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Prólogo a un testamento

  • Mar 15, 201008:00h
  • 33 comentarios

La profesora de Derecho civil se volvió notario, con protocolo propio, su gomígrafo y firma reconocida. También se convirtió en amiga nuestra, salvando la distancia obligada con sus alumnos y dejándonos ver que al final de las clases se cambiaba las ropas oficialistas por las nuestras de inconformes y cazadores de dólares.

La Habana de los 90 fue testigo de cuántas permutas hicimos juntos para camuflar compraventas de casas. Éramos la versión tropical e ilegal de unos agentes de bienes raíces que tenían que literalmente huir de las comparecencias notariales justo luego de las firmas y antes de que se repartieran los saldos monetarios pactados entre los propietarios.

En la isla donde “lo que no está prohibido es porque resulta obligatorio” las compraventas de viviendas solo se conseguían mediante complicados tejemanejes de permutas en las que era obligatoria, como mínimo, la participación de tres propietarios y donde, como máximo, podías jugar con los títulos de la ciudad entera.

Pero la profesora también ejercía sus funciones habituales de notario: testamentos, declaraciones juradas, matrimonios y declaratorias de herederos. En su afán por relacionarnos, siempre nos llamaba cuando el cliente era especial y así nos permitía conocer a personas extraordinarias como los increíbles Abilio Estévez y Leonardo Acosta, los jefes de la mafia de los “moros” (Elías Fayad, Levi Farah y el doctor Asseff), o los dueños de “paladares” como Manolo Robaina y Julita la China.

Una tarde me pidió que la acompañara pero con la condición de que le diera duro al cliente que le reclamaba para hacer un testamento. En el camino, constantemente, me repetía que el tipo le caía mal y no podría demostrárselo mientras le leía la futura distribución de sus pinturas famosas y sus muebles de estilo bien restaurados. Me pedía, en resumen, que hiciera el papel del sobrino imprudente, del no invitado que se atraviesa y tumba la fuente o rompe el adorno.

Roberto Fernández Retamar nos recibió en una vieja casa del Vedado, una hermosa construcción de principios de siglo, meciéndose en el trono de moda entre los poderosos de la Revolución, un sillón nicaragüense con respaldar tejido. El hombre nos dedicó una larga explicación sobre los motivos que lo llevaban a adelantarse a su muerte, contándonos de la enorme biblioteca que el contador de su padre le dejara como herencia y de lo inútil que fue sentirse dueño, de repente, de todos aquellos tomos.

Luego comenzó a presumir de los grandes intelectuales intestados que le había tocado sufrir y allí mismo se desató mi lengua, molestándolo con el ejemplo de Dulce María Loynaz, a quien le arrebataron los últimos días de una casa familiar. Retamar me ripostaba que aquella casa perdida era una locura, con escaleras de pasamanos que pinchaban cuando te aferrabas a ellos. Le repliqué que aquellos eran los pasamanos que los Loynaz habían preferido diseñar, los que decidieron usar como un laberinto personal y que tal vez alojaban instrucciones para los intrusos que desconocían los códigos.

Retamar desvió el rumbo como buen dirigente, y empezó a hablar de la dudosa actitud de Dulce María, de amoríos mal vistos o insinuaciones homosexuales que pudieran perjudicarle su estancia en el Parnaso de los poetas del patio. Antes que terminara de referirse a un almuerzo inconcluso con Gabriela Mistral le contraataqué con una metedura de pata del momento, que presumía tenía su rúbrica: un romance mal contado que si había provocado revuelos nada comunes.

En un intento por rescatar la figura enamorada del segundo jefe de la expedición del yate Granma, la prensa oficial había publicado un epistolario del mártir con su amante, Pastorita, la primera dueña de todas las casas que tuvo la revolución. El homenaje a la veta romántica del periodista, que luego de rendirse en el primer combate fue asesinado en Alegría de Pío, no contó con la reacción airada de la viuda e hija de Juan Manuel Márquez, que obligaron al Órgano Oficial del Partido Comunista a publicar una inusual disculpa pública.

