- abr 09, 2010 • 13:04h
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¿Fue Fidel el gran vencedor del “marielazo”? Es una pregunta a la que casi todo el mundo da una respuesta positiva. Entre otras cosas, porque Fidel así lo dice. Existe una escuela de pensamiento afincada en el exilio cubano que hace de Fidel un ser no sólo satánico, sino tan infalible en su maldad como otros pueden serlo en su santidad.
Es cierto que el Comandante perdió parte del prestigio que aún le sobraba por aquel entonces —y que pudo verse como la generación crecida dentro de su sistema no estaba dispuesta a vivir dentro del mismo—, pero también que enviando criminales y locos a Estados Unidos se deshizo de una carga para el Estado que pasó a asumir Estados Unidos. Que logró dañar la imagen que había creado la comunidad cubana de Miami y que existieron tensiones entre los recién llegados y los que llevaban años residiendo en Estados Unidos…
Llegué a Miami a tiempo de ver esas tensiones, de sentir la desconfianza mutua entre recién llegados y cubanoamericanos, cuando los unos pensaban de los otros: “esos no son cubanos”. Pero también es cierto que me marché de Miami veinte años después, cuando ya eran indistinguibles los unos de los otros y un marielito estaba al frente de las paginas editoriales de El Nuevo Herald, una marielita había ganado un Pulitzer, otra había cantado ópera en el Carnegie Hall de New York, y eran incontables los que habían ayudado a renovar el exilio con sus proyectos y sus ideas. Si perder a esa gente, si regalarle al enemigo odiado y declarado tanto talento no es una derrota, entonces he perdido la capacidad para distinguir las derrotas.
Con el Mariel, y para obtener una victoria a corto plazo, Fidel perdió una oportunidad que entonces no necesitaba y después echaría de menos: la de hablar directamente con Washington sin necesidad de contar con el exilio.
El Mariel ayudó a garantizar la derrota de Jimmy Carter (una derrota que había comenzado en Irán, en las colas de gasolina, y en el ascenso de la “revolución conservadora” de Reagan), pero también aseguró el ascenso de los cubanos en la política norteamericana. El Mariel, sin ser el elemento que más pesó en aquellas elecciones, fue a la larga un suceso en el que la política migratoria de Estados Unidos quedó, por decirlo así, en manos de alguien que profesaba un odio abierto y visceral hacia ese país y empujó muchos votos hacia el campo republicano.
La de Carter no fue la única derrota demócrata en el Sur. También un gobernador de Arkansas perdió su reelección debido a los incidentes causados por marielitos llevados hasta Fort Chaffee. Aquellos incidentes provocaron la única derrota electoral en toda la carrera de William Jefferson Clinton. El hombre que luego alcanzaría la Presidencia norteamericana.
Las de 1980 fueron elecciones importantes: los Estados del Sur, abandonando el siglo de historia en que habían votado sistemáticamente por los demócratas, pasaron a votar por el Partido Republicano. El Partido Republicano, a su vez, pasó de ser el partido de la burguesía del Norte industrial, fiscalmente conservador pero no carente de elementos liberales, a convertirse en el partido de la derecha religiosa, cada vez más sureño, más agrario, mas cristiano.
Pero los cubanoamericanos no tuvieron aún en aquellas elecciones el peso que adquirirían después. Una buena parte de los primeros exilados había conservado su ciudadanía, aceptando el inconveniente —a veces grave— de que vivir sin patria pero sin amo es también vivir pagando impuestos y cumpliendo con tus deberes en un país en el que careces de muchos derechos, entre ellos el de votar, o viajar sin pasaporte, tener que pedir permisos cada vez que tienes, quieres o debes viajar fuera de Estados Unidos. Aquellos días que duró el Mariel, aquellos días en los que los cubanos de Miami fueron no sólo insultados por el castrato sino ignorados en gran parte por el gobierno norteamericano, alteraron de forma definitiva la manera en que el exilio se enfrentaba a la política de su nuevo país: aumentaron las nacionalizaciones y aparecieron los lobbies cubanos.
El peso del voto cubano, útil hasta entonces sólo en pequeñas peleas locales (y ni siquiera tan influyente en las mismas porque hasta bastante después del Mariel no hubo un alcalde cubano en Miami) pasó a convertirse en un voto disciplinado y útil para las grandes contiendas políticas, uno de los anclajes republicanos del Sur de la Florida, el voto que influyo en la ajustada primera elección del segundo presidente Bush. Fueron muchos los que habiendo residido en su nuevo país durante más de una generación lo habían hecho de una forma provisional. Fueron muchos los que comprendieron ante la llegada de la gente del Mariel que su viejo país había cambiado y que carecían de las herramientas necesarias para participar de la vida de su nuevo país.
Ya no. Cada vez que un gran escritor hispanoamericano (Carlos Fuentes es el primero que me viene a la mente aunque hayan sido muchos los que lo han hecho), pide que el Presidente norteamericano de turno “sea valiente” y levante el embargo a Cuba, lo primero que pienso es en lo poco que conoce la forma en que funcionan los Estados Unidos.
