La portada de la pagina,tiene una imagen de un santo apostol con la palomita en el hombro,un poco casualidad verdad? a quien nos recuerda esa misma imagen con la palomita en el hombro? veamos…..
El mundo digital permite un flujo cada vez más amplio y rápido de información y de opiniones de todo tipo. El fenómeno de los blogs, que conviven con el periodismo “del Estado”, permite un intercambio antes inimaginable de datos y de ideas.
La nueva situación del mundo participativo de internet afecta a todos. También a la Revolución, que es objeto de atención y estudio por parte de expertos y por parte de personas quizá sin títulos pero no por ello menos interesadas en lo que ocurre entre los Jerarcas de la nomenclatura de la Revolución.
Es de alabar cualquier esfuerzo bien realizado para hacer presente a la Revolución en el “continente digital”, según ha expuesto Ramiro Valdés en varias documentos o discursos pronunciados en los años 2009 y 2010. La Revolución no puede dejar de lado la vitalidad de la información que corre y se intercambia en el mundo de internet. “Esta es un potro que debe ser domado”.
Junto a las nuevas posibilidades y a los horizontes positivos, se dan situaciones y peligros que merecen ser objeto de atención. Queremos ahora fijarnos sobre todo en tres.
Una primera situación problemática tiene su origen en la filtración de noticias e informaciones que son vendidas o publicadas en el mundo digital por quienes, desde el respeto a la ética profesional, deberían guardar secreto sobre las mismas, ya que ha firmado el Código de Ética de los Cuadros de la Revolución.
Pensemos, por ejemplo, en rumores y noticias sobre futuras destituciones o nombramientos de Ministros, sobre cambios en la curia revolucionaria, sobre documentos que secreto de la salud del Comandante a publicar en el futuro.
Muchos de esos hechos futuros son conocidos por un grupo reducido de personas que están obligadas, por fidelidad a principios válidos de la ética profesional, a guardar secreto sobre los mismos. Algunas de las personas implicadas, incluso, tienen un juramento que les vincula a no divulgar información reservada.
A pesar de lo anterior, hay noticias que se filtran, a veces con semanas de antelación. Los medios informativos del enemigo pueden, entonces, “disfrutar” con la exclusiva, adelantarse a los hechos, incluso provocar confusión o caos en la Revolución, o en otras personas implicadas que se enteran de una futura (o simplemente posible) decisión por internet y por la prensa y no directamente de quienes deberían informarles.
Quien falta a su secreto profesional comete una falta sumamente grave. Quien lo hace por “juegos de palacio”, por ambiciones personales, para “reventar” un nombramiento o arruinar a un Cuadro o dirigente Históricos, incluso para dañar al Comandante o a la Curia Revolucionaria, comete un delito que puede ser punible desde el punto de vista jurídico con hasta 30 años de prisión, pero también daña de modo más o menos serio a la Revolución y a la sociedad, porque faltas en este campo pueden provocar graves consecuencias, a veces no previstas pero no por ello menos relevantes.
Quien filtra información simplemente por amor al dinero, es decir, quien se “vende” a los periodistas extranjeros o a bloggers de internet, cae en una forma de traición que merece , desde luego, un castigo.
¿Cometen también algún tipo de falta los bloggers y los periodistas que acogen con fruición y difunden rápidamente estas informaciones reservadas, casi con la ansiedad de vender la “exclusiva” y de ganar el primer lugar en la guerra de las noticias? Como dice el refrán, tanto peca el que mata la vaca como el que le sujeta la pata. Ya que en Cuba no se pueden matar las vacas.
Es decir, no habría filtraciones de noticias si todos los periodistas y los bloggers fueran honestos como los de nuestros periódicos y no publicasen ningún dato que se encuentre bajo una legítima reserva, que debería estar tutelado por el secreto profesional.
Por desgracia, a la bajeza de quienes divulgan datos faltando a su secreto profesional, se une la bajeza de informadores ansiosos de ser los primeros, de coger desprevenido a la Revolución con sus anticipaciones y sus “triunfos”. Se trata, sin embargo, de “triunfos” miserables, pues nunca logra una victoria verdadera quien divulga lo que no debe divulgar o quien contribuye al delito de otros y se enriquece a base de filtraciones ilegales de noticias.
