Penúltimos Días

Cinco libros cubanos del 2009

Diciembre 24, 2009 · 6 Comentarios

Cuando alguien te pide los “mejores libres cubanos del 2009″ se sobreentienden al menos dos cosas: por una parte que se han leído esos libros, y por otra que éstos tratan de alguna manera (sobre o desde) ese lugar llamado Cuba. Al menos en mi caso, la lectura de libros sobre Cuba es, más que un simple rigor mediático, lucrativo, o romántico, un ejercicio necesario. En esta enumeración no se encontrará, entonces, una recapitulación de los libros más vendidos o más célebres de esa hábil producción de la escritura de la nación que se lleva a cabo año tras año, cada vez más desde el exilio. Se trata más bien de algunos libros —los que ahora recuerdo— leídos, algunos con mayor placer que otros, y reseñados a los largo del año. Siempre he sentido curiosidad por esta rareza: si la Revolución en Cuba desde 1959 convirtió a cada ciudadano en poeta de barrio, en el exilio todo somos escritores antes que se pruebe lo contrario. Tengo la impresión que todos los cubanos tienen una historia que contar, y para probarlo ahí están las tongas de libros cubanos en las librerías de Miami. Volviendo al listado creo que, además, podemos anotar otro rasgo: creo conocer a muchos de sus autores, así que la lista también puede leerse como un homenaje a la amistad a través de ese vínculo fraternal que son las letras. El amigo Emilio Ichikawa creo que una vez sentenció, bajo un precepto de Kant, que cada escritor merece los contemporáneos que tiene. Pues bien, ahora me gustaría ampliar esa observación: aquel que lee a sus contemporáneos se conduce por ese círculo secreto del estipendio que brinda la lectura. Al leer a mis contemporáneos estoy conciente de estar leyendo también la escritura de un pasado.

Casa de Todos (Ediciones sin Nombre) – Orlando González Esteva.

Me sorprende el hecho que el año pasado ningún contribuyente de este espacio haya recordando la antología poética publicada por Fondo de Cultura Económica que reúne buena parte de la obra de Orlando González bajo el título de ¿Qué edad tendrá la luz esta mañana? Recomiendo, además, esta breve obra poética a los que deseen seguir los pasos orientales de este poeta del homo ludens. En cada uno de estos haikus hay un misterio, una sombra, un micro-mundo de la estética llana de este gran poeta. Como también hay un misterio en el taller poético de González Esteva: su obra muestra que es posible escribir poesía clásica dentro de ese tormento que es la ciudad de Miami. Esto último me hace pensar que el autor más que otro de los tantos poetas de esa ciudad, a los que ignoro, es El Poeta de esa ciudad.

Everglades (Letra Capital) – Emilio Ichikawa.

Como ya nos ha enseñado María Zambrano, el origen de la filosofía está en lo poético, y el que ha podido titular un libro “La escritura y el límite” sin duda tiene dotes de poeta. Ichikawa arriesga una alternativa similar en la construcción de este caimán de palabras. Tuve el placer de leer el manuscrito del poema antes de su publicación, en estado bruto, así que ignoro los cambios, si acaso hay algunos, en la edición que acaba de publicarse en con prólogo de Antonio Lastra en Letra Capital. Este poema es ante todo un poema del espacio: una topografía de la memoria, por eso recomiendo a que se lean algunos de los intentos previos de “mitologizar” a Miami, o a la Florida en general, antes de llegar a las virtudes que se encuentran en el poema de Ichikawa. Quizá este sea el esfuerzo mayor de llegar a una mitología, o a la deconstrucción de la misma. Quizá también sea la ultima.

Palabras de Trasfondo (Ediciones Colibrí) – Duanel Díaz.

