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Invierno en Miami (apunte de diario)

  • ene 04, 201015:09h
  • 6 comentarios

Acción de Gracias, Navidad, Año Nuevo: una cadena festiva que ni siquiera aquí consigue despojarse de cierto rigorismo. Son celebraciones envueltas en aires de austeridad y ajustes de cuentas. Tal vez ya sea exagerado hablar de “espíritu protestante” para definir la vida norteamericana, pero queda todavía un regusto de protestatio debajo del oropel de estas fiestas con las que escanciamos el tiempo viejo en el nuevo molde.

Es una época para pasear por los cementerios, hacer inventarios, paladear añejos, recordar cosas idas. No para hacer planes.

Un repentino invierno cae con ínfulas de recordatorio. La confusión de las nubes agolpadas sobre un puente y avistadas desde un coche en marcha parece querer decirnos algo trascendente. Apenas a las cinco y media, el último lengüetazo de sol barre la fachada de un rascacielos y la oscuridad se desliza con el apuro del tiempo fugado.

He llegado a Miami siguiendo el rastro de unos papeles amarillentos, verificando un rostro, tratando de que el recuerdo embone con la genealogía, reacomodándome. Pero este frío repentino, síntoma de una estación improbable, y otros desgarros con el fondo de un cielo anaranjado y rosa, conspiran contra cualquier descubrimiento.

Arrebujado en negro, rumbo a la biblioteca pública, bajo por Collins Avenue susurrándole a esta ciudad la frase que un pintor herético con fama de libertino dedicara a una chica de taberna: “Mi alma desea tu cuerpo”.

Ernesto Hernández Busto
(Desde Miami Beach)

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6 respuestas
Comentarios

  • CS dice:

    Sonara y matancera: “cuando se caia en pedazos como la misma habana” son sus palabras exactas y no es ni nunca ha sido comparable la caida de MB con la de H, de que JC Castillon es cierto en lo que dice-y lo es-no cambia ni una palabra de mi comentario.

  • CS dice:

    Lo que escribe Castillon es cierto, Miami Beach era bastante decaido antes de la “gentrification”, no hay duda. Pero decir que era parecido a la hiroshimatizacion de La Habana no tendria sentido, pero lo que escribe Juan Carlos es right-on.

  • CS: Yo no dije derrumbe, pero digamos que el degenere de MB de finales de los 70 era similar al de LHV de la misma época, quita o pon unos cubos de pintura más del lado de MB y carros propios de la época y no de los 50.

    JCC lo dice con autoridad porque allí estuvo como yo, estudiante en vacaciones, aunque aclaro que donde único se podía tomar algo frente al mar era en el portal-terraza del Cardozo, primer hotelito que “arreglaron”, y luego en el Carlyle, al lado. En aquella época se podía ver el mar desde esas terrazas porque no habían ampliado el área de arena como ahora. Y cuando pasaban por las mesas de la terraza del Cardozo, las viejitas judías se robaban los paqueticos de azúcar.

    En la LincRD no había nada de nada, sólo la cinemateca que menciona JCC y un restaurant vegetariano, que antes estaba en el downtown y era un hippie-hang-out. Y un grupo de teatro del que no recuerdo el nombre. Empezaban a llegar los artistas a LincRD a poner estudios allí y en las callecitas alrededor.

    Y bueno, el post de EHB trataba de otra cosa, pero como de costumbre, los comentaristas lo desviamos. Pero creo que comparto el amor-odio que pensé interpretar en el post del autor. Salud a todos.

  • j.c.castillon dice:

    Derrumbado como la Habana tal vez no, eso es probablemente imposible, pero hecho leña yo diria que si. Yo aun recuerdo el Miami Beach anterior a Miami Vice, el de los edificios abandonados y con la pintura vieja. en el que podrias sentarte tres horas detras de una cerveza frente, en una terraza frente a la playa, sin que el camarero se molestase ni en mirarte. En pocos años se paso de eso al servirte aprisa y corriendo para dejar paso al siguiente turista.
    A principios de los ochenta Lincoln Road aun no tenia un Books and Books, aunque si aquel divertido cine de menos de cien plazas al que se accedia desde un patio casi interior en el que se pasaban cintas alternativas, y se podia comer por cinco dolares en un Woolworths… y partes de la ciudad eran aun un shetel, escapado de Nueva York en el que convivian, como recuerda “sonora y matancera” judios llegados del norte, huyendo del frio y marielitos que aun no comprendian muy bien donde estaban.

  • CS dice:

    Miami Beach jamas ha estado en un derrumbe parecido a la disintegracion habanera.

  • así es, ehb… el cuerpo deseable de una ciudad-estado impenetrable y severa a pesar de su superficialidad solariega y bullanguera.

    me pasé muchos veranos en los 80 deambulando las calles de lo que hoy llaman south beach, cuando aún estaba llena de viejos judíos y “marielitos”, cuando se caía en pedazos como la misma habana. era otro mundo, y al regresar de nuevo a miami cada día, aquel puente era otra frontera más que cruzar sin mucho rumbo.

    los cubanos que han crecido y/o vivido en mayami no entienden cómo nos sentimos los cubanos que no hemos experimentado lo mismo. volvemos a ser extrajeros una vez más entre compatriotas que al vernos silentes en una esquina no entienden el grito interior que se siente por lo que nunca nos perteneció.