El 23 de octubre de este año, el escritor Félix Sánchez lanzó por correo electrónico una alarma cuando se enteró que estaban destruyendo periódicos y libros en las bibliotecas públicas (S.O.S., Alejandría. ¿Biblioteca versus Universidad?). Era un texto lúcido y discreto, que hacía notar públicamente varias cosas que sabe todo el mundo relacionado con las bibliotecas en Cuba. Pero la reacción de Eduardo Torres Cuevas, Director de la Biblioteca Nacional, fue acusarlo de mentiroso, cínico, indecente, “campaña frígida”, etc., aunque haciéndose de la vista gorda con los casos concretos denunciados, y cantando loas al futuro de la Revolución y sus bibliotecas. También acusa a los destinatarios del mensaje electrónico de “tener el brazo largo”, y reenviarlo a sus conocidos.
Inmediatamente, Rafael de la Osa, el Director de la Red Cubarte (intranet que administra todo lo que tiene que ver con servicio de correo electrónicos e Internet para intelectuales cubanos), quien antes le había quitado el correo al escritor disidente Ángel Santiesteban supuestamente por ofender a escritores oficialistas, ratificó todo lo dicho por Torres Cuevas e hizo algo más: “CUBARTE respalda plenamente dicho texto y lo ha distribuido a través de sus mecanismos de circulación de información”. Intelectuales de toda Cuba han empezado a solidarizarse con quien originó la alarma, el novelista Félix Sánchez y, desde toda Cuba, mandan correos en que cuentan historias parecidas o peores sobre la destrucción sistemática de libros y de la prensa. Algunas de ellas circulan por correo electrónico. Ya está claro que es un problema nacional y premeditado. En el reglamento bibliotecario cubano se ordena, se pone esta primera opción para “descartar” libros por problemas de espacio: TRITURAR. Hay otra coartada perfecta para destruir y quemar: es lo que puede o debe hacerse, orientado desde arriba, con aquellos fondos bibliográficos que no hayan sido consultados por el público en cierto lapso de tiempo. Los investigadores que no vivan en La Habana, por ejemplo, ya no pueden consultar un periódico nacional con más de cinco años. Y se han incinerado colecciones de revistas de los antiguos países socialistas, como la emblemática Sputnik. ¿Qué está pasando?
Reproduzco a continuación algunos fragmentos de la extensa lista de correos electrónicos con la que varios intelectuales cubanos se han sumado a la polémica:
“Tener el brazo largo” para reenviar por email, fax, correo de superficie o algún otro medio, a tales o cuales colegas, amigos, conocidos, etc. un mensaje informativo-crítico de un escritor, artista, crítico o investigador conocido al que se le reconozca cierta credibilidad intelectual y moral, es un derecho inalienable de la vida cultural, del que cada vez más intelectuales cubanos están haciendo un uso creciente. Y Félix Sánchez, aunque vive en la lejana Ciego de Ávila y carece de la visibilidad pública cotidiana que privilegia a la vida cultural habanera, es un escritor conocido, ganador de un Premio UNEAC de Novela, que cuenta con el beneficio de que sus palabras –sobre todo un “SOS” cultural– sean atendibles a priori, como lo hubieran sido en una asamblea de la UNEAC.
Desiderio Navarro
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Estimado compañero Félix Sánchez
Disculpe la demora en responderle pero tuvimos una semana un poco complicada por un grupo de problemas técnicos y eléctricos que se nos presentaron en nuestro nodo central, que llevaron incluso a la interrumpción de un grupo de servicios.
En relación con el asunto de su correo, sentimos no coincidir con sus puntos de vista en relación con las opiniones publicadas por el Dr. Eduardo Torres-Cuevas, director de la Biblioteca Nacional “José Martí”, a través del artículo titulado “Atila pide ayuda: la biblioteca equivocada”. CUBARTE respalda plenamente dicho texto y lo ha distribuido a través de sus mecanismos de circulación de información.
