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Marxismo y liberalismo. Respuesta a Haroldo Dilla

  • ene 21, 201019:00h
  • 38 comentarios

He leído con mucho interés, como suelo hacer, la respuesta de Haroldo Dilla. No sabía que era un experto en historia haitiana. La bibliografía de él que conozco no permite adivinar esa faceta suya. Me parece admirable.

Mi conocimiento sobre Haití, en cambio, es más bien precario. He leído lo que cuentan las historias generales de América Latina, algunos ensayos biográficos aislados y varias docenas de artículos especializados. Apenas he visitado el país media docena de veces, y sólo en dos de ellas me aventuré a recorrerlo junto a líderes haitianos que entonces estaban vinculados a la Internacional Liberal.

Fue de labios de ellos que escuché muchas historias del cochero Toussaint L´Overture, un personaje dotado de cierto talento como guerrero, de Henry Christophe, sirviente en un hotel con bastante de psicópata sanguinario, cuya Citadelle recorrí con una mezcla de admiración y horror, y de Dessalines, tan desdichado que era esclavo de otro negro, lo que, curiosamente, no disminuyó su odio feroz contra los blancos, actitud de la que los dominicanos todavía guardan cierta memoria.

Mi visión de las relaciones entre Haití y República Dominicana la adquirí en los magníficos libros de mi amigo Frank Moya Pons y en larguísimas charlas con tres de los dominicanos más inteligentes que he tratado en el país: Federico Henríquez Gratereaux, Frank Marino Hernández y José Israel Cuello. Frank Marino, lamentablemente, ya murió.

Los escuchaba con gran atención porque, al fin y al cabo, era una historia que, en alguna medida, me resultaba cercana. Una rama de mi familia materna llegó a Santo Domingo en el segundo viaje de Colón, allí se mantuvo cuatro siglos, y desciende directamente de Rodrigo Bastida y de su yerno Gonzalo Fernández de Oviedo. Mi abuela (Lavastida Landestoy) ahí nació y emigró a Cuba a principios del siglo XX. A lo largo del XIX, generalmente huyendo de la guerra y de la invasión haitiana, muchos de sus parientes ya se habían instalado en Cuba. Mi abuela, por cierto, estaba emparentada, con dos ilustres domicanos-cubanos: Máximo Gómez Báez (por los Báez) y José María Heredia (por los Heredia).

Nada de esto, naturalmente, tiene que ver con el intercambio de ideas (no lo llamaría debate) con el amigo Dilla, pero supuse que a algunos lectores cubanos avecindados en RD les interesaría conocer estos curiosos detalles familiares escasamente relevantes, salvo para mi propia tribu.

Voy al grano.

Repito el corazón de mi argumentación: Haití, paulatinamente, se convirtió en un estado fallido porque saltó del barracón a la casa de gobierno, sin experiencia en la administración y con una élite tan frágil y tan poco densa que no fue capaz de crear instituciones republicanas sólidas y no supo transmitir la autoridad de una manera racional.

En última instancia, lo que afirmo es que el estado haitiano fracasó por razones endógenas y no por causas externas. Ni la deuda impuesta por los franceses como indemnización por la pérdida de la colonia, ni la ausencia de reconocimiento internacional (que no impedía el comercio), ni el trato áspero de las grandes potencias causaron la progresiva pauperización y crisis del Estado haitiano. Fue la élite haitiana, salida del seno de esa convulsa sociedad, la que tomó los caminos equivocados para el conjunto.

Con el objeto de demostrar que las cosas hubieran podido ser de otro modo, destaqué el caso de la vecina isla de Barbados, reseñada en el Índice de Desarrollo Humano que anualmente publica Naciones Unidas como la sociedad más exitosa de América, exceptuados Estados Unidos y Canadá. Y si apelé a ese ejemplo, fue para demostrar que una sociedad de orígenes muy parecidos a los de Haití (una terrible plantación de esclavos cruelmente maltratados por sus amos) podía triunfar si contaba con las instituciones adecuadas, extremo que fue posible en ese país por la honda huella civilizadora y la experiencia en autogobierno que dejó Gran Bretaña en la Isla.

La reacción de Dilla a este argumento me parece sorprendente. Dilla se rió cuando la leyó y hasta buscó a Marx en su ayuda (entiendo que con esas apoyaturas se equivoque frecuentemente). Precisamente, por el hecho de ser un “microestado” desovado por el peor colonialismo esclavista, con sólo 431 kilómetros cuadrados y unos 300,000 habitantes —una densidad poblacional parecida a la haitiana—, es la demostración de que no hay estados “inviables”, sino estados pésimamente gobernados.

Si los barbadienses, en el mismo escenario caribeño, en un espacio mucho más reducido, con peores condiciones naturales que Haití, han logrado crear suficientes riquezas (US$17,000 de PIB anual medido en poder de compra) y constituido una sociedad educada y decente, con sólo una décima parte de la población por debajo de los límites de pobreza, eso demuestra que tanto los problemas como las soluciones dependen del comportamiento interno de la sociedad y no de las circunstancias exteriores.

Me imagino que a Dilla también le parecerá risible el caso del Principado de Andorra, de tamaño similar a Barbados, pero con un milenio de historia exitosa y pacífica en medio de dos países que se destripaban frecuentemente. Y seguramente se reirá de Singapur, otro microestado que comenzó su andadura independiente en 1966, en medio de una crisis política y económica enorme, exactamente cuando las supersticiones marxistas demolían el aparato productivo cubano.

Como los resultados de ambos países —Cuba y Singapur—, al cabo de varias décadas están a la vista, ni siquiera me tomo el trabajo de contrastar qué ha ocurrido en el microestado asiático frente a lo sucedido en la pobre Cuba, porque estoy seguro de que Dilla, además de conocer profundamente la historia haitiana, maneja la información adecuada sobre la economía contemporánea. La diferencia, además, no es para reír sino para echarse a llorar.

Por otra parte, fui yo quien encontró cómica la explicación de Dilla del catastrófico desempeño haitiano: “Yo remito esa caída —dice— a la manera como Haití quedó inserto en la economía regional/mundial en el siglo XX, como proveedora de mano de obra barata y desprotegida para la acumulación capitalista en Cuba y República Dominicana (…)”. O sea, para el amigo Dilla la Teoría de la Dependencia, pese a la experiencia de la segunda mitad del siglo XX, continúa vigente. Como suelen decir los españoles, hay gente “inasequible al desaliento”. Cuánto lo siento.

