Aunque no me parezca mala gente, Omar Pérez (supuesto hijo ilegítimo del Che, según el reciente libro de Michael Casey) me causa cierta irritación. Reconozco que es un problema mío: suelen irritarme todos los pseudo misticismos, las tradiciones ajenas importadas, comercializadas y convertidas en tópicos, las pseudo filosofías orientales convertidas en penoso lugar común para uso de gurúes de fin de semana. Me irritan doblemente cuando veo que, además, se les manipula.
No me divierte ver como se machaca a alguien cuya culpa principal no va más allá de ser un poco pedante, y a juzgar por algunas de sus respuestas algo picúo: nadie escoge a sus padres y es absurdo arreglar cuentas con un muerto a través de los hijos —un hijo que, además, no ha disfrutado de los beneficios que sí han tenido otros parientes del Che.
Pero tampoco me ha gustado ver cómo ese hijo pródigo elude las responsabilidades de su padre reinventándolo, convirtiendo a un comisario político en una especie yogui buscador de absolutos espirituales (¿habrá leído Omar a Arthur Koestler? Si es así, lo ha hecho mal).
Es propio de las religiones en decadencia —y el castrismo tiene tanto de religioso como de decadente— degenerar y caer tanto en el casuismo teológico como en la superstición popular. Supongo que era inevitable que con el castrismo pasara lo mismo, tarde o temprano.
Primero tuvimos a los teólogos imaginarios del tardo castrismo culto discutiendo a Gramsci y reformulando unas tesis marxistas desconocidas por la mayor parte de los dirigentes de su país (¿cuántos dirigentes del Partido, el de ahora y no el viejo PSP, han leído a Marx?), justo cuando su periplo europeo ya había concluido. Como es natural, fracasaron; ante todo porque llegaban tarde a la historia, pero también porque la Santa Inquisición velaba para que no hubiera más interpretación que la de un Papá Castro, menos culto que los teólogos pero mucho más poderoso.
Después de la teología tardo castrista tuvimos la superstición popular. Omar Pérez nos presenta el guevarismo zen, obra de un monje que cree que el Che es un filósofo contemplativo, amigo de las paradojas. Hasta hace poco lo más raro que conocía en el terreno de los esoterismos políticos era un antiguo skinhead norteamericano —ahora con pelo es menos divertido porque no le puedes ver los tatuajes de la cabeza— que creía que Hitler era la reencarnación de Kali (un dios de la guerra hindú o algo así). Del ariosufismo al guevarismo zen no hay tanta diferencia. En ambos casos se trata de reevaluar y justificar lo sucedido en un mundo real, este en el que vivimos, a la luz de un supuesto mundo arquetípico y perfecto, en el que nosotros, pobres mortales materialistas y positivistas no podremos entrar. En ese mundo perfecto, el Che no trataba sino de alcanzar el Nirvana (lo que suena bien a condicion de no ser fusilado por él en su ruta iluminativa) y Hitler no pretendía sino impedir el Kali Yuga (lo cual supongo que tampoco está mal, aunque no sé gran cosa de mitología hindú).
Pero el asunto puede tener otras derivaciones. La castro-santería será, en buena lógica, el próximo paso de la religiosidad político popular en un país en el que varios comandantes tienen hecho “santo”.
Este tipo de refugios místicos es bastante frecuentado por militares y ex militares. Recuerdo a un general argentino que después de la guerra sucia recorrió Europa visitando catedrales góticas con su segunda esposa (viuda, por cierto, de uno de los guerrilleros urbanos, aprendices de Che, al que había matado); desde luego, están esos intelectuales rumanos que ahora buscan interpretaciones nacionalistas a la dictadura de Ceausescu y las entroncan con las viejas leyendas dacias (es lo bueno de las viejas leyendas, que sirven para todo) y también los ex oficiales de la KGB que, tras bautizarse, son cristianos ortodoxos, ultrapatriotas y a su vez rebautizan de forma póstuma a Stalin (el ex seminarista georgiano que más rusos ha matado en la historia de Rusia) como un gran nacionalista porque en tiempos de guerra abandonó el lenguaje bolchevique para resucitar el estilo zarista.
Con tan variopintos huéspedes, era de esperar que muy pronto comenzaran a llegar a ese refugio los cubanos.
Juan Carlos Castillón
Barcelona
Foto: Tracey Eaton. Aclaración: la swástica del negro parece ser budista, no nazi.






Usted jamas escribiria “la swastika del blanco”.
Que decepcion, este lapsus revelador (o retorica deliberada?) en un blog que yo creia mas inteligente.
“Marina”,
Hace años que no discuto con nadie procedente de la “escuela de la sospecha”. Que le aproveche.
