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Rafael Rojas reseña a Duanel Díaz (updated)

Noviembre 29, 2009 · 18 Comentarios

Rafael Rojas ha publicado en su blog una reseña del último libro de Duanel Díaz, Palabras del trasfondo. Dice varias veces que se trata de un libro indispensable (cosa que yo también opino), pero expone varios reparos reveladores. Para empezar, le parece “vehemente” y demasiado tajante en su anticastrismo: “En varios momentos del libro se tiene la impresión de que, para él, el valor literario de una novela o un poemario está determinado por su mayor o menor anticastrismo.”
Esto es una simplificación grosera —de Rojas. Para entender bien esta reseña, uno debe haber leído el libro de Duanel, sobre todos las páginas (86-90) en las que polemiza con el propio Rojas a propósito del significado de un poema de Eliseo Diego, “Pequeña historia de Cuba”, [y del poema "Cuba"]. Allí Díaz demuestra fehacientemente que ese poema acaba con una pregunta retórica que Rojas ha querido convertir, un poco a la cañona, en interrogación inquietante o ambigua.
Después de leer a Díaz, que desgrana con cuidado el texto (y el contexto), a mí me parece bastante obvio que ese poema de Diego intenta justificar, en realidad, la violencia revolucionaria, como un elemento necesario y hasta creador. No sé hasta que punto sea esto un “pecado” en un escritor (en definitiva, esa posición no está muy alejada, a mi juicio, de aquel “cement of blood” del Vespers de W. H. Auden, y cualquier pretensión mitológica ha convocado siempre un elogio simbólico de la violencia) pero lo que sí me parece ridículo es tratar de negar la evidencia ideológica en nombre de la crítica literaria o de una supuesta ambiguedad —que Rojas extiende, además, ¡a un poema de Antón Arrufat sobre Playa Girón!
Llevada por una incomprensible prudencia, la posición de Rojas sería, más o menos, la que resume esta cita:

“La obra intelectual de escritores e historiadores, bajo un totalitarismo, no se puede reducir al testimonio de adhesión al régimen. Ese testimonio no debe ser ocultado a conveniencia, pero sí podría colocarse junto a las distancias que, en dado caso, asume un escritor. Si no quiere caer en la misma confusión totalitaria entre literatura e ideología, la crítica debe estar tan atenta a la conexión como a la desconexión entre ambas esferas.”

En este extraño espacio de “indecidibles” literarios bendecido por un academicismo deslavazado, la objetividad radicaría en poner una de cal junto a otra de arena, y el crítico debería comportarse como esos periodistas que creen que ser objetivos es recoger dos opiniones contrarias sobre un mismo hecho. Lo cual resulta aquí doblemente ajeno, puesto que ni Rojas ni Duanel Díaz hacen crítica literaria en el sentido más estrecho de la palabra, sino crítica literaria en tanto crítica de la ideología, o ensayos de historia intelectual. Desde ese punto de vista, las conclusiones de Duanel en su último libro parecen más acertadas y mucho mejor sustentadas que las de Rojas.
Lo que hace realmente indispensable Palabras del trasfondo es que muestra la conexión entre literatura y castrismo bajo una luz objetiva, lejos de falsas ambiguedades críticas y con muchas evidencias que Rojas, lamentablemente, no conoce o ha preferido pasar por alto en sus propios libros sobre este tema.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

PD1: Las páginas citadas de Palabras del trasfondo (en PDF, abre en página nueva).

PD2: Las páginas del libro de Rafael Rojas, Motivos de Anteo, donde polemiza con Duanel Díaz (en PDF, abre en página nueva).

PD3: Duanel Díaz: Precisiones sobre Eliseo Diego y su “Pequeña historia de Cuba”.

PD4: Duanel Díaz replica a las objeciones de Rojas, en su blog:

La diferencia entre la perspectiva de Rojas y la mía no es, entonces, la que hay entre el sereno historiador ocupado en discriminar y el vehemente polemista que mete a todos en un mismo saco, sino la que separa a dos comprensiones divergentes de la diferencia fundamental, esa línea de demarcación que define el “afuera” -por así decir- de un castrismo que hoy muestra la cara amable de la apertura y de la “identidad nacional”.

