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Castrocomio

  • Nov 27, 200912:10h
  • 37 comentarios

1. Locuacidad / Encanto superficial.
2. Egocentrismo / Sensación grandiosa de la autovalía.
3. Necesidad de estimulación / Tendencia al aburrimiento.
4. Mentira patológica.
5. Dirección / Manipulación.
6. Falta de remordimiento y culpabilidad.
7. Escasa profundidad de los afectos.
8. Insensibilidad / Falta de empatía.
9. Estilo de vida parásito.
10. Falta de control conductual.
11. Conducta sexual promiscua.
12. Problemas de conducta precoces.
13. Falta de metas realistas a largo plazo.
14. Impulsividad.
15. Irresponsabilidad.
16. Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones.
17. Varias relaciones maritales breves.
18. Delincuencia juvenil.
19. Revocación de la libertad condicional.
20. Versatilidad criminal.

Cada vez que le enseño esta lista a un cubano, y le pregunto si conoce a alguien que se acerque a las características que describe, la respuesta que obtengo, invariablemente, es “Fidel Castro”. Los matices y las palabras que acompañan a esa respuesta pueden cambiar, pero el nombre se repite con una regularidad de asombro.

Cuando explico, sin embargo, que esos son los criterios diagnósticos de Psicopatía —postulados y validados, después de más de treinta años de estudios, por el Dr. Robert D. Hare, Profesor Emérito de Psicología en la Universidad de British Columbia— los interpelados me miran sin poder creerme.

La razón de esa incredulidad radica en el hecho de que mayoría de las personas tienen una imagen de los psicópatas mucho más cercana a los estereotipos de Hollywood que a la realidad. De hecho, si algo demuestra la literatura científica sobre ese tema es que nuestra vida cotidiana está llena de esos que el profesor Hare denomina psicópatas exitosos. Gente que no sólo están en la calle, sino que disfrutan de posiciones muy ventajosas en la pirámide del poder. Muchos llegan a ser altos ejecutivos de empresas, líderes de sectas o eso que insistimos en llamar “políticos”.

Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de conocer a Fidel Castro, más allá de la imagen mediática que él mismo se ha construido, y haya logrado hacerlo sin caer en las redes de sus manipulaciones, puede abundar en una infinidad de detalles que lo menos que deberían generar, dentro de las filas castristas, es unas cuantas dudas, un par de molestias o dos preguntas que sólo los tontos y los poderosos se negarían a explorar: ¿Es Fidel Castro un psicópata? Y si lo fuera, ¿son sus seguidores las primeras víctimas de sus manipulaciones?

Dos grandes obstáculos impiden, de inicio, responder a la primera pregunta. Para obtener un diagnóstico certero sería bueno contar con la cooperación del sujeto y eso, ya sabemos, resulta imposible. Al mismo tiempo, para que ese diagnóstico no pueda ser tildado de preferencia ideológica sería bueno que lo hiciera un psiquiatra cubano que viva, además, dentro de Cuba y sea reconocido por su independencia, su calidad profesional y su inmunidad a los vaivenes políticos. Ese psiquiatra, de más está decirlo, no existe.

El diagnóstico indirecto, sin embargo, ofrece tantos elementos confirmatorios que lo menos que podemos hacer es explorarlo. Estoy seguro que muchos lectores de este texto podrán entretenerse cazando los criterios de psicopatía con hechos muy bien conocidos de la vida del tirano. Su locuacidad, por ejemplo, está tan bien documentada que hasta un record Guinness tiene: el discurso más largo en las Naciones Unidas —más de cuatro horas de “blableo”— sin que nadie haya podido explicar, con certeza, que fue lo que dijo, y sin que nadie haya podido decirle, con elegancia: ¿Por qué no te callas?

Es posible, también, que el miedo a un diagnóstico indirecto sea una de las razones del control tan estricto que la revolución cubana ejerció, durante treinta años, sobre la Psiquiatría. Una especialidad médica que para poder ser estudiada requería de avales políticos e ideológicos muy similares a los exigidos para trabajar en la Seguridad del Estado. Sólo a finales de los años ochenta, ante un alarmante incremento en la incidencia de trastornos psiquiátricos en la población, ese control fue suavizado y algunos médicos pudieron ser psiquiatras sin tener vocación de chivatos.

