- mar 01, 2010 • 08:33h
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“Es cierto que 50 años de confrontación con el régimen cubano sólo han contribuido a reforzar al régimen. Pero al diálogo sin condiciones con el régimen, que es la otra opción (favorecida, entre otros, por España), tampoco parece haberle ido mucho mejor: si las cosas marchan bien, hay que dialogar mucho, pero si las cosas van mal (como ahora), mucha más razón para dialogar más intensamente todavía. Y lo mismo, pero al revés, respecto al diálogo con la oposición cubana: si las cosas van bien y hay señales de voluntad de cambio dentro del régimen, no vamos a estropearlo hablando con la oposición; y si las cosas van mal, qué vamos a ganar hablando con la oposición, ¿poner aún más nervioso al régimen y endurecer aún más la represión?
Como politólogo, es difícil aceptar que un proceder así constituya una ‘política’.”
José Ignacio Torreblanca, hoy, en El País.





Hay que dejarlos que sigan reprimiendo, violando los derechos de todos, despreciando, asesinando, fusilando a los que disienten y a los que callan tambien, sin hacer absolutamente nada para no molestarlos mientras se toman los mojitos y fuman los habanos durante los largos y ” productivos ” dialogos… Con los disidentes para que hablar? no tienen el poder, ni los mojitos, ni los habanos…solo hablan de asuntos que no interesan a los ” democratas” dialogantes..
PP.
Se presiona el régimen para que respete los derechos humanos … y, como no los respeta, entonces dejamos de presionarle … para ver si así los respeta.
Pues no le acabo de ver la lógica.
Es como luchar contra un cáncer, y al comprobar que el cáncer no retrocede, probar a dejar de luchar contra él, para ver si así empieza a retroceder.