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18 Comentarios ↓

  • Ric

    Rafael Rojas jamás ha escrito nada que tenga la sagacidad crítica, profundidad de pensamiento, poder de análisis, estilo o uso del lenguaje que tiene Duanel Díaz. Las cosas de Rojas siempre me parecen pesadas disquisiciones ensayísticas y egocéntricas de un estilo muy anticuado.

  • Rafael Rojas

    Ernesto Hernández Busto evidentemente no leyó bien mi reseña del libro de Duanel Díaz, ni el libro de Díaz, ni su polémica con Motivos de Anteo y Tumbas sin sosiego, ni mi polémica con su libro Límites del origenismo. Lo que está en discusión, en mi reseña, no es el contexto del poema ¨”Pequeña historia de Cuba” de Eliseo Diego, que yo comparto (pp. 351-360 de Motivos de Anteo), sino el poema “Cuba” del mismo poeta, publicado por vez primera por su hija, Josefina de Diego, en el cuaderno “En otro reino frágil” (1999), al que Díaz, a mi juicio equivocadamente, atribuye el mismo significado ideológico y el mismo contexto histórico de “Pequeña historia de Cuba”, cosa yo cuestiono con respeto. La “pregunta retórica”, según Díaz, se refiere a ese poema, titulado “Cuba”, y no a “Pequeña historia de Cuba”. Por otro lado, se puede pensar que un libro es indispensable para el debate y al mismo tiempo estar en desacuerdo con varios de sus planteamientos. Por último, las razones por las que yo considero que ese libro es indespensable pueden ser -seguramente lo son-muy diferentes a las de Ernesto Hernández Busto.

  • pd

    Tienes razón, Rafa, son los dos poemas, claro. Fue un lapsus mío, que escribí el post anoche de un tirón. Y tienes razón también en que se puede creer que un libro es indispensable por diferentes razones) y polemizar con él.

    A ver si más tarde tengo tiempo de escanear las páginas en cuestión del libro de Duanel y de “Motivos de Anteo” para sumarlas aquí.

  • Woland

    ¡Eso..! A ver, una buena pelea… ¡digo, polémica! entre intelectuales. Mientras esperamos el Clásico mañana. :-) )

    (Apostaré por ti, bróder, pero entrénate…)

    Y gracias por hacerme leer el poema de E.D., que me ha gustado. (Al final… bueno. Eso).

    Lo copio aquí, que no quiero darle tráfico a la página donde lo vi:

    PEQUEÑA HISTORIA DE CUBA

    I
    Cuando en los pueblos la tarde cae de polvo a púrpura,
    en Bejucal o en Santa María del Rosario,
    Calabazar, rincón de soledades,
    Artemisa del alma o misterioso Guáimaro,
    la gente se va a los parques. Desde la tierra
    los ojos lentos suben a la locura del murciélago
    yendo y ahondando las vacuidades solitarias,
    y pónese uno a hablar de los taínos, y de David y Boticelli.
    Los españoles no hicieron aquí cosas muy grandes,
    pero tampoco, es cierto, las hicieron los indios, esos pobres,
    que en vez de templos o pirámides nos legaron cazuelas,
    en vez de altares para la sangre, recipientes
    para el casabe. No sabían mucho, eran más bien felices
    y no escribieron nunca. En Cuba no había oro.
    Pánfilo de Narváez batió en vano sus mandíbulas
    y desquitóse luego matando hasta por gusto, a tajos.
    De prisa y corriendo se hicieron dos o tres ciudades, a lo sumo,
    porque no había oro: qué vergüenza. Quizás una pepita o dos,
    a lo más cuatro,
    y así quién hace catedrales. (El Hijo del Carpintero
    tampoco habría podido costearlas.) Y piénsese que todo el tiempo
    el Almirante mismo, Colón, Cristóbal,
    el genovés de los ojos obstinados,
    había dicho que ésta era la tierra más linda que soñaron ojos humanos
    con todo lo demás que dice sobre los pajaritos piando esplendores.
    Pero no les bastaba. En la ridícula Isla no había oro,
    y así quién pinta, quién guerrea, quién construye, quién hace nada.
    De rabia desgajaron los bosques, deglutieron la tierra, se tragaron las aguas.
    La belleza de la Isla que se la lleve el diablo.