Sinistrógira (“giro” a la izquierda)= “oscura, de éxito súbito”, la misma que usan los nazis… en sus símbolos. Curioso que la cruz que gira a la derecha, siempre fuera de buen augurio ancestral, de origen incógnito, hoy día igual estigmatizada.
… Darse un buen paseo recorrido por la Villa romana la olmeda de Palencia, España, y los mosaicos de la entrada del ala norte inquietarán aun más…
Lo ridículo es cuando hay dos boxeadores, uno blanco y el otro negro, y el anunciador de la pelea se refiere a ellos por el color de sus pantalones cortos (el de los shorts rojos y el de los shorts verdes).
Y, por cierto, Mr. Eaton es gran admirador de la cultura física cubana. Su blog está lleno de semejantes fotografías.
Que simpáticamente racista es Manuel A. Tellechea! Es un placer leerlo!
Me gusta tu articulo Castellon, pero no se si la cronologia que haces y los juicios que das sobre ella son justos.
Misticismo y politica, claro esta, es algo muy viejo, y la santeria y la politica comenzaron a unirse en Cuba desde los tiempos de la Sierra, y aquella paloma blanca amaestrada que se poso en el hombro del Mesias.
Despues, lo que puede ser muy antiguo para unos, se convierte por el contexto en muy moderno. Un ejmplo fue el Modernismo en America cuando ya los simbolistas y parnasianos venian de regreso. ?Pero quien no dice que Ruben Dario revoluciono las letras hispanas? Nada como el y Marti habian surgido en nuestro mundo despues del Barroco.
El caso fue Gransci en Cuba se me ocurre como algo similar. Lo explica el contexto, no el mundo que gira a su alrededor.
Una vez conversando con un ilustre cubano de la raza negra, me referi a otra persona diciendole de color. El ilustre personaje me dijo: -De color no. Todos somos de color. Negro y ya esta. Por que alguien va a ofenderse porque lo llamen por una caracteristica fisica: rubio, trigueño, calvo, zurdo? El ser hipocrita y tratar de usar un eufemismo es mas ofensivo porque implica que la condicion de ser de la raza negra es algo malo o denigrante. Otra cosa es llamarle Negro de Mierda. Eso si es ofensivo aunque hay veces va implicito por la conducta de algunos de ellos que nos llevan a erroneamente a generalizar.
¿Ahora eres “Perogrullo”, Fantomas?
Yo no se cual es el problema de Marina, ningun negro se disgusta porque le digan asi, incluso ni el afro americano , que esta lleno de complejos.
No solo castrosantería. Ahorar remueven un nuevo nacionalmartianismo.
La esvástica en el pais vasco se llama laburu y sus brujos producen verborrea hasta el sueño para justificar su parecido con el simbolo nazi… y hablando de místicas fraudulentas que echan mano de las leyendas ancestrales ( y por lo tanto de dudosa verificación) nadie como los vascos para inventarse un pasado… quizá por eso sus más altos sacerdotes, los etarras, tengan tan feliz acogida en Cuba.
La mística milenarista del pueblo inocente y pacífico que cuando se sacuda la opresión extranjera vivirá feliz por los siglos de los siglos y bla bla bla bla….
Muy buena pieza. Sr. Castillón
Anonymous te invito a NY para que le digas a un “afroamericano” negro.
Me parece un error el uso de la palabra porque no tiene un contexto neutral. Ofresco a consideracion -la swástica del sen~or-
Lo que pasa es que en español “negro” lo mismo puede ser negro, un término neutral que describe el color o la raza de una persona, que puede ser “nigger” un término despectivo, propio de ignorantes y racistas, valga la redundancia. En español la diferencia entre un significado y el otro está en la manera en que se emplee. Dicho despectivamente, negro es nigger. “Ese negro” muy bien puede significar “that nigger”. No es como el inglés, en el que black es black, no ofensivo, pero nigger es siempre una ofensa. Por eso en español la gente tiene mas cuidado al emplear esta palabra. En cuanto a la swastica, este es un viejo símbolo místico de la India, propio de los budistas y después de los hindúes. Se ve en muchos templos de esa parte del mundo y su significado siempre fué positivo. Todo cambió después de la Sgda. Guerra Mundial, cuando los grupos de odio lo adoptaron. Mas bien lo desecraron, como dirían los practicantes de esas religiones.
Este articulo de Castillon…esta basado en su observacion externa de Omar perez Lopez. Externa y superficial…utilizar palabras como “picuo” me recuerda la persecucion de los homosexuales a inicios de la revolucion.
Omar Perez es no solo hijo ilegitimo del Che, es tambien poeta…desde siempre y su busqueda de respuestas es sumamente normal…no me molesta su religion, por que es su religion. Cual es la tuya?