- jun 19, 2010 • 23:34h
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De Saramago sólo me leí dos novelas: Manual de pintura y caligrafía, que no me pareció mal, y El año de la muerte de Ricardo Reis, que me pareció muy bien. También devoré sus diarios, que me parecieron irresistiblemente bobos. Lo vi cuatro veces: en una conferencia que dio en Málaga en 1989; en la presentación de un libro de Ariel Dorfman en la Fnac de Madrid en 2001 (a la que asistí, para no correr riesgo, disfrazado de saramaguista); dos años después subiendo por la Gran Vía con su esposa, una mañana de mucho calor; y la última en compañía de mi amiga Marga en la Feria del Libro de 2004. Marga adora a Saramago y ante ella reprimo mis sarcasmos, aunque no del todo. Lo que yo recibí como un encadenamiento de tópicos obtusos, a ella le pareció una maravilla. Confieso mi limitación, que es, como en todas las religiones, falta de fe. Del encuentro de Málaga, recuerdo una cosa que me dejó pasmado, por su tremenda transparencia: era una andanada contra las invitaciones a dar charlas como aquella, que no cesaban de hacerle. Yo estoy tranquilamente en mi casa, decía, escribiendo porque para eso soy escritor, cuando recibo una llamada en que me ofrecen trescientas mil pesetas por venir aquí, con todo pagado, qué hago entonces, tengo que dejar de escribir. Ahí se veía, sin truco, la tragedia del Escritor.
Los años de la fama de Saramago fueron los de la reducción del tamaño de sus gafas y el recorte de su melenita: detrás del pulido del aspecto hay siempre una mujer (una mujer que se vio seducida por el hombre sin pulir). En cuanto al compromiso que ayer vociferaban los periódicos, nunca se completa la frase: compromiso con qué. Yo diría, casi, que con lo peor: aunque en honor de Saramago hay que decir que su apoyo a la dictadura castrista tuvo alguna intermitencia y que, a diferencia de muchos de sus correligionarios, siempre condenó sin bromas el terrorismo etarra. De él me agradaba su tono pesimista, porque, contra lo que se dice, no abundan los discursos pesimistas. Pero su pesimismo, como todo en él, me pareció más bien retórico y con poca profundidad; apto más para periodistas que para pensadores. También era así su humor, su ironía: siempre de primer grado, sin ahondamiento ni autosubversión (en esto era igual que Goytisolo o mi querido Ferré; y absolutamente distinto de los de verdad irónicos Cioran, Bernhard y Borges).
Sin embargo, era un gran novelista. Tenía sensorialidad y sus relatos avanzaban con la constancia y la naturalidad de los ríos. La complejidad que le faltaba a su discurso, aparecía en su obra. Leí El año de la muerte de Ricardo Reis en unas pocas noches de verano de 1987 y nunca he disfrutado más con una novela. Uno de los momentos inolvidables es cuando Ricardo Reis vuelve a su habitación de hotel y, por la franja inferior de la puerta, ve luz; dentro le esperaba el fantasma de Pessoa. Todo lo demás, Lisboa, Marcenda, se me grabó hondamente. Pero esta novela sirve también para apreciar la diferencia entre el autor y su obra.
El mensaje del libro me resultó diáfano: la vida contemplativa y esteticista es igualmente revolucionaria, puesto que la policía termina deteniendo a Reis. Por eso me sorprendió leerle más tarde a Saramago que había escrito la novela contra esa actitud contemplativa. La cita inicial, “Sabio el que se contenta con el espectáculo del mundo”, estaba puesta para ser atacada. El que, pese a su intención, yo hubiese hecho mi lectura —es decir, que el libro contuviese la posibilidad de esa lectura—, me probó que el buen novelista lo es a pesar de sí mismo. Y que sólo podrá ser buen novelista el que deja abierta esa brecha y no la cubre: el que cava en la novela sus propios huecos. Despidamos, pues, a Saramago reconociendo que, con sus errores, tuvo el acierto fundamental: el de escribir a pesar de Saramago.
José Antonio Montano
Málaga




Dime como piensas y te diré si eres un buen éscritor, buen poeta, buen músico o buen cubano. Saber si estás de mi lado es muy importante porque si no lo estás entonces está en mi contra. Este parece ser ya un metodo de vida para evaluar al fenómeno de ser cubano o amigo de Cuba. Es por eso que Gorki (Porno para Ricardo) aunque no sea músico, es un buen músico porque está de mi bando y Silvio es horrible, es un comunista. Miguel Barnet no es un escritor, el es un Fidelista y como tal no puede ser un buen escritor. Escritora es Zoe Valdez. Como ya no es comunista ahora es una buena escritora. Así está la cosa cuando muchos de estos pícaros de la escritura evaluán, dictan y acusan. Eduardo Galeano y Saramago son malos escritores. Estos lo dicen escritores como José Antonio Montano. 5 décadas en las mismas, con las misma verborreas. Evaluando, acusando, pronosticando la caida del comunismo en Cuba como si 50 anos no fueran nada. Y después se sorprenden cuando al levantarse tienen que enfrentarse nuevamente con su cruda realidad.
Así que Saramago no es un buen escritor. Te la comiste José Antonio, te la comiste.
Se me hace difícil ver cubanos adorando o vanagloriando a escritores, músicos, artistas con un talento fuera de toda discusión, pero que a su vez han legitimado, han pregonado y justificado los medios que emplea la dictadura fascista de los hermanos Castro.