Retamar, ya bastante molesto a esas alturas, se lavaba las manos: no había sido consultado pero al final le había tocado un poco de la culpa. Pero eso no era una metedura de pata, se había actuado de buena fe; otras cosas eran peores según él, como la traición intelectual, como Jesús Díaz que daba la espalda a su generación y que desde el viejo continente ahora atacaba a la Revolución, era un perro, un oportunista que con su traición había perdió la inspiración y que todo lo que escribía ahora era basura.

La profesora no se pudo abstener y ripostó asegurando que había disfrutado de ciertas Palabras perdidas, que muchas escenas de esa novela eran un fiel retrato de la Universidad y la guerra por los postgrados y los viajes; hasta se atrevió a identificar por sus verdaderos nombres a los personajes principales de una obra que, evidentemente, molestaba a Retamar. El barbado flaco de piyamas a rayas se levanto del trono: ¡que le dijeran donde había que firmar para que nos fuéramos de una vez!

Ya en la calle con el testamento bajo el brazo, unos folios donde quedaba claro qué hacer con el Lam que desde la pared de la sala había presenciado nuestra expulsión, mi querida profesora me consolaba: nos echó pero le pegamos.

La profesora vive hoy en España, trabaja en otra universidad porque la intolerancia le impidió seguir en su querida Habana. Yo repaso en el exilio aquel encuentro casual. Y Retamar, quizás desde el mismo sillón, sigue atacando a los que piensan distinto, ya sea en Valparaíso o en Internet. No distingue si son Sánchez o Montaner, los quiere fuera de su casa, que a veces disfraza como si fuera la de todas las Américas.

Camilo Loret de Mola
Miami

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33 respuestas
Comentarios

  • LA GATA CALLEJERA dice:

    Soy una alumna de la Profesora María Elena Cobas, aquí en España, y sólo puedo decir que es una de LAS MEJORES, sino LA MEJOR profesora de Derecho Civil de esta Universidad………….

  • Jorge A. dice:

    Maria Elena es mi profesora aqui en la universidad de Valencia, España. yo soy cubano, llevo un tiempo por aca y empece este año derecho civil con ella. increible lo que se puede conseguir con curiosidad e internet no?

  • Fatima dice:

    Buenisimo … aunque también me perdí en la parte de Pastorita.. jajaja dosifica la información…

  • Primo dice:

    Hace rato que no te leia, creo que tanto como que no hablamos.

    Cuando regrese a Houston este verano, me doy un brinco por Miami. Nos vemos

    Un abrazo

    Primo desde Narrilandia

  • Batlle dice:

    Me acuerdo de Maria Elena Cobas – pero no mucho de Derecho Procesal Civil. Muy buen articulo Camilo!!!
    Te fijaste que el comentario mas extenso es el de Lilian Pombo?
    Lilian no seas malita y pasame un correo para saber de ti.
    Saludos a todos,
    Batlle

  • RARO dice:

    QUE KARLA ZUMBADO NO APARECIERA POR ESTOS LARES…….

  • Alejandro dice:

    Maria Elena me dio varios repasos particularesde DC cuando estaba en el dirijido me la presento mi ex La Betty quien tambien fuera amiga del autor. La profesora queria que los repasos fueran mas privados, pero desafortunadamente nunca paso nada. Cuantas gratas memorias. Gracias Camilo.

  • trucupey dice:

    Hola Camilo,recuerdo que siendo un muchachon le estaba aranando la pintura a una media pariente del personaje en cuestion y en una ocasion coincidimos en una fiesta familiar en Miramar,cuando me lo presentaron el tipo estaba muy interesado en conocer mis origenes revolucionarios,wisky aparte,y cuando le hice saber que era el hijo de la cocinera del Puente Almendares,hubieras visto esa cara,se transformo el hombre y yo gozando de lo lindo y mas orgulloso de mi vieja,hijos de la gran p…

  • LILIAN POMBO dice:

    Camilo:
    Desde que eras estudiante en la Universidad disfrutabas confrontando y “metiendo el dedo en la llaga” para causar una reaccion profunda, asi que estoy segura que saliste muy satisfecho de este “encuentro” con Retamar.
    El “sobrino imprudente” resulto culto e informado, critico y atrevido, ya sabes que esto no les gusta a los INTOCABLES.
    Es muy interesante que todos sepan de primera mano historias que nos brindan la otra cara de la verdad, y bajar del pedestal a los “bronces”.
    Me gusta mucho como narras las cosas. Solo si me permites un comentario con respecto a cuando hablas de Pastorita. Realmente me perdi un poco en lo que querias decir, ya se que tienes mucha informacion que brindarnos pero no te pierdas embelleciendo el lenguaje sin antes dejar claro de quien estamos hablando.
    Por otro lado no creo que solo los cubanos leemos lo que escribes por lo que cuando hables de “paladar” explica lo que significa.
    Por lo demas, me encanta que escribas y te expreses, he leido otras cosas tuyas y realmente me encantan, me gustan mucho, como hace poco te dije, tienes algo natural que te lanza a ser cortante, satirico e ironico, pero a la vez,!Me quito el sombrero!, a diferencia de otros, sabes de lo que estas hablando.
    Un saludo.

  • Caribe dice:

    Maria Elena Cobas Cobiella, que hacias en el cementerio chino con Camilo?
    Camilo espero que fyera un testamento por firmar.
    cuenten demonios que dejan muchos huecos para cavilar.
    Broma aparte, no sospechaba que existieran corredores de bienes raices en cuba pero por cuenta propia

  • Pablo dice:

    Camilo:
    Que hacias en el cementerio chino con la profesora?. Supongo que no era una permuta.

    Es una broma y me alegro que escribas de nuevo porque me vienen a la mente muchas anecdotas de cuando era abogado en Cuba.
    Estoy tratando de recordar a la profesora de derecho civil pero ahora solo me viene a la mente Jose Ojeda que daba conferencias y que despues fue secretario de la ONBC( Organizacion Nacional de Bufetes ).Saludos.Pablo

  • Lo unico que he leído de Retamar son sus poemas de Buena Suerte Viviendo. Como poeta, juzgándolo solamente por esa coleccion, es muy bueno. Como persona todas las referencias que tengo son malas.
    Tu crónica lo deja a uno con deseos de saber más de los personajes. Creo que tienes un gran material para aventurarte en una obra mayor.

  • La mujer de un amigo dice:

    Camilo se graduó en julio de 1989, junto a sus sempiternos Yovany Noa, (el colorado), Camilo soto y Carlos Gorra
    Sí se movía con la Cobas por todo la Habana y con su pareja Karla Zumbado que era la que sabia armar las permutas.
    Con ellos vendí mi casa y gracias a ellos logré salir del país.

  • colega dice:

    Hasta donde sé, Dulce María Loynaz era una mujer respetable, casada y enamorada de su esposo.
    Por lo que leo en tu artículo me parece que te refieres a María Elena Cobas Cobiella, nuestra profesora de derecho civil, que luego tuviera problemas con la justicia revolucionaria, quizás por estos hechos de permutas y demás.
    No sabía que viviera en España, pero espero que le fuera bien. Tampoco sabía que fueran tan amigos.
    Tú fuiste alguien muy popular, pero eras más humilde entonces, hace mucho tiempo, nos graduamos en el 88.

  • azel dice:

    Camilo es importante recoger estas historietas que acumuladas son nuestra historia. Felicidades.

    Jose Azel

  • Toki dice:

    Muy bien Camilo: Escribe mas que tienes muchas virtudes, cultura, conocimiento, dignidad…….
    Deseamos leerte mas.
    Gracias.
    Toki

  • La profesora dice:

    Supongo que soy yo verdad?. Bueno quien si no tu, podía.. recordar ese momento y otros, que dan para ese libro de nuestra Habana. Sólo falta el cementerio chino, sabrás entonces que soy yo quien te escribe desde España, con tanto frío…

  • sirgado dice:

    Excelente crónica, Camilo, como todas las que escribes.
    Una vez mas,
    felicidades!!

    miguel

  • amor dice:

    Muy bien escrito.
    Ya me dirás quién es la profesora que está aqui en España.
    Un abrazo,
    Elias Amor

  • sandor dice:

    fernandez betamax
    asi le decian en los ochenta por su aficcion a las peliculitas de video.
    el seudointlectual consumia sus ratos de ocio entre patadas de bruce lee y pasillitos el maikel.
    por cierto, siempre pense que pastorita era lesbiana

  • Lorenza dice:

    ¿Y qué se puede esperar de un “poeta” que firma sentencias de muerte? Un señor horrible. La verdad. Gracias, Camilo.
    Perdona, pero esta frase me quedó casi fidelista. La rehago: Gracias Loret de Mola.

