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  • pd
    Editor Jefe
  • jul 13, 201023:35h
  • 6 comentarios

EFE: La advertencia de Fidel Castro sobre una eventual guerra entre EE UU e Irán “carece de base”, dijo hoy el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Manucher Motaki. Según el ministro iraní, “las valoraciones que hace Fidel Castro se nutren de algunas de las fuentes del poder de Estados Unidos”.

6 respuestas
Comentarios

  • oscar canosa dice:

    que clase de HP!!! JOJOJ0Jojoj

  • oscar canosa dice:

    No puedo, me arrastro, desbanco la Union Sovietica, jaaaaaaaaaaaajajaaajajaj.

  • oscar canosa dice:

    JaJaJA, berraco!

  • elberraco dice:

    lo que desde hace a~os SOSPECHAMOS algunos cubanos: que fifo es un AGENTE del “imperialismo”. Desbanco a la Union Sovietica ya hora …..????????

  • Sergio dice:

    Muy interesante esto que dijo el ministro iraní sobre las declaraciones de Fidel Castro:

    “las valoraciones que hace Fidel Castro se nutren de algunas de las fuentes del poder de Estados Unidos”.

    ¿Qué habrá querido decir? ¿Alguien se atreve a interpretar lo que dijo el iraní?

  • elberraco dice:

    “Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado (…) Nueve veces habían recorrido el día y la noche el espacio que miden entre los hombres desde que fue vencido con su espantosa muchedumbre, revolcándose en medio del ardiente abismo aunque conservando su inmortalidad. Condenado quedaba empero a mayor despecho, toda vez que habían de atormentarle el recuerdo de la felicidad perdida y el interminable dolor presente. Dirige en torno funestas miradas que revelan inmensa pena y profunda consternación, no menos que su tenaz orgullo y el odio más implacable; y abarcando cuanto a los ojos de los ángeles es posible contempla aquel lugar, desierto y sombrío, aquel antro horrible cerrado por todas partes y encendido como un gran horno. Pero sus llamas no prestan luz y las tinieblas ofrecen cuanto es bastante para descubrir cuadros de dolor, tristísimas regiones, lúgubre oscuridad, donde la paz y el reposo no pueden morar jamás, donde no llega ni aún la esperanza, que dondequiera existe. Allí no hay más que tormentos sin fin, y un diluvio de fuego alimentado por azufre, que arde sin consumirse.”

    Milton, “El Paraiso Perdido” canto I