Por el contrario no compartimos sus opiniones recogidas en el texto “SOS Alejandría, Biblioteca versus Universidad? que de forma tendenciosa acusa a la Biblioteca Nacional sin pruebas debidamente fundamentadas de lo que en el mismo se menciona. Creo que si hablamos de ética, no debemos olvidar preceptos que están incluso recogidos en el código de ética del periodismo cubano (código de ética de la UPEC) cuando dice:
ARTÍCULO 5. En los escenarios mediáticos surgidos con el desarrollo de las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones, donde la posibilidad de generar y diseminar contenidos adquiere nuevas connotaciones, el periodista debe reforzar su desempeño ético y responsabilidad profesional en la creación, selección y difusión de los crecientes flujos de información interactiva que circula en red.
ARTÍCULO 7. El periodista no puede utilizar los medios de comunicación para desacreditar o difamar a personas e instituciones, ni para exaltar desmerecidamente a personas naturales o jurídicas. No es ético en el ejercicio de la profesión el triunfalismo, el hipercriticismo y otras tendencias deformantes.
Seguiremos trabajando para que nuestras redes y servicios informáticos se utilcen de la mejor manera posible y siempre en defensa de nuestros principios, nuestra identidad y los preceptos de la Revolución
Atentamente
Rafael de la Osa Díaz
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Dicho de otra forma, descartar no es botar, sino exactamente lo contrario: es conservar con sabiduría aún mayor. Pasada la alarma, vale la pena ofrecer una respuesta no envuelta en retórica política y con menos cantidad de ofensas personales, sino concreta y científicamente fundamentada a las inquietudes de Félix Sánchez. En caso de que él haya dicho verdad, nos lamentaremos a coro.
Víctor Fowler
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Lógicamente, a partir de esta situación se han ido generando múltiples estrategias personales, más o menos felices: obligados a convertirnos, según sea el caso, en policías o en contrabandistas de los libros y la información, muchas veces somos parte de redes inmensas de préstamos que nos vamos haciendo entre amigos y conocidos, o incluso entre profesores y estudiantes; y, por otra parte, cada vez nos acostumbramos más a leer, a pesar de nuestros ojos, en formatos digitales o en copias mal reproducidas de textos que nos son imprescindibles. Pero nada de esto vale para otros materiales que sólo existen en archivos de bibliotecas, y cuyo acceso se dificulta por motivos tales como su definitiva desaparición, la exigencia de autorizaciones que avalen al usuario o que justifiquen su interés por tales “rarezas” –una de ellas puede ser Lunes de Revolución, por ejemplo, cuyos ejemplares sólo pudieron consultar parcialmente dos de mis alumnos luego de verse obligados a gestionar cartas que explicaran el tipo de investigación que realizaban–, o el pésimo estado de conservación en que se encuentran –las cartas originales de Juana Borrero las saqué a ciegas, hace unos meses, desde el fondo de un cartucho donde mis manos dejaron muchos pedacitos arrancados de aquellas hojas ya amarillas y demasiado frágiles.
Haydée Arango
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Debo decirte, ante todo, que soy un privilegiado. Entre otras cosas porque tengo un carné de miembro de la Uneac que me permite —cuando voy a La Habana con afanes de investigación— pernoctar en una casa de la visita, por un precio muy módico. A veces, claro, no hay capacidad, pero, como soy un privilegiado que cuenta además con un carné de Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz, puedo enviar un aviso a la AHS, y ellos me buscan alguna solución. Soy tan privilegiado que además cuento con un carné de Socio Honorario de la Biblioteca Nacional José Martí, que me permite acceder a muchos fondos que no están al alcance del público general. Si a eso sumamos la cantidad de personas que en esas y muchas otras bibliotecas de Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos me han atendido con especial interés y cariño, comprenderás por qué en la página de agradecimientos de mi actual y casi eterno trabajo investigativo sobre Martí, aparecen tantos nombres de bibliotecarios y de bibliotecas… Lo único triste de ser un privilegiado es ver alrededor nuestro a personas que no lo son.
