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Escena con teniente coronel al fondo

  • mar 21, 201012:50h
  • 9 comentarios

El 19 de marzo fui cansado hasta el vecino Ditú, cafetería de la esquina que quizás por ser fatal está siempre entretenida. Allí estaban los de siempre, el gordo, el flaco, los policías en retiro, cinco perros callejeros, cuatro jineteras descansando… En fin, el barrio entero. Luego de saludar y enterarme de los chismes, me acerqué hasta el mostrador para comprar una cerveza y continuar conversando con los amigos de siempre.

—Una Cristal, por favor

A mi espalda, escuche una voz que decía:

—Póngale dos, que yo invito.

Eso es frecuente en mi barrio; acepté y me voltee con la intención de agradecer al Mesías, para encontrarme, sonriendo, a un buen amigo de la infancia. No diré su nombre, le llamaré El Engalanado pues hoy es un alto cargo militar.

—Coño, mi hermano —me dijo el uniformado que iba de civil—, hace tiempo no te veo, cuéntame algo —sonrió irónicamente, miró a todos los presentes buscando complicidad, bebió un sorbo de cerveza y, después de darme un abrazo y preguntar por mi familia, dijo en tono algo estridente: —Bueno cuenta, sí; pero algo que no sepamos.

Nos sentamos junto al grupo a recordar tiempos mejores, y como era de esperar alguien soltó el tema del día: la represión o quizás las Respuestas que algunos dieron a las apacibles y pacíficas Damas de Blanco.

—Mira, chico —saltó el aludido—, yo soy militar, y me gusta. Y creo que aquí lo importante es estar en paz con el peor de nuestros jueces: nuestra conciencia.

—¿Y tú lo estás —pregunté—, tú estás bien contigo mismo?

—Yo sí. Yo no golpeé a esas mujeres, ni sería capaz de hacerlo. Tengo madre, tengo hermanas, coño, tengo también…

—Sí –lo interrumpí—, sé muy bien lo que tú tienes; pero no basta callar o esconder. Tú permites, tú ordenas o dejas que otros organicen, es lo mismo que golpear.

—Mira, Juan Juan —me interrumpió— tú me conoces muy bien y, aunque pocos lo recuerden, cuando tuve aquel problema quienes único me visitaron en la prisión militar fueron mi familia y tú. Eso nunca lo he olvidado.

—hhhh… ¿y los tenientes coroneles tienen problemas también?- preguntaron casi a coro dos de las meretrices ociosas.

A mi amigo no le pude contestar, justo en ese momento sonó mi celular y escuché la voz de una de las Damas de Blanco pidiéndome que pasara a verlas. Allá fui, a que me enseñara sus moretones e inflamaciones.

—Mi amiga, he visto imágenes muy feas…

—Ah sí, son unos abusadores, nos mandaron al hospital —me contestó sin prestar mucha importancia a los golpes que todos vimos circular por Internet—; pero te llamo para que hables con… (otra de las Damas de Blanco, por respeto no voy a mencionar). Resulta que luego de conversar, me contó que a su marido (preso), se le acercó en la prisión uno de esos tantos tontos uniformados para decirle que yo, Juan Juan Almeida García, me acostaba con su esposa.

—Ahhhhh carajo!, dije con deseos de usar una expresión más adecuada porque a veces me suceden cosas que me llenan de indignación.

—¿Dónde marcharán mañana? —pregunté.

—Estaremos en la iglesia de La Caridad del Cobre.

Casualidad, coincidencia, quizás. Adoro a La Virgen, además respeto y estimo al Padre Roberto, excelente amigo con quien tantas veces he almorzado en su parroquia y disfrutado de divinas y entretenidísimas tertulias. Por cierto, ahora que lo menciono, aprovecho para rogar a los amigos de Miamique nos ayuden enviando para Cuba, por carga o con pasajeros, las estampas de La Virgen de la Caridad que una Buena Alma nos donó. Son todas para la iglesia.

El 19 en la mañana le comenté a mi buena amiga, la bloguera Laritza Diversent y juntos nos fuimos a la iglesia. Como soy Juan Juan (despistado) llegué a la hora que no era; le pregunté al Padre Roberto y él me comentó no saber nada; me fui directo a la casa de Laura Pollán para saber con exactitud la hora.