    II
    Entre un murciélago y el otro cabe la invención de la caña,
    en Bejucal, en Santa María del Rosario,
    entre la tierra y la locura de los aires
    cabe el negrero, el bocabajo, el látigo: por fin tuvieron oro.
    Tumbaron todos los bosques, chapotearon en sus feos trajines, locos de gusto,
    esparcieron horror a manos llenas, agarraron su oro.
    El espectro de Pánfilo de Narváez iba en la lluvia riendo gordo,
    Calabazar lo vio y también Artemisa y el remoto Guáimaro.
    Pero los negros no tenían ni grandes templos ni tampoco pirámides
    ni hermosos ritos crueles por los que suba el humo de la sangre
    a borbotones de miles y de miles de sacrificios humanos.
    (Tampoco los taínos enviaron a los cielos otro humo ritual que el del tabaco.)
    No trajeron, los negros, en la estrechez de los barcos negreros,
    más que su música y sus bailes y esa voz que resuena como
    en el mismo corazón del hombre.
    Por fin había oro, pero los españoles no hicieron catedrales a Dios gracias,
    ni en Artemisa ni en Bejucal ni en la mismísima Santa María del Rosario: no había tiempo.
    (Nazaret fue un pueblo así de raso: no se menciona su sinagoga para nada.)
    El oro era tanto, que no había tiempo más que para pegar, arrancar y llevárselo.
    Con lo que nos cansamos por fin los blancos y los negros (indios ya no había)
    y nos quemamos los ingenios (¡cómo chillaban!) y nos
    quemamos los plantíos (¡cómo lloraban!)
    y los botamos a patadas. Sólo que con la ira
    la mano se nos fue en el fuego desde Calabazar a Guáimaro,
    y los pueblos siguieron tan feos como antes. Sí, la usura
    desgarró de fealdad la tierra más hermosa; luego vino la cólera;
    luego empezamos otra vez, dale que dale con el oro,
    ya es verano en El Encanto, haga su agosto en La Ópera, sea vivo,
    dale que dale con el oro, emporcándonos,
    masticando en inglés, mandándonos al diablo, hasta que por fin nos cansamos.
    Vivos, vivones, vivarachos de siempre, se acabó lo que se daba; ya no hay oro.
    Porque no nos importa, porque es un sucio becerro y no nos da
    la gana,
    porque no especulamos, de espejo a turbio espejo,
    ya infernalmente con la caña,
    porque las mismas manos que la cortan la llevan a la boca:
    ya no hay oro.
    Desde los bancos de los parques el humo sube poquito a poco, empinándose,
    confundiendo al murciélago: sobre la hoja del plátano
    amanece el cocuyo, la trémula belleza del origen,
    y ya podemos irnos, soñando, a casa. Mañana será la Isla
    como la vio Cristóbal, el Almirante, el genovés de los duros ojos abiertos,
    en amistad la tierra con el mar, tierra naciente
    de transparencia en transparencia, iluminada.

  • Solabaya

    Estoy con Rojas. Sus criticas al libro de Duanel son contundentes.

    Me alegra que podamos reconocer la calidad de un libro y estar en desacuerdo con muchas de sus ideas. Bravo por los dos.

  • Luna

    Estas disquiciciones entre entendidos no conllevan a nada.
    Jama, lo que hace falta en Cuba es “JAMA”

  • Nic

    ¿No habrá un ‘tufillo’ a envidia en esos reparos a la obra de Duany? Fo, me huele a desquite por los comentarios de Duany sobre los Motivos de Anteo, ese opúsculo donde el desaliño conceptual se encrespa con la trivialización de Saussure y su dicotomía lengua/habla.

  • Infortunato Liborio del Campo (Conde de Lotromonte)

    No sólo Duanel no puede distinguir un marxista de antes o de después del 59. Duanel ni siquiera puede distinguir un marxista de un jesuita como Fidel Castro, o de un psicopata como bien apuntaba el César.

  • Elisa Montes

    Y ric nunca ha escrito nada que no sea bajo el anonimo. No se cansa de ser siempre un pobre anonimo? Por lo menos Rafael Rojas y Duanel Diaz escriben libros, libres, ganan premios y aparecen con sus nombres y apellidos.

  • Nica

    Asi que segun Nic Rafael Rojas envidia a “duany” Sera anormal ese señor? Rojas ha ganado los dos premios mas importantes de ensayo de la lengua. Es triste ver como la envidia acaba con cualquier polemica seria entre cubanos. La respuesta de Duany a Rojas es una exageracion detras de la otra. No es cierto que Rojas lo presente como un militante de vigilia mambisa. Tampoco es cierto que los libros de Rojas no sean organicos o que le reproche a Duanel que no siga el formato de los perfiles. Donde dice eso Rojas? Por ultimo, no se ustedes, pero yo no entendi ni papa la diferencia sobre lo de la apertura. En una entrevista reciente en El Nuevo herald Rojas criticaba la idea de apertura. Que quisodecir el autor, osea Duany?