Dilla no ha leído las declaraciones de Fernando Henrique Cardoso (autor del mejor resumen de ese disparate, escrito junto a Enzo Faletto), en las que pide que olviden cuanto escribió basado en la absurda premisa de la Teoría de la Dependencia, desmentida una docena de veces por casos como los de Taiwán, Corea del Sur, Singapur, etc., países de la supuesta “periferia” que pasaron a formar parte del “centro” con la colaboración y no la oposición de las naciones desarrolladas.

Dilla no ha tomado en cuenta las humildes rectificaciones de la CEPAL a las elucubraciones equivocadas de los economistas estructuralistas que le dieron vida, ni siquiera las del propio Raúl Prebisch, apóstol del desaguisado a mediados del siglo pasado. Dilla, cuando ve el ejemplo del Estado de Israel, un pequeño gigante brotado en el desierto, no es capaz de comprobar que nada ni nadie impide que una sociedad progrese y prospere en las peores circunstancias. Empantanado en la visión victimista de la Teoría de la Dependencia, el amigo Dilla es indiferente a la realidad.

Como Dilla, además, no sabe qué es la modernidad ni cómo se forjó, pero tiene la gentileza de recomendarme lecturas (que buscaré ávidamente), me permito proponerle que lea con mucho cuidado la obra de Douglass North, el Premio Nobel de Economía (1993), para que pondere el peso de las instituciones en el desarrollo económico, y en especial sus finas disquisiciones sobre las “sociedades de acceso abierto y acceso limitado”, porque probablemente eso contribuirá a ampliarle sus horizontes de análisis, tal vez muy constreñidos por la pobreza sin remedio del pensamiento marxista.

Otros autores que seguramente no eran populares en Cuba, pero que le recomiendo vivamente para que entienda mejor cómo las sociedades crean o destruyen la riqueza, además de North, son F. Hayek, James Buchanan, Gary Becker, Robert Fogel, Milton Friedman —los cinco obtuvieron el Nobel de Economía, y dos que no lo recibieron, pero lo merecían: L. von Mises e Israel Kirsner. La ventaja que tiene este selecto grupo de pensadores liberales es que abordan el tema desde diversas perspectivas: culturalistas, institucionalistas, monetaristas, fiscalistas y empresarialistas.

Tampoco entiendo muy bien (salvo si tomo en cuenta los estereotipos absorbidos por Dilla en Cuba tras medio siglo de distorsiones de la percepción) que me incite a “dar un paso adelante respecto a los dogmas liberales y la retórica del discurso seguro que le acompañan”.

¿Qué debo abandonar del pensamiento liberal? Me encantaría que me lo señalara. Los principios básicos que defendemos los liberales, y las medidas de gobierno que solemos recomendar, son estos: defensa de las libertades individuales, límites a la autoridad, separación y equilibrio de poderes, respeto por los derechos humanos, laicismo del sector público, tolerancia con la diversidad, supremacía de la sociedad civil, exigencia de transparencia y rendición de cuentas en los actos de gobierno, igualdad ante leyes neutrales, pluralismo político, consultas democráticas periódicas, descentralización del Estado, economía libre que respete la propiedad privada y que deje al mercado, y no a la arbitrariedad de los comisarios, la asignación de recursos o la fijación de los precios (como sucede en Cuba), comercio libre, control del gasto público y de la inflación, equilibrio fiscal, competencia entre las empresas y meritocracia entre las personas.

Francamente, me intriga saber cuáles son los principios o las medidas de gobierno que le resultan equivocadas o contraproducentes al economista Dilla.

¿Se da cuenta el amigo Dilla que las treinta naciones más felices y desarrolladas del planeta son las que se conducen con arreglo a esos principios y medidas liberales, unas veces bajo la gerencia de socialdemócratas, y otras bajo democristianos, conservadores o los que nos llamamos liberales, hijos todos de una misma familia procreada, en los tiempos modernos, por Locke, Smith, Montesquieu y una larga cadena de pensadores que desde la Ilustración hasta nuestros días han ido refinando incesantemente las ideas originales que dieron origen a la democracia liberal?

Me temo, en cambio, que es el amigo Dilla quien debe revisar sus lecturas y premisas, porque lo que no encaja en la tradición liberal de Occidente es el marxismo, con su receta odiosa de lucha de clases, dictadura del proletariado, intolerancia, y desaparición de las libertades y de la propiedad privada, inevitablemente conducentes a los mataderos y el empobrecimiento.

¿Cómo se puede ser marxista tras la horrenda experiencia del siglo XX? Realmente, lo ignoro. ¿Se ha percatado Dilla de que el marxismo, convertido en discurso legitimador del gobierno, siempre ha terminado erigiendo paredones y calabozos en medio de la miseria? ¿Cómo se puede ser marxista tras los ejemplos de las dos Alemania y las dos Corea? ¿Cómo se puede ser marxista y conocer a fondo lo sucedido en nuestra desdichada Cuba? ¿Cómo se puede ser marxista cuando se comprueba, invariablemente, que en la construcción de los estados comunistas han fracasado germanos, eslavos, turcomanos, latinos, latinoamericanos, asiáticos, católicos, ortodoxos, protestantes, todos, porque, como me confesara con humildad Alexander Yakolev, el padre de la Perestroika, en su despacho de Moscú (que antes había sido de Suslov), la sangrienta utopía marxista no tenía en cuenta la naturaleza humana.

En fin: tal vez la diferencia esencial entre ser liberal y marxista es ésta: un verdadero liberal, si no está dispuesto a traicionar los valores que perfilan su conciencia, tiene la obligación moral de respetar a un marxista aunque piense que está equivocado; un marxista, en cambio, en nombre de la revolución se siente justificado para perseguir a un liberal, encarcelarlo, matarlo si es necesario y, en definitiva, extirparlo de la faz de la tierra porque los adversarios de sus ideas son, en realidad, despreciables enemigos del pueblo. Es lo que han hecho siempre cuando han ocupado el poder.

