- feb 23, 2010 • 18:18h
- 8 comentarios
Han llegado a mis manos testimonios de una polémica reciente entre los integrantes de la llamada “Cofradía de la Negritud” y el escritor —aunque tal vez sea mejor llamarlo “escritor-funcionario”— Víctor Fowler.
Se trata de una correspondencia semipública, que circuló en redes de correo electrónico, y que puede ayudar a entender de qué manera es tratado hoy en Cuba el “debate racial” y cómo se intenta desprenderlo de cualquier connotación política, incluso de las más evidentes.
Carta abierta de la Cofradía de la Negritud al Parlamento Cubano
La Lisa, 25 de enero de 2010
“Año del Aniversario 50 del triunfo de la Revolución”
Distinguidas y distinguidos miembros de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del poder Popular:
El día 20 de diciembre próximo pasado, los participantes en la reunión de trabajo anual de este proyecto ciudadano de activismo social, adoptamos unánimemente, el acuerdo de dirigirnos a ustedes de esta manera para reclamarles que cumplan el deber y asuman la responsabilidad que les corresponde, y se ocupen del examen de los numerosos planteamientos manifestados por personalidades e instituciones cubanas acerca de la existencia en nuestra sociedad de claras manifestaciones de racismo y discriminación racial que, con antiguos y nuevos ropajes, han venido adquiriendo una notoria expresividad en los últimos lustros, lo cual constituye una negación de la exhortación martiana que encabeza a nuestra Ley de Leyes y, al mismo tiempo, representa un serio obstáculo para el proceso de consolidación de la Nación Cubana y resta validez a algunos de los postulados más sentidos del proyecto socialista cubano.
En una misiva fechada el 10 de abril del 2006, dirigida al presidente del Parlamento Cubano, la Cofradía de la Negritud recordaba a Martí, quien había apuntado que el deber de los diputados es prevenir al pueblo de los peligros que le acechan y mostrarle la mejor vía de conjurarlos. Sabemos que entre ustedes hay quienes consideran que tratar de frente el problema racial pone en peligro la unidad del pueblo –por esa razón, entre otras, ha sido un tema tabú durante tantos años-, pero este proyecto opina que continuar sin atender apropiadamente la problemática racial cubana, sí atenta contra la unidad que se cree tener. La Cofradía de la Negritud también apuesta por la fortaleza de la unidad de la Nación, que debe estar basada en el respeto y el cultivo apropiados de sus partes componentes, y en la atención adecuada a sus requerimientos diversos, o sea, apostamos por una fructífera unidad en la diversidad, expresión que, de buena manera, hace recordar aquello de “con todos y para el bien de todos”.
Nos alienta en nuestra lucha haber escuchado –en su discurso del 20 de diciembre pasado en la clausura del IV Período de Sesiones del Parlamento- al Presidente Raúl Castro referirse a una de las situaciones que marca la problemática racial cubana, ya que sus palabras refuerzan la pertinencia de la decisión de dirigirnos a ustedes: “es una vergüenza” –dijo él ante ustedes. Duele saber que aparecen otras situaciones vergonzosas cuando se analiza con rectitud el problema del racismo y la discriminación racial en nuestra sociedad. Ojalá que el calificativo empleado por nuestro Presidente sirva de acicate a todos y nos decidamos por fin a “coger el toro por los cuernos”.
Compañeras y compañeros de la VII Legislatura, esperamos que presten a esta Carta la atención debida, y les adelantamos por ello nuestra gratitud
¡Juntos Podemos!
Norberto Mesa Carbonell, Primer Cofrade
Tato Quiñones, Cofrade
Tomás Fernández Robaina, Cofrade
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From: vifocal@cubarte.cult.cu
To: “Tato Quiñones” tatoquinones@cubarte.cult.cu
Sent: Wednesday, February 10, 2010
Subject: Re: Carta Abierta de la Cofradía de la Negritud
Estimado Tato:
He leído con atención la Carta abierta de la Cofradía de la Negritud al Parlamento Cubano. Es una más de esas acciones públicas típicas y legitimas en cualquier movimiento que pretenda una acción social.
Entiendo menos el que no se incluya, como parte de la carta, las acciones del Estado cubano en contra de esos mismos males que movilizan el rechazo. Es tema espinoso, más me resulta extraña la sensación de que alguien (quienes escriben) habla a un Estado paralizado al que se le pide “coger el toro por los cuernos”. Frase que no sé qué pueda significar.