  • Nic

    Doña Elisa, deje a Ric /y a los demás) expresar libremente su opinión firmando con su nick. Y acabe de entender que para opinar sobre un ensayista cubano no es preciso haber escrito antes una metatranka memorable. Nadie me puede exigir a mí que para emitir un juicio sobre García Márquez, primero tenga que haber publicado otros Cien años de soledad. Por ese camino, uno no podría opinar de nada; ni siquiera podría hablar mal de ningún gobierno, por no haber tenido nunca una cartera ministerial. Give me a break, Elisa Montes. En los foros se vale usar un nick. El hecho de que usted ponga su nombre y apellido, real o supuesto, no la hace menos anónima y desconocida.

  • Luna

    Ric, siempre ha sido una caja de resonancia.
    Desde que vengo a este blog.
    Te conozco, mascarita…

  • Infortunato Liborio del Campo (Conde de Lotromonte)

    ” comprometidos en algún momento con la dictadura”

    ¿Quién no estuvo en algún momento comprometido con la dictadura, aparte de unos cuantos batistianos? Duanel no distingue que cuando la “dictadura” representa los intereses de todo un pueblo y encarna sus más grandes ilusiones, ese pueblo en el que están incluidos sus intelectuales no es una dictadura o si lo es estonces es “su” dictadura. El pueblo que derrotó a los yanquis en Playa Girón, que derrotó a los bandidos del Escambray, que derrotó a el ejercito de Sudáfrica y todo eso defendiendo causas que la mayoría de la humanidad considera justas, lo hizo de manera voluntaria y altruista. Nadie obligó a los cubanos a hacer lo que han hecho. Si Fidel Castro ha aprovechado toda esa energía para satisfacer su megalomanía, su psicopatía, eso nadie lo podía predecir. El gobierno se hace dictadura cuando deja de representar los intereses de la mayoría y durante muchos años eso no fue así.

    No sólo no se puede juzgar la obra de nadie por sus afinidades ideológicas sino que no se puede condenar a una persona toda la vida porque en un momento determinado haya decidido defender cierta causa que consideraba justa- La inmensa mayoría de los intelectuales que fueron represaliados o que luego se volvieron críticos de la dictadura tuvieron momentos de apoyo o simpatía con el gobierno revolucionario antes de convertirse en lo que es hoy y se pueden mencionar nombres como Mañach, Lezama Lima, Virgilio Piñera, etc.

    “con vehemencia comparable a la de quienes hace cincuenta años hicieron tabula rasa de la República”

    Si Duanel quería referirse a Batista debió escribir 57 años. Fue “el Indio” quien con el golpe de estado del 52 acabó con la República.

  • Infortunato Liborio del Campo (Conde de Lotromonte)

    “del problema que Milosz ilumina en El pensamiento cautivo: el atractivo del totalitarismo de izquierdas para escritores que no eran comunistas, pero carecían de fe en los valores de la democracia liberal.”

    Al parecer tampoco Duanel distingue la dictadura de Batista de los “valores de la democracia liberal” Si bien es verdad que los gobiernos corruptos del partido Auténtico no eran un dechado de virtudes, la dictadura batistiana no era ni mucho menos el ideal de los “valores de la democracia liberal”. Los intelectuales cubanos al igual que el pueblo se habían asqueado de aquella corrupción, falta de libertades, politiquería y miserias de los gobiernos prerevolucionarios y tuvieron la esperanza de que este gobierno sería diferente y de hecho lo fue durante muchos años, sobre todo en la erradicación de muchos problemas sociales que afectaban al menos a la mitad de la población, como la insalubridad, el analfabetismo, el hambre, etc. Si los intelectuales y el pueblo en general tenían falta de fe en “los valores de la democracia liberal” sería porque la tal democracia había dado, en 56 años, suficientes motivos para ello.

  • Infortunato Liborio del Campo (Conde de Lotromonte)

    “Cuando estaban obligados a seguir las reglas del juego democrático los intelectuales marxistas eran, sí, más corteses que lo que fueron después de 1959, pero en la doctrina –que es lo principal para un historiador de las ideas- las diferencias con el marxismo posterior a 1959 son mucho menores de lo que piensa Rojas.”