Carlos Alberto Montaner
Miami-Madrid

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38 respuestas
Comentarios

  • Pura Pacotilla,; la de un individuo ( “MUELA BIZCA”) por ahi con un comentario de la UNESCO O la O.N.U. etc, acerca de unos indices de felicidad, ( solamente de pensar en toda esta “VERBORREA” , provoca colicos y “DEARREA” ) toda esta “MUELA REVOLUCIONARIA-PROGRE tercenmundista, da gana de reir.La poblacion de Cuba segun el censo realizado, creo que hace casi una decada ( creo para el 2000 , se realizo` el ultimo conteo poblacional en Cuba), reflejaba un poco mas de ONCE MILLONES de habitantes, pues si las matematicas no me fallan , hoy dia en Junio del 2010, habemos alrededor de 2,000 000 de cubanos que vivimos fuera del” PARAISO COMUNISTA” que se vive en la isla y fuera del” MAR DE LA FELICIDAD ” que es Cuba y que proclamara un AFAMADO PRESIDENTE LATIOAMERICANO (CULTISIMO POR CIERTO DEVENIDO EN FILOSOFO ), por tanto habemos casi la friolera DE MAS del 20% DE LA POBLACION DE CUBA fuera de esta especie de “EDEN MODERNO LATINOAMERICANO” ( sonrisas incluidas con todos los dientes afueras y bailando puro CHA-CHA-CHA ), yo creo que , hay MUCHA GENTE JOCOSA EN ESTE MUNDO y otros que desde temprano en el dia SE METEN SU TABAQUITO DE MARIJUANA(EN INGLES SE DICE MARY-JANE), Pacotilla de LA BUENA.R.C.

  • el jigue del marañon dice:

    Para los que hemos vivido el Castrismo , lo hemos sufrido en todas sus facetas ,nos esta bien claro y bien aprendido , que el comunismo y el socialismo no existen en su aplicacion practica . El gran crimen de Carlos Marx fue, que doto de una teoria inviable y fracasada a todos los locos populistas que por alguna razon han alcanzado el poder , personajes como Lenin ,Stalin , Mao , Nasser ,Castro ,los dos Kim ,,Mugabe ,Pol Pot . Chavez etc ,etc . Han encontrado en el Marxismo la justificacion teorica para perpetuarse en el poder ,eliminar todas las libertades publicas y lograr dinastias politicas ,familiares etc .. Las clases politicas que surgen al triunfar este tipo de sistemas son ,totalmente incotrolables , infiscalizables , en resumen, un reducido grupo, inmensamente reducido ,se convierte en Dios y dueño de vidas y haciendas .

  • Anónimo dice:

    A buena bobita con pocas palabritas bastan.

  • Lo mas curioso dice:

    Lo mas curioso de este articulo es que Penultimos Dias tan rapido en publicar la respuesta de Montaner no pone el articulo de Dilla. Curiosa politica editorial.

  • maria dice:

    anonimito el cortico

  • Sergio Pascual C dice:

    Abel, mi intención es debatir. Yo al igual que usted estoy de acuerdo con la libertad, entendiendo ésta dentro de una sociedad que nos guste o nos disguste debe regirse por normas. No vamos a filosofar ahora sobre lo que entendemos por ella, mas es necesario siempre definir lo que cada uno entiende por lo que expresa.
    Mi formación es economista, y aficionado a la historia. Los últimos cuatro mil años aproximadamente hemos visto surgir civilizaciones y desaparecer las mismas. Hemos visto personajes vibrantes y a la vez parias del existir, pero el fenómeno del totalitarismo es propio del siglo XX. Ese moldear del ser humano de acuerdo con la “verdad universal” que poseen e interpretan otros. Ni siquiera con Césares o reyes absolutistas, o Papas iluminados se había llegado a las espantosas situaciones de la primera mitad del siglo XX. Las guerras mundiales y posteriormente la permanente zozobra por la posibilidad de la destrucción masiva nos ha marcado a todos. El axioma mercantilista de “nadie gana lo que otro no pierde” ha sido una constante de nuestra historia.
    Lo que confunde en primera instancia es que se adornen todo tipo de teorías y convenientemente se ignoren otras, asignando que tales o cuales son el camino al Nirvana del existir. Una vez despejado las convenientes adecuaciones de la teoría a la realidad se procede a crear un armazón que a veces no resiste ni la conversación de una sobremesa.
    Le respondo a Alberto, no en ánimos de menospreciar su justa rabia e impotencia por lo que le tocó vivir, sino porque ese mismo dolor le nubla considerablemente ver que el verde del jardín del vecino no necesariamente es más verde que el nuestro. Y he ahí donde empieza el debate, sin él no hay diversidad, sin él la vida se anquilosa, se torna uniforme y decadente. ¿No es acaso lo que sucedió con la cuenca del mediterráneo cuando Roma se impuso y acabó con la diversidad del conocimiento?
    Los tiempos actuales tienen una urgencia mucho mayor. Nos enfrentamos, nos guste o no, a una merma considerable de la vida de nuestra especie (y de las otras) sobre nuestro hábitat. Las razones van desde nuestra ignorancia supina de las leyes de la naturaleza (parece que pocos han leído a Lucrecio), hasta nuestra total incapacidad para modificar nuestros sistemas reproductivos basados en el Capital y los poseedores de él. Esto no tienen nada que ver con la doctrina de Marx del siglo XIX, esto tiene que ver con nuestra realidad del siglo XXI. No podemos tener las 4/5 partes de nuestra especie bajo un inaceptable régimen de existencia, mientras 1/5 “disfruta” y dispendía de forma desquiciada nuestros recursos no renovables. Los argumentos ideológicos y de saludo a la bandera ahora son ya irrelevantes. Se impone una toma de conciencia mundial, antes de serias, muy serias lamentaciones. Los resortes del Capitalismo (propiedad privada directa) se han esfumado, no lo digo yo, lo decía Schumpeter en la década de los cuarenta del pasado siglo, y lo decía el mejor marxólogo, no marxista que he leído. Estamos siendo testigos de hechos insólitos que abarcan avaricias que llegan a cotas que harían palidecer a Creso y a Craso juntos, disparidades inauditas. Economía esclavista y desalmada, y todo esto para qué, ¿para seguir una acumulación sin irradiar la misma?. Un verdadero contrasentido. Que van a venir cambios, no les quepa la menor duda, y nada tienen que ver con las recetas del pasado, sino con nuestra lucha por la supervivencia. Creo que la búsqueda se inicia mas allá del Capitalismo Privado o Capitalismo de Estado, del cliché de derecha o izquierda, va imperiosamente vinculado a la adecuación con equidad de los recursos del Planeta y de sus gentes y especies.

