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Fidel Castro, Estulin y las teorías de la conspiración

  • Ago 28, 201016:48h
  • 19 comentarios

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He entrevistado dos veces a Daniel Estulin y conmigo ha sido un buen tío. No siempre es fácil entrevistar a un autor que ha vendido cientos de miles de libros. Estulin, sin embargo, es increíblemente accesible. Durante mi muy breve estancia en el desaparecido periódico Factual tuve ocasión de entrevistarlo dos veces. No tuvo tiempo de contestar un cuestionario por escrito pero bastó con llamarlo para que contestase a cualquier pregunta. En ambos casos, precedí mi entrevista con la advertencia de que no creía en sus tesis y en ambos casos continuó concediéndomela, lo que habla bien de la persona. No abusé de su buena voluntad atacándolo, pero tampoco le hubiera molestado. Estulin se cree —o eso parece— todo lo que cuenta. Ahora parece que Fidel Castro también cree en lo que cuenta Estulin.

¿Y en qué cree Estulin —o Fidel? Estulin es un experto en conspiraciones que cree que el Grupo Bilderberg (una tertulia cada vez menos secreta, que reúne a millonarios y personalidades políticas del bloque occidental en una reunión anual) está detrás de todo lo que pasa en el mundo y es, de hecho, el gobierno mundial.

Hay mucha gente que desconfía del Grupo Bilderberg, y bastante gente que cuestiona su fea costumbre de mezclar millonarios y políticos electos en reuniones privadas de las que no se publican actas ni resoluciones. Comparto esa desconfianza: no discuto el derecho de los millonarios a asociarse entre sí, o con quien quieran, pero creo que los políticos electos no tienen derecho a reunirse a espaldas de sus electores. Entre la gente que comparte esa desconfianza hacia los Bilderberg hay toda clase de militantes, de la extrema derecha a la extrema izquierda, pasando por el extremo centro. Pero una cosa es creer que los Bilderberg tienen demasiada influencia, o que no es legítimo meter en la misma habitación a dinero y poder político sin supervisión, y otra cosa son las afirmaciones de los libros de Daniel Estulin.

Estulin (y supongo que Fidel Castro también) cree que los Bilderberg forman un gobierno secreto, que son una orden secreta fundada hace siglos y el fruto de una conspiración de lo que él llama la “nobleza negra veneciana”, un reducido grupo de aristócratas al que pertenecen en secreto las casas reales europeas, que planea reducir la población mundial a una tercera parte, tras deshacerse de seis mil millones de habitantes. Desde luego, Estulin tiene pruebas escritas de todo ello pero están en archivos secretos a los que sólo él tiene acceso. Por simpático que pueda parecer, cuando un “historiador” me habla de conspiraciones que duran siglos y me cita pruebas que no pueden comprobar el resto de los mortales, escondidas en archivos supersecretos e inaccesibles, sé que muy probablemente me encuentro no frente a un historiador sino frente a un teórico de la conspiración. Un teórico de la conspiración que parece haber entusiasmado a Fidel hasta el punto de dedicarle tres largas reflexiones-glosas, y de invitarlo a vacacionar en la isla para conocerlo personalmente.

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No siempre es fácil distinguir historiadores y teóricos de la conspiración. La inmensa mayoría de los teóricos de la conspiración se presentan a sí mismos como historiadores. Por otra parte, la Historia, entendida como crítica e interpretación del mundo y no mera crónica del mismo, y la Teoría Conspirativa nacieron casi al mismo tiempo, en tiempos de la Ilustración y la Revolución Francesa, y con una misma intención: descubrir e interpretar los mecanismos que guían las acciones de los hombres.

Así, un historiador serio puede perfectamente compartir temas con los teóricos de la conspiración. La diferencia está en la forma en que abordará el tema en cuestión. Un estudio sobre el comportamiento de las logias masónicas en la Revolución Francesa, que incluya a éstas junto a otros infinitos factores —la crisis del estado borbónico, su inadecuación a los tiempos modernos, las hambrunas causadas por varios años seguidos de malas cosechas, etc…— puede ser un estudio perfectamente serio, a pesar de la presencia de los masones en el mismo. Una historia de la Revolución Francesa que trate de explicarla únicamente por la acción de las logias, ignorando o excluyendo todos los demás elementos presentes en la Francia revolucionaria, es un esbozo de teoría conspirativa.

