- mar 03, 2010 • 09:49h
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Willy Toledo debería dejar de ser llamado Willy Toledo y pasar a ser llamado, sin más, el necio Toledito. Toledito porque en España se ha llamado tradicionalmente así, con el diminutivo del apellido paterno, al niño de papá; al hijo tarambana de familia rica. Y necio porque es el adjetivo que mejor le cuadra a un estólido imbécil de su calibre (le cuadra más, incluso, que estólido imbécil). Ayer traté de escribir algo, pues, sobre el necio Toledito, pero sólo me salía escatología sin procesar: pedos, cagadas, escupitajos, vómitos. Y tampoco era cuestión de emplumarlo con mis secreciones. Recordé entonces que ya escribí algo sobre él hace tiempo, exactamente el 6 de diciembre de 2004.
Era un Día de la Constitución y el necio se manifestó en favor de la Tercera República. Yo entonces escribía bajo mi alter ego de Atleta Sexual en el Nickjournal de Arcadi Espada. Cuando hice una selección de aquellos textos en mi blog, dejé fuera el de Toledito. Primero, porque no quería ensuciar la serie con la evocación de semejante personaje; y segundo, porque contenía unos insultos demasiado directos y se jugaba con ciertas cosas que no me pareció procedente recuperar entonces. Ahora, en caliente, sí me lo parecen. A Toledito no se le puede dejar pasar su bellaquería. Evidentemente, no quiero que se le toque un pelo, y menos aún que se le fusile (la propuesta era, obviamente, humorística); pero sí que se le canten las verdades y se le llame lo que es. Por lo demás, aquel 2004 fue mi año Bernhard. Las repeticiones y exageraciones del texto eran también, pues, un homenaje a mi ídolo (con toques de cantinfleo). Para situar el escenario conviene leer antes los dos últimos textos de la mencionada selección (los del 4 y el 5 de diciembre); y a continuación vendría éste, que les brindo a los amigos de Penúltimos Días:
* * *
Willy Toledo y la Tercera República
Mientras me tomaba un café en la calefactada cafetería del hotel de lujo, entre la heideggeriana sesión de esquí matinal y la no menos heideggeriana sesión de esquí vespertina, he visto en el Telediario a Willy Toledo manifestándose en favor de la Tercera República. Yo, en tanto republicano, no puedo sino maldecir la presencia de Willy Toledo en esa manifestación. Y no puedo sino maldecir esa manifestación en sí, abundante en jetas estólidas. Una presencia (la de Willy Toledo) y una manifestación que sólo constribuyen a desprestigiar la causa republicana.
Porque los republicanos amamos la República por el mismo motivo por el que odiamos a Willy Toledo, exactamente por el mismo motivo. Amamos la República por lo que tiene de opción racional e ilustrada; la amamos por ser, de hecho, la opción más racional e ilustrada de todas las posibles. Y por eso mismo odiamos a Willy Toledo: por lo que tiene de irracional y pre-ilustrado; lo odiamos por ser, de hecho, el más irracional y pre-ilustrado de todos los posibles. Un zopenco con la jeta estólida de Willy Toledo, que no ha leído un libro en su vida, o quizá sólo alguno de Pérez, no puede manifestarse en favor de la Tercera República sin manchar de mierda la Tercera República. De hecho, si la Tercera República llega algún día a establecerse (ojalá), una de las primeras medidas racionales e ilustradas que habrá de tomar será la de fusilar a Willy Toledo. El fusilamiento de Willy Toledo sería, de hecho, la primera medida racional e ilustrada de la Tercera República; su, por decirlo así, puesta de largo racional e ilustrada.
Porque, si bien es cierto que una Monarquía puede soportar entre sus súbditos a un mendaz gilipollas como Willy Toledo, no es menos cierto que una República (racional e ilustrada) no puede soportar entre sus ciudadanos a un mendaz gilipollas (irracional y pre-ilustrado) como Willy Toledo, que no creo haya leído siquiera un libro de Pérez en su vida. Es por eso por lo que se me ha atragantado el café en la calefactada cafetería del hotel de lujo: porque no he tenido estómago para digerir que un mendaz gilipollas como Willy Toledo se manifieste (con su jeta estólida) en favor de la causa que tanto amo, en tanto racional e ilustrada, la de la Tercera República; y así no he podido sino vomitar mi café entre la heideggeriana sesión de esquí matinal y la no menos heideggeriana sesión de esquí vespertina, que a estas horas ya se ha terminado también y por eso escribo, cuando la nieve es negra.