Se puede pensar que existen cuatro o cinco temas centrales para un debate (para Heidegger era el Ser, para Aristóteles las causas) y que después de abordarlos, estos temas pueden llegar a fatigarse debido a su reiteración. Tuve esta impresión sobre los libros que, repetidamente, durante los últimos años, han buscado trazar la relación entre la intelectualidad, y el compromiso político (encanto y desencanto) en la Revolución Cubana. El último libro del brillante ensayista cubano Duanel Díaz me ha hecho pensar diferente, y de alguna forma modificar aquella impresión. Es el libro que leo en estos momentos, y que me parece, por la forma y los hilos centrales del argumento (el lector no encontrará aquí un compendio de perfiles al estilo del laundry list, tan de moda entre algunos intelectuales cubanos…), el ensayo más contundente sobre la relación entre la “ideología oficial” y la producción literaria a lo largo de las cinco décadas de la Revolución Cubana. Recuerdo haber especulado con el autor sobre el carácter polémico de este ensayo antes que se produjese esta última polémica entre Díaz y Rojas que más que elucidar el texto, viene a demostrar las diferencias de método entre ambos intelectuales. A mi juicio, este pudiese ser el primer ensayo “fundacional” para comenzar ha entender lo que ha sido la intelectualidad cubana, lamentablemente el ensayo evade importantes dos importantes momentos del debate intelectual cubano: las polémicas en torno a las artes plásticas, y el grupo intelectual PAIDEIA. Aunque claro, para Duanel Díaz éste ya sería otro libro.

El estante vacío (Anagrama) – Rafael Rojas.

La grandeza de Rafael Rojas como historiador está en su estilo, y no, como se ha dicho antes, en su habilidad atlética para citar a todos los teóricos políticos de moda en cierto momento. Lo que pienso de este libro lo he dicho hace un mes cuando escribí una reseña pasando revista por sus capítulos. Ahora paso a una objeción: el capítulo sobre Walter Benjamin es, si se me permite un término estructuralista, un “significante hueco”, ya que es poco lo que se dice sobre Walter Benjamin en relación con la Habana. Pero entiendo la astucia retórica de Rojas al titular un capítulo con el nombre del filósofo alemán. Esto no solo facilita cierta fogosidad intelectual, sino también agita una curiosidad en el mejor sentido detectivesco. Al final del libro el lector encontrará un intento benjamiano de llenar ese “estante vacío”: una lista, como la que ya habíamos visto en otros libros de Rojas, a modo de recordar los libros no leídos por la cultura oficial de la isla.

La utopía vacía (Linkgua) – antología editada por Carlos Aguilera.

Se podrán releer aquí algunos ensayos publicados (Rojas, De la Nuez, Hernández Busto, Fowler, Díaz, entre otros) en diferentes lugares, y reunidos bajo una misma dirección. Solo imprescindible para el académico (por su formato antológico), prescindible para el lector que busca material nuevo y fresco.

Gerardo Muñoz
Gainesville

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6 Comentarios ↓

  • oscar canosa

    Hay que ser “firme de caracter” para chuparse estos escritos(y a Ichikawa tambien).

  • Gargantua

    “en el exilio todo somos escritores antes que se pruebe lo contrario”

    cada cosa que escribe este chico suma pruebas al efecto

  • eleo same

    Los libros están bien. Los he leído, y salvo el de Glez. Esteva que rezuma su ridiculez habitual y el de Ichi, al cual no me aventaré –prefiero ir a los everglades a riesgo de cocodrilos-, son de lo mejor publicado por escritores cubiches. Lo increíble es que este fulano con ínfulas de filósofo opina de ellos de oídas. Se puede apreciar es las estupideces que esboza a modo de argumentos, y no es que yo lo diga, ha expresados en otros sitios que para opinar sobre un libro no hay que leerlo. Ernesto, este post debías haberlos dejado para el día de los inocentes.

  • Cacique

    aqui el mejor es GERARDO, lo leo todos los dias.

  • Perseverancia.

    Parece que eleo same tiene los ojos en los calcañales, porque decir que Gonzalez Esteva resume la ridiculez habitual lo identifica como un analfaburro.

  • menelao

    No dijo que “resume”, sino que “rezuma” su ridiculez habitual. La verdad es que yo no lo he leido mucho, pero lo he escuchado en la radio y es realmente muy engolado y a veces muy “picuo”, pero su programa en la radio de Miami, que podria ser la peor del mundo, es un oasis.

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