Recuerdo haber recibido en mi correo (con fecha de 20-julio-09) la Carta de presentación de la Cofradía de la Negritud. Entonces pensé escribirte, pero al fin no lo hice y ahora lo lamento. Aunque mi opinión particular no interesa, me siento ajeno a ese proyecto, a pesar de compartir no pocas de sus demandas y diagnósticos. Más lo que sí vale es localizar, comentar e intentar corregir las que, en mi opinión, son sus carencias.
- no hallo verdad en cualquier documento que, referido a la problemática racial en Cuba, no de cuenta de los enormes esfuerzos hechos por las instituciones de la Revolución para combatir la discriminación.
- comparto el sueño de otro modo de activismo que se solidarice, de modo público y concretado en acciones, con otros modos de discriminación como la religiosa (en todas sus denominaciones), la sexual, la de género, la ideológica, etc.
- no me interesa un movimiento destinado a facilitar que los individuos de piel negra tengan mejor calidad de vida, sino otro en el cual se luche para erradicar de modo más efectivo la pobreza en Cuba. Para negros y para blancos.
- no creo que “los negros cubanos” sea una categoría universalmente válida en un país donde una cantidad enorme de familias están constituidas por negros y blancos. ¿Significa eso que la Cofradía de la Negritud luchará para favorecer a la parte negra de la familia?
- hay que luchar para estimular la crítica y para hacer visible en los medios masivos la pobreza cubana; dentro de ello, el universo espiritual de los sujetos negros en su especifidad cultural e histórica.
Me gustaría compartir estos comentarios, de modo que te ruego que los hagas públicos en tu lista.
Víctor Fowler
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De: Tato Quiñones
To: vifocal@cubarte.cult.cu
Lisa, 7 de febrero del 2007 “Año 50 de la Revolución”
Compañero Víctor Fowler,
No dirigimos a usted en relación con sus comentarios al documento Carta abierta de la Cofradía de la Negritud al Parlamento Cubano. Reconocemos la licitud de las razones que animaron esos comentarios, así como sus deseos de compartirlos, por ello consideramos que es necesario prestarles la atención debida. Concordamos con usted en la apreciación que hace de la acción en sí en cuanto a su procedencia y legitimidad, más está por ver aún si el envío de la “Carta abierta” ha sido una acción más, como la califica usted, o si llega a ser una acción significativa, como así lo espera la Cofradía de la Negritud. Usted dice que entiende menos el que la Carta abierta no incluya las acciones del Estado cubano en contra del racismo y la discriminación racial. Ese documento tiene un propósito bien definido, diáfano, que para ser alcanzado no requiere del listado, cuya falta limita el entendimiento suyo; esa relación pudiera resultar necesaria en un documento dirigido a extranjeros, pero los destinatarios de la Carta abierta tienen conciencia de las acciones a que usted se refiere: tenemos criterios diferentes al respecto y ambos son respetables.
Compañero Fowler, vemos lógico que le resulte extraña la sensación que refiere; quizás su interés en salir en defensa del Estado no le permita percatarse de que la “Carta abierta” (los que la suscribimos), no habla a un “Estado paralizado”, como usted dice, sino que se dirige a personas concretas —las diputadas y los diputados de la Séptima legislatura— los más altos representantes de la voluntad popular. Por otra parte, nos hace dudar el hecho de que la reconocida agudeza de su intelecto no le haya alcanzado para comprender lo que significa la frase “coger el toro por los cuernos” en el contexto en que está utilizada en la Carta abierta; esa exhortación no está dirigida solamente a los miembros del parlamento, sino a todos los componentes de la nación cubana.