Un segundo peligro o situación problemática radica en la actitud de ciertos cabanologos, bloggers y “expertos” en información revolucionaria (o en información general sin excluir los temas de la Revolución Marxista que “pontifican”, condenan, critican y señalan errores en todos.
Así, es fácil leer en internet la opinión de quienes juzgan un nombramiento de un Ministro como un error. O que afirman insistentemente que tal Ministro (José Ramón Balaguer) debería dimitir. O que no dudan en “pontificar” que el General carece de las cualidades necesarias para afrontar ciertos problemas de la Revolución. O que afirman que en la Curia Revolucionaria habría que destituir a tales personas concretas. O que quizá (un quizá muchas veces malicioso, sin fundamento, lleno de lodo y con la actitud propia del calumniador sin escrúpulos) Fulanito ha llegado a Ministro por Gatacon del Jefe…
Junto a los que critican, como si supieran más que el Jefe, ciertas decisiones, hay quienes van más lejos y llegan a hablar de las actitudes. En otras palabras, no se limitan a mostrar su disconformidad hacia hechos concretos, sino que se lanzan a emitir juicios sobre las intenciones de las personas implicadas.
Así, por ejemplo, hay quienes denuncian hechos reales (aquí no estamos ante una filtración de una noticia “reservada”, sino ante algo público ejemplo los muerto en le Hospital Siquiátrico de Mazorra) y pasan luego a explicar que tales hechos se deben a la complicidad del los jefes, o a su mala voluntad, o a sus cobardías, o a sus miserias humanas. Es triste constatar cómo algunos llegan a denigrar a personas de Revolucion con calificativos y ataques sumamente bajos, especialmente cuando actúan amparados en el anonimato.
El dicho clásico “de internis neque Revolucine” parece no valer para algunos en el mundo informativo y, de modo muy manifiesto, en el mundo de los foros, los blogs y otros lugares digitales. Hay quienes se lanzan a la yugular y acusan despiadadamente a las personas no sólo por los errores (algunos graves, por desgracia) sino por las actitudes, también cuando no hay ninguna prueba concreta que permita pasar del juicio sobre los hechos hacia el juicio sobre las personas implicadas.
Una tercera situación problemática nace de la posibilidad, cada vez más universalizada, que tienen los lectores de internet de expresar sus opiniones ante las noticias de la Revolucion. Los comentarios ya eran práctica bastante común, aunque lenta y a veces sometida a trabas y a censuras, en nuestra prensa tradicional a través de los espacios de “cartas al director”. Pero ahora tal posibilidad puede llegar a ser inmediata (instantánea: uno escribe su comentario y ya está disponible en la red), por lo que miles de personas, al menos potencialmente, pueden dar su punto de vista sobre cualquier tema, y otros miles de personas pueden leer esas opiniones. Ocurre, incluso, que algunas personas que usan habitualmente internet ya casi no leen la noticia, sino sólo se fijan en los comentarios y reacciones de los otros internautas.
La interactividad tiene, hay que reconocerlo, sus ventajas, pues nos permite entrever las reacciones de la “gente”, en el exterior e incluso corregir datos erróneos que aparecen en algunos textos de internet.
Pero no está carente de peligros. Uno de ellos, no siempre bien estudiado, consiste en que hay medios informativos que hacen los mismo que hacemos nosotros, filtran los comentarios según sus intereses, de forma que aparecen sólo aquellas participaciones que interesan al editor. Otro radica en el hecho de que hay comentaristas de noticias que tienen una personalidad obsesiva, y quizá también medios y tiempo, para poner muchos más comentarios que otros comentaristas, por lo que la sección de comentarios puede quedar dominada por tales personalidades y no reflejar las reacciones de la mayoría de la gente. Algo a si como el trabajo que realizan nuestras tropas de internautas de UCI.
Además, en los temas revolucionarios (como en otros temas más complejos) puede crearse una situación de sincretismo y de relativismo, al constatarse que sobre casi cualquier tema siempre hay quienes opinan una cosa y quienes opinan lo contrario. Se crea así un clima enrarecido que puede llevar a más de uno a concluir lo mismo que expresaba poéticamente Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, / nada es verdad, ni mentira, / Todo es según el color / del cristal con que se mira”, o el catalejos que no ve el dedo meñique del pie.