  • Abel dice:

    Sergio Pascual, no se quien es usted, no se cual es su intencion. Soy partidario de la libertad en todas sus facetas. La libertad no pasa por el comunismo como lo conocemos en las calles de La Habana ni por el de el de Marx en sus libros. Estoy de acuerdo con usted en algo ….Negar la regulación, la supervisión, el cambio de normas, la preocupación por el hambre de la humanidad, la redistribución del Ingreso y la libertad de mercado mundial en condiciones equilibradas, es lo mismo, con diferente sombrero que el fiasco del Capitalismo de Estado.
    Me preocupa la enorme voracidad corporativa que al final terminan aniquilando la competencia leal y apuntan a la mediocridad. Me preocupa la irresponsabilidad de este modelo. La actual crisis es un boton de muestra de lo que pudiera ocurrir en un futuro cercano.
    Los USA se tendran que reinventar o dejaran de ser lo que son hasta hoy.
    La irresponsabilidad del consumo excesivo tiene que llevar a una nueva mentalidad que permita salvarnos de la catastrofe.
    Muchos creen ciegamente en el mercado que viola sus propias de las reglas, como bien dice este senor.
    Como siempre una de cal y otra de arena. Coincido con CAM,pero reconozco que es muy interesante lo que dice Sergio.

  • Sergio Pascual C dice:

    RESPUESTA AL SR MONTANER

    Apreciado Sr. Montaner:

    En primer lugar debo decirle que admiro su lucha así como su entereza para afrontar todas las vicisitudes que le ha tocado atravesar. He leído con detenimiento su ardorosa respuesta sobre Haití, de la misma forma su parentesco con Dominicana. Es extraño que no hubiese tocado la invasión haitiana a la parte española. Cuando afirma que su subdesarrollo se debe a causas exclusivamente endógenas que nada tienen que ver con la condición de colonia esclavista o con una densidad poblacional que haría palidecer a Malthus, me impresiona su radicalismo (la comparación con Andorra esta tirada de los pelos, incluso con Barbados el cual fue un proceso totalmente distinto).

    Pasa, como es lógico, a un flamígero rechazo al Marxismo como idílica solución a la espantosa situación de atraso socio económico de Haití. De ahí eleva las banderas del liberalismo económico citándonos los premios Nobel de economía y a un fantástico autor de la escuela austriaca, Mises. Posteriormente descalifica todo lo vinculado a la vieja CEPAL, a la teoría de los términos de intercambio, en fin a todo lo que huela cierto tipo de explicación tal cual intento Prebisch a mediados de los cincuenta en Río de Janeiro que dejó a estudiosos como Higgins sin capacidad de reacción. Recuerdo de Prebisch esa espectacular frase: Si alguien nace en América Latina a principio del siglo XX tiene una esperanza de vida de 20 años de miseria, si nace en la década de los setenta con la mejoría de la medicina, la media sube a 70 años…de miseria. No me negara ingenio, mordacidad y realidad.

    Luego despejando su intrepidez, nos vende el paradigma de las bases de una economía libre sin tapujos en donde no se controle más allá de lo imprescindible con un Estado Gendarme. No tocaré todos los principios razonables que cita porque son lógicos para cualquier pensante. Concluye con la felicidad de naciones que han llevado a rajatabla este modelo lo que esta a la vista y los que han elegido el marxismo que también está a la vista.

    Creo haber humildemente resumido sus argumentos.

    Empecemos a clarificar las cosas. Hasta ahora la humanidad no ha conocido ningún modelo marxista, ni mucho menos comunista. Lo que ha conocido es un Capitalismo de Estado barnizado de Carlos Marx. Le invito a leer la famosa anécdota de Lenin con el arquitecto del Metro de Moscú, el Comisario Político y las escaleras mecánicas; es por demás muy ilustrativa.

    La fase del Comunismo de Marx es la absoluta desaparición del Estado y a su vez la página del desarrollo de la civilización por motivación al lucro. Cosa que jamás ha sucedido.

    Clarificado esto Señor Montaner, debemos ahora tocar a un economista que usted no cita y me sorprendió, Schumpeter. A mi juicio uno de los gigantes del siglo XX. Creo que en esa valoración estamos de acuerdo. No hablaré de los ciclos, ni del factor empresario, ni de las innovaciones. Hablaré de su obra Capitalismo, Socialismo y Democracia. Le recomiendo releerlo para sorprenderse de su absoluta vigencia. Señala la concentración del Capital a nivel Mundial, en otras palabras el desarrollo del planeta guiado por las grandes corporaciones, basadas las mismas en el principio de la propiedad ausente. ¿Le suena familiar? ¿Ha reflexionado en esta última crisis? ¿Se ha percatado que con el principio del libre comercio mundial basado en David Ricardo y cimentado por Marshall se ha roto todo tipo de equidad? ¿Se ha percatado que economías como la de Estados Unidos se han visto despobladas de sus industrias, las cuales se han trasladado a China,

    India y a los Tigres asiáticos? ¿Visualiza la economía esclavista que ha posibilitado un sesgo de desigualdad e injusticia a escala planetaria no conocidas? ¿Ha entendido que para poder seguir consumiendo la primera potencia del planeta a sus niveles´, y sin producir, se ha visto obligado a hipotecarse con China con el fin de tener flujo para equilibrar el brutal desequilibrio comercial? E increíblemente, los especuladores sin control (cosa que no predica la esencia del libre mercado) han recibido casi novecientos mil millones para solventar sus desafueros, comenzando los rectores de la propiedad ausente a auto liquidarse con vergonzosos emolumentos.

    Por primera vez nuestra civilización se encuentra con retos inimaginables para nuestros ancestros, esto es su extinción. Por un lado la figura de Malthus resucita y el equilibrio ecológico toma un rumbo peligrosísimo. ¿Se llegará a una fase socialista descrita en Schumpeter? Pienso que sí. Dejar el desarrollo de la humanidad a las transnacionales financieras y productivas es a todas luces un suicidio. ¿Cómo se llegará? Los procesos históricos nos han enseñado que tienen su propia dinámica y cambian de acuerdo a las necesidades del ser humano

    Confundir a Castro, Kim il Sung, Stalin y ahora Chávez, entre otros, con Marx es ya demasiada ceguera. El Presidente de Venezuela se ha declarado marxista cristiano y ha dicho que no ha leído el Capital. Castro y los suyos, aparte de ser déspotas que proclaman poseer la verdad universal, no tienen para mí vinculación con un pensador de inmensa talla del siglo diecinueve que se atrevió con toda su fuerza a tratar de explicar la inmisericorde explotación del hombre por el hombre. No comparto teorías como la lucha de clases, el materialismo histórico ni por supuesto la del valor trabajo, (están hechas para explicar todo) pero le asigno un esfuerzo extraordinario a nivel de pensamiento.