Sin embargo, las teorías conspirativas suelen ser más populares que la historia. Y es fácil comprender por qué. Conocer la historia a través de las obras de los historiadores supone leer muchos libros, largos, aburridos, llenos de notas que además siempre te refieren a otros libros que tienes que leer porque ningún historiador serio se creerá nunca en posesión de toda la verdad por bueno que sea y siempre indicará nuevos campos de investigación o archivos. Por el contrario, conocer la historia a través de una teoría conspirativa es infinitamente más sencillo. Un simple folleto de cien páginas puede, por ejemplo, explicar toda la historia de la humanidad desde Babilonia a nuestros tiempos, y dotarla además de una moral de la que carece la historia real. En las teorías conspirativas, al contrario que en la historia académica, hay buenos y malos, no hay accidentes, no hay dudas… Cuando acabas de leer un libro de “historia” escrito por un teórico de la conspiración no sólo no te quedan dudas, ni la penosa necesidad de leer otros libros, sino que además “sabes” y además “más allá de toda certeza” que los masones decapitaron a Luis XVI, la Revolución Rusa la hicieron los judíos, Rockefeller desencadenó la Segunda Guerra Mundial y los Bilderberg quieren exterminar toda la población del Tercer Mundo.

Es por eso que las teorías conspirativas han sido comparadas con una historia, si no para tontos, sí por lo menos para gente a la que no le gusta leer en serio, o carece de la cultura necesaria para hacerlo. Gente que necesita tomar atajos. En comprensible que en un momento de franca senilidad, alguien tan deseoso de anunciar grandes teorías históricas como Fidel Castro, y tan prepotente como para creérselas, se incorpore a estas filas.

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Hace algunos años escribí un libro sobre teorías conspirativas, Amos del Mundo. No era un libro de Historia sino un análisis de textos en el que reducía los libros dedicados a las conspiraciones, ya fueran novelas como El Código Da Vinci o manuales políticos como Los Protocolos de los Sabios de Sión, a la categoría de subgénero literario y buscaba y analizaba sus elementos comunes. En las páginas finales de aquel libro establecía una serie de reglas para determinar qué era un libro conspiracionista, cómo eran sus escritores y cómo sus lectores. Aquellas eran unas líneas que escribí sin pensar que de alguna manera podrían aplicarse algún día a Fidel Castro, o a cualquier otro autoproclamado marxista. Tal vez porque esta forma de ver la historia, que hace descansar todo el peso de la misma sobre la voluntad sobrehumana de unos pocos conspiradores, despreciando los movimientos de masas, el proletariado, la lucha de clases y todas esas cosas, es completamente contraria a las tesis marxistas y solía estar prohibida, como tantas otras cosas, dentro de las librerías de los países comunistas.

En mi libro escribí:

¿Quién cree? Han creído normalmente miembros de los grupos que veían evaporarse su identidad. Creyeron o creen en la conspiración, y ven en ella el triunfo del mal, los nobles de provincias que vivían lejos de la corte de Luis XVI e ignoraban sus problemas, los pequeños burgueses que se sentían acorralados por el ascenso del socialismo. Siguen hoy creyendo en la conspiración los pequeños funcionarios del Partido Comunista de cualquier país del antiguo bloque soviético, que han visto la desaparición de socialismo real a finales del siglo XX. Creen todos los que han visto desaparecer de súbito su mundo y son incapaces de aceptarlo. Como esa desaparición, no importa lo rápida que parezca, rara vez aparece de la nada o no manda señales de advertencia, creen más fácilmente en las conspiraciones los mal informados. Son más fácilmente impresionables por las teorías conspirativas los despistados, los fieles que sólo veían el ritual de la corte borbónica o el cambio de guardia frente a la tumba de Lenin, y mucho menos aquellos que leían la Enciclopedie o, más recientemente, los samizdats disidentes.
Hubo un momento en que sólo la gente del Ancien Régime, acorralada por el ascenso de las nuevas formas de entender la política o el Estado, necesitó de las conspiraciones para comprender qué había pasado con su mundo, pero tras la desaparición del bloque soviético los mismos problemas se dan en grupos de izquierdas que antaño se reían de las tesis conspirativas de la historia. Ahora, en Europa Central y la Antigua Unión Soviética los comunistas son el Ancien Régime. También la Unión Soviética era indestructible y tenía de su lado si no a Dios, sí por lo menos a las fuerzas de la Historia. Favorece la similitud que, como los católicos del Ancien Régime, también los comunistas rusos creyeran, o se comportaran como si creyeran, tener no sólo la verdad sino toda la verdad y además de forma exclusiva.
¿Dónde se toman en serio las tesis conspirativas? La respuesta más fácil es afirmar que los países en crisis son aquellos en que esas tesis funcionan mejor. Aparte de los ejemplos anteriores [Francia y Alemania en el texto aludido] tenemos a gran parte del antiguo bloque soviético; a Serbia durante el gobierno de Milosevic; sin olvidar a Rusia a principios del siglo XX y de nuevo a principios del siglo XXI, aunque Rusia nunca dejó de creer durante todo el régimen soviético y pocas personas han dedicado más tiempo a perseguir enemigos imaginarios o a inventarlos que Stalin y sus predecesores y sucesores inmediatos.

