- mar 14, 2010 • 13:36h
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La Gaceta de los Negocios publica hoy un interesante reportaje donde revela detalles de una abortada misión del CNI español en La Habana. Entre ellos, la biografía y movimientos de la agente expulsada: nada menos que secretaria general de los servicios secretos, Esperanza Casteleiro Llamazares, expulsada de Cuba en mayo del 2009.
Un fleco más del caso conocido como “los idos de marzo.”




Resulta muy fácil vilipendiar, pero yo he trabajado con Doña Esperanza Casteleiro y sé que pondría mi vida en sus manos
El señor Cerdán se equivoca de medio a medio. El contacto del tal Conrado Hernández eran con los diplomáticos del señor Moratinos de nuestra embajada en Cuba y no con los miembros del CNI, que jamás tuvieron relación con él. Alguien, tal vez interesado, le ha inducido a error.
La operación en su conjunto fue chapucera. Peor lo peor de todo es la soberbia de suponer que cuatro espías españoles pueden ser capaces de influir en el futuro de Cuba.
Al final sí influyeron, pero del peor modo posible.
El futuro de Cuba lo van a hacer los cubanos, sin necesidad de que ningún gobierno extranjero interfiera.
Pero si el gobierno español quiere ayudar puede hacer algo muy sencillo: permitir que los cubanos de La Habana accedan libremente a internet desde un Wifi colocado en la embajada española y cubriendo un area amplia.