    La humanidad, Señor Montaner, urgentemente reclama un cambio de modelo y una redistribución del Ingreso Mundial. No puede usted, por su justificado sufrimiento, ignorar los procesos que han existido, exterminando culturas propias, imponiendo consumos desquiciados, expoliando los recursos no renovables y de esta forma permitir la aniquilación de la vida en el planeta. ¿Qué es un sueño llegar al desarrollo sin la motivación al lucro? Me temo que empieza a ser una necesidad de perpetuidad de todas las especies del planeta.

    Para concluir le dejo en la palestra del pensamiento estas dudas. El liberalismo se basa en una concurrencia más o menos de cierta igualdad. Cuando los monopolios y monopsonios corrompen las reglas (no afirmo que un monomio per se es malo), se crean graves desequilibrios y si los administradores de dichas entes productivos no son sus propietarios hemos perdido la función de la propiedad privada directa, resorte del modelo capitalista liberal. ¿No es acaso lo mismo en las miles de empresas de propiedad estatales quebradas, donde a ningunos de sus administradores les duele algo?

    Negar la regulación, la supervisión, el cambio de normas, la preocupación por el hambre de la humanidad, la redistribución del Ingreso y la libertad de mercado mundial en condiciones equilibradas, es lo mismo, con diferente sombrero que el fiasco del Capitalismo de Estado.

    SERGIO PASCUAL C

  • Anónimo dice:

    Sí, María, claro, la solución son las hambrunas sin foto del comunismo.

  • El liberalismo es bueno porque conduce a las crisis, como la actual, y las crisis conducen al comunismo. En menudo callejón sin salida están atrapados los liberales. A correr liberales del Perico.

  • maria dice:

    la izquierda y la derecha son terminos obsoletos y ambiguos desde hace mucho ya, entre los cubanos se simplifica a estar a favor o en contra de lo q pasa en cuba, bajo esa corta vision muchos se abrazan a las corrientes mas retrogradas y defienden los patrones neoliberales q no promueven los programas de desarrollo integral indispensables en estos paises con tan bajos indices en todo. Y estoy tan en contra del gobierno de cuba como cualquiera.

  • Pedro Julio Suarez dice:

    Haroldo si, no lo puedes negar, tu te revuelcas en el pantano putrefacto y pestilente del marxismo, lo haces quizas inconciente, en tus articulos se respira el tufito del socialismo, aunque te aclaro que me gusta lo que escribes, pero en Dilla responde a Montaner te desacreditas, te broto el izquierdismo, no rebaste lo que te plantea con argumentos, propio de los izquierdista.

    Te seguire leyendo.

  • Abel dice:

    Infortunado comentario el de Liborio.
    Si es cierto que la busqueda excesiva del crecimiento economico no mide realmente la felicidad,ni la prosperidad. Y que ese afan de satisfaccion desmedida nos pasara la cuenta.Es un parametro de muchos. Lo que sucede que no hay otra opcion,ya sabemos a donde va el comunismo.
    Dicho sea de paso lo de sostenible es relativo, creo que la sociedad moderna esta por generar otras alternativas que pondran freno natural ese consumo excesivo . No tenemos alternativas, si no perecemos.

  • Abel dice:

    CAM se puede equivocar,pero siempre ha evitado caer en posiciones extremas.
    Algunas apariciones suyas en TV no me convencen, pero de algo hay que vivir, en general me gusta mucho y siempre lo tomo en cuenta, no es un guru,pero e un tipo muy inteligente que piensa bien antes de opinar, muy raro en estos dias,a diferencia de otros que si son extremismtas.

  • Abel dice:

    Si estoy de acuerdo con Montaner, creo que Haiti salto del barracon a la Republica, y tambien que Francia se desmarco mas violentamente de lo que ocurrio con Espana en Latinoamerica, por esas fechas ya estaba asentado el criollo mestizo y el criollo es-espanol, con una clase social e institucional solidas, al menos lo suficiente.
    Haiti quedo a la deriva, y su clase dirigente, poderosa,se dedico a saquear en medio de una poblacion no apta, y no hablo racialmente, no creo ,para insertarse en una social medianamente civilizada y desarrollada como las que surgieron por esos anos. Agregemosle el aislamiento cultural y politico de sus vecinos y tendremos el caldo de cultivo para lo que ocurrio despues. Y el puntillazo….los Duvallier y compania.
    En cuanto a la felicidad, es cierto que no se puede medir por el PIB, no es real. Menos real aun que Cuba este en el puesto 6 cuando todos sabemos que alla la gente no es feliz, todo lo contrario.
    Si viven con menos estres los que estan acostumbrados a que les manden todo desde aqui y no tienen que “pulirla”como nosotros. Esa es la diferencia.

  • Karamchand dice:

    No conozco lo escrito anteriormente a este, el comienzo del intercambio de correspondencia; pero en mi blog, yo que no soy leído y estudiado con títulos universitarios, o preámbulos pomposos a mi pobre calificación, publiqué en mi modesto entender, la causa de los males haitianos, me precio de coincidir en general con el criterio de CAM, a quien me place leer, ver y escuchar, lo último muy poquísimo, el odio de la dictadura cubana a CAM es de antología psiquiatrica, en fin, los haitianos están donde están por la misma revolución que les dió la independencia y la forma en que derivó todo el asunto. Decir por ejemplo que la Revoulción Francesa fue un retroceso, es pecado, o que la haitian lo fue, como otras tantas, al parecer es un pecado lesa historia o historiadores. Pero la realidad de la violencia, la venganza y otros males afines, no suponen o presuponen que justifican el fin o la terminación de alguna injusticia o desmadre de los gobernantes, sean monarcas o gobernadores. Quizás esté prejuiciado por ser víctima de la “Revolución Cubana”, pero miro la historia y por más que trato, no encuentro razón o juicio suficiente para alguna de las revoluciones de este mundo, en fin, me declaro antirevolucionario.