Ahí tienen, entonces, un esbozo de explicación del interés del Comandante por las teorías de un conspiranoico ruso-español: la suma de una desmedida ambición teórica, el deseo de convertirse en consejero mundial por el camino del mínimo esfuerzo, y una crisis, una larga crisis, la de los cubanos, de la que Fidel Castro es, a un tiempo, testigo y causa eficiente.

Juan Carlos Castillón
Barcelona

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19 respuestas
Comentarios

  • oscar canosa dice:

    Hay mas…

  • Ricardo Bergesio dice:

    …me he quedado helado con tu enfoque y eso es lo que vale… no creer así nomás porque sí…nada. Es la Impotencia realmente la que nos hace generar las conspiraciones y las anticonspiraciones y las recontraretorcidas conspiraciones y lo único que vale es que cada segundo que dejamos atrás es la Historia. La Historia está pasándonos en nuestra propia jeta, pero no podemos creer que no podemos hacer nada, cuando tenemos el poder real de no servir en nada a lo que está mal… eso sería la Gran Conspiración Mundial… no servir a lo que está Mal. Los Hombres hemos domesticado todo será posible Domesticar la Historia?

  • Jorg dice:

    Con respecto a la historia, Nunca se termina por comprenderla, si eres historiador muchas veces estas equibocado, aunque leas todos los libros del mundo siempre pones una parte de tu percepcion del mundo, es decir en realidad no dices historia sino das tu apreciacion de la realidad discriminando algunas cosas y resaltando otras, por esa razon nunca deves quitarle validez, aunque sutilmente a lo que digan las demas personas, pues estarias cayendo en la ignorancia.

    Bueno te recomiendo que estudies numeros, creo que te hace falta un poco de logica, hay modelos matematicos que explican la fragilidad de la realidad, es decir por ahora nada de lo que ha sucedido hace muchos años es lo bastante cierto para descartar algunas teorias, es decir por muy absurdas que sean pueden ser reales; Bueno te cuidas, esta interesante tu post.
    psdt. Intenta leer de varias fuentes, asi sean contrarias, pues aveces ellas atan los ilos, y le dan mayor sentido a lo que ha sucedido en el mundo.

  • Robert Krause dice:

    Los Protocolos son falsos, solo que se estan cumpliendo…

  • jorge romero dice:

    Muy sensato el comentario, pero me parece que el autor, en el último párrafo, cae también en las garras de las teorías conspirativas.