Fue también después del Mariel cuando muchos exilados se dieron cuenta de que para participar de la política norteamericana debían dejar de ser empleados de las agencias norteamericanas para ser ellos quienes empleasen a los políticos norteamericanos. Durante años la propaganda castrista acuso a los dirigentes de la Fundación y de otras entidades cubanas en el exilio de ser agentes de la CIA. Al castrismo, más allá del valor propagandístico de esa afirmación falsa, le hubiera convenido que eso fuera cierto. Si Mas y sus continuadores hubieran sido funcionarios del gobierno norteamericano hubieran tenido que ceñirse a las políticas de éste. Pero Mas y la generación de lideres que surgió con mayor fuerza después del Mariel, no eran empleados del gobierno norteamericano, eran lobbistas; no era gente que obedeciera las ordenes de agencias oficiales sino aquellos que con su dinero y su peso electoral ayudaban a influenciar la política de las mismas. Dólar gastado por dólar obtenido en proyectos federales, como Radio Martí, el lobby cubano logro en pocos años alcanzar en lo referente a Cuba el mismo peso que el lobby proisraelita en los asuntos de Oriente Medio.
En los años que siguieron al Mariel el arreglo político directo entre La Habana y Washington pasó a depender del voto cubano del Sur de la Florida. Han pasado los años y aún hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos siguen estando en manos de toda esa gente a la que Fidel Castro molestó profundamente con el Mariel, los votantes cubanos de Miami y la esposa del ex gobernador de Arkansas.
Si eso no es una derrota…
Juan Carlos Castillón
Barcelona
Foto: Bruce Gilbert.





el ganador fueron los presos que salieron de las mazmorras de castro al sol de la florida ,de la miseria cubana a la riqueza de usa,algunos supieron aprovecharla para bien, otros siguieron su malacabeza y acabaron en prisiones de mejor calidad,de todas manera mejoraron su nivel de vida.
de envidia moria yo al ver a todos esos delicuentes abandonar las prisiones hacia la luz de la libertad. y yo jodio … en la prision mayor.
el mariel ha sido la razon de una permanencia mas larga del regimen en el poder.tal vez si carter se hubiera quitado los blumers y ajustado sus pantalones ,el regimen hace rato no existiera,porque esos cien mil cubanos se hubieran multiplicado por cien y hubieran acabado con el sistema .
bueno lo demas es historia, lo malo es que esta a punto de repetirse otra vez…
Hola Camacho,
No conocía la expresión “subir la parada.” Debe ser porque no soy cubano.
Gabriel, yo traduciría “”brinkmanship”" al cubano como “”subir la parada”". En efecto, esa es su logica del juego politico.
Interesante miniensayo. Aunque es evidente que Castillón ha “perdido la capacidad para distinguir las derrotas.”
La jugada de Castro, si bien tan temeraria y diletante como cualquier otra desde el Bogotazo, acabó -como reconoce el autor- cambiando el espectro político de los EE.UU., a largo plazo y para su mal. En otras palabras, Castro quiso meterle el dedo a América y acabó cambiándole la orientración sexual. Eso luce como victoria, se siente como victoria, huele a victoria y sabe a victoria, ergo, es victoria, aquí o en Marte.
Además, el valor potencial de la masa cárnica insular expelida era cero en el cálculo del tirano, por muy cara que fuese para Cuba. Y se juega desde la perspectiva de las cartas propias.
La proyección positiva de esa historia hay que hacerla a nivel individual: con los marielitos que alcanzaron en USA niveles de progreso impensados en el barracón insular en vida del mayoral gaito-pinareño-oriental.
Por otro lado, haber propiciado la elección de Reagan no fue nada propicio para el socialismo en Europa Oriental. Pero eso probablemente sea otro trago, otra botella y otro licor.
Yo tengo un análisis diferente.
El Mariel fue la consecuencia de la práctica de “brinkmanship” por parte de Fidel.
No existe una buena traducción de brinkmanship al cubano, a pesar de que Fidel lo ha prácticado toda la vida. Brinkmanship se define como la práctica, especialmente en política internacional, de buscar una ventaja creando la impresión de que uno está dispuesto de llevar una situación extremadamente peligrosa hasta el límite.
Todo empezó con un par de ciudadanos que empotraron un autobús en la puerta de una embajada. Sería fácil llegar a un acuerdo sencillo permitiendo que esos dos cubanos se refugiasen en Perú.
Sin embargo, Fidel comenzó con el primer órdago: “como no me entregueis a esos dos cubanos quito los guardas de la embajada y dejó que entre todo el que quiera.”
El gobierno de Perú no cedió. Los dos cubanos siguieron en la embajada y Fidel cumplió con la amenaza.
La embajada se llenó de miles de cubanos y se creó un problema humanitario enorme. Fidel perdió porque se puso de manifiesto que miles de cubanos estaban deseando irse de Cuba en condiciones terriblemente adversas.
Entonces vino la segunda escalada del conflicto: “como no me entregueis esos cubanos dejo que salgan todos los cubanos que quieran en barco a Florida, con lo que tendreis un problema enorme.”
Estados Unidos y Perú aceptaron el segundo órdago y se creo la terrible migración del Mariel.
