Penúltimos Días

Trasval

Diciembre 9, 2009 · 4 Comentarios

La tienda se alza en la aurícula izquierda de la calle Galiano esquina a San Rafael, donde antes hubo un Ten Cent carcomido por los años y la mugre. Verdadera nave espacial caída en un barrio que ha visto como muchos de sus comercios se convierten en albergues para damnificados, oficinas intrascendentes o locales cerrados por tupiciones albañales. Pero Trasval es diferente. El gran almacén, administrado —según se dice— por el propio Ministerio del Interior, fue bautizado por la población como “el museo”, pues más bien se iba a mirar que a comprar, debido a los altos precios —en pesos convertibles— de cada mercancía.
Trasval era jugar al capitalismo, con música indirecta, empleados con trajes y audífonos, cámaras por todas partes y productos que nuestros ojos nunca habían visto. Nos sentíamos como pollitos arropados por la luz de las lámparas y el tintinear de la melodía, que terminarían en el matadero de la caja contadora pagando por un abridor de latas el salario de tres meses de trabajo. En su interior, aún se exhibe una zona con implementos para piscinas, aunque desde hace varios meses las vendedoras no sonríen a los clientes ni les responden amablemente las preguntas.
La última vez que estuve en ese bunker forrado de lozas negras, ya el desplome era inminente. El aire acondicionado no funcionaba, los empleados habían prescindido de la calurosa indumentaria con corbata incluida y en los anaqueles, metros y metros de un mismo producto anunciaban el declive. Todos los abridores de latas habían desaparecido y un rumor de escándalo por corrupción se extendía en sus pasillos. Su esplendor fue breve, su ganancia pudo haber sido enorme. Porque Trasval fue la más reciente trampa mercantil que nos tendieron a los cubanos, el último cebo elaborado por esa mezcla de comerciantes y policías secretos que tanto pululan en nuestros días. Individuos que lo mismo trafican con mercancías que con informes, venden una lámpara o vigilan en una esquina, cuentan las monedas o se soban la pistola que llevan en el costado.

Yoani Sánchez
La Habana

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4 Comentarios ↓

  • oppiano

    Como siempre , me parece la oposicion , mas efectiva , renovada del siglo 21 , brillante

  • El Negro Caribeno

    Muy buen articulo, me gusta como describes la realidad. El sistema no hace nada bien, ellos han enganado a los cubanos y a los no cubanos por 50 anos, pero no han podido enganar a la economia en todo ese tiempo porque la economia es un reflejo de los gobiernos. Cuando regrese a Cuba despues de 10 anos y de visitar varios paises me parecio que habia regresado a un pais en guerra, porque estaba destruido y feo a mas no poder. El sistema imperante se reflejaba en todo. Les deseo suerte, me he convertido en un ciudadano del mundo porque al final eso es lo que somos todos.

  • Pepe

    Flaca, especial como siempre, nada cubano te es ajeno y todo lo que el pueblo habla en cada esquina tu lo reflejas como un cuento, pues es eso lo que vivimos, un cuento de Poe ….

  • correo_del_zar

    Cuando vivia en Cuba me dijeron que a Trasval la llaman museo pero también por otro motivo: por la cantidad de policías que protegen esta tienda que, por otra parte, es tremendamente cara hasta para los extranjeros. He comprado allí y los precios son inalcanzables para el 95 por ciento de los cubanos, pero bastante elevados, también, para los extranjeros, si se compara calidad-precio con tiendas europeas o norteamericanas. Todo sea, quizá, para dar de comer decorosamente al monito del jardín del General Colomé Ibarra, Ministro del Interior.

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