  • el chino gon dice:

    Digan lo que digan pero recientemente en México (2006) si hubo una verdadera conspiración en la que participó desde una esquina el propio Fidel Castro y quizá no fue de dimensión mundial pero al menos instauró en el poder en México a una criatura hecha al molde para los intereses de empresas españolas y norteamericas: Felipe Calderón. La construcción de una demonización a un candidato y una serie de golpes bajos entre la oligarquía mexicana, derivaron en la detención y secuestro por el gobierno cubano de la pieza clave de este entramado, del empresario argentino Carlos Ahumada asociado en un principio con el gobierno “izquierdista” de la cd. de México y la cúpula del PRD y luego utilizadas sus informaciones y transacciones en vídeos para golpearlos. El argentino cobijado por el expresidente Carlos Salinas -amigo personal de María Cristina Castro Rus- se refugió en Cuba (Penúltimos Días dió a conocer parte del diario de sus vivencias en la cárcel de la Seguridad del Estado cubano en Villa Marista). Castro en su momento negoció con las confesiones de Ahumada y no las dio a conocer a pesar de con ello hubiera esclarecido todo el embrollo. Y como siempre sacó todo el jugo posible de este por demás complicada conspiración, en la que quedó como siempre como pendejo y guanajo ciego el pueblo ()

  • juan carlos castillon dice:

    Al contrario que los Protocolos de los Sabios de Sión, el Club Bilderberg sí existe… Una cosa es que no creamos en las tesis conspirativas y otra que por no creer en ellas tampoco creamos en las realidades que las inspiran. El gran problema de las tesis conspirativas es que, como las leyendas urbanas, tienen un lejano poso de realidad sobre el que se han construido.
    Los Bilderberg existen desde la década del 50, y además de forma relativamente abierta, como grupo que confiesa tratar de unir o armonizar las economías europeas y norteamericana. Esa era una idea que entonces era revolucionaria… más que nada porque habían pasado menos de diez años desde la Segunda Guerra Mundial. Fue en su día una más de las iniciativas destinadas a tender puentes dentro de los países de Europa Occidental en un momento muy difícil para ellos, al principio de la guerra fría, con dos poderosos partidos comunistas como primeras fuerzas electorales en Francia e Italia, Europa aún en ruinas y comenzando ya a perder sus colonias, y profundas desconfianzas entre las clases dirigentes de los países occidentales.
    Ahora bien, si el objetivo de los Bilderberg coincidía en espíritu con otras muchas iniciativas del momento, lo que les falló a los Bilderberg fue su secretismo, del que nacen todas las leyendas que ahora circulan sobre los mismos. Después de todo no puedes reunir en privado a las mayores fortunas de Europa junto a muchos de sus líderes electos y esperar que el público no quiera saber de que han hablado. Los millonarios tienen tal vez derecho a discutir en privado pero los funcionarios electos no tienen nunca derecho a reunirse a espaldas de sus electores…
    En cuanto a la eficacia de los Bilderberg, ha sido exagerada a lo largo de la historia. En la década del cincuenta bilberbergers franceses e ingleses se pelearon con los americanos cuando Estados Unidos forzó la retirada de la expedición militar anglo francesa destinada a recuperar el Canal de Suez recién nacionalizado por Nasser. Ha habido otros desencuentros a lo largo de su historia y además no ha sabido ponerse al día. Los Bilderberg siguen siendo hoy lo que eran en el momento de su creación: la representación del gran capital “progresista” de Europa y Estados Unidos pero no ha sabido cooptar y dar la bienvenida a los capitalistas de las tres economías emergentes del mundo; Rusia, China e India… ni un petrolero ruso, ni un industrial indio… La ausencia de los chinos es más comprensible porque los administradores de fábricas chinos, aunque sean millonarios, siguen siendo funcionarios del partido, pero un industrial hindú, Lakshmi Mittal, es ahora mismo el hombre más rico de Europa y si nombre no estaba en la lista de asistentes de la última reunión.
    ¿Son los Bilderberg el resultado de una oscura y arcana conspiración que recorre los siglos en secreto y quiere matar a todos los habitantes del tercer mundo? Honestamente lo dudo. ¿Son un gobierno secreto? Creo que tampoco y que además su área de poder e influencia ha disminuido a medida que crecían las economías China, Hindú y Rusa. ¿Son un grupo de presión a vigilar? Obviamente sí porque el poder económico debe ser vigilado cuando trata de convertirse en poder político a espaldas de los ciudadanos y aunque eso no se ha llegado a probar es una sospecha compartida por demasiada gente, no toda ella conspiranoica, como para poder ignorarla.