Podrían señalarse más aspectos, algunos interesantes y prometedores, otros llenos de insidias, a la hora de analizar cómo la Revolución entra en el mundo de la información en la era digital. Basta por ahora con reconocer que los peligros existen, y algunos pueden llevar a consecuencias negativas.
Tener ante los propios ojos tales peligros no implica rechazar las riquezas del mundo informativo en el nuevo contexto, sino saber analizarlo y aprovecharlo con realismo y con un sentido profundo de amor a la verdad y la justicia revolucionaria, y con una actitud de respeto hacia los seres humanos (también los hombres de Gerontocracia son personas) en sus derechos fundamentales. Aunque estos derechos no existan para los demás
Los Revolucionarios que entran en el mundo informativo de internet podrán prestar un servicio muy grande a la Revolución y a los hombres de buena voluntad si saben contrastar serena pero firmemente estos y otros peligros, y actúan con una honestidad tal que, como decía el apóstol den buen testimonio y cierren así la boca a los ignorantes insensatos. Es decir, si actúan desde el amor a la verdad, a la justicia y a la Revolución, según las exigencias que nacen de la propia fe partidista.
El estilo del artículo, de tan cansón, reiterativo, arrogante y parcializado; es similar a una de las “reflexiones” del Atorrante en Jefe.
Pero no lo tomemos a la ligera, que esto es una declaración de guerra a los bloggers, a la transparencia informativa, y por extensión a la libertad de expresión.
Una posición muy similar a la de la tiranía; que se reafirmó en el reciente osculum infame del Cardenal al General, en este último aquelarre de sotanas y uniformes; donde se ninguneó a la oposición, y se usó la esperanza y el dolor de los familiares de los presos políticos para destruir a las Damas de Blanco.
——————-
Espero que -a los bloggers- no lleguen a excomulgarnos e incinerarnos en una hoguera de leña de Marabú.
¡A sus órdenes, amén!
La portada de la pagina,tiene una imagen de un santo apostol con la palomita en el hombro,un poco casualidad verdad? a quien nos recuerda esa misma imagen con la palomita en el hombro? veamos…..
CAMBIADO A UNA REFLEXION
El mundo digital permite un flujo cada vez más amplio y rápido de información y de opiniones de todo tipo. El fenómeno de los blogs, que conviven con el periodismo “del Estado”, permite un intercambio antes inimaginable de datos y de ideas.
La nueva situación del mundo participativo de internet afecta a todos. También a la Revolución, que es objeto de atención y estudio por parte de expertos y por parte de personas quizá sin títulos pero no por ello menos interesadas en lo que ocurre entre los Jerarcas de la nomenclatura de la Revolución.
Es de alabar cualquier esfuerzo bien realizado para hacer presente a la Revolución en el “continente digital”, según ha expuesto Ramiro Valdés en varias documentos o discursos pronunciados en los años 2009 y 2010. La Revolución no puede dejar de lado la vitalidad de la información que corre y se intercambia en el mundo de internet. “Esta es un potro que debe ser domado”.
Junto a las nuevas posibilidades y a los horizontes positivos, se dan situaciones y peligros que merecen ser objeto de atención. Queremos ahora fijarnos sobre todo en tres.
Una primera situación problemática tiene su origen en la filtración de noticias e informaciones que son vendidas o publicadas en el mundo digital por quienes, desde el respeto a la ética profesional, deberían guardar secreto sobre las mismas, ya que ha firmado el Código de Ética de los Cuadros de la Revolución.
Pensemos, por ejemplo, en rumores y noticias sobre futuras destituciones o nombramientos de Ministros, sobre cambios en la curia revolucionaria, sobre documentos que secreto de la salud del Comandante a publicar en el futuro.
Muchos de esos hechos futuros son conocidos por un grupo reducido de personas que están obligadas, por fidelidad a principios válidos de la ética profesional, a guardar secreto sobre los mismos. Algunas de las personas implicadas, incluso, tienen un juramento que les vincula a no divulgar información reservada.