A nivel de la enseñanza de esa especialidad, el tema de la psicopatía llegó a ser, también, un gran tabú. Yo recuerdo, cuando pasé esa rotación, el escaso tiempo que se le dedicó a ese trastorno; y lo plagadas que estuvieron esas conferencias de relativismo moral e inmunidad socialista. Para la psiquiatría castrista (al menos la que yo viví) los criterios diagnósticos de la psicopatía eran una construcción social que responde, según las enseñanzas del Marxismo-Leninismo, a los intereses de una clase dominante. Al mismo tiempo se insistía en que esa construcción social era el resultado de la necesidad de una sociedad enferma; algo que el socialismo, sano hasta el tuétano, no necesitaba. El punto álgido de esas conferencias fue el momento en el que aquella “profesora”, con sus ojos de obsidiana, intentó demostrar que Ronald Reagan era un psicópata; y se quedó sin saber qué decir cuando un estudiante preguntó si, al ser todo una construcción social, era lógico extrapolar los criterios de una sociedad al análisis de una persona que no pertenecía a ella. Y de ser posible eso, entonces, qué impedía a un americano, por ejemplo, demostrar que un miembro de nuestra sociedad (Dios lo librara de mencionar nombre alguno) era un psicópata.

Desde entonces muchas cosas han cambiado en el mundo, incluidos los conocimientos que tenemos sobre la psicopatía. Un trastorno del que ya se sabe que, por muy subjetivo que parezca en la lista de Hare, su existencia es real y puede ser demostrada con hallazgos objetivos en los cerebros de los psicópatas, y en los patrones neuro-psicológicos que estos comparten. Patrones que se repiten con independencia de las intenciones de los observadores, o los orígenes culturales y sociales de los observados.

Si algo está en el centro de todos los psicópata es la incapacidad para sentir empatía. Una característica que, por triste e ilógico que parezca, los convierte en seres extraordinariamente poderosos. Cuando una persona es incapaz de sentir, a nivel intelectual y afectivo, lo que otros seres humanos sienten, adquiere, de inmediato, una enorme ventaja en el trato con sus semejantes, una ventaja que deriva de la ausencia de poderosos frenos, inhibiciones, y chequeos de la realidad que cuando no existen, simplifican la vida social a una dinámica de presa y depredador.

Cuando una persona normal habla, su discurso es siempre modificado por las reacciones, reales o imaginadas, de su interlocutor. Si éste le hace saber, por ejemplo, que el discurso aburre, confunde, o hiere, lo más probable es que el discursante introduzca modificaciones o matices que alivien eso que su empatía le está haciendo sentir, como un espejo, a partir de lo que siente su interlocutor. En los psicópatas ese mecanismo no existe, y es por eso que cuando hablan, mienten, actúan, o manipulan, nada, ni nadie, puede hacerles sentir lo que sus víctimas —que ellos siempre imaginan como espectadores dichosos— están sintiendo. Son imparables.

Fidel Castro es capaz de hablar, durante horas y horas, sin sentir la más mínima piedad por las personas que lo escuchan. Fidel Castro lleva cincuenta años actuando un papel de idealista y justiciero que hasta los genios de Hollywood que lo visitan se tragan sin ninguna dificultad. Fidel Castro es capaz de manipular, todo el tiempo que haga falta, a otro ser humano con tal de obtener de él, o de ella, algo que antes de empezar la manipulación ya el comandante consideraba como suyo. Al mismo tiempo, la mayor parte de las víctimas de las manipulaciones de Fidel Castro son, como la mayoría de las víctimas de los psicópatas, personas que resaltan por su bondad.

Es por eso que para que un castrista pueda reconocerse como víctima de un psicópata tiene que empezar por hacer un gran esfuerzo intelectual, y asumir un enorme precio psicológico. Muchos, sencillamente, no pueden hacerlo. A eso hay que sumarle que en el caso de Fidel Castro sus víctimas, cuando deciden emanciparse, tienen que enfrentar algo más que la voluntad de un hombre aquejado de un trastorno psicológico, tienen que enfrentar la reacción de una sociedad enferma.