José Antonio Montano
Málaga





Mahavishnú: Si usted censura y cuestiona la actitud de un individuo está quitándole prestigio a su acción: Por ejemplo:
“Tratar de conmover muriendo de hambre en el país de los cupones de racionamiento”
“Primer disidente víctima del afán de protagonismo y el espejismo de la Red de Redes”
“Si no fuera más que lenguaje, el surrealismo de Fariñas (por ironía, si no yerro, su apellido significa “harinas” en portugués y gallego)”
“Para enseguida ver a sus verdugos paternos rasgarse las vestiduras al contemplar inconsolables su angelical carita de yo-no-fui a través del cristal del pequeño ataúd”
Hay mucho más Mahavishnú. Si lo desea le hago le favor y sigo citando. ¿Satisfecho? Hmmm?
Vaya, me alegro que lo reconozca, Enhorabuena. Pero ese tipo de corrupción lingüística es mala de por sí misma, créame. O como dice el Zohar (citado por Carpentier) “Las palabras no caen en el vacío”. De modo que mejor no soltarlas a tontas y a locas, ni bajo la mayor indignación. Gracias.
Estoy de acuerdo con usted, lector preocupado: a mí también me espanta mi texto. Por eso, cuando estuve en frío, lo retiré; y ahora que estoy en caliente, lo pongo. Es un arrebato de indignación y como tal debe leerse. Yo, por fortuna, no dispongo de los mecanismos para fusilar a nadie, ni quiero que se fusile a nadie: estoy en contra de la pena de muerte, como estoy en contra de toda tiranía. No es mi retórica (por lo demás exagerada y, por lo tanto, autodesactivada por su cantinflesca y autoparódica exageración) la que desembocará en crímenes, sino la de Toledito. De hecho, ya ha desembocado.
Disculpe, respetuosamente, me ha espantado su texto. Hallo en él demasiadas palabras duras, fusilamientos, ofensas. Las he entresacado:
“…no puedo sino maldecir …jetas estólidas… odiamos … Un zopenco con la jeta estólida… manchar de mierda… fusilar a Willy Toledo. El fusilamiento de Willy Toledo…mendaz gilipollas … un mendaz gilipollas… mendaz gilipollas…con su jeta estólida) .. vomitar mi café..
!Y esto en menos de una página. Me suena tanto eso a catrismo… Cuidado!
Un lector preocupado
Amadeus :
coño, q manera tan enrevesada de leer las cosas la vuestra. Donde vió vd “desprestigio” en el rechazo del abicú al camino tomado por Fariñas ?
por que no se hace una campa~a para lograr que un abogado espa~ol con honorabilidad y decencia tome a su cargo PRO BONO la defensa de la memoria historica del honor del MARTIR Zapata y establezca una demanda judicial por da~os y perjuicios al buen nombre de este ciudadano inmolado en la Cuba esclava y FUERCE a este cretino de toledito a provar sus acusaciones y en su defecto, por no poder poder probarlo, aparte de aumentar el ESCANDALO actual forzar a la tiranía a respaldar las acusaciones o a pagar en euros una cantidad que le sea entregada a la familia de Zapata que bien lo necesita…….A estos progres lo que mas le duele es cuando se les toca el bolsillo
al TOLETE de toledito lo que hay que hacerle es procurar que la madre de Zapata lo demande en una CORTE DE JUSTICIA ESPA~OLA por DIFAMACION…….ya veremos como se ataja a este bocon y descalificado miserable: dandole donde mas le duele:EN EL BOLSILLO
A gentes como Toledo o Pascual Serrano ya estamos acostumbrados. Todas las dictaduras han tenido sus corifeos que han pecado más de ignorantes que realmente convencidos. Como aquella famosa frase de Juan Quinquín: “El campo es muy bonito,… pero de lejos”.
Más triste y patético es leer a compatriotas como Jorge Pomar, que por cierto ha descubierto a Zoé Valdés y se ha sumado a la piña de los “contra-contra” y en su último post se dedica y desprestigiar a Fariñas y su huelga de hambre. Esta cofradía se dedica como hobby a criticar y cuestionar a cuanto disidente aparezca que no reuna los cánones que ellos como supremos jueces del exilio, han proclamado por decreto. Triste.