A pesar de lo anterior, hay noticias que se filtran, a veces con semanas de antelación. Los medios informativos del enemigo pueden, entonces, “disfrutar” con la exclusiva, adelantarse a los hechos, incluso provocar confusión o caos en la Revolución, o en otras personas implicadas que se enteran de una futura (o simplemente posible) decisión por internet y por la prensa y no directamente de quienes deberían informarles.
Quien falta a su secreto profesional comete una falta sumamente grave. Quien lo hace por “juegos de palacio”, por ambiciones personales, para “reventar” un nombramiento o arruinar a un Cuadro o dirigente Históricos, incluso para dañar al Comandante o a la Curia Revolucionaria, comete un delito que puede ser punible desde el punto de vista jurídico con hasta 30 años de prisión, pero también daña de modo más o menos serio a la Revolución y a la sociedad, porque faltas en este campo pueden provocar graves consecuencias, a veces no previstas pero no por ello menos relevantes.
Quien filtra información simplemente por amor al dinero, es decir, quien se “vende” a los periodistas extranjeros o a bloggers de internet, cae en una forma de traición que merece , desde luego, un castigo.
¿Cometen también algún tipo de falta los bloggers y los periodistas que acogen con fruición y difunden rápidamente estas informaciones reservadas, casi con la ansiedad de vender la “exclusiva” y de ganar el primer lugar en la guerra de las noticias? Como dice el refrán, tanto peca el que mata la vaca como el que le sujeta la pata. Ya que en Cuba no se pueden matar las vacas.
Es decir, no habría filtraciones de noticias si todos los periodistas y los bloggers fueran honestos como los de nuestros periódicos y no publicasen ningún dato que se encuentre bajo una legítima reserva, que debería estar tutelado por el secreto profesional.
Por desgracia, a la bajeza de quienes divulgan datos faltando a su secreto profesional, se une la bajeza de informadores ansiosos de ser los primeros, de coger desprevenido a la Revolución con sus anticipaciones y sus “triunfos”. Se trata, sin embargo, de “triunfos” miserables, pues nunca logra una victoria verdadera quien divulga lo que no debe divulgar o quien contribuye al delito de otros y se enriquece a base de filtraciones ilegales de noticias.
Un segundo peligro o situación problemática radica en la actitud de ciertos cabanologos, bloggers y “expertos” en información revolucionaria (o en información general sin excluir los temas de la Revolución Marxista que “pontifican”, condenan, critican y señalan errores en todos.
Así, es fácil leer en internet la opinión de quienes juzgan un nombramiento de un Ministro como un error. O que afirman insistentemente que tal Ministro (José Ramón Balaguer) debería dimitir. O que no dudan en “pontificar” que el General carece de las cualidades necesarias para afrontar ciertos problemas de la Revolución. O que afirman que en la Curia Revolucionaria habría que destituir a tales personas concretas. O que quizá (un quizá muchas veces malicioso, sin fundamento, lleno de lodo y con la actitud propia del calumniador sin escrúpulos) Fulanito ha llegado a Ministro por Gatacon del Jefe…
Junto a los que critican, como si supieran más que el Jefe, ciertas decisiones, hay quienes van más lejos y llegan a hablar de las actitudes. En otras palabras, no se limitan a mostrar su disconformidad hacia hechos concretos, sino que se lanzan a emitir juicios sobre las intenciones de las personas implicadas.
Así, por ejemplo, hay quienes denuncian hechos reales (aquí no estamos ante una filtración de una noticia “reservada”, sino ante algo público ejemplo los muerto en le Hospital Siquiátrico de Mazorra) y pasan luego a explicar que tales hechos se deben a la complicidad del los jefes, o a su mala voluntad, o a sus cobardías, o a sus miserias humanas. Es triste constatar cómo algunos llegan a denigrar a personas de Revolucion con calificativos y ataques sumamente bajos, especialmente cuando actúan amparados en el anonimato.
El dicho clásico “de internis neque Revolucine” parece no valer para algunos en el mundo informativo y, de modo muy manifiesto, en el mundo de los foros, los blogs y otros lugares digitales. Hay quienes se lanzan a la yugular y acusan despiadadamente a las personas no sólo por los errores (algunos graves, por desgracia) sino por las actitudes, también cuando no hay ninguna prueba concreta que permita pasar del juicio sobre los hechos hacia el juicio sobre las personas implicadas.
