planeta a creer que la unanimidad se había instalado —de manera natural y voluntaria— en una isla de ciento once mil kilómetros cuadrados. Qué les hizo creerse el cuento de una nación ideológicamente monocromática y de un Partido que representaba y era apoyado por cada uno de sus pobladores.

En el año 1959, cuando triunfó la insurrección contra el dictador Fulgencio Batista, los barbudos llegados al poder lanzaron a sus enemigos a un saco con el rótulo “esbirros y torturadores de la tiranía”.

A lo largo de la década del sesenta y como consecuencia de las leyes revolucionarias que terminaron por confiscar todas las propiedades productivas y lucrativas, aquel reservorio inicial tuvo que ensancharse y le añadieron las etiquetas “los terratenientes y explotadores de los humildes”, “los que pretenden regresar al bochornoso pasado capitalista” y otras de igual corte clasista.

Al llegar los años ochenta cayeron en el depósito de los contrarios al sistema también “los que no están dispuestos a sacrificarse por el futuro luminoso” y “la escoria”, ese hallazgo lingüístico que pretendía definir a un subproducto del crisol donde se forjaba no solo la sociedad socialista sino también el hombre nuevo, que tendría el deber de construirla y algún día el placer de disfrutarla.
Los rotuladores de la opinión no hacen ninguna diferencia entre quienes se opusieron a las promesas iniciales de transformación social y los creyentes que terminaron frustrados ante su incumplimiento.

Porque toda promesa tiene un plazo, sobre todo si es política y cuando caducan las prórrogas proclamadas en los discursos, se agota la paciencia y aparecen posiciones difíciles de etiquetar por esos eternos clasificadores de ciudadanos. De manera que desde hace varias décadas han aparecido en Cuba quienes sostienen que las cosas debieron hacerse de otra forma, los que llegaron a la conclusión de que toda una nación fue arrastrada a la realización de una misión imposible, un gran número que quisiera introducir algunas reformas e incluso los que pretenden cambiarlo todo.

Pero ahí está el saco con su insaciable boca abierta y la misma mano arrojando a su interior a todo el que se atreva a enfrentarse a la única posible “verdad” monopolizada por el poder. No importa si es socialdemócrata o liberal, demócrata cristiano o ecologista, o simplemente un inconforme independiente; si no está de acuerdo con los dictados del único partido permitido —el comunista—, es tomado como un opositor, un mercenario, un vendepatria, en fin, se le clasifica como un agente a sueldo del imperialismo.

Obstinadamente muchos siguen mirando la estampita edulcorada que muestra un proceso social justiciero y tratan de justificar la intolerancia que lo acompaña a partir de sus logros —ya bastante deteriorados— en la salud y la educación. Son quienes no pueden entender que los modelos usados para perfilar el retrato triunfalista del sistema cubano, se tornan muy diferentes cuando se bajan del pedestal donde posan. Paciente hospitalario y alumno de una escuela no son sinónimos de ciudadanos de una república. Cuando un hombre o una mujer de carne y hueso —con aspiraciones personales y sueños propios— se encuentra fuera de “la zona de beneficios de la revolución”, descubre que no tiene un espacio privado donde fundar una familia, ni un salario correspondiente con su trabajo, ni un proyecto de prosperidad lícito y decente. Cuando además reflexiona sobre los caminos que tiene a su alcance para modificar su situación, encuentra que solo le queda emigrar o delinquir. Si llega a meditar en como modificar la situación del país, descubrirá lleno de pánico el amenazante dedo acusador de un Estado omnipresente, el insulto descalificador, la intolerancia revolucionaria que no admite ni críticas ni propuestas. Se dará cuenta entonces que ha ido a parar al saco de los disidentes, donde por el momento sólo le aguarda la estigmatización, el exilio o la cárcel.

Yoani Sánchez
La Habana

*Este artículo de Yoani Sánchez aparece publicado en el número 2 de la revista independiente VOCES.

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16 respuestas
Comentarios

  • BETTINA OSTOS dice:

    LA TRISTE VERDAD DE UN PUEBLO

  • Pollopeletas dice:

    Yoani Sánchez, precursora de las libertades en Cuba. Por siempre en el podio de los campeones y de las campeonas de la libertad en la isla!!!!

  • anonimo dice:

    mi padre nacido antes del 59 me contaba sobre los casquitos que asi se le llamaba a los soldados batistianos por el oriente y a lo largo de los anos que fui despertando de toda esa mentira por la que hemos sido enganado por muchos anos un dia llegue a mi casa y le dije a mi papa : segun lo que tu me has contado la unica diferencia entre los casquitos y los policias de ahora es que no te matan en la calle pero si en la prision o en las estaciones donde te golpean y te torturan como en holguin en la famosa prision :toelmundo canta o buscando el sonero , asi le dicen pues son tantas las torturas que todo el que entra alli habla : PROCESAMIENTO PENAL

  • mariano gomez dice:

    Muy bien Yoanis,estas en la cumbre,haces lo que muchos cubanos no se atreven.TE ADMIRAMOS MUCHO.

  • mariano gomez dice:

    Que verguenza que traten asi a un coterraneo,que al final no esta haciendo otra cosa que defendiendo lo que tambien serian los intereses de los que apoyan al regimen,porque al final y repito todos los cubanos estamos jodidos por los dictadores.Abajo Los Hermanos Castros,ya queda menos.

  • Jacobo dice:

    Genial artículo.

    Dicen los envidiosos que no lo esribe Yoanni, sino su esposo Reinaldo Escobar, pero cualquiera de los dos que lo haya hecho, como si fueron los dos, los felcito. Es un artículo que merece propagación internacional.

    Saludos

  • la verdad os hara libres dice:

    El analisis como siempre por parte de Yoani es el retrato fiel de la dictadura del proletariado, ese modelo inspirado por los comunistas alla en Rusia en 1917, y es la madre de todos los proyectos de la famosa liberacion de los pueblos para entrar en la dictadura, cuando no se deja expresar la opinion, se mata lo que es la fuente del progreso humano, que se lo han robado estos personajes que dicen ser los nuevos liberadores. Espero que como todo en esta vida desaparecera, pobre el que tiene que llevarlo en carne propia.

  • el guajiro dice:

    Se q fue en Cuba por el articulo ,pero puede ser una foto en Ruanda , Guinea, Congo ….. violenta la foto y yo me pregunto si no es posible para todas las personas q en Cuba conocen bien estos medios ,divulgar cosas como estas . perdonen mi falta de informacion pero creo q se deberia hacer un poco de ruido con estas cosas

  • Mannana, traducido al italiano sale sobre IL FATTO QUOTIDIANO de MARCO TRAVAGLIO!

  • yami777 dice:

    wow!!!!! tremendo articulazo.

  • ROSITICA dice:

    BRAVA YOANI, BRAVA!

  • caruca dice:

    Simple y rotundo sentido comun. Lo cubanos no ponen de acuerdo en la cola de la guagua o el pan, no se ponen de acuerdo en quien se queda con la casa cuando hay un fallecido, no se ponen de acuerdo ni en la esquina caliente del parque central. PERO el 99% esta de acuerdo en el sistema politico. El que se lo crea, o se lo quiera creer, no debe ser muy inteligente.

  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    Con artículos como este, ?cómo es que existen personas que se atreven a decir que Y. no es objetiva?

  • pd dice:

    Es de EFE, creo; fue tomada durante uno de los actos de repudio de la pasada primavera. El que los segurosos llevan por el cuello es un periodista independiente.

  • abel dice:

    pd conoces de donde proviene la foto que acompaña este post?