- ene 11, 2010 • 08:08h
- 31 comentarios
Siempre que se hablaba de visitar a los tíos enfermos o a los crecidos sobrinos comenzaba la catarsis. A la primera insinuación de regresar se disparara su reloj de arena. Era otra vez un minúsculo jadeo, abriéndose espacio entre bolsas y maldiciones, sintiéndose palpada en lo profundo de su inocencia, sufriendo los guantes de la requisa para lograr entrar en la Cabaña.
Se torturaba recordándose con once años, mientras partía del lugar, arrastrada por la mano de su madre, e insistiendo en arrancarle promesas al padre sobre su pronto regreso, como si el triste uniformado pudiera decidir algo.
Ya mayor, la sola idea del regreso en avión le devolvía la angustia de contar los minutos hasta el aterrizaje, bajo la amenaza de un regreso impuesto en pleno vuelo. Este último año las emboscadas de la familia arreciaron hasta obligarla a sobreponerse a sus recuerdos. Tal vez su rostro se había desdibujado en los archivos de tantos años de odio acumulado. Quiso ayudar y se imaginó convertida en un número, en el dígito de una vieja lista que nadie se preocuparía en releer, y por fin llevó sus canas a La Habana. Fue a despedirse de la primera década del nuevo siglo desde la casa que alguna vez fuera suya. A rememorar jardines, sentada como antes, sobre la tapa oxidada de aquella cisterna, que ahora sólo conoce de líquidos una noche sí y otra no.
La pasearon por la Quinta Avenida, que era mucho más estrecha de lo que recordaba, pero igual de hermosa. Apenas le daba tiempo a distinguir los destrozos: cada espacio le devolvía infancias vividas, amigos ausentes y ternura.
De repente, ese sexto sentido con que cargamos todos encendió sus alarmas. Era el instinto animal que florece en medio del desfile de sus añoranzas, rompiendo el encanto de la revisión a que se había entregado.
Buscando escapar giró el cuello en todas direcciones y fue entonces que lo descubrió. El tipo que le robó a su padre y que la presionó para que abandonara su mundo, el prepotente que mirara con desprecio ante cada súplica de su madre, estaba justo a su lado, a bordo un Peugeot nuevo, presumiendo charreteras y medallas. Ambos sometidos a la voluntad en rojo del nuevo semáforo chino, detenidos en una misma senda, separados apenas por el grosor de las ventanillas con que se protegían del ridículo invierno insular.
La impresión inicial cedió espacio a la repulsión. En realidad era un anciano enano, gastado como cualquier mortal. No tenía los colmillos ni las dimensiones con que la había acosado muchas noches de pesadilla, no transpiraba el poder con que la aplastó. También le faltaba aquella turba, el grupo de matones que, como sombra, lo seguía a todas partes.
Pensó que era el momento de reparar el daño, de vengarse por todo y decidida levantó su brazo, apuntando justo a la cara del ralo barbudo que continuaba ensayando poses para disimular el frío.
Lo atrapó, congelándolo en el tiempo y reduciéndole al ridículo espacio de la memoria de su teléfono celular. Una especie de castigo merecido, como prueba de que al final ella se impuso al sufrimiento, al llanto por un padre muerto en la cárcel y al terror de reeditar un encuentro con sus verdugos.
Dice que fue como estar ante una jaula, retratando a un animal moribundo y mal alimentado. Dice que enseguida, con la luz verde, lo sacó de su vida y que desde ese instante ha comenzado a sanar.
Quinta Avenida, Miramar, La Habana, 28 de diciembre de 2009.
Camilo Loret de Mola
Miami







cada cual dispara con lo que puede
algo mas que una foto hubiera necesitado
Camilo no pense que estuvieras escribiendo ya con tus ocupaciones en el Canal “que se pega”.Buenisima la foto,quien lo diria.La no seguridad del individuo revela en alguna medida la decadencia del sistema y la indiferencia (hoy) de la gente comun hacia el.El articulo es mucho mejor.
un abrazo
El Gata.
Camilo,excelente,A++++.Subordinado,es importante,en honor,a que tengan nuestro criterio en cuenta y no caer en habladurias de m…….;que nos documentemos antes de emitir criterios u opiniones.El autor nunca ha escondido de donde viene y ahi aciertas en lo referente a su parentesco.En cuanto a lo de la casa “abandonada” metes el delicado bien profundo pues el brillante creador que nos ocupa es descendiente directo de una de las familias mas ricas de la Cuba prerevolucionaria y me consta que la vivienda en cuestion desde los lejanos 30 era propiedad de sus abuelos maternos.Espero que esta informacion te ayude.Ah,solo recordarte que tengo unos cursos intensivos para el control de la envidia y la mediocridad.