Hasta aquí nos hemos referido a los únicos comentarios que usted hizo a la Carta abierta; en adelante trataremos los comentarios que realizó en referencia a otro documento de la Cofradía de la Negritud: su “Carta de Presentación”, que usted recibió en julio del 2009, pero que ha estado circulando desde julio de 1998. S opinión particular sí interesa, al igual que la de cualquier compatriota que quiera participar en el debate de la problemática racial cubana, eso usted bien lo sabe, aunque pensamos que sobreestima sus capacidades cuando determina que “lo que sí vale es localizar, comentar e intentar corregir sus carencias” (de la Cofradía de la Negritud)”, algo que usted pretende hacer en su escrito, amparado en su aguda sapiencia, y sin que alguien le haya solicitado tan relevante contribución; respetamos, no obstante, su derecho a intentarlo. No nos causa extrañeza que usted se sienta ajeno al proyecto Cofradía de la Negritud, que fue creado para encarar el avance de la desigualdad racial y los flagelos asociados a ella en la sociedad cubana, y usted, según conocemos, hasta no hace mucho tiempo, y parece que todavía, considera que no hay razones en Cuba para la movilización social racialmente definida. Si usted leyó con atención la “Carta de Presentación”, tiene que saber que en ese documento se establece claramente el reconocimiento del proyecto “a lo mucho que ha hecho la Revolución cubana por eliminar la desigualdad racial en nuestro país”. Yerra usted nuevamente por su afán de defender al Estado cubano y a las instituciones de la Revolución, lo cual es meritorio, pero innecesario en el caso de la Cofradía de la Negritud que no ha mostrado hostilidad alguna hacia ellos. Si queremos apuntar, respecto a su comentario, que lo verdaderamente válido no son los esfuerzos realizados en sí, por enormes que hayan podido ser, sino la consecución de los objetivos por los que tales esfuerzos fueron realizados. Usted dice que compartiría el sueño de un modo de activismo que se solidarice con otras formas de discriminación: la religiosa, la sexual, la de género, la ideológica, etc.; hermoso y grande sueño. Hay un refrán que sentencia: “quien mucho abarca, poco aprieta”. El modo de activismo de la Cofradía de la Negritud tiene como uno de sus fines la lucha contra la discriminación racial y lo hace de manera pública, abierta –dando la cara y poniendo el pecho– con acciones de diverso tipo que, acorde con las posibilidades reales del proyecto, han ido alcanzando un más claro reconocimiento ciudadano.
La Cofradía de la Negritud se solidariza con las personas que son discriminadas y sienten la desigualdad por cualquier otra consideración, pero está consciente de que la sociedad cubana existen instituciones y organizaciones que se ocupan de casi todas las formas de discriminación que usted especifica (FMC, Iglesias, CENESEX, ANCI, etc.), las cuales representan y defienden los intereses específicos de los grupos discriminados; pero lo anterior no sucede respecto a la población negra que dejó de ser tenida en cuenta como grupo social y carece de voz y de voto propios. De tal situación nace la legitimidad de la existencia de proyectos socialmente orientados como la Cofradía de la Negritud. Usted dice que no le interesa un proyecto como la Cofradía de la Negritud porque tiene porque tiene entre sus fines el de facilitar que las personas de piel negra tengan una mejor calidad de vida, y que a usted lo que le interesa es un movimiento que luche para erradicar la pobreza en Cuba, la de negros y blancos, lo cual constituye una plausible disposición (suponemos que usted ha de ser un muy activo activista). La lucha contra la discriminación racial incluye la lucha contra la pobreza, pero la rebasa, ya que hay unos pobres que discriminan a otros pobres por el color de la piel. Es un derecho suyo enrolarse en la opción de lucha que más le interese, y así lo hace, hay que respetarlo por ello. Queremos apuntar que cuando la Cofradía de la Negritud plantea o promueve alguna acción a favor de la población negra está consciente de que lo hace a favor de la mayoría de los pobres. Por otra parte, diversos planteamientos realizados por este proyecto, y recogidos en sus documentos, abogan por lo pobres en general, negros y blancos; por ejemplo, la línea de trabajo Nº 10 de la “Carta de Presentación” expresa: “Promover la puesta en marcha de un programa nacional de acción efectiva y sostenida para frenar y reducir la marginalidad, acorde con las posibilidades reales del país”. El que existan familias constituidas por personas negras y blancas no significa, necesariamente, que no exista racismo o discriminación racial en ellas, o contra ellas. La Cofradía de la Negritud está contra esos flagelos donde quiera que tengan presencia, y estará siempre del lado de la parte discriminada.
Compañero Fowler, ciertamente hay que luchar para estimular la crítica y visibilizar en los medios de comunicación masiva la pobreza cubana, pero no sólo esas acciones, ni solamente allí; la Cofradía de la Negritud está comprometida con esa vertiente de la lucha contra los males asociados a la racialidad, y hace esfuerzos al respecto en la medida de sus posibilidades. Le expresamos nuestro reconocimiento si usted también lo hace. Compañero Fowler, hemos sentido satisfacción al compartir sus comentarios, y le agradecemos la oportunidad de poder hacerlo.