Eso es algo no podemos olvidar, la incidencia de psicopatía se calcula, según estimados muy conservadores, en alrededor del 1% de la población. Eso quiere decir que en Cuba hay en estos momentos —asumiendo que en eso somos iguales al resto del mundo— alrededor de cien mil psicópatas. Nuestra diferencia con el resto de la humanidad radica en el hecho que nuestro país lleva medio siglo bajo un régimen, bajo una tiranía, que se caracteriza por seleccionar y promover sus cuadros de dirección política según las semejanzas que estos tengan con el gran líder. Si Fidel Castro ha logrado, entonces, convencer y promover a la mitad de esa masa de psicópatas con la que cuenta, estaríamos hablando de un ejército de cincuenta mil personas con serias limitaciones para la empatía, y una gran capacidad para manipular a sus semejantes. No existe un cubano que no los haya sufrido en carne propia.

Confieso que llevo mucho tiempo leyendo y pensando sobre este tema. Una de las razones que me impedía escribir sobre el mismo es que Fidel Castro, más allá de cualquier trastorno que pueda tener, es un ser humano. Y si bien la medicina que yo estudié en Cuba hizo todo lo posible por enseñarme que los enemigos no son personas, nunca logré, gracias a la influencia de familiares, amigos y algunos profesores, convencerme de semejante disparate. Pero no dejo de reconocer que ese es uno de los grandes problemas a la hora de hablar sobre psicopatía, un trastorno caracterizado por la disrupción de esa forma de ser que nos permite tener piedad por los demás, una desviación que es capaz de usar esa piedad, entre otras cosas, para convertirnos en víctimas.

La palabra clave es trastorno. Los psicópatas no padecen, los psicópatas no sufren, los psicópatas presentan un trastorno que los convierte en máquinas de hacer sufrir y padecer. Nuestra piedad debe ser, siempre, para con las víctimas. Por eso reconozco que la verdadera razón que me ha llevado a escribir sobre este tema son las noticias que llegan desde Cuba. El sitio y los insultos a unos opositores que ayunaban, la paliza a Yoani Sánchez, el acto de repudio contra su esposo, y esas turbas gritando, una vez más, que la calle es de Fidel, todo eso me ha llevado a sentir, como una pesadilla, el renacimiento del manicomio castrista que viví durante treinta dos años, y que mi familia, en algún momento, aprendió a identificar con una sola palabra.

César Reynel Aguilera
Montreal

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Comentarios

  • […] comparamos este texto suyo con esta diatriba mía es fácil ver que donde uno de nosotros ve grandeza de renacimiento el otro ve cloaca de […]

  • […] Esa última noticia la tomé como el origen de una pregunta y de un ejercicio intelectual mucho más cercano a la diversión que a cualquier otra cosa: ¿Cómo sería un blog anónimo de Fidel Castro?  La respuesta, claro está, pasa por el hecho de que el susodicho es un psicópata de libro. […]

  • Woland dice:

    Císar,

    léete este artículo de una psiquiatra (Xaro Sánchez) en LV: http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/res/20091013/53803001673.html?urlback=http://www.lavanguardia.es/premium/edicionimpresa/20091013/53803001673.html.

    Como ves, las listas son muy parecidas. Te copio el párrafo que no se puede leer on-line si no eres suscriptor:

    “La desconsideración del daño emocional o material y el saber del psicópata para excluir aquello que no le es propio al planificar sus objetivos lo debería convertir en un punto de mira para la sociedad, que debería tener sistemas de control eficaces y “auditorías” para limitar sus acciones.”

    Visto lo visto y sufrido lo sufrido, la Ley Primera de la Nueva República debería ser: “Los aspirantes a cargos públicos deben pasar primero por el psiquiatra.”

  • Anónimo dice:

    En el libro de Huber Matos al psicopata en jefe se le ve en plenas funciones.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Sí, tienes razón, debe ser bochornoso, pero puesto en el contexto de otras historias puede llegar a parecer un pecado menor. Al final los gritos, los insultos y las humillaciones forman parte del mismo proceso mental que busca romper la psiqui de los demás.
    Un rasgo distintivo de los psicópatas exitosos es que llegan a sentir como un insulto inaceptable la ausencia de miedo en los ojos, gestos y palabras de las personas con las que tratan. Un miedo que ellos llaman “respeto”.

  • scrutinizer dice:

    Resulta increíble eso César, pero te creo. Cualquier cosa es posible en Absurdistán.

    Pero lo cierto es que no debe ser fácil que tu jefe te grite “comemierda” delante de todos tus compañeros. Eso debe ser sumamente bochornoso. Por lo menos yo no lo hubiese dejado pasar tan fácilmente.