Muy bueno Camilo, deprimente y triste, pero muy bueno.
Un abrazo
Jorge
COMO SIEMPRE HA SIDO, MAGNIFICO! TIENES LA MAGIA DEL DON DIVINO, NOS LLEVAS DE LA MANO A SITUACIONES QUE MAS QUE LEERLAS, LAS VIVIMOS… GRACIAS POR REGRESAR, YA EXTRAÑABA TUS TEMAS, POR DONDE ANDAS?
Tu apellido llama la atención y al ver tu foto al lado de el Duque me dí cuenta de que debes ser hijo del militar Gustavo, eres igualito a tu padre cuando era vicepresidente de producción del INSAC (ministerio de la electrónica en aquellos tiempos). Por cierto, tu padre era muy amigo de ese personaje de la foto.
Tu vivías en una de esas casas de la Quinta Avenida que había “abandonado” una señora como esa, quizás tu casa era la de ella.
Disculpa si estoy equivocado en mi suposición.
camilooooooo
cada dia estas mejor escribiendo un abrazo
Muy bueno Camilo, pero lo que me extrana es la falta de seguridad, bueno, no se puede ver bien. Sera una condicion que Raulito le puso para volver al mandato ?. para ver si una guagua o un camion cambian la historia.
Camilo muy buen escrito como muchos que haces , pero como pueden perdonar esa o esas personas las que han sufrido tanto y le han arrebatado a sus seres queridos y si son personas tan generosas que han sabido perdonar y muchos hasta olvidar con la ayuda o sin la ayuda de Dios.
No crees que tanta generosidad tambien a contribuido a que el desastre siga , siga y siga todos somos perdederos pero no llegara ese dia en que coño podamos entrar de nuevo a nuestra casa.
Viva el pueblo de Cuba.
Y que dios bendiga a us gente.
me alegro que se hable del caso de esta pobre madre, pero no pobre con lastima, pobre, porque sufrio lo que no tenia que haber sufrido, pero ademas con admiracion porque fue cubana con valor y coraje, como es nuestra estirpe..,mambisa..
como madre me puedo sumar al dolor de tantas, conoci en mi familia, las que lloraron tantos asesinatos injustos ..esa sangre seimpre caera sobre todos aquellos que junto a los Castros, siguen maltratando a nuestra linda isla verde.
Me perdnan mis errores ortograficos, no escribo en castellano, pero por respeto al blog, lo hice hoy. Muchas gracias.
Es la imagen de la impotencia. No el anciano en el Peugeot sino de la dama con su celular. Esas son los unicos brazos que se levantan y la sunica smanos que oprimen botones o gatillos: el flash de la tecnologia contra la realidad de la historia.
Despues que le llevo su padre, su juventud y algo mas, ella le tira una foto. En el fondo, en contra de lo que quiere transmitir el excritor de esta fabula, lo que hay es damiracion, frustracion… y derrota.
Me perdonan los demas lectores que han visto en el escrito otra cosa. La imagen del anciano es la imagen de la revolucion. Vieja pero victoriosa y estatica para siempre. Los demas, sus supuestas victimas, se conforman con tirarle fotos. No hay nada de denigrante en la ancianidad porque mirada de esa forma, es victoria.
Camilo, muy buena la cronica,, Yo creo que en esta larga lucha hemos perdido todos: El de las medallas en el carro frances y la señora que se lo encuentra en el cemaforo.Ella se pudo quitar sus demonios pero nunca podra reconciliar sus recuerdos del lugar donde jugaba con sus amigas o el banco del parque donde besó a su primer novio, con los recuerdos de su salida de Cuba y los viajes a la Cabaña. El viejo del carro frances podra decir que se ha mantenido 50 años pero en el fondo sabe que fracaso. Tu cronica refleja otra puñalada del desarraigo
Un abrazo
Pancho
y de Fidel qué se cuenta…?, si ramiro es simplemente una de sus columnas….excelente soldado por demás.
buen regalo de ano nuevo, son cosas que se difrutan,y hacen recordar
muy bueno, no buenisimo
Buenísimo. Me lo llevé.
Aprovecho y te saludo, Camilo.
Excelente la narración y la foto de Ramiro Valdés mejor. Será juzgado por sus crímenes a su debido momento.