Fidel practicó brinkmanship y la comunidad internacional no cedió. Como consecuencia el problema trivial de dos cubanos que no son devueltos a Cuba, escaló para convertirse en el terrible conflicto del Mariel.
Si Fidel supiese de antemano que Perú y Estados Unidos no iban a ceder, no habría producido la escalada del conflicto. El Mariel resultó demasiado peligroso para Fidel. Resultó en la migración del 1% de la población cubana. Una cifra enorme.
Fidel aprendió algo del conflicto, porque no volvió a practicar brinkmanship. Por ejemplo, ha decidido no escalar el conflicto en el caso de la muerte de Zapata, como tampoco escaló el conflicto en el tema de los bloggers o en el desafió de Gorki o de las Damas de Blanco. Ahora está practicando la contención de los problemas.
Frente a las Damas de Blanco se limita a mandar mítines de repudio para evitar que se les unan más manifestantes.
En el tema de los bloggers, hubo un intento inicial de practicar el matonismo policial usando todo tipo de amenazas, pero en cuanto la respuesta de los bloggers fue documentar y publicar las amenazas, se echaron para atrás.
Saben perfectamente que una escalada del conflicto en el tema de las Damas de Blanco, los bloggers o las huelgas de hambre pondría en peligro la supervivencia del régimen.
De hecho creo que el régimen colapsará como consecuencia de una escalada de alguno de esos conflictos.
Ahora es la oposición interna cubana la que practica brinkmanship en contra de los Castro.
No se atreven contra los bloggers porque saben que estos están dispuestos a escalar el conflicto difundiendo por todo el mundo todas las amenazas y saliendo a la calle a manifestarse con un montón de periodistas alrededor.
Tampoco se atreven contra las Damas de Blanco porque hace tiempo que esas señoras están deseando que su conflicto escale al máximo.
Respecto a las huelgas de hambre, no hay manera de que alguien escale más el conflicto una vez que asume su propia muerte.
Muy bueno Juan Carlos,,,asi fue, asi es…..
El autor considera que no haber alcanzado hasta hoy un arreglo político directo entre La Habana y Washington es una derrota de Fidel Castro, lo que significa que cree que Fidel ha estado interesado alguna vez en un arreglo político.
La historia ha demostrado que F.C ha velado celosamente porque la situación sea siempre de enfrentamiento y no de “arreglo”: sea derribando avionetas, hundiendo barcos con civiles, enviando droga con el departamento MC o “invadiendo” Estados Unidos como en el Mariel.
Manteniendo vivo el enemigo externo, ha “cerrado” su discurso, con el que justifica la represion interna (“la unidad en defensa de la soberanía nacional”) y el descalabro de la economía: Cuba, un pais pequeño y pobre, siendo agredido por el pais más poderoso del mundo… Cincuenta años en el poder y el que tengamos que esperar que muera para que algo cambie, parece haberle dado la razón
Los problemas sociales de los pueblos se ve a las claras que no es el Pais, sino sus sistemas.
Verdad que reinó la desconfianza en Miami cuando cayeron los Marielitos, pero, el tiempo demostro que en un sistema libre como el de USA, esos elementos fueron puliendose y la mayoria, yo diria que casi todos,fueron formando su vida, trabajando y ajustando a las leyes, cosa que no existe en Cuba.
Los que salieron ganando fueron los Marielitos.
Muy bueno el analisis de Castillon. Y los Democratas son los culpables de que muchos cubanos no quieran saber nada de ese partido. Solo el presidente Democrata Johnson con la firma del Cuban Adjustment Act intento ayudarnos legalizando nuestra situacion de refugiados.
La traicion de Kennedy durante los sucesos de abril de 1961 dejo un sabor muy amargo en los cubanos y nunca ha sido olvidada.
Carter a pesar de haber propiciado el exodo del Mariel, nunca ha sido tampoco santo de la devocion de los cubanos por ser percibido por muchos como un presidente extremadamente debil.
Con Bill Clinton tenemos el incidente con Elian y su deleznable actuacion permitiendo el show con el padre de Elian en USA y todo ese carnaval revolucionario con el niño vestido de Pionero y las abuelas, hasta culminar en el “rescate” de Elian en Miami a la fuerza, como si hubiera sido el exilio los verdaderos enemigos de USA necesitando de un equipo de SWAT para llevarlo a cabo. Esto sin duda le costo la presidencia a Gore con razon, pues los votantes cubanos lo castigaron votando por Bush al asociar su politica con la de Clinton.
La actitud de Clinton cuando el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate fue cobarde y deleznable, pero Castro sabia quien estaba en la Casa Blanca y se jugo la carta sabiendo bien que no habria respuesta ni castigo que pagar por sus accion. No creo que si Reagan hubiera sido el presidente, Castro se hubiera atrevido a hacer lo que hizo con Clinton.
Con Obama los resultados de su politcia de acercamiento todavia estan por verse pero a juzgar por lo que va de su periodo, no creo que esta teniendo mucho exito en su politica. En Cuba los Castro siguen atrincherados y denunciando a USA con las mismas palabras de los ultimos 50 años. Nada ha cambiado.