  • César Reynel Aguilera dice:

    scrutinizer,

    eso es nada, yo conozco de un ginecólogo que trabajaba, o trabaja, en el CIMEQ y se ufanaba de que su mujer, estando casada con él, había dormido con Fidel Castro. Lo contaba orgulloso el pobre cornudo castrado.

  • scrutinizer dice:

    Me llama la atención que ninguno de los que el Psicópata nacional ha humillado o faltado el respeto, ha intentado vengarse o tratado de resarcir el honor de alguna manera. Eso hasta donde yo sepa.
    Me recuerda la anécdota de Rafael del Pino quien cuenta que en una reunión, Barbatruco le gritó comemierda al general López Cuba ya que este era el general que “atendía”, o sea, que tenía la misíón de adoctrinar al Coronel chileno Roberto Souper (protagonista después del suceso conocido como el “Tancazo”).
    Eso cuenta del Pino en un buen artículo titulado “Venezuela: la próxima jugada”, donde revela las aspiraciones napoleónicas de Barbatruco. Extraigo del mismo el siguiente fragmento:
    “Pobre general López Cuba encargado de atender directamente a Roberto Souper. Le cayó arriba un bombardeo más grande que el que le cayó en los combates de Bahia de Cochinos
    ¡Comemierda, como no te diste cuenta lo que tenia en mente ese hijo de puta! Tronó la voz de Fidel en el salon de reuniones del cuarto piso del MINFAR.
    Los adoctrinadores estábamos todos con el rabo entre las patas. Por suerte para mi los Coroneles Jaime Stay y Jorge Vargas que me tocó atender aquellos días no participaron en el Tancazo. Meses después cuando le entraron a bombazos a La Moneda ya se sabia que todo estaba perdido en Chile y la reacción fue menos violenta contra nosotros.”
    (fin del extracto).
    Por tanto y demás, para mí ese general López Cuba y los demás generales y dirigentes de esa mal llamada revolución son en realidad unos verdaderos maricones de playa, por dejarse vapulear de esa manera por el psicópata en jefe….hasta tanto no demuestren lo contrario, cosa que a estas alturas ya es un poco tarde.

  • oscar canosa dice:

    Por si no se han dado cuenta, #28 es FC.

  • oppiano dice:

    Lo peor de la historia es el tiempo que ha pasado .imaginense , yo soy un temba, ya tengo 50 anos , son innumerables los cambios de gobierno que he visto en el mundo, muertes de grandes personalidades , catastrofes ecologicas , guerras de cuanto hay , y el hijo de puta presente como un estigma o una maldicion divina ,es realmente impresionante . saludos atodos

  • César Reynel Aguilera dice:

    Anonymous 8:24 pm,

    El gran problema de los que deciden meterse en la cabeza de un psicópata (profilers) es la nausea. Desde el punto de vista intelectual el asunto no es tan difícil como lo es desde el punto de vista emocional. Yo voy a hacer el intento, no sin antes taparme la nariz.
    Fidel Castro tiene un problema. Un problema político-psicológico, claro está, porque a Fidel Castro los problemas económicos, como tales, nunca le han interesado. El problema que Fidel Castro tiene es uno y sólo uno: la pérdida del control que ejerció, durante más de 30 años, sobre la población cubana. Esa pérdida de control, cada vez más alarmante, ha llegado a extremos que Fidel Castro nunca soñó con volver a vivir en Cuba. Se burlan de él, lo llaman asesino, incompetente, imbécil, etc., etc. Para cualquier persona normal esos insultos serían el precio a pagar por cualquier político de este mundo, para Fidel Castro, sin embargo, como para todo buen psicópata, esas verdades son incompatibles con la existencia.
    Hace 16 años Fidel Castro pensó que atajaba esa pérdida de control metiendo preso a decenas de periodistas y librepensadores durante la primavera del 2003. El tiro, por suerte para nosotros, le salió por la culata. En unos años una nueva generación de opositores, jóvenes, sanos y simpáticos, empezó a enfrentársele con niveles de valentía, riesgo, apoyo internacional, creatividad, reconocimiento interno y capacidad de diseminación, que si bien no lo ponen en jaque desde el punto de vista político si lo hacen, con fruición y alegría, desde el punto de vista psicológico. Esa es la prioridad de Fiel Castro en estos momentos. Y las preguntas que se tiene que estar haciendo, redundantes todas, es ¿cómo lo hacen?, ¿por qué los cubanos no lo hicieron antes?, ¿cómo logré, durante más de treinta años impedir que lo hicieran?
    Entonces, Fidel Castro tiene que haber descubierto ya que su verdadero problema es el dólar.
    Ahí está la jugada que sus defensores correrán a tildar como genial y maquiavélica pero que en realidad no es más, ni menos, que la respuesta de un psicópata:
    Volver a declarar ilegal la tenencia de divisas, de forma tal que las remesas tengan que pasar, primero, por las manos y el control del estado. A comer de nuevo todo el mundo de su mano. Las ventajas, muchas:
    1. El exilio, desesperado ante la notica, correrá a enviar dólares a raudales que irán —de inmediato una parte y a mediano o largo plazo, todo— a engrosar y aliviar la enorme falta de liquidez que presenta la economía castrista.
    2. Se acabaron los premios y las ayudas en dólares que la comunidad internacional y el exilio envían a los disidentes y a la débil sociedad civil cubana.
    3. La medida seré presentada como una defensa contra el financiamiento que la CIA hace de los opositores, de forma tal que la población verá en estos a los culpables de sus nuevas desgracia, culpabilidad que el régimen se encargará de reforzar (ya lo está haciendo), con campañas difamatorias y “pruebas contundentes”.
    4. Será la población, indignada en lo más profundo de sus estómagos, la que se encargará de los opositores, el estado los “protegerá”.
    5. Aumento del control sobre el mercado de ordenadores, teléfonos celulares, y otros equipos que sólo podrán ser comprados en tiendas del estado y con dinero que sólo podrá haber salido de las arcas del estado.
    6. Fácil conversión legal de cualquier opositor en un delincuente.
    7. Provocar a la administración Obama, abortar la eliminación del embargo, y continuar con el diferendo.
    Y el psicópata riendo del sufrimiento ajeno.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Anonymous 8:24 pm,
    Sí me atrevo, dame unos minutos, me preparo psicológicamente y lo intento.

    Sergio,
    Tienes razón, el asunto es bien complejo, los caminos que pueden llevar a una persona a convertirse en un castrista son múltiples y se superponen.

    Anonymous 8:40 pm,
    La muerte la uso como un ejemplo extremo de la forma en que Fidel Castro demuestra su falta de empatía; pero no es el único. Si te fijas en las relaciones con sus subordinados te darás cuenta que a todos les pide una lealtad perruna; pero después los usa, los humilla, los desprecia y es capaz de prescindir de ellos de una forma que indica algo mucho más profundo que un narcisismo. Recuerda que no estamos hablando de unos y ceros, estamos hablando de escalas que son continuas. La falta de empatía de los narcisistas es, en general, mucho menos marcada que la de los psicópatas, hasta el punto de que sólo estos últimos nos dan la sensación de estar tratando con un monstruo.

  • Anónimo dice:

    Aun asi, Cesar, no se resuelve el problema: Matar sin empatia…seria ese EL rasgo diferenciador? Pq el narcisista tampoco conoce la empatia…Y a lo que te refieres con lo de la salida del “verdadero castro” cdo lo atacan, no es eso la llamada “rabia narcisista”, tambien conocida (fijate en las ramificaciones…) como “rabia anal”, ya que muchos hablan de la relacion entre el narcisismo y el caracter anal?

    No es que no me quede claro que Castro es un perverso…es que encuentro interesante lo que se construye a partir de tu texto, de que el rasgo diferenciador seria el de matar, que ahora modificas con lo de matar sin empatia, a lo cual anadiria yo que tampoco se trata del matar del cual hablaba el che, ser una fria maquina pero porque se tienen convicciones ideologicas totalitarias (como la inquisicion, tal vez) sino que es un matar al estilo de la peli American Psycho…solo porq me has ofendido en el narcisismo, pq tenias una business card mas elegante que la mia…Hablando de eso, ese personaje de American Psycho…es un narcisista o un perverso?

