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La cita del día

  • pd
    Editor Jefe
  • ene 26, 201001:46h
  • 1 comentarios

“La persecución sobre los muchachos que participaron en la Marcha por la No Violencia ha sido una constante desde el seis de noviembre. Hace dos días llegó a su grado máximo y algunos fueron secuestrados por la Seguridad del Estado. Secuestrados, porque aunque la Policía Nacional Revolucionaria acompañaba a los incógnitos compañeros del DSE, no tenían la Citación Oficial que corresponde según el Código Penal. Así estos muchachos, que en su mayoría no pasan de los veinte años, se vieron viviendo en carne propia —en un cuarto destartalado de la estación policial de 21 y C— las escenas vistas en documentales sobre aquellos que una vez estuvieron a merced de otras policías políticas: activistas chilenos, polacos, checos…
Lo más terrible de todo es la exacta repetición del guión, con un crescendo escalofriante de violencia:

- Convencerte.
- Comprarte o comprometerte.
- Desacreditar a tus amigos.
- Hacerte sentir solo.
- Quitarte tus cosas (móvil, laptop, discos o memorias flash) sin documento de confiscación ninguno.
- Amenazarte con tu futuro, tu familia y tu integridad física.

Ellos, los segurosos, han estudiado una triste carrera universitaria: técnicas de coacción y represión de la ciudadanía. Nosotros, los civiles, nos enfrentamos a ellos sin el más mínimo ABC de cómo sobrevivir el tsunami del poderío. Sin embargo, tenemos una sola cosa que —a la postre- será el arma más poderosa: la conciencia. Esa que ellos perdieron, porque para graduarse de “árbitro de la injusticia”, lo primero que hay que aprobar es la asignatura “amnesia de valores cívicos”.
El miedo es un arma de doble filo. Hoy mis amigos dudan y no quieren que yo escriba sus nombres, aunque puede ser que cambien de idea. Me parece que esconderse cuando aquellos que te buscan son los únicos que saben dónde estás, no tiene demasiado sentido. La ruleta del destino siempre regresa y la memoria de los reprimidos no se borra: mañana serán los segurosos los que no podrán evitar —como mis amigos— que se publiquen sus nombres y sus rostros.”

Claudia Cadelo, en su blog, Octavo Cerco.

1 respuestas
Comentarios

  • Maniel Rodriguez dice:

    Claudia aunque no suelo escribir en tu blog, lo sigo con bastante frecuencia y solo deseo felicitarte a ti y a los muchos que desde las propias entrañas del monstruo denuncian las injusticias que se cometen diariamente en la isla, con la total impunidad internacional, comprendo que muchos de los manifestantes no quieran dar sus nombres eso forma parte del terror que las hermanas Castro nos fueron inculcando desde nuestra infancia con el bendición de una parte del pueblo que ha perdido su identidad y su coraje una tierra que en su día parió verdaderos mambises y mambisas y ahora lo que pare son jineteras y pingueros.Pero no obstante mientras halla gente como vosotros yo creo que cada ves se ira perdiendo ese miedo todos los de adentro y los de afuera , que estos últimos no son ni capaces de poner sus comentarios con sus verdaderos nicks esta en juego sus vacaciones en varadero.Claudia felicidades a ti y a los muchos que hacen esta importante labor.
    Mucho ashe y que dios los bendiga.

    Maniel Rodriguez.