Cofradía de la Negritud
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From:
To: “Tato Quiñones”
Sent: Wednesday, February 10, 2010 12:32 PM
Subject: Re: Carta Abierta de la Cofradía de la Negritud
Tato:
Definitivamente a ustedes les va mal con la ética. En una carta que lleva firma colectiva no es a ti, que eres una persona supuestamente ajena y que sólo actúa como mediador, a quien le toca precisar en qué sentido se usa una expresión. ¿O implica eso que la Cofradía de la Negritud eres tú mismo? Puesto que sé que no, entonces acabas de utillizar el viejo, y lamentable, procedimiento periodístico conocido como “la coletilla” y en esas condiciones carece de sentido cualquier intercambio de ideas. Respeto tu esfuerzo, pero ruego dos cosas: que me quites de tu lista de distribución de mensajes y hagas público el motivo. Habrá otros escenarios.
Víctor Fowler
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From: “Tato Quiñones”
To: “Victor Fowler Calzada”
Sent: Friday, February 12, 2010 1:55 AM
Subject: Re: Carta Abierta de la Cofradía de la Negritud
Por supuesto, amigo Víctor, la “Cofradía de la Negritud” no soy yo. Tomasito y el que te escribe –a pesar de nuestra veteranía en estas lides, o precisamente por ello– nos sumamos, como cofrades rasos, el año pasado. Echamos una mano y hacemos lo que podemos. Lo mejor que sabemos hacerlo. Ni más, ni menos, pero ¡hacemos!, por una cuestión de ética, justamente, y de consecuencia con nosotros mismos. No me resistí a la tentación de agregar la coletilla a tu anterior, por lo pueril de tu no saber qué significaba “coger el toro por los cuernos” en el contexto en el que fue escrito. Satisfago tu ruego –no sin lamentarlo– de quitarte de mi lista de distribución, no así el de hacer público el motivo, que nada aporta al conocimiento ni al debate. Eso bien puedes hacerlo tú mismo, y de paso ir descorriendo telones de nuevos escenarios.
Cambio y fuera
Tato Quiñones





me disculpo por interferir en un tema regional pues naci en colombia pero para aportar tengo que para que un estado sea racista no necesita terner ideologia definida colmbia vive una “democracia ” en minusculas y es el pais mas racista de america y lo digo con conocimiento de causa (aqui perfeccionaron los metos racistas) la lucha negra donde sea es obligigante por encima de cualquier otra por que lo negro a dios gracias no se quita con dinero ,educacion etc….
cadhubev benkos vive (universidad del valle)
cali-colombia
Yo viví en Cuba 33 años y acá en USA llevo 6 y me asombra oír el tema del racismo en la isla como algo tan importante, acá en USA el racismo es cientos de veces mas marcado que en Cuba y no veo tanta candanga con eso, como dice el Temba, ese tema no tiene nada que ver con ideología, lo han tratado de tomar como bandera política ahora pero la realidad es que ya quisiera USA tener la relaciones interraciales que hay en Cuba
De acuerdo, Eduardo. Creo es primera vez que veo al gobierno de Cuba vacilante frente a un problema interno. Si en realidad se va a abordar el problema racial, el Negro Cubano tiene que saber dos cosas: Primero y antetodo- no se puede hacer trato, convenio o pacto de ningun tipo con Fidel Castro pues el lo utilizaria contra Uds. Segundo: si Uds. no estan complacidos de como avanzan las reformas en el asunto racial, entonces y en estos momentos,Uds. son el unico grupo de ciudadanos Cubanos que pueden forzar al gobierno a cambiar lo que Uds. desean.
Caballeros, déjense de ingenuidades, el problema del racismo en Cuba no es de índole ideológica. ¿Alguien cree en serio que – en Cuba – con el advenimiento de la “democracia” se dará el gran vuelco en ese tema? ¿No había democracia en Cuba hasta 1952? ¿No era entonces mil veces peor la discriminación que ahora? El tema hay que discutirlo pero, por lo menos yo, me niego a vestirlo de ideología. El racismo que hay en Cuba no existe gracias a la Revolución sino más bien a pesar de ella. Es un problema estructural, casi ontológico.
Candela pal sindicato y munición pa Fermin Gabor
@Oscar,
Es una bola de candela el temita ese. Mientras mas rapido se empiece a discutir y a tratar, mejor. Uno se acuerda de como Lenin, en 1922, habia resuelto el problema de las nacionalidades.
A eso si le han cogido miedo.
Ñooooo qué falta e’ swin’ tiene el Fowler ese…