EFE: Un artículo de Jorge Gómez publicado en La Jiribilla dice que las memorias de Juanita Castro son ‘de mal gusto y baja catadura moral’.
PD: Horas después, el artículo desaparece del sitio digital.
PD2: Pero se mantiene en el cache de Google, y además, Emilio Ichikawa logró copiarlo antes de que desapareciera.






Qué papelaceros. Hace un rato fui a ver el artículo en La Jiribilla y ya no estaba. Entonces entré aquí a ver lo que tú decías. Visto y no visto, ya te la habías llevado. Lo que me llama la atención es que el site dice: ‘No existe este artículo…’. Cosa extraña y ridícula. Como precintar la puerta de una vivienda y ponerle como rótulo ‘esta casa no existe’. ¿Quién habrá dado la orden de quitarlo? ¿Raúl?
Y yo me pregunto…¿todavía hay gente como Nic que no se ha dado cuenta de lo absurdo que es ese país?
No por gusto le dicen Absurdistán.
Aun está en el cache de Google:
http://209.85.229.132/search?q=cache:wPsg8jbA9HwJ:www.lajiribilla.co.cu/noticias/noticia.asp%3FId%3D14816+jiribilla+%22Mediante+t%C3%A9cnicas+de+reciclaje+y+marketing+pol%C3%ADtico+que+incluyen+publicidad%22&cd=2&hl=de&ct=clnk&gl=at&client=firefox-a
tecnología vs censura!
Se le fue la musa de la cautela. Baja catadura sería exagerado, pero alta tampoco es. Juanita está en todo su derecho a explotar una industria biográfica que –como el prolífico Guido Knopp a Adolf Hitler y sus secuaces, según dice la vox populi de acá– parece destinada a aportarles más dólares por tiempo indefinido a los émulos cubanos del historiador alemán que todos los miliardos malversados y/o depilfarrados en más de medio siglo por nuestro tristemente célebre dúo de Führers y sus amanuenses de la alta nomenclatura.
Para eso es la hermana mayor de Fidel y Raúl.
En cuanto al mal gusto de esa vieja avara es exactamente el del clan paleolítico de Birán. Contra sus tránsfugas de sangre ningún pelagatos de La Jiribilla está autorizado a despotricar a sus anchas sin pedir permiso. Por eso desaparecieron la diatriba del “facultoso” Jorge Gómez. ¡No faltaba más! Ojalá que el castigo quede ahí. Por su bien y el de la plana mayor del consejo de redacción. Aunque no vendría mal que los desaparecieran del éter a ellos también. Tanto mejor si el truene tampoco perdona a su zafia panfletería digital…
Saludos,
El Abicú
Claro está, resulta imposible borrar algo del cache de google, sino ya lo hubieran borrado tambien, se borrará solo en la próxima actualización…. otro papelazo idéntico al del artículo secuestrado de JR.
No es imposible borrar algo de la cache de google, se puede borrar al instante.
Saludos
W.
Estoy de acuerdo a medias con Jorga A. Pomar. Hace un analisis sencillo y directo a lo que representa esa señora y sus parientes… y digo a medias, porque el artículo de la jiribilla, a pesar del absurdo de borrarlo, dice también por lo claro y sin dramatismos la verdad sobre los que se aprovechan de la señora (se aprovechan es una manera de decir, que ella no es nada boba, eh?) para sacar lasca a cualquier cosa… el articulo que gracias a la tecnologia se ha podido rescatar, pone los puntos sobre las ies… Esas memorias son tremendo descaro editorial.
waxaxo, hasta donde sé para borrar una página del cache de Google tienes que solicitarlo a google por escrito y lo borraran solo si la página retorna un 404 error (not found).
Si el Googlebot encuentra “Not Found” 404 error, no hará más el crawl y se borra solita automaticamente…
El que no quiera sus páginas en el cache de google basta con añadir un en el encabezado.
Nada que objetar, Revoltoso: unos haciendo su agosto en clave de corazón con una saga familiar banal conocida hasta la náusea; otros rizando el rizo para reducir las causas genéticas de la tragedia insular a las anomalías de una fraternal pareja dispar de guajiros altaneros; y los más atracándose golosos con la carnada melodramática, como en el fatídico caso del niño balsero Elián González.
No pienso comprar ni mucho menos leer el libro. No sólo por el real o imaginario intento de Juanita Castro por salvar al clan convirtiendo en esperanzador contraste maniqueo lo que no pasa de una típica relación complementaria entre sus miserables hermanos Fidel y Raúl. También debido a que estoy absolutamente convencido de que el Magno Paciente apenas jugó en la ruina de la Segunda República el fortuito papel del azar concurrente en forma de caudillo idóneo: simplemente, Fidel entró en escena en la coyuntura más propicia para catalizar un cataclismo sistémico que era una de las posibles líneas de fuga del imaginario subversivo de la cubanidad.
Fidel Alejandro Castro Ruz –”un gánster que tuvo suerte” al decir de uno de los dos matones que secuestraron al argentino Fangio en el 57– es más hijo de su esmerada educación (primero jesuita en el colegio santiaguero de Belén y después bonchista en la Universidad de La Habana), de las circunstancias de la época, de la idiosincrasia criolla y, sobre todo, de las veleidades de nuestras “clases vivas” que de su cuna conservadora, genoma propenso a la violencia y proverbial buena estrella en sus temerarias aventuras políticas.
Ocurre, sin embargo, que la mala conciencia de los coetáneos “revoliqueros” que hicieron posible su evitable ascenso al poder necesita hacer de él un monstruo inhumano fuera de serie con tal de justificar a posteriori su dolosa ligereza juvenil. Sin perjuicio de la mala entraña del personaje, que sin duda la tiene.
Del mismo modo que demonizaron en su momento a Gerardo Machado (el “Asno con Garras”, según el epíteto que el endilgara el estaliniano Rubén Martínez Villena) y a Fulgencio Batista, la “bestia negra sedienta de sangre”.
La historiografía que realmente merecería nuestro sumo interés y atención es la de los intríngulis de la rebelión antibatistiana. Que tiene su paradigma en aquel “pacto con el Diablo” (el líder socialcatólico de la FEU José Antonio Echevarría a su hermana menor tras rubricar la “Carta de México” con Fidel) sellado a partir del 26 de julio del 53 entre futuros traicionados y traidores.
Por lo que me atañe, hace rato que albergo la inconmovible certeza de que tanto la larga noche y mano del castrismo como nuestra elástica desgracia nacional siguen siendo a día de hoy más obra de las buenas intenciones que de las malas…
Saludos,
El Abicú
Logeado en Google Herramientas para Webmasters desde aca: https://www.google.com/webmasters/tools/removals?hl=es
Saludos
W.