Pero soy tan privilegiado, Félix, que una tarde de marzo de 2007 en la terraza del Hotel Caracas-Hilton (actual Alba-Caracas) luego de un delicioso almuerzo, participé de una no menos deliciosa sobremesa en compañía de Roberto Méndez, Omar Valiño y el doctor Eduardo Torres Cuevas. Recuerdo que Torres Cuevas nos contó acerca de una invitación que le habían hecho a Francia y comentó sobre su preferencia por los vinos franceses. Como soy un privilegiado, también estuve en París y probé de esos vinos, así que me alegré por el doctor, y seguí disfrutando de su cháchara siempre sabia y amable.
Tal vez por el cariño con que he guardado aquel recuerdo, me ha sorprendido el tono tan agresivo, el discurso tan cargado del propio odio que llama a cambiar por amor, que el doctor ha empleado contra ti. Mucho me ha defraudado la lectura de su texto «Atila pide ayuda: la biblioteca equivocada», cuya andanada de epítetos injuriosos resulta contradictoria en quien ha comenzado por declararse opuesto a los ciberchancleteos.
(…)
Recuerdo cuando descubrí en la hemeroteca de la biblioteca municipal de Remedios una colección en excelente estado del hoy raro y valioso boletín Patria, obra de Gonzalo de Quesada y Miranda y sus colaboradores. Te hablo de una colección más completa que la que tiene el Centro de Estudios Martianos y que la que me mostraron en 1993 en la Fragua Martiana. Pues resulta que a la muchacha de la hemeroteca le señalaban en sucesivas visitas de inspección que no había descartado dicha colección, como un defecto de su trabajo. Ella la defendió estoicamente hasta que tuvo la suerte de que otra persona sensible como ella, en el Archivo de Remedios, aceptara salvarla. Allí volví encontrar aquella ya amada colección, pero ahora está incompleta. ¿Por qué se ensañaron precisamente con unos fondos que eran tal vez los más valiosos de la institución en cuanto a periódicas? Parece que es muy fácil confundir viejo con obsoleto. También recuerdo cuando no pude cotejar una cita —era yo entonces editor de la revista Signos— porque tenía que ir a La Habana en busca de una Bohemia que hasta un mes antes había estado a dos cuadras de mi casa. La entonces directora de mi biblioteca provincial me explicó que se había descartado por deterioro, lo cual comprendí, y que las otras que todavía estaban a mi alcance, seguían ahí gracias a que no se aplicaba crudamente lo establecido. Esta es una constante, Félix: los que descartan en el municipio explican que lo hacen orientados por la provincia, los que lo hacen en la provincia, te dicen que lo hacen orientados por el país, y los que mantienen buenas colecciones de periódicas (como ocurre en Placetas, que tiene una hemeroteca excepcional para un municipio) te explican que las tienen gracias a nadar en contra de las orientaciones.
Yamil Díaz
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La carta del director de Cubarte es una vergüenza, y nos demuestra cuánto daño hace el habanocentrismo y el “imperio” mediático, que no solo la derecha impone para coartar los debates en torno a la instauración de una sociedad más justa, donde se respete la inteligencia y se extraigan, de la crítica bien fundamentada, las verdades que el discurso oficial no valida, pero que están ahí, golpeándonos. Como sé que el director de Cubarte leerá estos textos, le dejo claro que prohibo, desde el día de hoy, que mi nombre se publique en ese sitio, y si quiere también, que “lo descarte” y borre todas las referencias sobre él y sobre mi obra, ya que tanto aprueba lo que Félix critica.
Ricardo Riverón
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El doctor Torres-Cuevas, a quien respeto por su trayectoria intelectual anterior a la publicación de su artículo “Atila pide ayuda: la biblioteca equivocada”, deja ver solo dos cometidos en ese texto:
1-Defender de manera atrincherada y a ultranza un sistema de bibliotecas públicas a todas luces defectuoso.
Y 2- Atacarte a ti de una manera personal inadecuada, malintencionada e inconcebible.
La suya es la posición de la persona que por impotencia reacciona airadamente al espetársele en la cara rotundas verdades. La verdad es a veces muy dura, pero siempre, ya sabemos, revolucionaria. La tuya es la auténtica posición de preocupación por salvar los fondos valiosos de nuestro patrimonio bibliográfico, preocupación noble y bienintencionada, eso es lo esencial e irrefutable.
