Penúltimos Días

¿Qué es lo mejor que leíste en el 2009?

Diciembre 4, 2009 · 2 Comentarios

El primero que me viene a la mente es The death of the red heroine, de Qiu Xialong. El tipo de novela policíaca que hubiera deleitado al propio Borges: un improbable detective chino, amante de la poesía inglesa y traductor de T. S. Eliot, actuando con sagacidad y denuedo contra el telón de fondo de un Shangai postcomunista. El contraste entre vida pública de la “heroína roja” —lo que en la jerga revolucionaria insular se llamaría una “trabajadora de avanzada”— y su vida privada como amante secreta del hijo de un alto funcionario del partido, uno de los nuevos ricos de la nueva China… Mi más calurosa recomendación, la compré en la librería City Lights, de San Francisco, a sugerencia de mi traductora, y no paré de leer hasta dos noches después, en Nueva York.
En segundo lugar The whisperers. Privates lifes in Stalin Rusia, del historiador inglés Orlando Figes. Un libro esencial para entender el impacto del terror cotidiano en la vida de las personas bajo el estalinismo. Figes se basa en testimonios, diarios privados y en entrevistas con sobrevivientes del terror. He escrito una reseña sobre este libro en la revista Istor a la que remito a los lectores de tu blog. Lo que allí digo, brevemente: que si sobre el Gulag y el Gran Terror de los Treinta se han vertido ríos de tintas (desde Robert Conquest, pasando por Solzhenitsin y terminando, hará unos años, con Applebaum), el tema que aborda Figes ha sido escasamente estudiado y es esencial, sin embargo, para entender lo que de otro modo parece un total enigma: la larga supervivencia de los regímenes totalitarios.
Y por último, Musicophilia, de Oliver Sacks, quizá mi autor favorito de literatura de temas científicos. No he parado de leerlo desde que hace años descubrí El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, que igualmente recomiendo a quienes no lo conozcan. Musicophilia, su trabajo más reciente, trata sobre el efecto de la música en el cerebro y está finísimamente hilado, como todo lo suyo. Sack relata casos clínicos, historias fascinantes. Como la de un hombre que es golpeado por un rayo durante una tormenta de verano y dos meses después se le despierta una irresistible pasión por la música, se aplica a estudiar piano a la avanzada edad (para un pianista, claro) de cuarenta y dos años. Te copio dos líneas de la contraportada: “Sacks is adept at turning neurological narratives into humanly affecting stories…” Una verdadera joya.

José Manuel Prieto:
Nueva York

A lo largo de este año no he tenido tiempo ni posibilidad de leer para divertirme. Todo ha sido trabajo y casi todas mis lecturas han tenido que ver con libros en inglés o francés aún no traducidos al castellano.
Aclarado lo anterior, hay un libro de historia del arte del crítico Nicholas Fox Weber, The Bauhaus Group: Six Masters of Modernism, que me pareció una mezcla casi perfecta de recuerdo personal, historia y critica de arte, biografía y política, en la que el cariño, legítimo, del autor hacia sus personajes no le impiden ser justo a la hora de juzgar uno de los grupos artísticos más influyentes del pasado siglo.

Juan Carlos Castillón
Barcelona

El libro de Zbigniew Herbert, Naturaleza muerta con brida, traducido por Acantilado. Cuyo fragmento sobre la “fiebre de los tulipanes” me llevó a otro libro, más académico pero también muy bueno: Tulipmania, de Anne Goldgar. Disfruté mucho la biografía de V. S. Naipaul escrita por Patrick French, El mundo es así, y Corazones cicatrizados, la novela de un judío rumano, Max Blecher, de quien nunca había oído hablar.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

En el 2009 leí Este domingo y El lugar sin límites de Donoso. Todas las novelas cortas (en castellano) de Sciascia, los aforismo de Canetti, El legado de Humbolt y Henderson, el rey de las lluvias (este último me dejó entre maravillado y perplejo) de Saul Bellow. Un tomo entero de relatos de Tolstoi, más las novelas Felicidad conyugal y El billete falso (una obra maestra de la que nadie me había advertido). Leí también Nido de víboras y Genetrix de Malraux (que me asombró), Las cosas de Perec (que me gustó), W del mismo que me aburrió, Chéri de Colette que es una obra maestra, El hijo del relojero de Georges Simenon (que es tan bueno como todos sus libros) y Anna Karenina sobre la que hice clase. No leí nada de mis contemporaneos, a no ser Missing de Fuguet que tiene grandes momentos y Crímenes de Alberto Barrera que explica en profundidad el chavismo y sus deformidades.

Rafael Gumucio
Santiago de Chile

De lo que he leído este año destacaría Cuatro historias de la República, de Julio Campa, Gaziel, Josep Pla y Manuel Chávez Nogales. En estos tiempos de reverberación (siempe perniciosa) de los nacionalismos en España, un libro fundamental. Además, el delicioso y desternillante El beneficio de las ventosidades, de Jonathan Swift y Charles James Fox. Ya no hay escritores así. Añadiría la magnífica Defensa de lo privado, de Wolfang Sofsky. Sofsky es uno de esos raros pensadores capaz de tratar temas complejos de una manera diáfana y valiente.Y para terminar, la relectura de Todo Marlowe, de Raymond Chandler. La terminaré en los aviones pero vuelvo a confirmar que Chandler es superior a cualquier García Márquez.

Juan Abreu
Barcelona

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2 Comentarios ↓

  • Frida Masdeu

    Me encantaron “Despues de Giselle” de Isis Wirth y “Bailar con la vida”y “Misterios de La Habana” de Zoe Valdes, tambien “Indignation” de Phillip Roth…anotare sus sugerencias. Gracias

  • Ex colega de Frida en la Revista Cine Cubano

    La personalidad que se esconde detrás de esa Frida es tan evidente que da risa. Hay gente que no tiene verguenza para el autobombo. Dan pena.

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