  • Sergio dice:

    Muy interesante. Una personalidad así sabe manipular a los demás. En el caso de alguien quien, además, es obviamente muy inteligente, la cosa es seria. Esa personalidad muy bien podría ser el perfecto agente doble, el perfecto traidor al servicio de otros intereses mientras finge lo contrario. También dices que sus victimas, por lo general, tienen una gran bondad. Entonces eso significa que sabe engañar a las personas de buen corazón y amantes de la justicia, como deberíamos ser todos. De eso se desprende que aunque Fidel sea malo, hay muchos castristas buenos, pero que han invertido mucho, emocionalmente hablando, en “la Revolución” y proyectan su bondad interior en su jefe. ¿Pero querrá eso decir que entre los que no se dejaron engañar y entre sus enemigos también abundaban los psicópatas que dijeron este hombre es un hp. me voy, según aquello de it takes one to know one? Prefiero pensar que hubo muchos también tenían empatía e inteligencia y que contrastaron la retórica con la realidad y comprendieron que “el jefe” era un farsante.

    Además de los que gritaron cuando les pisaron el juanete, claro está.

  • Anónimo dice:

    Cesar, me parece una magnifica descripcion de lo que es un psicopata. Y parece que FC y unos cuantos mas encajan perfectamente en ese diagnostico. Como me parece que has hecho un estudio exhaustivo del tema, creo que tu “putting yourself into FC’s shoes (rather in his mind)” pudieras vaticinar que clase de noticia (la que se ha estado anunciando en este blog) tenemos que encarar. Te atreves?

  • oscar canosa dice:

    Asi, Cesar, asi.

  • apenao. dice:

    Si tanto es el deso de viajar porque no se van a disfrutar de un tour por la casa natal de Lenin, la aldea que vio nacer Stalin o por el lago donde disfrutaba sus vacaciones Nikita Kruchov. Estaria mas de acuerdo con su perfil ideologico.Por que Miami ? Por que?? Algo me huele raro…

  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    Flaca: El equizofrenico-paranoico no era tu tia, sino su doctor que fue capaz de comparar a Fidel con Hitler en una sala de aulas.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Anonymous 5:57 pm
    La capacidad de matar no es el rasgo distintivo, a fin de cuentas, todos los seres humanos somos capaces de hacerlo. Lo que cambia son las razones, la forma y las circunstancias. Fidel Castro mata de una forma que denota el rasgo patognomónico de los psicópatas: la ausencia de empatía.
    Si miras el segundo punto de la lista de Hare verás que el narcisismo y la psicopatía están fuertemente interrelacionados.
    La “Unidad” de Fidel Castro siempre ha sido más mediática que real. Hay una enorme cantidad de detalles en su biografía que demuestran eso. Cada vez que esa falsa unidad ha sido penetrada por la risa, la crítica, o eso que en inglés llaman “reality check”, la reacción de Castro, lejos de mantener esa unidad, ha sido desembarazarse de la misma y mostrar lo que los cubanos conocemos como el verdadero Castro.
    Flaca,
    Muchos psiquiatras cubanos, tanto dentro como fuera de Cuba, llevan décadas hablando de la psicopatía de Castro I. Por razones de espacio no pude hablar de ellos y rendirles el homenaje que merecen. Lo que ha cambiado recientemente son las posibilidades objetivas que existen para el diagnóstico de ese trastorno.

  • oscar canosa dice:

    Tambien, ningun trastorno psiquiatrico es mutualmente exclusivo de otro. Posible, posible.

  • Güicho dice:

    Hitler, Stalin, Mao, Kim, Pol Pot, Ceaucescu, Castro… larga lista de dictadores psicópatas… del pasado, por más que los cubanos lo sufran todavía.

    Determinante para el futuro: ¿Qué clase de bestia es Hugo Chávez?

  • Flaca dice:

    Cesar:
    mi tia era es quizofrenica-paranoica desde los 17 anos. Su doctor daba clases en la Universidad de La Habana. Cuando empezo el tema de los Psicopatas y sus caracteristicas utilizo las figuras de Hitler y Fidel y las comparo. Al otro dia estaba en Villa Maristas y paso 25 anos guardado.

