- abr 24, 2010 • 02:18h
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“Cuando nos hallábamos ante su presencia en el transcurso de esas noches desaliñadas —noches en las que artistas de todo el mundo sonreían, bailaban o se hacían pasar por príncipes de la antigüedad mientras ofrecían su espectáculo a salas vacías—, éramos incapaces de escapar del abismo de su incredulidad, incapaces de rechazar la libertad malvada y terrible de una salvaje sospecha del destino. Y sin embargo, el corazón siempre se resistía a plegarse a esa voluntad suya que se había prometido con el desastre. Una tendencia nacida de experiencias agotadoras la empujaba a llevar una vida gregaria y desprovista de afectos.
Bueno, es una vida. Y algunos siempre se quedan plantados esperando, igual que siempre habrá alguien que, por la noche, se quede apoyado contra la estatua del parque.
Nihilismo auténtico; auténtico, échale otro vistazo. Miradas cargadas de un amor pasajero que dicen: preciosa estrella negra, ¿puedes amarme? La respuesta: no.
Había rescatado en la oscuridad, quién sabe cómo, el milagro del estilo puro. Eso mismo. Sólo un tonto creería que hacía falta amar a un hombre, amar a alguien, amar la vida. Su gente, la gente que la rodeaba, la temía. Tal vez incluso a ella la avergonzara a menudo el enorme peso de su espíritu. A ella, que nunca cedió a la tentación de buscar alivio en la sensiblería.(…)
Un invierno llevó un magnífico abrigo de lince, y con él puesto andaba, bella y amenazadora como un cosaco, arriba y abajo, atrapada en su vitalidad. A veces en su discurso irrumpían sueños pendencieros, historias de heridas que ella había inflingido con un vaso roto. Y en el White Rose Bar, mil cigarrillos interrumpían sus apariciones, apariciones que, no sólo por su esplendor, sino también por el mero hecho de producirse, parecían tener algo de magia. Esperar y esperar: en eso consistía perseguirla. Te sentías como un viejo caballo de tiro parado en la entrada, listo para la gélida carrera de medianoche a través del parque. Ella siempre estaba tras una puerta cerrada: la suerte de los adictos, sea cual sea su adicción. Y luego, por fin, ella debía salir, emerger entre polvos y vaselina, con el pelo ondulado con un rizador de hierro, guantes de satén, jersey de seda, flores: el caro martirio del ‘artista’.
Por aquel entonces no había grabado muchos discos, y en la radio se la oía poco porque su voz no se correspondía con los gustos populares de la época. Sus actuaciones en los nightclubs eran una necesidad. Estar ahí noche tras noche era una carga; lo que no suponía una carga era, cuando se disponía a hacerlo, cantar a su manera. Sabía que podía, que ya dominaba el escenario, pero ¿por qué no hacerse la pregunta? ¿Eso es todo? Su trabajo, como tan a menudo les sucede a las personas de talento, fue adquiriendo gradualmente un tinte destructivo: están condenadas a repetir eternamente los momentos álgidos de su inspiración.”
Elizabeth Hardwick, en Noches insomnes, pag. 26, 29 (NYRB-Duomo ediciones, Barcelona, 2009, traducción de Marta Alcaraz). Si no lo han leído, vayan y cómprenlo hoy mismo. En serio que vale la pena.




Por eso PD es especial, entre brecha y brecha, piezas como estas, una divinidad.
Gracias, Erenesto, tu blog es lectura necesaria, diaria. Imprescindible culturalmente para mi, además del acontecer político, por el que vibramos todos acerca de Cuba. Mi antiguo profesor de literatura, Arcadio Díaz Quiñones, ahora en Princeton, nos introdujo a ella, en su estudio sobre la Autobiografía como género literario. Quiero leer este sobre Holiday, escuché su música mucho en un tiempo.
Gracias por tu generosidad, compartir conocimientos de este tipo no es común, y por tu ocupación sin descanso en la ciberdisidencia.
Dora
Luego llego a mis manos,no recuerdo por que via, un Long play de ella muy viejo. Era uno de mis tesoros y lo extravie. Lo lamento.
Ella es,para mi gusto, eso que llaman “un monstruo de la cancion, su estilo es inimitable, a mi me emociona casi hasta las lagrimas. Una verdadera Reina de La Noche.
En Cuba vi la pelicula de su vida, protagonizada,si no me equivoco,por Diana Ross. Impactante . Ahi quede rendido a los pies de la Holiday.
Me hubiera encantado verla en vivo! Salud Billie Holliday!
Excelente.