  • Cuco dice:

    Habiendo leido hasta el comentario 19 quisiera agradecer de corazón tanto a HD como a CAM por esta suerte de “tertulia” de siglo XXI, que tanta falta nos hacen a los cubanos…. Recordemos que las tertulias del siglo XIX, tanto en La Habana, Nueva York o París fueron ámbito clave en el desarrollo del pensamiento revolucionario y por tanto progresista de entonces. Ojalá hubiese con más frecuencia intercambios de este tipo en nuestra preciosa blogosfera cubiche.
    Coincido con Woland, a nuestro Conde se le fué infortunadamente el avión con el índice de NEF. NEEEEEEF Libo!!… Es más, es una flagrante falta de respeto tomar en cuenta un indicador de felicidad que contemple a Cuba en el puesto número 6 a nivel mundial. Si bien resulta loable que se tome en cuenta la espectativa de vida o el “cuido” de la naturaleza (que en el caso de Cuba es totalemente cuestionable) versus el manoseado índice de consumo o consumismo (que no es lo mismo), sería interesante recomendarle a los amigos londinenses del NEF que incorporasen también otros coeficientes que son fundamentales a la hora de medir la felicidad de un pueblo, por ejemplo, índices de participación ciudadana en la gestión pública o administrativa, o un índice de libertad de información (o de desinformación), otro de libertad política (que tome en cuenta, digamos, la cantidad de prisioneros de conciencia por km cuadrado), etc, etc… Estoy seguro que de ser así Cuba estaría en los “filis” detrás de Zimbawe disputándole la pelota a los coreanos del norte. Apretaste Selena!..

  • maría dice:

    con esa foto hay q tener gandinga para hablar de liberalismo….qué bien se ve q ya su abuela no vive ahí.

  • maría dice:

    CAM entiende el mundo a través de Cuba y la revo..salga de ahí q aburre..con perdón de los fanáticos.

  • Dilla responde a Montaner dice:

    Ante todo quiero pedir perdón a todos los lectores de esta red
    informal por someterlos a esta discusión a la cual me he visto
    arrastrado no se ni como, pero de la que me salgo bajo cualquier
    circunstancia tras escribir y enviarles este muy breve mensaje que
    trata solo de puntualizar algunas cosas a Carlos Alberto Montaner
    (CAM). Por supuesto que obvio todo lo que CAM dice que yo digo y que
    no digo, como que me rio de los microestados, cuando en verdad no me
    rio de nada y lo que hago es poner en tela de juicio no a los
    microestados, sino al uso poco riguroso que Cam hace de esas
    experiencias.
    La manera como CAM trata de conducir esta discusión me recuerda la
    manera como reaccionó Dios, según Saramago, cuando Lucifer le ofreció
    su arrepentimiento. Porque CAM, como la figura inventada por
    Saramago, necesita un diablo para justificar su propia existencia. Y
    en este caso el diablo de CAM es un marxismo demonizado hasta en sus
    detalles (le llama sangrienta utopía, odiosa, erectora de paredones y
    mataderos, etc) que contrasta con las inmensas virtudes de un
    liberalismo angelical del cual solo un mal nacido puede esperar
    alguna externalidad negativa. Esto no es teoría y no se puede
    discutir, esto es ideología, y respecto a las ideologías hay que
    aplicar un axioma: cada cual con su cruz. Y es ademas un rasgo
    personal de CAM: carece del don del quizas.
    De cualquier manera hago notar que reconozco notables falencias en el
    marxismo como teoría social y por eso siempre he sido bastante
    ecléctico, y lleno de dudas pero sigo creyendo que el marxismo es en
    lo fundamental la megateoría sociológica contemporánea mas completa
    que existe. Pero eso es otra discusión.
    Como también es otra discusión la manera tan poco elegante como CAM
    acusa a los marxistas de tener como hobby predilecto fusilar
    liberales. En verdad se han fusilado mutuamente, pero no entro ahora
    en los pormenores que han motivado esa actitud tan destructiva. Lo que
    me interesa es apuntar que cuando CAM escribe estas cosas, ha cerrado
    todos los caminos de la conversación y el debate. La denigración, la
    anatematización, la disminución del oponente en un debate no es una
    norma civilizada y respetuosa de discutir. CAM no representa aquí la
    tradición liberal cubana –soy un admirador de los liberales cubanos y
    justamente ahora preparo una jornada de recordación de Mañach en la
    UPR- sino la tradición autoritaria, elitista y excluyente de los
    capitanes generales. CAM hace ahora lo que los voceros de Granma,
    Cubadebate y KAOS hacen con el. Por tanto se ubica a su nivel.
    Afortunadamente no es el mío.
    Otra aclaración: yo nunca fui un fan de la teoría de la dependencia, y
    que resulta en verdad una construcción gnoseológica externa y
    posterior al propio debate que tuvo lugar entonces. Y por eso creo que
    lo que estoy discutiendo tiene poco que ver con el dependentismo
    latinoamericano. El intercambio desigual que menciono, por ejemplo,
    llega de Enmanuel, no de Cardozo, y creo que hasta el momento no ha
    sido rebatido. Yo no diría jamás que hay una determinación externa y
    otra interna, eso es muy simple. Yo hablo de un sistema regional (que
    a la vez es parte de un sistema mundo capitalista) al que Haití se
    inserta como pieza del proceso de acumulación capitalista que tiene
    lugar a esas escalas. Y las élites son parte del asunto. Decir que las
    élites no son culpables porque la culpa es de un agente capitalista
    exterior es tan disparatado como asumir que esas elites han actuado en
    un vacío sistémico que les permitía tomar cualquier decisión y
    tomaron la peor. Esto último, simplificado, es lo que dice CAM. Pero
    jamás lo que ha dicho North.
    CAM es totalmente sincero cuando menciona la precariedad de sus
    fuentes sobre la historia haitiana. Eso no es un problema, pues todos
    somos ignorantes en muchos asuntos. El problema reside en que seamos
    incapaces de detener nuestra locuacidad en el umbral de lo
    desconocido, justamente lo que no hace CAM. En el siglo XIX la élite
    haitiana tenía y ostentaba en acciones prácticas, una vocación
    republicana y “moderna” superior a buena parte de los países
    latinoamericanos, y en particular respecto a República Dominicana. Es
    decir que los graduados del barracón intentaron hacer las cosas en la
    mejor tradición francesa, y eso los hacía brillar ante los ojos de sus
    vecinos dominicanos.
    Finalmente, la reiteración que hace CAM en contra del barracón me
    parece ofensiva para muchas personas. Es posible que eso me demerite,
    pero mi barracón estaba en Regla, un pueblo de negros abakuas al otro
    lado de la bahía, y mi familia fue toda de gente de barracón sin
    filiaciones genealógicas tan sofisticadas. Mi abuela nena era una
    guajira analfabeta de Madruga, y mi abuelo Alfonso era tan pobre como
    anarquista y mujeriego. Mi madre solo tenia unos grados de enseñanza,
    aunque adoraba leer tanto a Balzac como a Corín Tellado; y mi padre
    trabajaba en el puerto. Yo fui un producto de la movilidad social
    revolucionaria, que me permitió deambular por algunas universidades
    europeas, americanas, canadienses y latinoamericanas, y leer la mayor
    parte de los autores que Montaner cita del propio anaquel liberal,
    junto a otros que no cita (Rawls, Mills, Hermet, etc). Lo de conocer
    la revolución haitiana y Haití es mas eventual: hice mi tesis de
    licenciatura sobre la revolución haitiana y mi tesis de postgrado en
    Canada sobre los problemas del desarrollo en Haiti. Ya en RD, trabajo
    fuertemente con los haitianos en temas fronterizos, sobre lo cual he
    publicado tres libros en los últimos cuatro años.
    Y ahora debo terminar esta discusión porque debo volver a mi
    barracón. Yo no soy empresario, ni rentista, ni asalariado político.
    Soy FreeLancer, esa variedad de nuevos ilotas insertados en el mercado
    laboral desregularizado (una invención terrible de la economía
    liberal) y debo buscarme la vida en mi país tercermundista. Y el poco
    tiempo que me queda lo uso en publicar artículos y de vez en cuando
    preparar algún librito. Agradezco a todos(as) ustedes (CAM incluido)
    que me hayan acompañado hasta aquí y ojala un día nos encontremos para
    hablar de temas mas simpáticos de la vida, que créanme, son muchos.

