- oct 30, 2009 • 11:01h
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Néstor Díaz de Villegas, en su blog, sobre “Catarsis y vanidades”:
Recién bajado del avión, el profesor Rafael Hernández, editor de la revista Temas, califica el debate virtual de la oposición interna de mera “catarsis”, haciendo gala de una concisión e inmediatez que mucho se valoran en Palacio. Y esto, desde la plausibilidad que confiere una visa académica, una prensa libre y un paraninfo en la Calle Ocho. Con actitud combativa y eficacia epigramática, el profesor Hernández lanza una chancleta como quien lanza un zapato a la cabeza turca de Yoani Sánchez.
¿No es este el típico proceder de un “enviado” castrista? Sí, tal vez, aunque si se le agarra por los pies y se le sacude, el profesor Hernández sólo suelte una cajita de chiclets, gotas nasales, un cortaúñas y una tarjeta de COSTCO, pero jamás un carné o cualquier otra grosería comprometedora. Su labor en Miami es la del simple “enviado”, así como también, de hecho, es la de Sean Penn en La Habana. No hablo de espionaje, sino del mero acto de presencia. De marcar la tarjeta.
Se trata de mensajes cifrados, de claves y sones para norteamericanos, porque a los gringos no les cabe en la cabeza que no exista el intercambio. Todo contrapunteo, sobre todo si es cultural, tiene que ser bueno. Y Cuba les habla en su idioma, en la jerga política que entienden los yanquis.




Muy bien Nestor. Menos caustico que de costumbre y por ello mas equilibrado y certero. El ultimo parrafo es una joya porque los yumas solo trabajan codigos muy ineficacez y formales. Solo que ellos creen que se la estan comiendo y Cuba siempre los complace.