  • No admirador de Alicia Alonso dice:

    Hay que tener una cara de guante de tremedas propociones para decir en una conferencia de prensa que Lennon y McCartney no escribieron sus canciones y que las escribio otro personaje. Y hay que ser muy estupido para creerse semejantes patrañas y mentiras. Del cagandante nadie se debe de extrañar tales locuras seniles pues este ser malvado y engendro del infierno siempre fue un conspirador nato y un mentiroso consumado; pero que muchos mas se crean tales estupideces, solo nos revela mucho de su nivel de inteligencia y sensatez.

  • Amadeus dice:

    Correcto “No admirador”. El ruso no sabe dónde está parado ni sabe bien de lo que habla, ni puede probar nada más que la especulación, pero ya existe una legión de creyentes que con caras de ceremonia y voces engoladas afirman: El Club de Bilderberg existe. (Entre ellos Cuco y Fidel Castro).

  • oscar canosa dice:

    A mi entender, no existen conspiraciones solo confirmaciones. Karl Marx confirmo en su pensamiento lo que hoy esta ocurriendo. Lo demas, han sido defensas.

  • No admirador de Alicia Alonso dice:

    Para muestra de su inteligencia con un boton me basta. Cuando un comemierda ruso dice que los Beatles fueron enviados a USA para corromper la cultura de los norteamericanos, y que la mayoria de sus canciones fueron compuestas por otra persona, no por Lennon y McCartney, esto me dice claramente que este ruso tiene algun corto circuito en la cabeza, o que sus neuronas estan fundidas. Quien puede tomar en serio y hacerle caso a tales increibles estupideces? Este ruso evidentemente tomo algo de LSD en su juventud o es fiel creyente de la fantasia de los escritos falsos de los Protocos de los Mayores de Zion o en e peor caso le patina el coco como se decia en Cuba. Encontro en el cagandante a un fiel seguidor ya que el tambien anda senil y el como es el prototipo del paranoico, siempre ha sido adepto a las teorias de las conspiraciones. Estos dos son tal para cual. Ahora si que se juntaron el palo y el hacha.

  • copa dice:

    una pregunta: ???se puede decir o afirmar que el comunismo o el marxismo es un conspiracion???

  • mariano gomez dice:

    Muy interesante el texto,pero eso no cambia que Fidel castro y su hermano estan locas y que hay que salir de ellos.VIVA LA CUBA DEMOCRATICA QUE TODOS LOS CUBANOS SOÑAMOS !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!………..

  • Cuco dice:

    Para los “enfermos” a toda esta jodedera, recomiendo las desquiciantes “Claves Ocultas del Poder Mundial” de Jose Lesta y Miguel Pedrero…con un capitulo dedicado al Pulpo en jefe y la santeria cubana y donde aparece en una foto poco conocida vestido de batiblanco durante una gira por Africa…

  • Cuco dice:

    Bueno,pero al margen de los “novelones” (best sellers super entretenidos) y de las siempre maliciosas,malignas,ponzonyosas intenciones del Pulpo (Paolo) en Jefe lo cierto es q los Bilderbergs, elite de elites supranacional existen, se reunen cada anyo sin cobertura mediatica (casi en secreto…por que?), invitan a las “estrellas” politicas del momento y no se sabe ni pio de lo q hablaron y q pretenden…
    Tambien la Historia Historia recoge claramente como se funda este Coloso sobre los fundamentos de los caudales inmensos de unas cuantas familias europeas…La Historia Historia puede documentar como surge y se desarrolla la Reserva Federal (entidad privada!!!…para sorpresa de muchos), esta la Historia Historia de mega fundaciones como la Rockefeller y de “sectas” de elite como “Calaveras y Huesos” donde se mueven los Bushs, entre otros distinguidos representantes de la mas rancia casta..
    Conspiren o no, algo hacen porque de comemierdas no tienen un pelo…y nosotros, la plebe d la era digital, tampoco.

  • Anónimo dice:

    R.S.Eliot es difícil de leer…

  • Pan con gorgojos dice:

    Fidel se ve que está desesperado: se le acaba el tiempo y no acaba de adquirir el protagonismo histórico mundial que el cree es su patrimonio. Debiera leer a T. S. Eliot mejor.

  • oscar canosa dice:

    Conspiracion o no conspiracion, se sabe que en la actualidad(y en el Mundo Real) el Poder va a tener que ser compartido bajo riesgo de extincion de la Humanidad(el Amor).