  • Anónimo dice:

    Interesante esa tesis, de que el rasgo diferencial es el poder matar, el asesinato como rasgo…pero, es realmente sostenible, generalizable como criterio diferencial entre ambas patologias? Por otro lado, lo de la imagen estetica, de si se cuida o no el como luce, no parece ser valido, es como pensarlo solo desde la idea de narciso y el espejo…Por un lado, hay montones de groupies que dicen (o decian) que castro es “hot” (como too lo dicen de Que Gu-evera) y por el otro Castro se comporta como un UNO, completo y sin marcas o estrias, en otros sentidos del poder y del discurso. Gracias a ese caracter unario, Castro ha podido decir las tonterias que siempre ha dicho y que solo sehan hecho mas evidentes en sus chocheces de reflexiones, pero que si uno lee los discursos de los 70 u 80 (o antes) ya estaban ahi…El hombre se permite decir boberias porque su narcisismo le da esa seguridad total, y por eso no necesita ser lindo ni se puede hacer equivaler el termino narcisista a la estetica del cuerpo como imagen. Al menos, no necesariamente, ni como rasgo diferencial.

  • Maribel. dice:

    Se acuerdan de aquel tema que cantaba Tanya y que decia: “Ese hombre esta loco, se volvio loco….”, en realidad el autor que no recuerdo el nombre se lo habia dedicado al psicopata este, y luego de que se popularizo y todo el mundo se la dedicaba silenciosamente, pues decidio la television cubana acer un clip con las imagenes de Hitler, Pinochet, etc. Era mas facil y mas inteligente que censurarla.

  • oscar canosa dice:

    Da miedo gente, eh? Pero Cesar y yo estamos acostumbrados a ver Horrores. El narcisista mata; el psicopata mata y humilla, por placer.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Raskolnikov, Gabriel,

    En el 2003 Castro I todavía se vanagloriaba de estar entero. En cuanto se enfermó la represión continúo, pero empezó a evitar esos signos patológicos de usar a los niños como armas políticas, pegarles a las mujeres, o empujar a “las masas” al viejo ritual de ¡pínchenlos!
    Raúl Castro no es un psicópata, tiene algunos rasgos que adquirió por proximidad, pero en lo esencial no es un psicópata.
    Recientemente, sin embargo, y en plena coincidencia con la recuperación de Castro I hemos regresado a la pesadilla del psicópata en el poder y, con ella, el resurgir de estrategias de represión que resaltan por su carácter profundamente inhumano.

    Anonymous at 12:34 pm

    El narcisista es muy cuidadoso con su imagen, tanto física como mediática. Todos sabemos que nada afecta más la imagen de un ser humano que ordenar —o ejecutar— la muerte de otro. El narcisista evita matar, y cuando no le queda más remedio que hacerlo intentará esconderlo tanto como pueda , si eso no es posible entonces intentará adjudicarle a esa(s) muerte(s) una lista de perentorias necesidades sociales y elevadas intenciones de “protección” de sí mismo o de los demás. El narcisista, siempre que pueda, intentará hacer uso de la frase: “si por mi fuera esa muerte nunca habría ocurrido…. pero”.
    Fidel Castro, para empezar, es un tipo bien desaliñado que —según cuentan sus múltiples amantes— ni las botas se quitaba para fornicar (hacer el amor sería un contrasentido en este caso). Cuando Fidel Castro mata (gente de pueblo, amigos, enemigos, familiares, etc.) lo hace con una asombrosa desfachatez, y en ocasiones a costa de un precio tan alto de su imagen que el diagnóstico de narcisismo (por maligno que pueda ser) pierde fuerza.
    Si miras el documental “I, psycopath” (está en “google videos”) verás que el sujeto del mismo, Sam Vaknin, se auto-diagnosticó como portador de un Narcisismo maligno, cuando en realidad su verdadero trastorno es la psicopatía. A pesar de que los test psicológicos a los que sometió indicaban que era un psicópata el tipo se negó a aceptarlo. Sólo al final, cuando le mostraron los resultados de los estudios neurofisiológicos, fue que estuvo dispuesto a aceptar el diagnóstico.
    En el texto original escribí un párrafo ilustrativo de los elementos que pueden ser utilizados para un diagnóstico de certeza en ausencia de la cooperación del sujeto (como es el caso). Ernesto se lo bailó, pero dice así:
    Fidel Castro puede negarse, entonces, a pasar el test de Hare; Fidel Castro puede hacer todo lo posible por evitar que “sus enemigos” descubran, después de haberle echado manos a las tomografías de su cerebro (cosa que ya deben haber hecho), que el supuesto líder de los cubanos no fue más que un psicópata. Un pobre diablo con un escaso desarrollo de una región del lóbulo frontal llamada, vaya suerte; ínsula, o de una estructura de la región anterior del lóbulo temporal que los neurólogos conocen como amígdala. Lo que Fidel Castro ya no podrá hacer es evitar que la psicopatología siga desarrollándose, y consiga llevar sus métodos diagnósticos hasta algo que el tirano de La Habana ya dejó escapar de sus manos: Los genes.