Una tercera situación problemática nace de la posibilidad, cada vez más universalizada, que tienen los lectores de internet de expresar sus opiniones ante las noticias de la Revolucion. Los comentarios ya eran práctica bastante común, aunque lenta y a veces sometida a trabas y a censuras, en nuestra prensa tradicional a través de los espacios de “cartas al director”. Pero ahora tal posibilidad puede llegar a ser inmediata (instantánea: uno escribe su comentario y ya está disponible en la red), por lo que miles de personas, al menos potencialmente, pueden dar su punto de vista sobre cualquier tema, y otros miles de personas pueden leer esas opiniones. Ocurre, incluso, que algunas personas que usan habitualmente internet ya casi no leen la noticia, sino sólo se fijan en los comentarios y reacciones de los otros internautas.
La interactividad tiene, hay que reconocerlo, sus ventajas, pues nos permite entrever las reacciones de la “gente”, en el exterior e incluso corregir datos erróneos que aparecen en algunos textos de internet.
Pero no está carente de peligros. Uno de ellos, no siempre bien estudiado, consiste en que hay medios informativos que hacen los mismo que hacemos nosotros, filtran los comentarios según sus intereses, de forma que aparecen sólo aquellas participaciones que interesan al editor. Otro radica en el hecho de que hay comentaristas de noticias que tienen una personalidad obsesiva, y quizá también medios y tiempo, para poner muchos más comentarios que otros comentaristas, por lo que la sección de comentarios puede quedar dominada por tales personalidades y no reflejar las reacciones de la mayoría de la gente. Algo a si como el trabajo que realizan nuestras tropas de internautas de UCI.
Además, en los temas revolucionarios (como en otros temas más complejos) puede crearse una situación de sincretismo y de relativismo, al constatarse que sobre casi cualquier tema siempre hay quienes opinan una cosa y quienes opinan lo contrario. Se crea así un clima enrarecido que puede llevar a más de uno a concluir lo mismo que expresaba poéticamente Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, / nada es verdad, ni mentira, / Todo es según el color / del cristal con que se mira”, o el catalejos que no ve el dedo meñique del pie.
Podrían señalarse más aspectos, algunos interesantes y prometedores, otros llenos de insidias, a la hora de analizar cómo la Revolución entra en el mundo de la información en la era digital. Basta por ahora con reconocer que los peligros existen, y algunos pueden llevar a consecuencias negativas.
Tener ante los propios ojos tales peligros no implica rechazar las riquezas del mundo informativo en el nuevo contexto, sino saber analizarlo y aprovecharlo con realismo y con un sentido profundo de amor a la verdad y la justicia revolucionaria, y con una actitud de respeto hacia los seres humanos (también los hombres de Gerontocracia son personas) en sus derechos fundamentales. Aunque estos derechos no existan para los demás
Los Revolucionarios que entran en el mundo informativo de internet podrán prestar un servicio muy grande a la Revolución y a los hombres de buena voluntad si saben contrastar serena pero firmemente estos y otros peligros, y actúan con una honestidad tal que, como decía el apóstol den buen testimonio y cierren así la boca a los ignorantes insensatos. Es decir, si actúan desde el amor a la verdad, a la justicia y a la Revolución, según las exigencias que nacen de la propia fe partidista.
El estilo del artículo, de tan cansón, reiterativo, arrogante y parcializado; es similar a una de las “reflexiones” del Atorrante en Jefe.
Pero no lo tomemos a la ligera, que esto es una declaración de guerra a los bloggers, a la transparencia informativa, y por extensión a la libertad de expresión.
Una posición muy similar a la de la tiranía; que se reafirmó en el reciente osculum infame del Cardenal al General, en este último aquelarre de sotanas y uniformes; donde se ninguneó a la oposición, y se usó la esperanza y el dolor de los familiares de los presos políticos para destruir a las Damas de Blanco.
——————-
Espero que -a los bloggers- no lleguen a excomulgarnos e incinerarnos en una hoguera de leña de Marabú.
¡A sus órdenes, amén!
Pues espera, que si llega el ‘sermón 2.0′…