Regresamos, deje a Laritza en la Academia, y ya cerca de la hora señalada la recogí. Qué buena sorpresa, ver que Ciro, Claudia, Silvio, Joysi y Yoani, nos acompañarían también. Nos sentamos a esperar en la casa del Señor. Y una de mis amigas blogueras dijo en tono persuasivo, o quizás algo burlón:

—Oye Juan Juan, tú podrías ser un agente persuasivo, o conciliador. Eres amigo de los curas, militares, disidentes, blogueros…

Razones me sobraron para ponerme a meditar, hasta que una algarabía, me trajo de vuelta. “Por ahí vienen”, “Son muchas”, “¿Cuántas son?”, “Coño, eso sí es tener coj…” salimos afuera y nos paramos a los lados de la puerta para dejarlas pasar, unos fueron a filmar, otros para celebrar, yo solo fui a reverenciar la entrada de un aplastador ejército de mujeres que como novias a un altar llegaban sonrientes, orgullosas, todas vestidas de blanco rindiéndose ante La Patrona, ante los pies de la cubana más cubana, La Virgen de la Caridad del Cobre. Entraron, prefiero decir que brillaron con sus dos brazos en alto; en una mano, un gladiolo; en la otra, con su índice y su pulgar, haciendo la “L” de Libertad.

La misa, el Padre, la iglesia, la salida, los gritos, la marcha, los saludos, las sonrisas, el apoyo, el repudio, el respeto, el irrespeto… de todo eso ya se ha hablado.

Luego de la caminata, ya entrando en la casa de Laura, había un cordón de militares: algunos uniformados, otros de civil; entre ellos, como extraña aparición, escondido en su mirada, queriendo ver sin mirar, claramente abochornado, estaba El Engalanado de quien comencé a contar y no quise contestar porque un día, no muy lejano, mi buen amigo va a cambiar. Porque como repetía mi abuela: eterno nunca rima con gobierno.

Juan Juan Almeida
La Habana

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9 respuestas
Comentarios

  • jorge mario dice:

    que tal juan juan ustedes son muy valientes, yo no , yo aun tengo miedo, aun estando fuera de cuba. espero que antes de morirme se arregle la situacion de cuba. yo llevo 12 años sin ir a cuba porque el gobierno cubano arbitrariamente me lo impide.unicamente porque un dia decidi ir a probar suerte a otro pais. derecho elemental de cualquier hombre.
    jorge mario.

  • dan dice:

    Juan Juan, de un colega de javkaya 9, te acuerdas?.
    Jodido eso de tu salud, siento mucho que no te dejen salir.
    Yo me fui hace 14 años y no me dejan regresar, nada, asi es como esta nuestra tierra.
    Cuidate y ojala que te pueda ver pronto.

  • Alma dice:

    Juan Juan, estudié contigo en la primaria del nuevo vedado y aún recuerdo que la directoria era tal vez la única persona que en ese momento te plantaba cara.
    Eras el niño más travieso y rebelde que recuerdo.
    En nuestras casas nos decían que es porque estabas mimado, y yo pienso que es porque estabas abandonado.
    Espero que tu salud mejore.

  • lila dice:

    Juan Juan: Me gusta tu escrito, como tu amigo seguro existen muchos y pronto muy pronto todos empezaran a quitarse las caretas, el miedo de expresarse se ha perdido, va quedando menos; el final de ese desgobierno esta cerca.

  • Aliek dice:

    En la unión esta la fuerza, que bueno que los bloggers estén ayudando en su lucha pacifica a las Damas de Blanco.
    Si cambiastes tu Juan Juan que fuistes parte de ellos, claro que cambiara tu amigo. Que lo ata a el?, un carguito y un par de prebendas económicas, no mas. Con limosnas es que el gobierno pretende la fidelidad del pueblo. Cuando el pueblo se de cuenta que la educación, la atención medica, y llevarse un plato de comida a la boca no es un regalito de Papa Fidel sino un derecho que tienen, pues se acaba el comunismo en Cuba.

  • Anonimo dice:

    Lo que hace falta que cada dia se unan mas personas a las Damas de Blanco en sus manifestaciones.

  • Yanelys dice:

    Todos cambian…. lo que hace falta es que el cambio no sea demasiado tarde..para evitar el mayor dolor posible..

  • jesus abreu dice:

    eso es juan juan, al final cuando todo tome su nivel normal, cuando los pobres inocentes q aun hacen sus designios, cuando por fin la verdad los ilumine, se daran cuenta q estan actuando en contra de ellos mismos,

  • Carolina dice:

    Cambian cambian todos cambian… Los blogers y las damas de blanco, que linda asociación.