  • Abel dice:

    Lo retrataste mi amigo. Castro sigue siendo el poder detras del poder,siempre lo supe. Que se muera ya.

  • Mahavishnu dice:

    coño Cesar, la botaste por el center !

    Iosif Vissarionovich encaja . Quizas excepto en lo de la promiscuidad.
    Y querido Gabriel, el generalisimo sigue jodiendo aun hoy

  • maite dice:

    Pues me parece un texto clínicamente pedagógico. Un documento que debían leerse los miembros del PCC y UJC por aquello de tener otra opinión de la persona que ha regido los destinos de Cuba durante medio siglo.
    Es un reflejo cultural, y es ahí donde creo son importantes éstos escritos que permiten razonar un absurdo tràgico. Y sacar conclusiones sobre el endiosamiento, el culto a la personalidad. Fidel Castro se ha convertido en un Mesías, lo convirtieron. El tenía sus aptitudes pero lo fabricaron desde que estaba en la Sierra Maestra. Las leyendas que se tejieron, el pueblo cubano tan novelero y religioso, lo ha creído intocable. Ni con la palabra se le pude tocar, ni una crítica, es un semidios. Y patético es que desde fuera también tengan esa imagen.
    A Honecker lo destituyeron los mismos de su partido cuando lo vieron ausente de la realidad, negado a aceptar las necesidades de los ciudadanos alemanes y con el país en crisis económica, política y moral.

  • Pan con gorgojos dice:

    Para que vean que fácil es de explicar la masa cárnica y el pan con gorgojos.

  • Miguel dice:

    Sí, este escrito es excelente y explica muchas cosas. Por ejemplo, el estudio y tratamiento de las enfemedades psiquiátricas en los sistemas socialistas, que la enajenación social es un by-product de las sociedades capitalistas y un lastre ausente en el socialismo.

    Más allá del sujeto central del artículo, quedan expuestas las raices del comportamiento de la casta dirigente del país. ¿Qué significa el que personas así hayan sido capaces de regir nuestro destino -como pueblo- por medio siglo?

    Saludos,

    MI

  • Miky dice:

    Gabriel, ¿Como olvidar al que nos destruyo la vida y sigue destruyendo la vida de millones de personas? No has leido que una de las consignas que lanzaba la turba rabiosa era “pa lo que sea Fidel pa lo que sea”? ¿No viste la imagen de la Bachelet, presidenta de una pais democratico, dando salticos como una colegiala porque le avisaron que el sicopata la esperaba? ¿No has visto a Hugo Chavez, enardeciedo a su turba, con un celular en la mano hablando o pretendiendo que esta hablando con Fidel? El diablo sigue vivo y creo que va a seguir vivo haciendo daño por muchos años despues que muera.

  • Woland dice:

    Muy bueno, Císar.

    Gabriel: cuando auto-odiadores profesionales como Oliver Stone dejen de rendirle pleitesía al cagante en jefe, cuando en lugar de esos maravillosos éxitos que pregona la maquinaria castrista por todo el mundo se hable de los crímenes y de la destrucción del país… entonces no hará falta insistir en el tema. Lamentablemente, todavía el sicópata puede hacer mucho daño.

  • Gabriel dice:

    ¿Por qué le dedicais tanta atención a ese derroche de oxígeno llamado Fidel Castro?

    ¡Si ya no cuenta para nada!

  • Aguaya dice:

    MUY bueno este artículo!

  • Anónimo dice:

    Cesar, podrias establecer (en el caso de castro) el diagnostico diferencial con el trastorno narcisista de la personalidad?
    Segun la vieja escuela, castro podria ser considerado, too, un perverso. sobre todo si seguimos el viejo adagio de que “los neuroticos construyen castillos en el aire, los picoticos viven en ellos, y los perveros cobran el alquiler”.

  • Raskolnikov dice:

    La represión siempre ha sido la misma. ¿nos hemos olvidado ya de la Primavera Negra del 2003? La represión nunca ha cesado en Cuba.