Una vez lo vimos -un grupo de amigos y yo- en la Habana de los ochenta, bajándose de uno de sus Tatras con ametralladoras en las puertas. Andaban en parejas los artefactos aquellos y ya entonces y desde lejos daba risa y, si no fuera tan hijeputa, un poco de lástima porque era más pequeño que cualesquiera de los que estuvieran a su lado y que cualesquiera de nosotros, adolescentes. Andaba el tipo con un rictus de perenne amargura que tal vez usaba para disimular lo inferior que se debía sentir. Y que es. Recordaba de lejos el tipo de niño al que siempre le quitaron la merienda en la escuela. Era aquel rictus lo más notable en él; le superaba en estatura, claro. Y caminaba a grandes zancadas con aquella cara de poquísimos amigos. Pero a pesar de lo “por debajo” que estaba, que nos quedaba, a cada paso hacia nosotros nos hacía sentir un pavor que congela la sangre. Cuando paso de largo, no nos atrevimos siquiera a mirarnos entre nosotros.
Saludos desde Montana con una temperatura de 20 bajo 0. Muy
pugnante tu articulo. Bravo
¿El viejo? Intenso el texto: feliz año.
Abrazo.
Ay Camilo!, que bueno que con este acto pudo exorcizarlo pero…la parte mala del cuento es que no esta moribundo ni mal alimentado, unfortunately…
Loret de Mola siempre me deja la sensacion de que trata de pasar ficcion por realidad.
Cómo pueden dormir tranquilos? Cómo puede existir gente tan mala y sin sensibilidad humana alguna y sobretodo gobernando un país?
Hasta cuando podrán continuar haciendo d elas suyas, como diríamos en Cuba?
Libertad para Cuba, para todos los presos políticos y justicia honesta , pero justicia bien aplicada, a quienes tanto sufrimiento han ocasionado al pueblo cubano.
Me conmueva que me hayas dicho que lo escribiste pensando en mi. Es un testimonio doloroso pero hermoso y en efecto similar a lo que siento y pienso. En cada viaje he ido recobrando algo, perdonando y sanando. O quizas cuando me decidi a ir despues de 40 anos era porque ya habia perdonado, o sabia que habia llegado el momento de hacerlo. Lo expresas mejor que nadie y en esos breves parrafos recoges mucha intrahistoria, esas corrientes subterraneas que no aparecen en los libros de historia. Gracias.
WOW!!! Un escrito muy profundo. Yo no naci en Cuba pero mis padres si son Cubanos. Y eso me hace Cubana. Con mucho orgullo. Espero un dia ir a visitar a la tierra de mis raices. Mientras mas leo y oigo cosas de Cuba mas tristeza me da pero nunca pierdo las esperanzas de conocer. Te felicito por escribir esto, me llego al corazon!
impresionante!!
camilo, estabas o muy ocupado o un poco desentendido, ya se extrañaban tus escritos. excelente articulo mejor foto
ya era hora ,donde estabas? muy bien por ella y por la foto, increible.. un abrazo camilo.
Estimado Camilo:
Te felicito. Has logrado con tu escrito que regresemos al pasado y a tantos recuerdos que representan una vida que nos arrancaron, una existencia que cuando la miramos a traves de la bruma del tiempo provoca nostalgia y sentimos dolor por lo que perdimos. Por lo que se fue para no regresar ya mas. Por las amables figuras de familiares y amigos que ya no pertenecen a este mundo. Por los lindos recuerdos de un terruño que añoramos todos los dias de nuestras vidas, pero que sabemos que si regresaramos ya no seria lo mismo que un dia fue y que nos dejo marcados para siempre. A veces quisiera volver y caminar nuevamente las calles de mi Habana y voces de razon y prudencia nos alertan de que no lo hagamos porque lo que buscamos ya no existe. Es cruel, muy cruel lo que esa camarilla de una gerontocracia decadente y maligna hizo y continua haciendo con nuestra Patria. Ni aun en el ocaso de sus feas existencias dejan de hacer dano y se aferran con sus garras ensangrentadas a nuestra Cuba, como si en alguna loteria del infieron se hubieran sacado el premio de poder destruirla impunemente aun mas de lo que ya lo han hecho. Malditos sean por los siglos de los siglos, que no descansen jamas, ni en la sepultura por el dano irreversible hecho a la Nacion cubana. Te vuelvo a felicitar Camilo, pero quiero que sepas que me dejas con un dolor profundo en el alma. Saludos y abrazos de Clemente Gomez
ESPECTACULAR !!!!
Sencillamente espectacular, Camilo…
Y su valor testimonial trasciende el tema de tu excelente escrito…