Por otra parte, el Doctor no se percata de que eso que él llama “ciberchancleteo” no responde más que a una necesidad de debate acumulada durante años y que no cubren los medios oficiales, que viene a ser hoy la única vía inmediata de expresión de lo más espontáneo del pensamiento crítico cubano. Eso sí, es necesario hacerlo con responsabilidad, ética y respeto a la opinión ajena, y nunca atacando de manera personal. Lo contrario sí es ciberchancletear.
El Doctor no quiere ser parte de eso, perfecto, pero él puede expresar sus ideas hasta en la televisión. Vuelve el tema de los privilegios. ¿Por qué La Jiribilla publicó su respuesta y no el artículo que le dio pie? Se quedaron los lectores de esa revista sin parte importante de la información. Otra mala jugada de nuestra prensa.
Si la respuesta de Torres-Cuevas causa alarma y pena, la de Rafael de la Osa Díaz a tu carta es indignante.
Edelmis Anoceto Vega
Continuará…






el sistema se acaba y no quieren dejar rastros para el futuro.
lo bueno y lo malo para ellos es que debieran de enterarse y sino lo sabian pues que lo sepan que gracias a la gran democracia estadounidense existe la llamada biblioteca del congreso que archiva y cataloga todo absolutamente todo lo que se ha publicado y se publica y se publicara en este planeta tierra .
es decir que lo que hacen con afan de esconder lo estan haciendo por gusto.
poniendosela mas dificil a los cubanos como siempre en todo.
y otra mas una de las misiones de las embajadas de EEUU es precisamente recoger toda publicacion del pais en que se encuentran independientemente de su tamaño o importancia.
ademas su catalogo digital cada dia crece mas y esta en linea.
Pobre Rafael de la Osa, siempre tan corto de vista, siempre tan alineado con el lado correcto, siempre tan pobre …
PD:
me perdonas si te sugiero algo: información para tus lectores sobre los nominados cubanos al Grammy nacional: Omar Sosa, Isaac Delgado, Omara Portuondo, Bebo y Chucho Valdés, Tiempo Libre
Cria cuervos y te sacaron los ojos. Todavia hay esperanza…
“es un derecho inalienable” (Desiderio Navarro) esto lo he leido en alguna parte. Ya se,
We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights…
Oigan, ese Torres Cuevas es un ignorante. Repitiendo ese cuento chino sobre la destrucción de la Gran Biblioteca de Alejandría por Julio César, y que fue intencional… ¿este diz que bibliotecario, cuándo fue la última vez que se leyó un libro de historia?
Realmente no entiendo la preocupación de Félix Sánchez con que los periódicos cubanos no se conserven por más de tres años… ?Preocupado con Adelante, Vanguardia, Rebelde…? ?Se pierde algo?
Bromas aparte: basta digitalizarlos: un medio más barato y seguro de guardarlos.
Que vayan a la Biblioteca Provincial de Camaguey y pregunten a donde fueron a parar los periodicos GRANMA, JR, TRABAJADORES,ETC de los anos 60, 70, 80 y 90…TODOS FUERON BOTADOS MISERABLEMENTE, por orden expresa de ELIADES ACOSTA
Desiderio lo mismo se presta para el circo de la revista Temas contra Internet que para recordar (imagino que a conveniencia) ciertos “derechos inalienables”. Típico de intelectuales cautivos.
Ah Y no es porque me interesen mucho esos periòdicos, pero los investigadores, profesores y alumnos los utilizaban para sacar datos y otras porquerias, y ahora por supuesto que no podran hacer uso de ellos, pues a la Habana aunque vayan no se los van a facilitar.Creo que todo fue muy bien tramado por la cabeza de ELIADES ACOSTA, pensando en el futuro, para que solo la B.Nacional pudiera tenerlos y que no les desmontaran una a una las infamias de los libelos castristas.
Me interesa la foto de una biblioteca en ruinas que acompaña esta página web–”Una polémica sobre la destrucción de los fondos en las bibliotecas cubanas”. ¿De qué se trata? ¿Cuál es su fuente por si uno la quisera usar?
Gracias,
Carlos
After word, after bomb, londres 1940