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Cuba soviética

PD en la red
  • feb 16, 201011:38h
  • 6 comentarios

Estepas, nieve, manzanas y el ruido de un hacha que cortaba la leña en trozos desiguales. De esas imágenes y sonidos ajenos se nutrió nuestra infancia, debido a la excesiva presencia de la Unión Soviética en la Cuba de los años setenta y ochenta. Tiritábamos de frío mirando los dibujos animados checos y búlgaros, mientras afuera el sol del trópico nos recordaba que seguíamos en el Caribe. Algunos supimos decir primero “koniec” que articular el monosílabo “fin”, hasta que un día los osos emigraron, dejándonos sin los filmes de soldados victoriosos y mujiks sonrientes.
Después de 1991, las cuantiosas tiradas de la editorial rusa MIR sólo podían encontrarse en las librerías de segunda mano bajo el manto polvoriento del abandono. Este febrero, sin embargo, la Feria Internacional del Libro ha dedicado su XIX edición al país que durante décadas fue mentor y soporte económico del proceso cubano. Los camaradas que antaño pagaban nuestra azúcar a precios astronómicos —mientras nos vendía su petróleo en una bagatela— han retornado vestidos con traje y corbata. Aterrizaron en la isla que una vez subsidiaron, pero esta vez para comercializar sus obras impresas en brillantes colores y de temáticas ajenas al marxismo.
En la explanada de la Fortaleza de la Cabaña se entrecruzan las largas colas para comprar los nuevos títulos llegados desde el Este. Niños aquí y allá hojean láminas donde aparecen doradas espigas de trigo y gente cubierta con sombreros de enormes orejeras. Pero ya no es lo mismo. La obligada presencia que alguna vez tuvo esa iconografía en nuestras vidas es, para estos pequeñines de hoy, mera curiosidad por lo exótico. En sus mentes infantiles, los abetos no sustituirán a las palmas ni los zorros a las lagartijas; Rusia solo será para ellos una región lejana y diferente.

Yoani Sánchez
La Habana

6 respuestas
Comentarios

  • [...] que a muchos de mi generación le ha de haber parecido un reencuentro con una parte de la infancia, como comenta Yoani Sánchez, o, incluso, una prueba de nuestra harto evidente mayoría de edad. En la adultez que me ha tocado, [...]

  • Baltasar Santiago Martin dice:

    Muy buen post. Pero a pesar de tanta omnipresencia rusa de 1960 a 1990, creo que lo unico que ha dejado una huella indeleble en los cubanos es “la carne rusa”, aquellas latas de diseño espantoso pero que nos mataron el hambre tantas veces, porque los muñequitos eran intragables.
    Ah, y los Ladas madrinas y los Mostrovskis.

  • Ruben dice:

    Yo recuerdo a los rusos con tanto cariño y agradecimiento!!…tendrá que ver que soy hijo de cubana con ruso??

  • WOW dice:

    Pero y esto que es? Yoani se ha puesto nostalgica? Ahora si que no entiendo nada….

  • el chino gon dice:

    Efectivamente, una excelente alegorìa. Como siempre la flaca se consagra con una redacción nítida.

  • menendag05 dice:

    “En sus mentes infantiles, los abetos no sustituirán a las palmas ni los zorros a las lagartijas; Rusia solo será para ellos una región lejana y diferente.”
    Excelente alegoría. Rescatar nuestra idiosincracia, nuestras tradiciones y nuestra nacionalidad, trastrocada por un pragmatismo inutil y fallido es una conquista vital para el futuro inmediato.
    Pericles