  • Solabaya dice:

    Muy divertido, pero hay un parrafo en el que me perdi completamente:”el que empieza con la frase: “En un intento por rescatar la figura enamorada”” no se nada de eso y termine sin saberlo tampoco.

  • Escandell dice:

    Excelente Camilo, creo como otros que han dado su consideracion, que se te da lo de escritor. A mi me recuerda algunos colegas que tuvieron que pagar con prision algunas de estas “permutas” de la epoca.

  • Montaner dice:

    Buena anécdota, Camilo. Muy bien contada. Sorprendente la homofobia del “señorito Fernández”, como le gustaba llamarle a Virgilio Piñera.

  • Armando dice:

    Lo siento pero es una historia, poco conocida por mi, por tanto no puedo dar una opinion certera de los hechos y mucho menos evaluarla. Gracias por pedir mi comentario.

  • victoria entremuros dice:

    Sabrosa descripcion debes dedicar mas tiempo a escribir,se te da.En cuanto a este personaje en el nada sorprende,el no es dialectico jamas ha estado”en constante cambio y transformacion”-mas que un dinosaurio es un camajan me dijo un dia Juan David el cariturista.Reta es el escorpion que pica la rana en mitad del rio,aunque muera no lo puede evitar esta en su naturaleza.Alegrate que gente como el te eche de su casa.

  • henry dice:

    camilo
    cada dia escribes mejor y te has desarrollado en este giro excelentemente quien lo diria eh?
    mira con tu fantastica memoria y tambien en la muchisimas cosas en la que participastes mas bien ve pensando en escribir un libro
    creo que lo va a comprar muchas personas la verdad pues seria muy muy interesante ademas en tu forma tan personal de escribir
    siempre has sido un exelente abogado y asi lo seras y ahora un excelente escritor
    un abrazo brother
    tu socio
    henry

  • Margarita Gautier dice:

    Muy bueno este articulo camilo. Estabas perdido y me alegro que estes de vuelta! No conocia del actuar de este hombre pero como todos esos cercanos al poder y el gobierno castrista aferrados ahi aunque esten ya chocheando! saludos camilo y gracias …

  • Anónimo dice:

    camilo la historia que cuentas como siempre buena, pero lo que te agradezco enormemente es el homenaje a la profesora, tambien es un homenaje a ti y a tantos otros que hicimos de la habana ese espacio inevitable de la doble vida, seguro que alguien dira que indignos o que lamentable, pero cierto es que nos abrio las puertas de otra vida.

    un abrazo.

    cejas.

  • locadelblog dice:

    Excelente!!…comparto el criterio que D.M Loynaz tenía inclinaciones homosexuales, aunque pienso que nunca llegó al acto.
    Hay decenas de detalles en cartas y comentarios hechos por ella misma que me inclinan a pensarlo.Y creanme que no soy de los que piensan que TODO EL MUNDO ES GAY.

  • MARZO FERNANDEZ dice:

    quizas Retamar trataba de evitar lo que paso en la casa de Tete Bances a su muerte, o de Amelia Pelaez, cuando los principales saqueadores eran los funcionarios [amigos]
    como buen oportunista, que toda la vida vivió de saber callar en el momento oportuno sabía que los buitres lo acechaban ,por dos o tres cuadros, y por 4 o 5 libros .
    Se le olvidó que los comunistas no creen en testamentos, ojala que se lo roben todo

  • Malaika dice:

    Perdón, me refería al brazalete del 26 de Julio.

  • Malaika dice:

    Excelente artículo, Camilo. Sin embargo, el personaje es más siniestro que todo eso. Pongo un pequeño ejemplo, pero hay más: Alguien muy cercano a él en los primeros años de la revolución, me contó que él no participaba en nada que tuviera que ver con la clandestinidad, ya sabes lo de él era que otro muriera por él en la ergástula (como hasta ahora), y sin embargo llegó con el brazalete puesto a casa de ese Alguien del cuento, el 1 de enero de 1959.
    -¿Qué tú haces con ese brazalete? -preguntó Alguien.
    -Los tiempos cambian -respondió el vivo fuera de la ergástula.