Que merito puede tener un virtuoso de las letras o de la música si se alinea con una dictadura que ha sometido como perros a la gran mayoría del pueblo cubanos los que están dentro y los que estamos fuera.
Solo tiene la justificacion de que los perros adoran la mano que los maltrata.
Comparar un escritor con Dios solo lo puede hacer un comunista resentido.
En el fondo ha muerto un un comunista que vivía en la opulencia capitalista.
Para muchos una pena y para otros……..
Mas superficial que el post original inicial han sido los comentarios que alegremente juzgan la formacion literaria de otros comentaristas… No es facil!
Ensayo sobre la Lucidez me parece mejor lograda.que la dedicada a la ceguera. Parrafo a parrafo es excelente la manera como usa los refranes y en general , la palabra.
Esta ultima de la ceguera llega a asquearme ….
Los excrementos los describe tan bien que parace que los tuviesems delante.
En el Evangelio, el dialogo de Jesus, Dios y el demonoo en la isla es simplemente genial.
esto es envidia o solo hablar porquería porque sí.
Coincido plenamente con “Para Mara…”: Saramago fue un buen -en ocasiones, aceptable; en otras (“A jangada de pedra”, digamos), INsoportable- escritor de segunda…. Sorprendente que alguien cite el “Ensayo …” como ejemplo de lo mejor escrito por Saramago. (On the other hand… sospecho que es gente que pone los ojos en blanco con Coehlo, cosas así).
Mi consejo, que siga leyendo a Saramago.
Saramago era un excelente Nobel, entiéndase, un escritor de segunda, que son los que suelen ganar el Nobel: Pamuk, Painter, Godimer, y así. Jamás lo ganaron: Borges, Nabokov, Proust, Joyce, Benhard, etc. Lo ganaron naderías como Octavio Paz y Miguel Angel Asturias, y así. Saramago encaja muy bien en esa tradición. Nadie lo leerá en muy poco tiempo (nadie lee a Hamsun hoy día) Mara, tú que defiendes a Saramago, sabes quien es Knut Hamsun? No lo creo. Sabes quien es Pearl S. Buck, Sinclair Lewis, todos Nobeles en su día? Las “Maras” de mañana tampoco sabrán quien es Saramago, por el que hoy abogas. Asi de simple, hija mía. Pax vobiscum. (Te tiro un cabo, porque sé que no sabes que es: Que la paz sea contigo, en latín) Chau
Mara,
yo también me leí (comencé a leerlo, para ser más exactos, no lo terminé) Ensayo sobre la ceguera, libro predecible y ramplón donde los haya. Pero tu dices que motivo de envidia. Bien, Mara, no sabes cuánto te transparentas (tus gustos, tu preparación) cuando haces comentarios como eses. Esas son las virtudes (y los peligros) de la libertad de opinión: nada se puede ocultar. En tu caso no puedes ocultar tu…
(El comentario también va para Séneca, otro “lector”)
Muy superficial tu testimonio, ùnico punto valido tu outing respecto al deconocimiento de la obra de Saramago. Mediocridad aparte (la tuya) talves cambies idea si lees Ceguera o El evangelio segun Jesus. Dos excelencias motivo de envidia para cualquier (verdadero) escritor
Ermenegildos,
Si Saramago era un dios, (opinion que no comparto) era uno con pies de barro. Haber sido adorador de Castro y su tirania lo descalifica como persona aunque hubiera sido un magnifico escritor. Ni porque Castro ha estado mas de 50 años como tirano sangriento y asesino lo hizo cambiar de opinion y se murio apoyando la tirania comunista cubana. Siempre leal a las ideas comunistas, tambien apoyo a la URSS y a Stalin.
Que Dios lo tenga en el lugar que se merece.
sobre Saramago, el hombre, cualquiera puede opinar, lo que es Increible es que alguien se atreva a hablar sobre la literatura de Saramago sin haber leido Ensayo sobre la Ceguera o el Evangelio segun Jesucristo… Mas increible que un blog serio como este lo publique.
Tan fino, Montano, como siempre. Habla usted como el que se reserva la frase buena para cuando se da la vuelta en la yerba.
Pues la verdad te falta por leer lo mejor de Saramago…
O no vovistesssss…entodviammmm…..mi querido bibliotecario! (es con carinyo hb!!…se qb.te pones furioso…) y revolucionario algunas veces….
un comunista meno
A pesar de los pesares volviste(s)…..PD, Feliz dia de los padres!…
Que articulo tan mediocre!
Quien es ese Jose Antonio Montano? A ese no lo conocen ni en su casa.
Más respeto para un dios como Saramago!
Bustos debería escoger mejor los articulos que pone en este sitio.
Yo fui de los que me alegré cuando [recordar el fusilamiento en 24 horas de los jóvenes negros que haían "secuestrado" la lanchita de Regal] Saramago dijo que [recuerdo, no voy a buscar la frase exacta] “Cuba que continue su camino, yo llegué (o me detengo) aquí”.
!Era “un Nobel” contra.! Después, bueno, después, se le olvidó el fusilamiento sumario de… 2… 3… jóvenes ?negros? ?cubanos?… ?Por qué? ?Qué hicieron? ?Alguien se acuerda?
Su ensayo contra la ceguera es famoso; todos ciegos, todos nosotros ciegos, como gaticos recién nacidos, “comunistas”, los llamamos en Cuba… hasta que abren los ojos, una lástima que Saramago haya decidido no hacerlo, ciegos nosotros, él: una proyección Freudiana.