    Duanel persiste en su error, en primer lugar no sabe qué cosa es un marxista y en segundo lugar no sabe historia de Cuba. Fidel Castro, como bien dice su hermana juanita no era marxista ni en su casa se oyó hablar de marxismo jamás. El hijo de gallego nacido en tierras del la Sugar Fruit Company, educado primero por los hermanos de Lasalle y luego por los jesuitas del colegio de Belén, que se casó por la Iglesia con una burguesita emparentada con una familia de largo historial político en Cuba primero y luego en los EEUU y vinculada al dictador Batista, que militó en el partido Ortodoxo, a pesar de que había un partido comunista fundado un año antes de él nacer, que había dirigido la Revolución del 33, que había estado en el gobierno del 40, con destacados dirigentes de la clase obrera, que habían logrado importantes reivindicaciones para los trabajadores y cuya actividad política no podía desconocer nadie en Cuba, partido al que pertenecía, Roa, Blas Roca, Juan Marinello, etc. Sin embargo Fidel Castro no se adhiere a ese partido, sino que luego del golpe de estado, funda el Movimiento que luego fue 26 de Julio, “casualmente” casi exactamente como el Movimienteo 18 de Julio de Francisco Franco, Caudillo de España, “casualmente” también gallego. Ni siquiera después de la Revolución Fidel se adhiere al PSP (comunistas), sino que en una rocambolesca jugada política, une a todas las fuerzas revolucionarias en un proceso en que que se crean primero las ORI, luego el PURSC, para finalmente crear un partido al que llama Comunista, del cual se proclama Secretario General y en el que manda hasta la actualidad y en el que independientemente de su nombre asume diferentes posiciones ideológicas en dependencia de lo que más le conviene en cada momento, lo mismo persiguiendo las religiones como convirtiendo las afrocubanas en una atracción turística o tolerando a la católica hasta el punto de permitir a los católicos practicantes entrar en el partido y hasta recibir al Papa Juan Pablo Segundo.

    ¿De que doctrina habla Duanel? ¿Qué es lo que hace que las doctrinas del Blas Roca Calderío y Fidel Castro sean iguales o presenten pocas diferencias?

    Fidel Castro no ha sido más que un oportunista. Mientras el partido fundado por Mella organizaba a los trabajadores y los instruía para que defendieran sus derechos y obtuvieran exitos enormes en sus reivindicaciones económicas y políticas, Fidel Castro le ha quitado la libertad a los sindicatos y los ha convertido en un modelo peor aún que el de los sindicados mujalistas de la época batistiana. Si Fidel Castro cayó en los brazos de la URSS, no fue por afinidades idelógicas sino por oportunismo política y no bien hubo terminado aquella relación, comenzó a descalificar a aquel país y a sus dirigentes, pero Duanel no puede hacer estas distinciones porque Duanel no sabe lo que es el marximo y nunca ha estudiado a Carlos Marx y como no sabe no distingue a un marxista de un oportunista.

  • Restrepo

    Liborio, el que no sabe nada de historia de Cuba eres tú.

    Y ahora parece que a Rojas le ha dado por hacer advertencias. Véase en EL PAIS para creer:

    El historiador Rafael Rojas aún tuvo tiempo de preguntarse por el futuro: “Si para América Latina, el XIX fue el siglo de la república y el XX de la revolución, ¿será el XXI el siglo de la democracia? No lo sabemos, pero si lo es, deberíamos tratar de no repetir el error de nuestros antepasados, pensando en la democracia como un sistema milagroso y autorreferente que, por sí solo, traerá equidad y desarrollo a nuestras naciones”.

  • Pedro Santiamen

    Dice Duanel: “comprometidos en algún momento con la dictadura” y me pregunto, que tipo de compromiso?

    El mismo, Duanel, no gano un premio y publico en Cuba un libro? Eso no es un caso de compromiso? o es que el libro era contrarrevolucionario? Si no entrara dentro de la logica comunista, no lo hubieran publicado y punto.

  • Liliana

    Oye Ernesto es ridiculo escribir una critica de esa envergadura para luego decir
    “Ooops! Fue un lapsus mío, que escribí el post anoche de un tirón.” No leo a menudo lo que escribes pero creo que ya no me interesa.

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