    Haroldo

  • Woland dice:

    Conde, con todo respeto: creo que se le ha ido la olla. Cualquier mecanismo o procedimiento o PROMADA (programa de manipulación de datos, claro) que coloque a Cuba en el 6to lugar (¡y a los EE.UU. en el 150!) entre los países donde la gente es “más feliz” se autodescalifica total, absoluta y chapuceramente.

  • Maniel Rodriguez dice:

    Carlos Alberto Montaner, te tiraste de la guagua andando, eres un caballo siempre bateando pa 400, lastima que la generación nueva cubana entre la que me encuentro, no haya sido enseñada para entender tus escritos y para saber que con los años de exilio que llevas eres un cubano 1000% que quiere a su patria,y que no soporta por lo que esta pasando de ahí que muchas veces se te quiera criticar sigue así que dentro de lo que hay en el exilio estas fuera de liga.Leer un escrito tuyo llena enormemente.

    Esperemos algún día encontrar la luz de la salida del tunel aunque cada vez intento menos darme cranque porque creo que nos hemos vuelto en un pueblo esclavo y la gran mayoría no sabemos vivir sin esas cadenas.

    Viva Cuba Libre.

  • Desde el norte dice:

    Ilustrado y demoledor, el ultimo parrafo es la galleta intelectual, irrefutable. Bravisimo!!!

  • oppiano dice:

    No he leido nada mejor ultimamente.Muchas gracias maestro.

  • Nic dice:

    Demoledor… Ernesto, ¿dónde aparece el texto de Haroldo Dilla al que replica CAM? Creo entender que HD responde a un artículo de CAM en el Herald y ahora Cam hace la contrarréplica o dúplica, no? A Dilla siempre se le sale el plumero ñangarón, neomarxista o socialistoide, en cualquier cosa q escriba. ¿Estarán desde Cuba echándole a Montaner los perros téoricos del exilio? Me lo está pareciendo.

  • Ja dice:

    Que clase de descarado es el Montaner este… Ya teniamos bastante con su pasado de espia y desestablizador, ya teniamos mas que suficiente con creerse descendiente de ilustres patriotas, y ahora hay que soportarle que se crea analista economico…? Pero es que su ceguera da risa… Esa ultima parte del articulo es para espantarle una galleta… ASi que la diferencia entre un liberal y un marxista es que el primero tolera y el segundo asesina? Y entonces que era Pinochet? Marxista? Ay, mi madre… el tipo no tiene remedio…

  • monty dice:

    Al mejor estilo Montaner. Me enorgullece admirarlo. Monty

  • Miky dice:

    Claro como el agua. Los que tomaron el poder en Haiti después de su Revolución no tenían ni preparación ni organizacion para crear y dirigir un estado. Algo parecido a lo que nos ocurrió a los cubanos, sólo que con gran diferencia en el tiempo y en el narcisismo del Cagandante.

  • ISABEL dice:

    Grandioso CAM. El que no lo entienda de esta manera no lo entenderá jamás. Es una conferencia magistral. Gracias.

  • Cesar dice:

    Buen articulo CAM, ya estamos acostumbrados a sus buenos analisis.

  • arzola dice:

    Lo hizo papilla.

  • ROSITICA dice:

    BRAVO!!!!!!!!!!1

  • La New Economics Foundation (NEF), una organización británica que nació en los años 80 con el propósito de influir en las reuniones del G8, ha publicado recientemente un informe titulado “The Happy Planet Index” (fichero PDF, 5,2MB).

    El informe presenta un nuevo concepto para medir el progreso real, el HPI (Happy Planet Index), que se opone al PIB como única vara de medir los avances de las sociedades humanas. Según la NEF, los dogmas que han campado a sus anchas durante las últimas tres décadas han sido desacreditados. La persecución del crecimiento económico manifestada en el crecimiento del PIB no ha evitado que más de la mitad de la población viva con menos de 2,5$ diarios, que los desequilibrios crezcan día a día, y de hecho, en la situación actual, las condiciones de vida para muchos se están deteriorando a marchas forzadas.

    Si el HPI original se lanzó en 2006, identificando la salud y una experiencia positiva de la vida como objetivos humanos universales, al mismo tiempo que el precio a pagar no sea la propia Tierra, en esta nueva versión se han mejorado los datos, incluyendo 143 países y el 99% de la población mundial. Los tres indicadores del HPI se mantienen: una esperanza de vida larga, satisfacción por la vida y una huella ecológica baja.

    Los resultados del estudio demostrarían que nuestra idea de progreso es errónea. Según el estudio aunque en los países ricos es donde las personas afirman vivir una vida más feliz y sana, el precio que se paga es la insostenibilidad ecológica. Al mismo tiempo, otros países menos ricos, con huellas ecológicas menores y sin embargo buenos niveles de salud y satisfacción. Para los autores del informe, esto significa que es posible vivir una buena vida sin que nos cueste, literalmente, el planeta.

    El país que mejor puntúa es Costa Rica, con un índice de 76,1 sobre 100. Este país tiene la segunda mayor esperanza de vida mundial y el segundo mayor índice de satisfacción, y su huella ecológica es de 2,3 Ha globales, solo un poco por encima de las 2,1 Ha globales que se consideran “sostenibles”. Los siguientes países en la lista hasta la décima posición, excepto uno, son todos latinoamericanos. De estos, el que más alto está, tanto en términos tradicionales como los del HPI es Brasil, colocado en novena plaza.

    Por la parte baja de la clasificación, los peores diez países clasificados, encontramos solo países africanos subsaharianos, con Zimbawe como peor país del mundo en la clasificación del HPI.

    De los países desarrollados, Holanda es el mejor clasificado, en el puesto 43, con Reino Unido en el 74º, seguido por Japón y España (puestos 75 y 76 respectivamente). Los Estados Unidos ocuparían el puesto 114, mientras que solo hay un país desarrollado en una posición pero: Luxemburgo, en el puesto 122.

    Según el informe, y respecto al anterior realizado en 2006 y datos anteriores, países como Alemania, Rusia o Brasil han mejorado su posición, mientras que los tres países más poblados (China, India y EE.UU) han perdido posiciones. Tampoco los países agrupados en la OCDE han salido muy bien parados. La mayoría han perdido posiciones, dado que mientras la esperanza de vida ha aumentado un 15% en los últimos 45 años, la huella ecológica ha aumentado un 72%.

    El informe concluye que es posible vivir vidas largas y satisfactorias con una fracción de la huella ecológica actual, poniendo como ejemplo Holanda, donde se vive de media un año más que en los EE.UU. y su huella ecológica (aunque igualmente insostenible), es menos de la mitad que la de los EE.UU., convirtiendo a los Países Bajos el el doble de eficientes ecológicamente que los EE.UU.

    La iniciativa de la New Economics Foundation propone una nueva narrativa de lo que significa progreso que haga posible la buena vida sin que paguemos con el planeta por ello. Para ello, determina que el exceso de consumo en los países ricos representa una de las principales barreras para el bienestar mundial, y por ello propone que los gobiernos deberían esforzarse en encontrar modelos económicos que no dependan del crecimiento constante para conseguir estabilidad y progreso. Con este objetivo, la NEF propone tres medidas a los gobiernos del mundo:

    * Que se mida el bienestar de las personas y su impacto medioambiental de manera consistente y regular, y que se desarrolle un marco de contabilidades nacionales que considere la interacción entre los dos como una guía hacia el bienestar sostenible.
    * Que las naciones desarrolladas establezcan un objetivo de un HPI de 89 en el 2050, lo que significaría reducir la huella ecológica per capita hasta las 1,7 Ha globales, incrementando la satisfacción media hasta el 8 (en una escala de 10) y continuar incrementando la esperanza de vida hasta los 87 años.
    * Que las naciones desarrolladas y la comunidad internacional apoyen la consecución de los mismos objetivos para las naciones en desarrollo para 2070.

  • Entre tantos países minúsculos y excepciones que menciona Montaner y entre los que no está Abu Dhabi o Brunéi, se le olvida mencionar a China, que es el verdadero milagro de la economía mundial, ya que tiene que alimentar, calzar y vertir y satisfacer las crecientes necesidades de todo tipo de 1300 millones de habitantes, alrededor del 20% de la población del planeta.

  • Los 10 paises con mayor indice de felicidad

    El indice refleja el promedio de “felicidad” (medido en años) que tiene una determinada sociedad en relación a los recursos naturales que consume. En otras palabras que recursos utilizamos para obtener una vida más o menos larga y feliz.. Estos son los 10 países mas “felices” de la tierra.

    Flickr – PhilipC

    El intento de medir la felicidad no es nada simple, ya que la vida de las personas, no siempre es triste o feliz, depende de cada momento y muchos factores temporales.

    El “indice de felicidad” es desarrollado desde 1981 por la asocación inglesa NEF junto con la ONG medioambiental Friends of the Earth, muestra que los altos niveles de consumos de recursos no supone necesariamente altos niveles de bienestar.

    Lista de países mas “felices”

    Lugar País Indice de felicidad
    1 Vanuatu 68.2
    2 Colombia 67.2
    3 Costa Rica 66.0
    4 República Dominicana 64.5
    5 Panamá 63.5
    6 Cuba 61.9
    7 Honduras 61.8
    8 Guatemala 61.7
    9 El Salvador 61.7
    10 St. Vincent and the Grenadines 61.4

    Luego aparecen Perú (puesto 33), México (38), Argentina (47), Chile (51), Uruguay (57), Brasil (63), Bolivia (69), España (87) y Estados Unidos (150). La lista la finaliza Zimbabwe en el puesto 178.

    América Central es la región con puntuaciones más altas. Estas combinan una alta esperanza de vida de 70 años con una huella ecológica por debajo de su proporción. Suiza encabeza la clasificación en Europa, en el puesto 65. Los países industriales aparecen en los peores puestos. Como es de esperar los países que integran el G-8 no aparece entre los 50 primeros puestos.

    En primer lugar es para Vanuatu, una paradisíaca isla del pacífico, en donde el estrés es una palabra casi desconocida por sus habitantes. El país forma parte de un amplio archipiélago del océano Pacífico calificado de “las islas felices de Oceanía” por el escritor Paul Theroux .

    Tomado de:
    http://www.lareserva.com/home/paises_mas_felices_indice

  • YPA dice:

    Indiscutiblemente genial!!!

  • Raul Almaguer dice:

    Gracias por ese artículo

  • Woland dice:

    Inmenso CAM, como siempre. No en vano la tenebrosa maquinaria de desacreditación del castrato está siempre engrasada, buscando la forma de hacerle daño, o de limitar al menos su influencia. (Recordar el episodio reciente con aquel medio-doctor todo-acusador…)